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Informe de la Versión 31 (II, 2017) de la "Cátedra Aleph", en la Universidad Nacional de Colombia - Sede Manizales

Contenido:

1. Tema global: “Educación, ciudadanía y civilidad”
2.  “El Aleph”, de J.L. Borges
3.  Los anfibios culturales
4.  Educar para el regreso a casa
5.  Variedades
6.  Humanismo para la era planetaria
7.  Lección de Martha Nussbaum
8.  Manifiesto por la educación (E. Morin)
9.  Los estudiantes, leen, reflexionan y escriben
10. Estudiantes conceptúan sobre la experiencia



Tema global desarrollado:  “Educación, ciudadanía y civilidad”

Escogí el tema de la Versión 31 para explorar sentidos en las condiciones de formarse y ser ciudadano en el contexto de “civilidad”, para lo cual se echó mano de elementos teóricos e informativos, vinculados con el humanismo, de los cuales surgen aspectos que facilitan la comprensión. Hubo discernimiento sobre la manera como la educación estimula conductas ciudadanas de respeto, acatamiento de normas, compromiso con el bien común, entre otras. Como apoyo tuvimos lecturas fundamentales de textos de Martha C. Nussbaum, Antanas Mockus, Carlos-Alberto Ospina, Nelson Vallejo-Gómez y Edgar Morin. La participación de los estudiantes fue de interés, al punto que dejaron por escrito sus testimonios, con apreciaciones críticas, de los diversos textos abordados.

He tenido una constante referencia al pensamiento de Sócrates, con su modalidad pedagógica de preguntar y dilucidar temas en diálogo, con apego a la argumentación. El tema tratado en conjunto fue oportunidad para examinar el papel del Humanismo en nuestro tiempo, en una atmósfera de creciente complejidad.

“El Aleph”, de J.L. Borges

Para aclimatar el método de trabajo, suelo comenzar en las primeras sesiones con la lectura y examen libre del cuento “El Aleph” de Jorge-Luis Borges, de complejidad apreciable, pero los alumnos en su mayoría tienen la entereza de abordarlo con cuidado, interpretar aspectos de él con escritura y exposición oral. Por otra parte es manera de darle sentido al nombre de nuestra Cátedra, en la relación de Ciencia y Humanismo. De ese modo se llega a aclimatar el proceso de trabajo en la Cátedra, a la manera de seminario, con el viso de amable tertulia.

En cuanto “El Aleph” hago énfasis en los protagonistas: el mismo Borges, Beatriz Viterbo y Carlos-Argentino Daneri. Borges desarrolla la memoria con pasión en recuerdo de Beatriz, de quien registra su muerte al comienzo del cuento, hecho ocurrido en febrero de 1929, y a partir de ese momento decide visitar su casa, en la calle Garay de Buenos Aires, cada 30 de abril, en el cumpleaños de ella. En sus visitas evoca a Beatriz al mirar los retratos que reposan en paredes de la sala, en diferentes momentos de su vida, y entra en diálogos con Carlos-Argentino, quien presume de poeta, refiriendo la odisea de escritura en la que está para describir el mundo y sus lugares en versos. Borges lo seduce a que le muestra algo, y lo ridiculiza en esos intentos. El relato lleva a descubrir el “aleph” en el sótano de la sala, fuente de inspiración de Daneri. Borges se interesa por conocer ese acontecimiento y es llevado al lugar, con las indicaciones precisas para apreciar esa esfera de dos o tres centímetros de diámetro, en la cual ve todo, absolutamente todo, en simultaneidad, en medio de problema irresoluble: describir al menos en parte ese conjunto infinito de cosas vistas a la vez. Borges en la parte central del relato da a conocer aspectos de lo que recuerda haber visto, en especie de gran poema. Dice, entre otras, haber descubierto las cartas eróticas que Beatriz le escribía a Daneri. Y dice haber sentido infinita veneración e infinita lástima. Sale, se despide un tanto desconsolado, con despedida cortante con el anfitrión.

Borges recuenta diversas comprensiones del “Aleph”: para un persa es un pájaro que es todos los pájaros, para Alanus de Insulis es una esfera cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna, para Ezequiel es el ángel de cuatro caras que en simultaneidad se dirige a los cuatro puntos cardinales. Borges alude al final a la teoría de los transfinitos del matemático alemán George Cantor, la “Mengenlehre”, cuyo primero es “Aleph”, la letra inicial del alfabeto hebreo.

El cuento está dedicado a Estela Canto, escritora uruguaya con quien tuvo Borges amistad de cercanía, deseó casarse con ella, pero Estela le puso como condición que primero tenían que acostarse juntos, lo cual intimidó a Borges. Ella cuenta toda la historia de su amistad en libro que escribió y publicó bajo el título “Borges a contraluz” (1989), donde refiere además la enorme dependencia que Borges tenía de su mamá.

Los anfibios culturales

Se estudió el ensayo de Antanas Mockus: “Anfibios culturales – Divorcio entre ley, moral y cultura”, que parte de la noción de anfibio debida a los animales y plantas que habitan en el agua y en la tierra, o en el agua y en el aire. Y Antanas la asume como una metáfora que implica la diversidad cultural, fuente de enormes potencialidades. En principio la concibió para comprender los eslabones del sistema educativo. La amplía para reconocer la circulación del conocimiento, en tanto haya proceso selectivo, sujeto a las jerarquías y a la adaptación. Estima que los educadores son anfibios culturales, cuando logran movilidad en los diferentes eslabones del sistema.

Señala tres procesos que considera cruciales, objeto de los anfibios culturales: 1. Reducción del excesivo divorcio entre ley, moral y cultura; 2. Construcción de democracia, y 3. Superación de la violencia. Con el papel pedagógico de construir y acatar reglas comunes. Desarrolla los temas de recontextualización, articulación de procesos, la generación de conocimiento.

Concibe al anfibio cultural como persona íntegra en los niveles intelectual y moral, con capacidad de establecer jerarquías. En sus análisis concibe dos tipos ideales de sociedad: 1. Aquellas donde lo moralmente válido cabe dentro de lo culturalmente válido, y 2. Aquellas donde abundan las incongruencias, como la nuestra, en virtud de la diversidad cultural y de la segmentación social.

Considera que la violencia endémica que padecemos resulta ser expresión del divorcio entre ley, moral y cultura. Cita con oportunidad a Hernando Valencia-Villa (Iepri-UN, 1993), quien aseveró que “la transformación de la guerra en paz es la transformación de la guerra en derecho”.

El ensayo se redondea con diez anotaciones sobre las diferencias y consecuencias entre ley, cultura y moral. Entre ellas llamo la atención sobre el hecho de ser documentable el cambio legal, pero el cambio cultural es difuso. A su vez la moral, explícita como reflexión y juicio, acompaña a la persona a donde vaya. Para que la vida social sea posible, cultura y moral tienen que cumplir funciones reguladoras, que la ley sola no puede cumplir.

Educar para el regreso a casa

Se estudió de igual modo un ensayo del profesor Carlos-Alberto Ospina H., del Departamento de Filosofía de la Universidad de Caldas, intitulado: “Educar para el regreso a casa. Vigencia de los ideales humanistas”. Un jugoso estudio con fuentes selectas, de acogida en sus planteamientos centrales. Refiere asuntos como el conflicto que es debido a la condición humana, la manera como se toma conciencia al afrontar el medio natural y a los otros, con el sentido de ser la vida humana una lucha continua, en un mundo o en un medio lleno de vicisitudes. La libertad como aventura, una elección de lo que nos propongamos hacer. Insiste, con razones, que es necesario incentivar el cultivo de las virtudes, la belleza, la bondad, la justicia.

Toma en cuenta la particularidad de lo humano en creaciones de la fantasía y la imaginación, y apunta a estimar los universos físico y simbólico. Para el efecto de fortalecer el desempeño de sociedad plantea el sentido de la cooperación, con las debidas exigencias de la vida en aquella. En cuanto a los desarrollos de la ciencia y la técnica, indica la tentación de la desmesura en el poder de la razón. Discierne sobre razón y sensibilidad, con énfasis en el mundo simbólico de la cultura como dimensión que la persona adopta para sí misma. Critica el fanatismo y la ortodoxia, en los intentos que suelen darse al imponer unos ideales a otros. Con la debida claridad registra que el respeto se manifiesta como amistad y buena vecindad.

En la parte final hace consideraciones pertinentes sobre las funciones de la educación, y al respecto señala: “Volver a casa es aprender que si bien un componente de nuestra condición es la discordia y la violencia, es preciso temerles y enfrentarlas con otros impulsos también nuestros, de cooperación, de solidaridad y de la concordia… [Por todo ello], educar para vivir en paz es soñar también con que el día de mañana, sin esperar el incierto día de la emancipación total o del acuerdo definitivo, los guerreros comiencen a regresar a casa y todavía encuentren a quien abrazar.”

Variedades

Con el propósito de romper monotonía, induje a los estudiantes a leer, con libre elección, algunos textos del libro “Cuentos breves para leer en el bus”. Y en consecuencia se leyeron y conversaron los siguientes: “La nada” de Leonid Andréiev; “El policía y el himno” de O. Henry; “La ley de la vida” de Jack London; “Hop-Frog” de Edgar Allan Poe; “La piedra de la verdad” de Robert Louis Stevenson; “El cuento californiano” de Mark Twain, y “El bergantín holandés” de G. Apollinaire.

 

Humanismo para la era planetaria

Regresamos con buen ánimo a continuar con la lectura de los documentos de base en esta Versión 31 de la Cátedra, y se abordó el ensayo de Nelson Vallejo-Gómez, filósofo colombo-francés, radicado en París: “Humanismo para la era planetaria”, el cual busca aclarar el papel de las humanidades en la educación requerida para formar la que llama “generación de relevo”, es decir, a quien habrán de seguirnos, en la que también denomina “era planetaria”, en términos de Edgar Morin. Se tratará de unas humanidades acordes con la necesidad de formar esos relevos, en términos de compromiso y pertinencia. De entrada dispone de cinco epígrafes de autores consagrados, uno de ellos el artículo 1 de la “Declaración universal de los Derechos Humanos” (1948).

El ensayo en su estructura dispone de siete apartados: Introducción, Atisbo histórico de la noción de humanismo, La apertura metafísica al tema de las humanidades del futuro, El embrollo paradigmático de la humana condición, El eslabón faltante de las humanidades del futuro, Humanidades para la era planetaria, y Siete conocimientos necesarios para la educación del futuro.

Revisa las nociones de moral, estética, ética, política, poder y saber. Propicia el conocimiento de lo que trasciende en la condición humana: el gobierno de sí mismo y en la sociedad, la vida, el amor, la dignidad, el progreso o mejoramiento humano, la muerte. También examina conceptos claves: ser, saber, verdad, hombre, sociedad, mundo, y la relación entre poder, saber y verdad.

Termina el ensayo recordando el libro “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, con la autoría de Edgar Morin y Nelson Vallejo, publicado por la Unesco en 1999. Sus enunciados son: 1. Curar la ceguera del conocimiento, 2. Garantizar conocimiento pertinente, 3. Enseñar la condición humana, 4. Enseñar la identidad terrenal, 5. Enfrentar las incertidumbres, 6. Enseñar la comprensión, y 7. La ética del género humano.

Lección de Martha Nussbaum al recibir el doctorado h.c. de la Universidad de Antioquia (10.XII.2015)

Pasamos a estudiar y debatir esa importante conferencia de una pensadora de alto rango en la filosofía mundial. Expone la situación de la crisis mundial, en especial y más crucial la crisis de la educación. Invoca la necesidad de replantearla para fortalecer el sistema democrático, con desarrollo de la capacidad crítica, fundamentada. Estima que el modelo imperante, basado en la rentabilidad y en el dinero, ha hecho crisis, por la creciente inequidad que genera.

Al revisar el modelo en crisis, señala que en él se enfatiza el crecimiento económico, con afán de rentabilidad en el mercado global, con indicador en el “Producto Interno Bruto” (PIB) per cápita, con frenesí competitivo, subvalorando el desarrollo integral, humano. En esas consideraciones dice que la confrontación que se da es entre una educación que favorezca el lucro y la educación para formar ciudadanía más incluyente.

Alude a tres valores fundamentales en la formación de una “ciudadanía democrática decente”: 1. Capacidad socrática de autocrítica y de pensamiento crítico, 2. Capacidad de verse a sí mismo como miembro de una nación y de un mundo heterogéneo, y 3. Imaginación narrativa: capacidad de ponerse en los zapatos del otro.

Involucra la novedad de plantear la innovación sobre la base de imaginaciones capacitadas y de considerar la necesidad de promover una ciudadanía mundial por medio de la enseñanza de la literatura y del arte.

Manifiesto por la educación, en combate por la lucidez

En la parte final de esta Versión dedicamos cuatro sesiones a estudiar, reflexionar y debatir el libro “Enseñar a vivir – Manifiesto para cambiar la educación”, de Edgar Morin (n. 1921), uno de los filósofos más sobresalientes en el mundo contemporáneo.

No hay caminos fáciles, y la vida desde sus orígenes es una aventura y una lucha continua, con avances y retrocesos, con obstáculos, algunos insalvables, y cataclismos. Pero la vida está ahí, con un “homo sapiens” de trescientos cincuenta mil años de edad, en realidad muy joven si lo comparamos con los cuatro mil cuatrocientos setenta millones de años de la Tierra y del Sistema Solar. E insignificante nuestra edad respecto a la del Universo, cercana a los catorce mil millones de años. Estamos aquí después del sinestro de doscientos cincuenta millones de años atrás que aniquiló las especies vivientes, con la rara sobrevivencia del “lyphosaurus”. También de recordar la catástrofe de hace sesenta y cinco millones de años que acabó con los dinosaurios, sobreviviendo los pequeños mamíferos, antecesores nuestros.

Temas de esta naturaleza son considerados en el libro “Enseñar a vivir – Manifiesto para cambiar la educación” (2015) del filósofo contemporáneo Edgar Morin, quien a sus noventa y seis años sigue en pie pensando, escribiendo y debatiendo sobre temas candentes de la actualidad y para el futuro del mundo. Afianza sus convicciones en el conocimiento científico e histórico, para considerar que desde el surgimiento del “homo sapiens” la evolución biológica es poco significativa y que lo conseguido en los individuos y en la sociedad es debido a la educación y la cultura, con las artes involucradas. Y este ha de ser el camino para intervenir hacia un mejor destino del género humano.

Sus planteamientos involucran la necesidad de introducir en la educación desde la primaria el conocimiento del origen y evolución del Universo, de la Vía Láctea, del Sistema Solar y de la Tierra. Además, con otra constante en todos los niveles, el estudio de la Ecología, para afianzar la idea de la preservación y reconstrucción del medio natural. Ese desarrollo humano que invoca debe comprender la formación en autonomía individual, la solidaridad en la comunidad y la conciencia de pertenecer a la especie humana. Con posibilidades de desarrollar la aptitud de convivir en las diferencias, con racionalidad y afectos.

Critica la educación que se imparte por considerarla disgregadora, orientada a las especializaciones, en especie de fragmentación del conocimiento. Pero además la estima contraproducente por fortalecer el individualismo y la competencia, con deterioro de las relaciones personales y la secuela de angustia y desmoralización por el presente y el futuro. Insiste en la necesidad de integrar, de formar fortaleciendo la interrelación de los saberes, hacia una comprensión unitaria, sin dejar de considerar problemas vitales como el error, la ilusión, el sectarismo, la comprensión y la incertidumbre. Con una cuestión clave de afrontar en nuestra vida: el conocimiento, a la manera de interpretación de sucesos, de los entornos, y de reconstrucción de todo aquello que presente situaciones deficitarias o anómalas, con fortalezas crecientes, por desarrollar, en la creatividad.

Rousseau se propone en el “Emilio” enseñarle a su discípulo “el oficio de vivir”. Pero, como lo advierte Morin, “sólo se puede ayudar a aprender a vivir”, a sabiendas que vivir es encarar las situaciones de la propia vida, y los riesgos de caer en el error y en el desvarío. A su vez, Fernando Savater, anota: “Hay que tener coraje para vivir, generosidad para convivir y prudencia para sobrevivir”, y señala esas tres virtudes como fundamentales. Entonces la educación debe dar herramientas para que las personas tengan capacidad de afrontar, en especial, los riesgos y las incertidumbres. Y para tener formación que nos permita asumir las incertidumbres hay que echar mano de la ciencia, incluso al saber el carácter cambiante de las teorías científicas.

Morin reconoce que desde los años sesenta, del siglo pasado, se ha formado una “bioclase adolecente”, y en colectivo, una “bioclase social”, que en los años que corren tiene soportes en Internet, a la manera de un “saber googlizado”, del cual se desprenden saberes valederos, pero también rumores y creencias, no siempre apropiadas. Y la mentira se vuelve un arma de engaño y enemistad, con mayor recurso en manos ambiciosas de poder y de dinero.

Importante los “mandamientos de la comprensión” que enuncia Morin:  Comprendernos, con reconocimiento de las insuficiencias propias;  argumentar ante los conflictos de las ideas;  superar el odio y el desprecio;  resistir a la venganza y al odio, y resistir a la barbarie interior y exterior, en especial en los períodos de histeria colectiva.

El libro en mención fue objeto de estudio en la Versión 31 de la “Cátedra Aleph”, en la UN-Manizales, semestre académico que concluye.

Los estudiantes leen, reflexionan y escriben

Como es costumbre en el método que trabajo, en cada sesión se presentan dos tipos de escritos: los ‘informes de relatoría’, y los ‘informes de lectura’, con el propósito de animar a los estudiantes a escribir y dialogar sobre lo que escriben.

- “El cuento “El Aleph” de Borges impacta el cerebro de gran manera, pues nos ofrece algo físicamente imposible, de una manera muy real y con pleno detalle, encargándose de abrirnos la imaginación al motivarnos a creer posible la existencia de cosas inimaginables como un Aleph, o un Zahir, que resulta ser un objeto que al observarlo por primera vez en lo sucesivo no podemos deshacernos de él en nuestra mente o, inclusive, y con bastante resignación expreso que puede hacer posible la existencia de un Dios. Lo que más me atormenta como lector es que hoy en día no exista una sola razón para hacerme creer que no exista el Aleph.”  Julián-Andrés Vélez C.

- “Por distintos factores influyentes hemos llegado a creernos ajenos al universo, por lo que el mismo autor [Jorge-Luis Borges] refleja la incertidumbre de si lo que está viendo es cierto o no, sin comprender que somos el universo mismo. Sin embargo, no estamos solos y convivimos en nuestro fluir por la vida con distintas formas de energía que esconden en su naturaleza también el universo mismo. No necesitamos buscar equipos especializados para observar el universo, puesto que quizá el mismo se proyecta en cada uno de nosotros.” Daniela Cleves-Cruz

“Considero que nuestra contribución para lograr que termine el divorcio entre la ley, la moral y la cultura, radica en convertirnos en ‘anfibios culturales’, con el fin de entender la diversidad como un pilar fundamental en la consolidación de la democracia y fomentar el respeto y la comunicación. De este modo se hará posible la vida en sociedad donde la ley no siga estableciendo todas las funciones reguladoras, sino que se tenga conciencia de la moral y la cultura, dado que estas son más eficaces en la regulación de los comportamientos. Además, al ejercer como ‘anfibios’ los jóvenes adquirimos sensibilidad para aprender de las culturas diversas, en lugar de aislarnos al modo de minorías.” María-Camila Aranaga C.

- “La educación permite lograr una mejor versión del humanismo como lo dice el profesor Carlos-Alberto Ospina en su ensayo. Educar para vivir en paz es soñar que algún día los guerreros podrán encontrar ese lugar nativo de los afectos, donde puedan desempolvar sus arraigos.” Cristian-Alex Grijalba M.

- “Vivir en plena conciencia de nuestra naturaleza y la del otro, con respeto a su existencia, nos permite llegar a esa armonía que muchas veces buscamos. Para lograrla la educación juega un papel fundamental. Sinembargo, el mundo actual en el que vivimos necesita seguir transformándose, y mientras tanto se requiere fijar ciertos límites a las indeterminaciones de los seres humanos, de tal forma que no haya tropiezos en la convivencia entre todos. Aún así seguimos teniendo la libertad para elegir y para contener las fuerzas destructivas y bestiales que van con nosotros.”  Daniela Cleves-Cruz

- “La mejor manera de vivir del hombre es la de tener a su disposición todas las posibilidades y no de seguir lo que se le haya impuesto, aunque esto represente el origen de todos sus males. También, para conseguir la plenitud no se puede estar aislado, pues se necesita la compañía de la familia, las amistades, el entorno, y de un dios. El respeto en las diferencias es la condición mejor para no chocar con los otros. El amor permite disuadir u ocultar las ofensas. Hay que reconocer que nadie es más que nadie. La educación nos ofrece la posibilidad de informarnos y de formarnos, generando defensas o contenciones contra las barbaries que nos habitan.” Daniel Mena-Trujillo

- “La verdadera piedra de la verdad que nos muestra la realidad de nuestra vida, está en nosotros. Bien dicen que se puede engañar con facilidad a otras personas, pero no a uno mismo. Si hay algo por lo cual se deba emprender un viaje es por la felicidad de existir siendo una persona genuina, que busca de manera continua su papel en el mundo, mejorándolo con nuestras acciones. Hay que desarrollar las capacidades que tenemos y nutrir el espíritu con cada decisión tomada.” Manuela Rave-Clavijo

- “No podemos ser tan ambiciosos dejándonos arrastrar por el dinero. Lo que aparentemente es el mejor negocio puede resultar el peor. Hay que saber medir el riesgo para poder decidir con las menores consecuencias negativas, o con ninguna. Estudiar las opciones para decidir por la mejor. Hay que desconfiar a veces de las personas que recién conocemos, hasta conocerlas mejor.” David León-Upegui

- “Es posible resaltar la inconsistencia entre los cambios físicos alcanzados y la adaptación de la conciencia y de la condición humana a aquellos. Es necesario mirar más allá del ser humano como individuo, para ubicarnos como pueblo o nación. Es necesario romper las fronteras y mirar la condición global del ser humano como especie, habitante del planeta Tierra y parte del universo. De ese modo podrá llegarse a un humanismo de fraternidad y creatividad.”  Edwin-Alexander Urbano G.

- “A través de los años el término humanismo adquirió diferentes significados, según las épocas, el entorno y los filósofos influyentes, a tal grado que fueron tomando relevancia la educación, la sociedad y el mundo, sobre la base de la dignidad humana. En ocasiones la religión y la exaltación de la razón opacaron el término.”  María-Victoria Gómez Q.

- “Queremos una sociedad comprensiva, que acepte las diferencias raciales/étnicas, religiosas, políticas, pero nos negamos a aceptar al que está a nuestro lado, a aceptar su historia, su vida y sus ideales. Somos egocéntricos, porque vemos al otro como competencia, como un rival y no como un aliado. Ahí es donde la educación debe tener un papel decisivo, prepararnos para ser ciudadanos completos, capaces de pensar y de asumir posiciones claras, reflexivas, frente a diversas situaciones, también con capacidad de proponer soluciones en los problemas que afrontemos.”  María-Camila Rico S.

- “El problema de la educación no sólo se define desde la familia, al inculcar valores; también se plantea en la educación superior, donde además de la formación profesional se debe desarrollar la capacidad de pensar de manera crítica, la capacidad de trascender dimensiones locales y acercarse a los problemas globales como ciudadano del mundo, y la capacidad de imaginar comprensivamente la situación del otro.”  Luis-Alonso Botero H.

- “Es irónico meditar en lo que creemos cada uno como persona, de si tenemos libertad de pensamiento, con libertad de elegir en autonomía, pero no nos damos cuenta que esa supuesta libertad es debida a la influencia que alimentó nuestra mente, en la educación y por el contexto en que nos desarrollamos. Edgar Morin plantea que la educación no aporta al ser humano lo principal para su propia aventura que es la vida, solo enseña muy incompletamente a vivir, fallando en lo que es esencial.”  Daniel Mena-Trujillo

- “Es claro que la vida es un océano inmenso lleno de personas con el mismo objetivo, poder vivir y disfrutar la vida, pero a su vez llevan consigo maneras de pensar y de actuar distintas. Importante es que cada persona aprende a comprenderse para después comprender que cada individuo es un mundo distinto, con capacidad de asimilar lo bueno y necesario, así como desechar lo que estime innecesario o que no le funcione.”  Andrés-Felipe Hoyos M.

- “El mundo espera que para las futuras generaciones se de un cambio en la forma de enseñar, con herramientas más humanas que técnicas, para contribuir que aquellas adquieran una mejor comprensión de lo que es el buen vivir.”  Manuel Cárdenas-Orozco

- “Comprender puede ser para muchos un acto difícil, porque tienen una mente cerrada que no les deja abrirse a pensamientos o formas de ver diferentes a los propios. Pero es allí en donde verdaderamente se encuentra la riqueza del conocimiento. Esa es la base que asume Edgar Morin para alcanzar un cambio sustantivo en la educación, que involucre conciencia de autocrítica, en niveles éticos, en todos los escalones, con el objetivo de formar personas con capacidad de afrontar los problemas de manera racional con actitud ética y capacidad de solucionar las diferencias mediante el diálogo y la comprensión.”  Juan-Manuel Gómez M.

- “Los avances en las tecnologías de la información, de la mano con el nuevo direccionamiento de la humanidad hacia un consumismo desmesurado, han generado enormes barreras en las diferentes clases sociales, en especial entre las generaciones. Cuando se analiza la educación estas separaciones se ven muy marcadas en la relación alumno-docente. El cambio es tal que se llega a una concepción diferente del mundo. El internet, por ejemplo, ha generado un desinterés en las nuevas generaciones, pues el mundo se ha reducido creando una idea de conocimientos totales, de fácil acceso. Se observa como consecuencia un retraso en los avances intelectuales y humanísticos, con efectos contraproducentes al fortalecer el individualismo y achicar los diálogos en desmedro del carácter colectivo de la vida.”  Edwin-Alexander Urbano G.

- “Resalto del modelo planteado por Edgar Morin la representación del ser humano como un sistema producto y productor, que le asigna funciones a cada uno de ser parte activa en la transformación de la sociedad. Desafío de complejidad creciente, con la obligación de comprender y atender la relación con el medio natural, ampliando conocimientos y obligándonos a cambiar la enseñanza para aprender a aprender.”  María-Camila Aranaga C.

- “El conocimiento que Edgar Morin considera esencial es el pertinente, con visión de contexto y de conjunto, motivando la sinergia con otros conocimientos. Para ese fin, la pedagogía debe ser estimulante con los alumnos, dejando atrás la educación intimidante y de castigo. La hiperespecialización, también anota Morin, concentra cada vez más el conocimiento, con pérdida de la apreciación global y de las interconexiones en las ideas.”  Michael-Steven Castrillón R.

- “Es la comprensión la que nos favorece para alcanzar una sociedad mejor, pero es indispensable un cambio drástico en la enseñanza. Para alcanzar una visión justa del mundo tendremos que asimilar los saberes, en relación unos con otros, hacia fines comunes. De ahí que los docentes tengan un compromiso grande como conductores en la formación de las nuevas generaciones, las que deberán alcanzar armonía en sus vidas, con derecho a la felicidad, y menos propicias al individualismo, con mayor compromiso en los desempeños colectivos, en colaboración unos con otros.”  María-Camila Rico S.

- “La educación debe iniciarse con unos robustos conocimientos históricos, para poder alcanzar una clara posición en el mundo y en la sociedad a la que pertenecemos. Asimismo, deberán adoptarse experiencias positivas del pasado e incrementar la capacidad de comprendernos unos a otros, con el fin de alcanzar el valor deseado, fundamental, en toda sociedad: la solidaridad, es decir, la colaboración entre las personas, para ayudar a solucionar problemas, en busca de una sociedad más equitativa. Se deberán agregar modalidades de estimular los desarrollos éticos en las personas, y de esa manera fortalecer la participación en el modelamiento de una democracia más significativa.”  Julián-Andrés Vélez C.

Estudiantes dan su concepto sobre la experiencia vivida

-       “La Cátedra la podría definir como enriquecedora, en tanto a los integrantes de la carrera de ingeniería civil, a la que pertenezco, ver estos temas es inusual. Considero que con la alta carga académica que tuve, la Cátedra resultó ser liberadora de estrés. Los temas tratados fueron de gran interés. Fue una experiencia única y agradezco a los compañeros y en especial a Carlos-Enrique por su tiempo y compañía.”  Alexander Urbano-Guerrero

-       “Me pareció una excelente Cátedra; lo motiva a uno a no dejar de lado la formación humanista que debe tener un profesional. Me enseñó a ser más humano y coger amor y curiosidad por la poesía, lo que nunca había dedicado a estudiar.”  Cristian-Alex Grijalba M.

-       “Me pareció muy interesante esta versión de la Cátedra, ya que la educación es un tema importante para todos los jóvenes. Y fue enriquecedor contar con este espacio para expresar nuestro pensamientos y conocer modelos e ideas de enseñanza como los de Edgar Morin. Además, tampoco está de sobra tomar unas horas de la academia para leer poesía, conocer historias y salir un poco de la rutina de nuestra carrera, cerrados a otros temas.”  Maria-Camila Aranaga

-       “Esta versión de la Cátedra, y la Cátedra misma, me parece un ejercicio importante y enriquecedor, en el que se aprenden cosas nuevas y se tienen otras perspectivas en los temas tratados. Además, el desarrollo de las sesiones se sale de lo tradicional y se presta como espacio para expresarse y debatir temas diversos e importantes, que conciernen a toda la comunidad educativa.”  Luis-Alonso Botero

-       “Me pareció una experiencia muy enriquecedora, porque aprendí mucho de mis compañeros por sus intervenciones y contribuciones. Sobre todo aprendí a valorar este tipo de espacios donde realmente se pueden compartir todos los puntos de vista, con apreciaciones personales sobre temas fundamentales de la vida.”  Andrés-Felipe Acevedo

-       “La Cátedra me dejó más a gusto de lo que esperaba. En un principio la tomé como una materia para descansar de otras materias que cursé, con trabajos de muchos números. En la medida que fui asistiendo a las sesiones me di cuenta de lo importante que es la lectura y la escritura. Comprendí que en la vida se debe aprender de todo. La Cátedra me dejó como objetivo buscar la integralidad, para mejorar como persona. Muchas gracias Carlos-Enrique por compartir su tiempo y conocimientos con nosotros.”  Andrés-Felipe Hoyos

-       “Me siento profundamente agradecida por haber tenido la oportunidad de tener esta experiencia. Gracias a la Cátedra por permitirme abordar temas que siempre había cuestionado, pero tenía olvidados. Y por salir de lo estrictamente académico, aplicada la Cátedra en campos de importancia para el mundo.”  Daniela Cleves

-       “Lo más importante de la Cátedra fue que nos incitó a la lectura y a no prescindir de los libros.”  David León

-       “En la Cátedra se conversan temas muy interesantes, así como también se motiva por la lectura, con el arte de leer de manera crítica y objetiva. Además, por desarrollarse en un aula de mesa redonda se hace muy amena y menos tediosas las horas dedicadas a la materia.”  Cristhian-Felipe Melo

-       “Esta materia cuando la escogí pensé que sería una más de mi carrera, pero con el transcurso de las sesiones me alegró saber que mi voz se escucharía y mi opinión tendría interés. La Cátedra fue un respiro a la semana en medio de la monotonía de los números, con motivación para creer en diversas maneras de aprender. Gracias Carlos-Enrique por la dedicación y el amor que demuestra en cada sesión; gracias por reglarnos libros y no malas notas, ni comentarios negativos.”  Manuela Rave

-       “Me pareció una excelente Cátedra. Considero necesario la existencia en la universidad de más materias por este estilo. Tenemos falta notoria de las humanidades. Hace falta enseñanza de la cívica, el respeto y la motivación por la lectura. Excelente profesor y ser humano. Espero contar con su presencia en futuras ocasiones. Quedo altamente agradecido por las múltiples enseñanzas del curso.”  Julián-Andrés Vélez

-       “Considero esta Cátedra como algo especial y de enriquecimiento personal, pues fortaleció mi capacidad de análisis y de interpretación, frente a lecturas nuevas para mi. Una clase bastante particular en comparación con las demás clases que he tenido a lo largo de mi carrera de ingeniería civil. El hecho de exponer nuestro punto de vista frente a otras personas, y dialogar tranquilamente, es algo muy significativo para el crecimiento y el fortalecimiento de habilidades, poco estimuladas en muchas ocasiones, en razón de acostumbrarse el aprendizaje individual, y no con trabajo de grupo.”  Camila Rico

-       “Considero que la Cátedra Aleph fue un espacio de reflexión y crítica, muy grato, con el compartir de conocimientos sobre temas interesantes e importantes. El lenguaje y la escritura fueron los factores fundamentales. La pedagogía implementada fue lo más importante, como lugar ideal para conversar y aprender.”  Alejandro Cárdenas

-       “La Cátedra fue un escape a la rutina de cada carrera, donde se pudo ver, analizar y opinar sobre temas muy diferentes a los habituales.”  Juan-Carlos Gil

-       “Me pareció una gran experiencia, pues se trató de darle al estudiante elementos para el análisis crítico y reflexivo, en temas de interés actual.”  Manuel Cárdenas

-       “En lo personal me queda un concepto muy favorable de la Cátedra, además de relajante. Poder hablar con otras personas, antes desconocidas, sobre temas de interés común, fue muy interesante. Asimismo, introdujo la poesía como elemento motivador.”  Michael-Steven Castrillón

-       “Mi experiencia con la Cátedra fue bastante buena. Pienso que espacios como este, donde se fomenta la lectura y el análisis, son muy importantes, puesto que los estudiantes de ingeniería no tenemos esa costumbre. De esa manera se enriquece nuestra formación profesional, permitiendo fortalecer características de nuestro ser. El tema tratado en esta versión me pareció algo muy importante. El libro de Edgar Morin, “Enseñar a vivir”, tratado en la parte final del semestre, es digno de compartir a familiares y conocidos en el mundo de la enseñanza. Muchas gracias.”  Juan-Manuel Gómez

-       “Mi experiencia en la Cátedra fue muy grata, por cuanto me aportó sentido de integralidad para fortalecer un área del conocimiento un tanto descuidada. Además los temas tratados resultaron muy interesantes, útiles y aplicables.”  Hernando-Alberto Pinzón

-       “La Cátedra es un espacio compartido, en el cual salimos de la rutina de las clases convencionales y nos adentramos a explorar el mundo por medio de la literatura, las opiniones y nuestros pensamientos. Antes solía leer mucho, pero por múltiples ocupaciones académicas dejé un poco esa costumbre, en virtud de lo cual me resultó algo difícil, en ocasiones, realizar las lecturas propuesta y analizarlas. Sinembargo, me esforcé en dichas lecturas, lo que me llevó a apreciar y aprender de las charlas realizadas durante las sesiones. Conocer los pensamientos de los demás nos ayuda a crecer como personas.”  María-Victoria Gómez

-       “En esta Cátedra aprendí en gran medida a valorar el poder reflexivo de la lectura, pues explorar dentro de mi mente posibles interpretaciones a ideas que los autores nos trataban de transmitir, me hizo descubrir pensamientos que se encontraban ocultos. Entender que cada individuo es un ser que vive, piensa y actúa de manera diferente, enriquece mi convivencia, mi lenguaje y mi pensar.”  [No figura el nombre del estudiante en la ficha utilizada]

 

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