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Apuntes sobre la vigencia de las "Analectas" de Confucio

Informe presentado en la Sesión 8, Versión 30 de la "Cátedra Aleph". Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales, 21 de marzo de 2017

Existen cuatro asuntos que me generan la sensación de vigencia de las “Analectas” de Confucio en nuestra vida contemporánea:

1.  LA NECESIDAD DE FOMENTAR LAS RELACIONES HUMANAS

Mi interés inicial radica en la siguiente frase: “tenemos que asociarnos con nuestros semejantes.” (La política de Confucio, parte introductoria de sus “Analectas). Sin integración y la puesta en marcha de relaciones sociales, varias de las Analectas carecerían de sentido, puesto que ellas procuran promover un bienestar, que si bien conserva una esencia de interiorización personal, se debe reflejar y poner en práctica ante los demás para conseguir un consenso común y una convivencia colectiva. El aislamiento social, al ser muy extremo y reiterativo, ocasiona rezagos en el ser, volviéndolo indiferente ante su entorno y provocándole únicamente instintos de mera supervivencia. En el capítulo cuatro Confucio termina asegurando que “la virtud no es solitaria, siempre tiene vecinos.


  2.  EL DIÁLOGO COMO PARTE FUNDAMENTAL DEL APRENDIZAJE

 

Destaco, además, la importancia del diálogo. En las “Analectas”, sin excepción alguna, siempre es imperativo comenzar una buena relación a través del diálogo; un diálogo cordial, afable, abierto y, ante todo, presto a contar la verdad. Implícitamente, el diálogo conduce a la creación de la confianza y de seguridad, pero más importante aún, el diálogo suscita la generación de nuevos conocimientos, la aparición de dudas que estarán allí hasta que una respuesta no la satisfaga.

Cuando hay vínculo con el diálogo y con el conocimiento, hay vínculo no solo con Confucio, sino también con Ludwig Wittgenstein (1889-1951), quien parece estar en sintonía con el parafraseo de las “Analectas”  al afirmar que “los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”. Y tanto para Confucio, Wittgenstein y nosotros, lo que percibimos y manifestamos, lo que nos es comprensible e interpretamos, y lo que sentimos y reflejamos, podrá ser descrito y transmitido hacia los demás hasta donde nuestras capacidades comunicativas nos lo permitan. Por lo tanto, es imprescindible el aprendizaje mediante la reflexión de lo que el lenguaje de nuestro entorno nos transfiere, y este tipo de aprendizaje será tremendamente ventajoso cuando logremos articularlo con la participación colectiva, pues allí se propicia la interacción social y el nacimiento de provechosos diálogos capaces de expandir mis límites o más claramente, de reducir mis limitaciones.

 3.  LA POLÍTICA COMO BIENESTAR COLECTIVO

La política para Confucio tiene aplicabilidad siempre y cuando en ella impere un sentido ético, en el que prime la deferencia, la compasión y el amor por los otros. Dentro del confucionismo, se concibe una idea de administración juiciosa, no despotricada; se piensa en un dominio integrador, sin despotismos. Si un hombre desarrolla una política adecuada, debe ser inherente la aparición de una preocupación por los otros y esa preocupación, a su vez, incurre en varias frases que son consideradas como regla dorada no solo en las “Analectas”, sino también en la naturaleza humana: “No desees para otros lo que no deseas para ti” o “El hombre bueno facilita a los demás lo que desea obtener para sí mismo.” Las “Analectas” hacen el llamado a conservar una expresión altruista y a forjar un carácter que no esté viciado por el egoísmo y por el desinterés en asuntos que involucran a la sociedad.

 4.  LA IMPORTANCIA Y EL PROTAGONISMO POR LO ANCESTRAL

Finalmente, rescato el tributo que Confucio rinde a los antepasados. En la era contemporánea es cierto que varias de las afirmaciones hechas años o siglos atrás carezcan de aplicabilidad o caigan en desuso, esto sucede incluso con algunas analectas… No obstante, también es innegable que el no reconocimiento de las enseñanzas, la inaceptación de todo método proveniente de algunas épocas atrás y la no legitimización obstinada de toda práctica ancestral puede ser un desatino para la sociedad actual, debido a que este bagaje hace parte de una serie de sucesos que también articulan experiencias capaces de constituir un conocimiento que, por viejo que parezca, alberga una razón, un juicio o una conciencia que incluso puede ser adaptada a nuestros días. Más tangible: la desatención deliberada e injustificada de estudios, saberes, instrucciones o prácticas anteriores a nosotros, supone un revés en el compromiso de aprendizaje que hemos adoptado, ya que lo único que fomentamos es la ampliación de nuestras limitaciones al ignorar aspectos que pueden seguir siendo enseñanza o conocimiento dentro de nuestra moderna cotidianidad.

 

Ref.: Las “Analectas” de Confucio; versión y notas de Simon Leys; Ed. Edaf, colección “Arca de Sabiduría”, Madrid 1998

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