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Viernes, 12 Agosto 2011 03:48

José-Félix Fuenmayor en el panorama literario colombiano

por  Albio Martínez-Simanca
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La vida de José-Félix Fuenmayor estuvo marcada por la guerra, pero para su fortuna venció la literatura que lo condujo por los vericuetos de la poesía, la novela y el cuento, y se reveló como un auténtico maestro en el panorama nacional. La crítica literaria se interesó por él partir de la publicación de su libro de cuentos titulado "La muerte en la calle" (1967), publicada un año después de su fallecimiento, pero ante todo en la influencia decisiva que tuvo en los noveles escritores Gabriel García Márquez y Álvaro Cepeda Samudio, a quienes transmitió alegría y entusiasmo.

José-Félix nació en Barranquilla el 7 de abril de 1885, un mes después culminar una de las tantas revoluciones en que se embarcó el liberalismo. En marzo de ese año la columna vencedora de las fuerzas gobiernistas entró a esa ciudad, a órdenes del general de división Leopoldo Torrente; el costo de vida había sido alto y la guerra quedaba terminada en la costa atlántica y en toda la República.

Cuando José-Félix cumplió trece años de edad su tío-padrino lo inscribió como militante en las fuerzas del liberalismo que emprenderían una nueva revolución: la cruenta guerra de los mil días. Descendiente de una familia de francmasones provenientes de Maracaibo, Venezuela, también tuvo formación humanista. Su padre fue farmaceuta y periodista y su tío-padrino médico, es lógico que su formación se inclinara más por las letras. En la Barranquilla de principios de siglo encontró apoyo y fuerte influencia en los poetas y escritores de la Gruta Simbólica que abrieron sede en esa ciudad y quienes editaban periódicos y realizaban tenidas literarias.

Culminada la guerra de los mil días se trasladó a Bogotá donde la orientación de maestros liberales de la época en los colegios que ellos fundaron, así, culminó su secundaria en el Liceo Mercantil de don Antonio Ramírez Tinoco y también fue amigo de don Simón Araújo, aguerridos liberales que lo cimentaron en sus convicciones partidistas.

Musa del Trópico (1910)

Después de su regreso a Barranquilla, en 1909, y por iniciativa de sus amigos de andanzas juveniles, José-Félix recopiló gran parte de sus poemas publicados en sus años juveniles en los periódicos El Repórter, Guante Blanco y Rigoletto.

El poemario en su conjunto va a reflejar el gusto estético por la corriente literaria de moda en ese momento: El Modernismo.

El trópico como tema literario, -nos recuerda el poeta José Manuel Crespo- había sido utilizado por Rubén Darío en el poema "Allá Lejos" ("Buey que vi en mi niñez echando vaho un día/ bajo el nicaragüense sol de encendido de oros,/en la hacienda fecunda, plena de la armonía/del trópico...") y fue un tema tratado con alguna frecuencia en la poesía anterior al modernismo.

"Musa del Trópico" tiene interés para la crítica en la medida en que José-Félix ejemplifica el arraigo y la influencia que a comienzos del siglo XX tuvieron los cánones de una escuela literaria que se caracterizó por el intento de adaptar el Parnasianismo y el Simbolismo a una temática iberoamericana. El Modernismo viene a ser una síntesis de las propuestas de estas dos escuelas predominantes en Francia.

En José-Félix se observa la franqueza de la autocrítica por no profundizar en lo esencial del Modernismo, ni en el pensamiento, ni en la inspiración ni en el rigor, ni en la belleza expresiva, no obstante refleja una innegable destreza en el manejo de las métricas que impuso el Modernismo.

"Musa del Trópico" son poemas escritos en varios momentos de su vida, por esto no hay armonía en su conjunto, que reflejan un José-Félix en proceso de formación, con deseos de abrirse paso siguiendo la métrica que la preceptiva literaria le imponía, pero también rompiendo con ella.

Cosme (1927) y Una triste aventura de 14 sabios (1928)

La novela "Cosme" terminada de escribir en diciembre de 1926, y la noveleta "Una triste aventura" de 14 sabios publicada en junio de 1928, son hermanas, no sólo porque tienen el mismo padre, sino porque el ambiente y los personajes abordan elementos comunes. Además, fueron escritas de forma simultánea; tienen perfil común: la ironía para tratar lo social, lo personal, lo académico, lo convencional y lo científico.

El estado de ánimo de José-Félix y los resultados que para la creación genera su situación maníaco-depresiva que él padecía, se juntan una actitud filosófica, una búsqueda poética y la agorafobia que padece; esto lo proyecta de manera positiva y le da nuevos bríos para continuar con su proyecto de vida. Él que es fundamentalmente un soñador con una enorme capacidad para crear, se encuentra en un momento en que su producción literaria está en el punto máximo, pero lo afecta otro fantasma: el belicismo de la época.

Él, que es un hombre excepcional en los términos en que Aristóteles define a aquellos cuya relación con la filosofía, la ciencia del estado, la poesía o las artes los vuelve en esencia melancólicos, pone de presente que su genialidad está estrechamente ligada a su locura, entendida ésta como un presente creativo.

Esta manifestación la veremos proyectada a lo largo y ancho de la obra en la que reúne a sus 14 sabios; cada uno de éstos es una parte de él, de su estado de ánimo, de las reflexiones que le asedian en torno al género humano.

Se ubica entonces en el plano de la imaginación razonada: por un lado los niños dan rienda suelta a la imaginación, pero en el plano de la razón son los sabios quienes deben responder por la locura de los seres humanos, entonces recurre a la comunidad científica como mapa simbólico.

La comunidad científica –en el relato– es la reunión de sabios representantes de todas las ciencias. Los que en apariencia son apodos y que corresponden a los nombres con que el autor nombra a sus personajes, le permite discurrir en el conocimiento que tiene de cada una de las disciplinas que menciona, en su relación con la astrología y la astronomía, con ello rinde homenaje a las ciencias y a sus amigos intelectuales.

José-Félix fue un apasionado de la simbología, cuando tomó el número 14 no lo hizo al azar, quiso expresar a través del universo de los sabios una comparación con un sistema solar, que se inventó de manera especial para contarnos esta historia. En este sistema, símil de la teoría heliocéntrica, el sol es el sabio Aldebrán, secundado por Geophón, la Tierra. Sugiere que los otros doce científicos representan las constelaciones correspondientes a los signos zodiacales, estudio que para él tenía una especial predilección. Los sabios delimitan con claridad el comportamiento de los seres humanos.

Aldebrán: con este nombre rinde homenaje a la astronomía, ciencia de las leyes estelares que va unida a la historia de la humanidad, cuyo conocimiento ayuda a ensanchar el horizonte y enseña el arte de la observación, agudiza la vista y nos arrastra a la convicción consciente de cómo fue la creación del universo.

Geophón: el geólogo; representa la Tierra y la Geología. Este sabio es analítico, mesurado, actúa con lentitud imponente, contundente en sus conclusiones. Carga consigo su lupa para observar mejor y emitir con certeza sus juicios y opiniones.

Periton: el biólogo de 85 años. Su nombre viene de perito, diestro, práctico, sabio versado en ciencias biológicas. Persona autorizada para dar su opinión acerca de la vida, hecho que lo hace petulante, arrogante, soberbio, egoísta. Sus actitudes sirven de comparación y argumento a Aldebrán para fustigar las conductas bélicas del ser humano.

Polipasto: el físico. Su nombre es un homenaje a la ciencia que representa. El polipasto es un mecanismo del que se valen los seres humanos para reducir el peso cuando se requiere levantar cargas pesadas, disminuyendo el esfuerzo.

Cabrillitas: el aviador, sabio varonil de cuarenta años. Con este nombre, rinde homenaje a la aeronáutica y la astronáutica. Las cabrillas era el nombre conque en la antigüedad designaban a las siete estrellas principales del cúmulo de las Pléyades, en la constelación del Toro. En lenguaje común, la cabrilla es el timón y hace alusión a los saltos del vehículo, similares a los de una cabra, los que siente el conductor en sus manos.

Infús: el bacteriólogo. La bacteriología es la parte de la microbiología que estudia principalmente las bacterias. Infús viene de infundir, inspirar, momento en que el alma recibe un don o gracia divina equivalente al impulso moral o afectivo. En la edad antigua el infús o la infusión era la acción de echar agua en la cabeza a quien era bautizado. Por extensión, el infuso es quien posee conocimientos naturales, pero además es el que comunica sentimientos y el que da impulsos morales.

Frontispo: el arquitecto. El frontispicio es la fachada de la casa; en sentido general, arquitecto es quien da la seguridad del hogar o del refugio; es el encargado de preservar la vida a través del acondicionamiento del espacio físico. Él encarna el simbolismo de las casas, que en astrología se aplica a las fases de la vida individual, de tal forma que la disposición y el temperamento de la persona corresponden a cada una de ellas en el zodíaco.

Dormón: el filósofo. Es el que se entrega a sus sueños, insensible en apariencia; es el de las serenas estructuras mentales e ideológicas. Es quien oye las revelaciones de la conciencia universal. Con su seguridad enfrenta al hombre irascible. Dormón es quien está libre de las pasiones miserables, en permanente búsqueda de la verdad natural, de la música recóndita del divino espíritu. El autor se identificará de continuo con este sabio y discurrirá a través de él, en la parte esencial de la obra.

Es probable que este nombre sea un homenaje a Ramón Vinyes, quien era conocido y nombrado como Don Ramón, para quien el autor elabora una síncopa muy genérica: Dormón. Este personaje es la consagración de un educador líder en el campo de la literatura, regido por el signo Leo.

Brantino: el filólogo, el amigo de la retórica; es el que discurre con palabras convenientemente entrelazadas para expresar sus pensamientos y persuade con la convicción de sus ideas; es una especie de historiador que se preocupa por anotar y preservar para la posteridad los hechos que suceden. La filología es la ciencia que estudia las obras literarias y las lenguas desde el punto de vista de la erudición, de la crítica de los textos y de la gramática. Es la ciencia de la vida intelectual, social o artística de los pueblos.

Entomot: el entomólogo. La entomología es la ciencia que estudia los animales seccionados en cabeza, torax y abdomen. Entomología y Templo tienen la misma raiz griega; el templum era el lugar elevado desde donde pudiera la vista abarcar la mayor extensión del cielo en todas las direcciones, de aquí la palabra templum pasó a denotar la visión sobre la totalidad de la bóveda celeste, considerada ésta como la mansión de los dioses y las constelaciones. Con el correr del tiempo, la raiz tem pasó al latín como sec, presente en insecto, sección, disección. El Phylum Arthropoda incluye insectos, arácnidos y crustáceos, representados en el zodíaco por el escorpión y el cangrejo; este último como el signo cáncer.

Arbarcando: el astrólogo, el que abarca todo, el que tiene el poder de conocer muchas cosas y por extensión el que acapara. Es un tipo de sabio muy peculiar, que se precia de conocer y abarcar muchos conocimientos simultá-neamente; liga lo astrológico a lo astronómico, lo matemático, lo físico, lo musical, lo arquitectónico, lo psicológico, lo social, etc. Estas múltiples, variadas y ricas interconexiones explican la omnipresencia de lo astrológico en todos los ámbitos de las culturas y sociedades.

Enmenón: matemático y filósofo. Su nombre alude a Menón, un joven de Tesalia, de ilustre familia. Platón plantea un diálogo, en el que interviene Sócrates, en donde el tema principal es la virtud y si esta es enseñable. La conclusión es que no, sino que viene dada por adjudicación divina y gracias a la memoria la reconocemos. A corto plazo la reminiscencia permite recordar pequeñas piezas de información, como números o direcciones. A menos que se tomen medidas para memorizar se puede almacenar información a largo plazo.

Hamat o Amat: el mago negro. Con este sabio rinde homenaje a las ciencias ocultas o magia negra, siempre tan de moda; su nombre significa el que mata. Amatador es un adjetivo antiguo que se usó también como sustantivo. Amatar es un verbo transitivo. También se utilizó como pronominal. La magia negra, hacia los años veinte, había alcanzado gran auge, hecho que resalta con la novela Drácula de profusa difusión. En la narración Hamat es el Drácula que en el universo representa la constelación del Dragón, la que serpentea entre la Osa Mayor y la Osa Menor en dirección a Hércules y Draco, o la serpiente de la sabiduría, está ligada al signo Sagitario.

Torado: Taurus es uno de los doce signos zodiacales. El toro es símbolo ancestral de fuerza y virilidad, asociado a instintos poderosos y desmedidos del ser humano. El toro es una figura mítica que en el espacio sideral está representado por la constelación Taurus enfrentada a Orión, el cazador.

Veamos ahora el tema del tiempo y el espacio: es inherente al ser humano la elaboración continua de utopías y ucronías. Para el primer caso la creación radica en imaginarse lugares posibles y para el segundo suponer hechos y situaciones posibles en el tiempo. Con esta propuesta José-Félix plantea la utopía del fenómeno, es decir su no ubicación desde la dinámica de la física y su no realización desde la composición de la materia en relación con la considerable dilatación que le atribuye; sinembargo el hecho es posible si se mira desde la intervención de las fuerzas naturales que influyen en la expansión del universo, sin importar que se genere una explosión nuclear.

Las dos situaciones expuestas, tanto la utopía como la ucronía, crean un ambiente de expectativas y sorpresas en el lector; y con ello José-Félix consigue generar el interés que espera de su obra.

No hay dudas que la literatura de ciencia ficción obliga a sus cultores a conocer o estar informados sobre el quehacer de otras disciplinas, o a lo que puede denominarse dominio del pensamiento interdisciplinario. Ese género nació a partir del reconocimiento de los cambios introducidos en la vida de las personas por la ciencia y la tecnología. La exploración del espacio por los científicos también está influida por las novelas de ciencia ficción y éstas a su vez se enriquecen de los temas de moda de la ciencia; la participación de astrología, astronomía, física, química, astronáutica, biología, medicina, electrónica y meteorología entre otras, se entrecruzan con los temas de ficción, formando un entramado estético.

Con la obra "Una triste aventura", se abre un camino para la narrativa nacional como fenómeno novedoso que marca un hito. El autor escribió una obra que incluye su omnisciencia en toda la extensión, matizándola con burlas, ironías, humor. Y las que en apariencia son escenas trágicas, dan la sensación contraria, que sólo buscan plantear su postura y convicciones frente a la vida. Con ello volvemos nuevamente a otro ítem recurrente, cuando los personajes, antihéroes, son los verdaderos héroes, esto se refleja en la presentación que hace de los sabios, sus actitudes y el tránsito de lo brillante a lo lamentable, pasando por lo sublime.

La muerte en la calle (1967)

Esta es la obra más conocida y aclamada de José-Félix, exaltación que se ha ganado gracias a su alta calidad literaria; pero que además fueron sus obras muy bien recibidas por la crítica nacional e internacional, en especial las de Gabriel García Márquez y Álvaro Cepeda Samudio. Cuatro meses después, el 30 de agosto de ese mismo año, falleció en su ciudad natal. El 16 de octubre de 1967 el libro salió impreso por Papel Sobrante de Medellín, editorial dirigida por Manuel Mejía Vallejo.
Veamos ahora, desde los mapas simbólicos de la cotidianidad, algunas interpretaciones.

La muerte en la calle (cuento)

Un perro receloso se detiene frente a un mendigo, el animal estira el hocico, huele, echa hacia atrás sin darse vuelta y se sienta a aullar, mirando para arriba. El recurso narrativo en este cuento es sorprendente, no es fácil identificar la condición del no-vivo cuando esta contando su propia historia. El lector puede quedar desconcertado porque José-Félix, con sutileza introduce elementos del animismo: un perro olfatea, porque percibe a un ser extraño que narra su propia historia.

El mendigo no existe como ser humano, diríase es un espíritu narrando la historia del cuerpo que portaba y que en vida no hacía más que caminar, porque ese fue el camino que el porvenir le trazó.

Hace referencia a que de niño trataron de definirle el rumbo de su vida: sería zapatero; pero "la voluntad de Dios" decidió otra cosa, "por las calles es por donde puedo buscar mi propio camino" y se volvió caminante y allí, en la calle, encontraba los elementos para su subsistencia con una frase que denotaba distinción al interlocutor: "Qué tal! caballerazo".

El elemento maternal actúa como protector de su vida y a lo largo de su subsistencia: "mi mamá estaba como repartida en pedazos, en pedacitos, entre otras mujeres".

Nada escapa a los misterios que encierra la narración, pero ante todo se destaca la dignidad del harapiento que sin poseer nada recorre su mundo, soportando inclemencias y adversidades; y viene el contraste entre lo real y lo irreal: "el sardinel donde estoy sentado se está alzando como una nube y me lleva en la soledad y el silencio".

Su lenguaje es coloquial y con él deja traslucir que aun en posterior vida, en tiempo irreal, el mendigo está diseñado para soportar inclemencias. Si ya las soportó en una vida, ¿por qué no en la otra que puede ser la no-muerte?

"La muerte en la calle" título que es tomado para recoger todos sus cuentos, es una de las historias de no vivos más originales que se ha escrito, tanto por su contenido como por la forma intradiegética en que está narrada.

Propuestas de vanguardia

Las dos primeras décadas de ese siglo reflejan un momento de grandes cambios mundiales y los creadores, poetas, artistas y literatos no estuvieron ajenos a ello. La primera guerra mundial (1914-1918) y la revolución rusa (1917) marcaron las sociedades del planeta durante este periodo; el mundo entró en la dinámica de la tecnología, la velocidad, los medios de comunicación y la maquinaria industrializada, situación que como anotamos, generó choques con una sociedad que aún no estaba preparada para ello.

Fue el momento en que se dieron las condiciones para que los movimientos culturales y las corrientes literarias en el mundo, pero en especial en América Latina, reaccionaran en defensa del humanismo y el pensamiento; las vanguardias de este período tendrán características bien definidas: se considera que ellas no sólo representan movimientos literarios, sino toda una época y una actitud frente a lo social, lo humano y lo político.

Una lectura detallada de los autores representativos de estas vanguardias, indica que su posición era antibélica, sin descuidar el lenguaje ni los límites que demarcan lo estético y lo político. No obstante hubo otros rumbos que desvirtuaron el adecuado enfoque de equilibrio, como el realismo socialista que puso más énfasis en el mensaje político, en desmedro de la creatividad y la estética.

En Argentina, en el manifiesto del Ultraísmo (1921), Jorge Luis Borges, planteó los principios que los regirían, exponiendo la "abolición de los trebejos ornamentales, el confesionalismo, la circunstanciación, las prédicas y la nebulosidad rebuscada". La abolición del confesionalismo fue una postura política que tuvo incidencia directa en el orden establecido, como una avanzada de lo estético hacia posiciones que chocaban con el asiento tradicional de los credos religiosos. Esta era una manifestación del liberalismo de la época y es falso que fuera bandera exclusiva a los comunistas.

En México la vanguardia tuvo su expresión con el comprimido estridentista de Manuel Maples Arce en 1922; y su compromiso político es evidente cuando edita la revista Urbe, en 1924, publicación que recoge las vivencias de la ciudad, los obreros y su aspiración por la revolución.

Oliverio Girondo en la revista Martín Fierro, publicada en 1925, hace un llamado fervoroso al nacionalismo, a la identidad del continente americano, y el movimiento que él encabeza se soporta en el simbolismo del gaucho, hombre de temple, que representa el coraje frente a la opresión y las adversidades.

Es evidente que en el Caribe colombiano las figuras de Ramón Vinyes, José-Félix Fuenmayor y Víctor Manuel García Herreros, tienen mucha fuerza en esos años, porque están presentes en el escenario literario con sus propuestas de vanguardia, pero también estaban inmersos en el devenir de la política nacional.

Su contacto con las literaturas europea y norteamericana les proporciona visión universal; fueron ellos quienes posibilitaron espacios para que a diversos temas de literatura regional, se les diese un tratamiento universal, los que propugnaron por la atención a nuevos recursos y técnicas literarias, teniendo como bases el pensamiento de connotados maestros de la literatura, pero ajustándose al ambiente y el espacio de la región Caribe.

Al ensayar novedosas técnicas narrativas hacia finales de los años veinte, se estaba construyendo una forma de ver el mundo como un devenir; es lógico que no interesaba tanto el presente como el futuro para lo cual se quiso romper con lo constituido en el país como preceptivas literarias, predominantes en el sistema educativo. Por eso José-Félix se pronuncia en "Cosme" contra la formación escolar de la época y en "Una triste aventura" asume una postura filosófica trágica para estocar al ser humano, mostrándole diversas vicisitudes a través de la sátira y el humor, con una estructura narrativa poco convencional de una obra que a su vez se critica a sí misma, ¡hecho sorprendente para la época!

Su lugar en la literatura de Hispanoamérica

La formación de José-Félix en ciencias, matemáticas y física, hicieron de él un seguidor del cientifismo. Esto le daba una connotación de excentricidad frente a los demás, era una especie de personaje con una cultura enciclopédica, la que le permitía discurrir con propiedad en diversas ramas del conocimiento, hecho que se refleja en sus personajes que parece fueran disgregaciones de su sabiduría.

El humor con el que discurre a lo largo y ancho de toda su obra le permite tratar los temas con sagacidad, mordacidad, ironía y felicidad. A través de los instrumentos verbales plantea sus propias caricaturas, y las frases puestas en labios de sus personajes alcanzan formas alegóricas y bufonescas, que nos dan la sensación de estar en el teatro de los acontecimientos y también en el circo con los payasos.

Lo suyo tiene un papel preponderante que juega entre la tradición y la vanguardia y en un lugar muy alto en la literatura de América.

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