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El Factor RH de las letras

por 

(Escribe: Juan José García Posada; Ref.: “El Colombiano”, Medellín, 25 de noviembre del 2005). Moreno Durán personificaba al escritor coherente con su estilo. Por su independencia podía llegar casi al aislamiento. No consta que se hubiera inscrito en alguna de las cofradías de turiferarios que empalagan en el entorno estrecho de la literatura colombiana de los veinticinco años más recientes. Se ha dicho con razón que en atención a esos motivos recibió la condena de unos cuantos filisteos, acostumbrados a desconocer y desconceptuar cuando no comprenden o no conocen.


 

Escribir con propiedad en los géneros literarios conocidos fue una de las condiciones distintivas de Moreno Durán. Cuestión de hábitos (en homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz) es una novela teatral y poética.

Le mereció en 2004 el Premio Kutxa de la ciudad de San Sebastián. Al recibirlo quiso interpretarlo como un estímulo a la dramaturgia colombiana y al teatro, “uno de los géneros más abandonados por la crítica y el mundo editorial”.

En esa obra pretendió dejar constancia de la actitud ética de resistencia del escritor, que entraña (lo dijo en su momento) una protesta universal contra la arbitrariedad del poder que, así no utilice las torturas de la Inquisición, emplea mecanismos sutiles y perversos para inducir al artista a que se doblegue mediante la autocensura y asuma el silencio de la muerte civil.

No es frecuente que en la literatura universal un ensayista sobresaliente por lúcido tenga al mismo tiempo la buena fortuna o el buen arte de ser novelista por fuera de lo común.

Hay casos excepcionales como el de Ernesto Sábato, espléndido en uno y otro géneros, y el de Vargas Llosa, pese a los desatinos estéticos de alguna novela o los dislates políticos de algún ensayo.

El profesor George Steiner puede ser el máximo ensayista de nuestro tiempo. Si acaso tiene una novela, es probable que no se atreva a publicarla. Algo similar puede afirmarse de Harold Bloom, el gran canonista de la historia literaria. A Claudio Magris le ha convenido más permanecer en el ensayo. Después de El nombre de la rosa, Umberto Eco no consiguió igualar en cuatro novelas siguientes la marca impuesta con ese fenomenal compendio de la Edad Media. Así, por ejemplo, Baudolino es un adobe insoportable. Del genial novelista García Márquez puede afirmarse que en la condición de ensayista sería mediocre. William Ospina, el ensayista más presentable de la literatura colombiana de hoy, en Ursúa, escrita con pulcritud estilística magnífica y exigente documentación histórica, todavía no alcanza la vitalidad y la jovialidad del novelista: La novela debe su poder de encantamiento a que se parezca a la vida, no debe ser sólo una interpretación de la vida.

Moreno Durán fue buen novelista: Los felinos del Canciller, El Caballero de la Invicta, Mambrú y Fémina Suite. Y también, un buen ensayista: El festín de los conjurados, De la barbarie a la imaginación. Una tarde, en la tertulia del suplemento literario de El Colombiano (hace tres o cuatro años), defendió la vigencia del ensayo en tiempos de vacuidad e indiferencia, porque le plantea al lector el desafío de pensar.

Rafael Gutiérrez Girardot (otro intelectual que ha pasado a la posteridad en este año) expresó un concepto justo sobre Moreno Durán, cuando lo señaló como ejemplo de originalidad e independencia en una época en la cual todos (menos RH) “quieren competir, silenciosamente o no, con García Márquez, un gran novelista pero que ha creado un complejo de imitación”. Y destacó su interés por desprovincializar la literatura, en contraste con “los escritores, los jóvenes latinoamericanos y críticos literarios (que) ignoran completamente lo que ha pasado en el universo, y eso perjudica nuestra posición en el mundo”.

Alguien dijo una vez que Moreno Durán llegaría a ser el Factor RH de la literatura colombiana. Del Factor RH se dice que es un aglutinógeno. Es improbable que se cumpla aquel pronóstico, por lo que está dicho. Además, en su mayor parte ni los lectores ni los críticos parecen dispuestos a justipreciar las obras que aglutinan por su real jerarquía. La literatura colombiana ha perdido su Factor RH. [ Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. >mailto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ]

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