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Viernes, 02 Diciembre 2011 17:08

Sección de NOTAS - Aleph No. 159

por  Carlos Vidales, Jaime-Eduardo Jaramillo J., Oscar Escobar-Álvarez...

Tomas Tranströmer, Premio Nobel de Literatura 2011/  El estoicismo/  Palabras de soñador/  Nos escriben.../  Hemos recibido.../  Patronato histórico de la Revista/



Estatua de Baruch Spinoza en La Haya


Tomas Tranströmer, Premio Nobel 2011 (por: Carlos Vidales; Estocolmo 09.X.2011). Tranströmer es, en mi modesta opinión, un poeta extraordinario y, por eso mismo, muy difícil de traducir. Su poderosa capacidad de síntesis le permite decir muchas cosas hondas y complejas con un lenguaje de sencillez sobrecogedora. Le ayuda, desde luego, el idioma sueco, tan apto para las síntesis poéticas: "en solvarm sten" es una piedra que ha recibido el calor del sol y permanece irradiando ese calor como si fuera propio. ¿Cómo traducir esto? Se han ensayado muchas soluciones y las de Roberto Mascaró y Víctor Rojas, un tanto diferentes, me parecen buenas pero no perfectas. Yo me atrevería a sugerir "una piedra cálida de sol", a sabiendas de que es imposible transmitir exactamente todo el universo de sensaciones, ideas, asociaciones y pasiones que se agitan en el calor solar de la piedra de Tranströmer. Traducir es transferir toda una cultura en otra cultura. Por eso dijo un pesimista que "la poesía es lo que desaparece en el proceso de la traducción".

Leo a Tranströmer con fruición, en sueco, sin preocuparme por la forma que el poema debería tener en castellano. Mi deleite se acrecienta porque este ejercicio me obliga a aprender más y más profundidades y recovecos de este idioma nórdico tan claro, pulido como el hielo, exacto como el filo acerado de una espada. Se han escrito tesis doctorales y sesudos estudios sobre las complejidades de la poesía tranströmeriana, pero lo que yo veo en sus metáforas no es nada misterioso ni metafísico sino el triunfo sencillo y sincero de lo natural. Así por ejemplo, su breve y bello poema "Motivos medievales" (Medeltida motiv) evoca en la imaginación los cuadros de la imaginería popular sobre el juego de la muerte (la partida de ajedrez que el caballero juega con el heraldo de la muerte) y destellos de la vida cotidiana campesina de la Edad Media (el chasquido de los tijeras del peluquero detrás de los arbustos), mientras el sol rueda lentamente en el cielo. La partida de ajedrez termina en tablas, el caballero no morirá hoy, mañana será otro día. Algún crítico dice que esto es toda una "teología de lo laico"; yo pienso que es la más honrada y sincera descripción del fatalismo medieval.

Se me ocurre también que se ha exagerado mucho con el tema de los "haiku" o los jaicus de Tranströmer. La culpa la tiene él mismo, en parte, porque en su juventud fue muy aficionado a esta forma tan bella y sintética de la poesía japonesa. Pero un minipoema es un minipoema, llámese como se llame en otro idioma. Las reglas formales del haiku ordenan, exigen, bajo pena de harakiri, que tenga tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente; que nunca tenga más de diez palabras; que no tenga título ni rima; que sea una descripción breve de un hecho concreto, no de conceptos abstractos, es decir, que exprese el ánimo contemplativo del poeta; que no contenga un relato, un cuento, sino un instante, una situación; y que se publique en compañía de una imagen, un dibujo, un "arte pictórico o visual". No existe un solo poeta occidental que haya respetado todas esas reglas al pie de la letra, por fortuna, porque un minipoema es un minipoema en cualquier idioma y la única regla que le cabe es la de la libertad. Por eso, muchos de los presuntos "haiku" tranströmerianos se refieren a conceptos abstractos. Viva la herejía.

En suma: un tremendo poeta. Desde hace muchos años le vengo dando, como lector, todos los premios que merece, y así lo ha hecho la sociedad sueca desde que comenzó a publicar sus poemas a la edad de 23 años.


El estoicismo (por: Jaime-Eduardo Jaramillo J.). He venido leyendo en estos meses acerca del estoicismo. Por cierto, San Agustín y otros autores cristianos medievales sentían mucha afinidad con esta filosofía ética, aunque el Dios estoico se parece más al Dios spinozista. En estos días releo a autores latinos (cierto, en español). "De Senectute" de Cicerón y "De la felicidad" de Séneca, contemporáneo de Jesús. El estoicismo es para mí una ética basada en la razón y la naturaleza, para tiempos difíciles. Una filosofía de madurez, en épocas no heroicas, de crisis de valores, que significa mirar de frente el espectáculo del mundo, con interés, pero con desprendimiento.

Significa aceptar la finitud y los sinsabores de la vida, como parte de lo "natural", de lo que "es", sin quejas, lloriqueos, ni patetismos. Comprendiendo que "la libertad es la conciencia de la necesidad", tal como afirmaba Spinoza y repetía Hegel, reivindicando a Séneca y el estoicismo, según nos lo aclaraba nuestro maestro Darío Mesa, en un semestre inolvidable en Sociología de la UN-Bogotá, por allá en 1970, cuando con Toño Mejía, Marcelo Torres, Guillermo Páramo, Boris Esguerra, estudiamos una parte de la gran Lógica de Hegel.

El estoicismo, sin estar interesado en una lectura académica, exegética o erudita, me parece que significa no hacerse ilusiones en la vida, sin estar por ello desilusionado o desesperado. La "Stoa", recuerdo también a Epicteto, predica un ideal de autonomía individual, serenidad y resistencia, templanza y autorresponsabilidad, que adelanta 2000 años, con sabiduría y profundidad, a los hoy tan populares libros de "autoayuda".

Para resistir el asedio de la sed en Manizales [ocasionado por desastre que dejó a toda la ciudad sin servicio domiciliario de agua], es necesario resistencia estoica, la cual no significa conformismo, pues para Epicteto cada uno de nosotros ha de contribuir, en la medida de sus capacidades, a cambiar lo que puede ser cambiado y aceptar lo que es inevitable. (Bogotá, 31 de octubre de 2011)

Palabras de soñador (Envío: Rosario. Por: Oscar Escobar-Álvarez). Me soñé que te había escrito. Acabo de revisar el correo y parece que no, ¿cierto? Es el problema de nosotros los soñadores: que vamos perdiendo el hilo entre eso que ustedes llaman "realidad" y lo que nosotros vivimos y llamamos "ensueño". Es un estado. Y una condición. Es un vivir interior del mundo y del universo que lo va llevando a uno a una certeza real en el que se hace difícil precisar cuál es el límite entre el soñador y lo soñado. ¿Soy yo, Oscar, el que vive un sueño? o ¿Soy un sueño que se llama Oscar, que come pan, y lentejas, y sinembargo? Se dirá que es muy difícil, pero no. Los soñadores vivimos muy fácil. Al decir de Don Antonio Machado, donde hay vino, bebemos vino; donde no hay vino, agua fresca.

No preguntamos nada a la vida, ni del mundo ya esperamos respuesta. Este camino hecho de tantos ires y venires, de tantas vueltas y revueltas, va siendo el mismo destino que nos va llevando y trayendo, como olas de un mar incierto. Todo tan sagrado. Todo tan claro, como el misterio. Somos criaturitas que no aprendemos lo importante por ser bastante lo preocupante. Y así nos vamos llevando, como una ilusión... talvez un frenesí. ¿Quién, que haya sido humano, podrá decir, "yo sí"? Sabiendo que humano es un tránsito misterioso que los científicos y yo no hemos podido descifrar. Justo, hoy, leía en la prensa, otra vez, el hallazgo del "eslabón perdido", ese huesito, -porque es de ese tamaño-, en el cual los paleontólogos, arqueólogos, genetistas y científicos de todas las profesiones y labores esperan resolver el misterio: en qué momento de la evolución el simio se hizo humano.

Pobrecitos esos científicos... Me dan pesar, les profeso compasión por su soberbia ignorancia. Se creen las mentiras que ellos mismos se inventan. Y buscan, e indagan, y polemizan, y escriben, y hacen excavaciones profundas, y todo. Para nada. Porque el eslabón siempre estará perdido. No es tema de esta conversación contigo, Rosario, mencionar que la primera manifestación humana es el arte. Cuando el hombre pintó la primera rupestre, ya evidenció un lenguaje, una comunicación. El tambor, la flauta, son señales de la misma condición humana. Pero lo que no podrán encontrar jamás los científicos es ese protoesqueleto que les diga: "este sí es el eslabón perdido", sencillamente, porque el hombre es una especie que tiene afinidades con el simio, tiene similitudes, hasta comportamientos, pero se trata de una especie distinta, no animal. No. Humano es un estado y una condición.

Y animal es otro estado y otra condición. Y punto. Ser humano es la mayor expresión del universo, por el lenguaje, por la palabra, y en un sentido más divino, por la conciencia. Y si tomamos prestado de la poesía un dato para iluminar a los creyentes, diremos que humano es el estado y la condición de la especie que sueña. Llegamos pues, así, al sueño como la mayor facultad humana. Y sólo humana. Porque compartimos con los animales, con las plantas, con las flores, con el universo la misma naturaleza, la misma esencia, pero sólo a nosotros nos fue dado el don de soñar, el don de las palabras. Y por eso la poesía es la mayor expresión humana: porque es el lenguaje del sueño. En el sueño, somos dioses del universo.

Es ahí, en el sueño, donde sucede el misterio por medio del cual un ser humano entra en contacto con las fuerzas más secretas del universo. Por eso los grandes iluminados, los grandes poetas, han sido idos, abstraídos. Pertenecen a una legión sagrada donde las palabras van sucediendo en una realidad imaginaria que crea mundos reales y paraísos adonde nos transportamos los bellos durmientes.


Nos escriben... "Querido Carlos-Enrique: Leí con gran interés el artículo que me enviaste de Daniel Innerarity: "Nostalgia de las pasiones tranquilas", cuyo tema central, la codicia en el mundo de las finanzas, me hizo recordar ciertas ideas de Spinoza. Te las comunico para comentar ese artículo al mismo tiempo lamentando que no pueda ofrecerte un artículo para el próximo número de Aleph, el cual, según te he entendido, va a estar dedicado a Spinoza. ¡Una excelente idea!/ Erich Fromm, gran psicólogo y al mismo tiempo gran conocedor de Spinoza, en su gran libro "Tener o ser" al referirse al Comentario (Escolio) que hace Spinoza de uno de los teoremas de su "Ética" (el Teorema 44 de la Parte lV ) hace dos observaciones, que nunca las olvido, sobre lo que Spinoza define como avaricia y que en realidad corresponde a lo que hoy llamamos codicia. Fromm escribe en su libro: 1) "En ese Comentario considera Spinoza como patológicas las necesidades que contradigan la naturaleza humana y él va hasta clasificarlas como enfermedades mentales./ 2) "En mi opinión Spinoza es el primer pensador moderno en postular que la salud y la enfermedad mental son, respectivamente, consecuencias de una manera correcta o incorrecta de vivir"./ En resumidas cuentas, según Fromm Spinoza consideraría como enfermos mentales, por su gran codicia, a esos especuladores financieros de los cuales habla Innerarity en su artículo. ¿Sabes tú de qué origen es ese apellido, el cual no lo conocía?... Un gran abrazo, José I. Nieto" (Montreal, 01.IX.2011)


Hemos recibido... "Esa polilla que delante de mí revolotea – Poesía reunida 1982-2008", de Olvido García-Valdés, Ed. Galaxia Gutenberg/ Círculo de lectores, Barcelona 2008; "La crítica de cine – Una historia en textos. Artículos memorables en Colombia 1897-2000", con investigación y selección de textos: Juan Gustavo Cobo-Borda (también prologuista) y Ramiro Arbeláez, Ed. Universidad Nacional de Colombia & Proimágenes-Colombia, Bogotá (s.f.); "Del contexto social y cultural que hizo posible el ensayo como género", de Fernando Cruz-Kronfly, Ed. Universidad Industrial de Santander, colección Bitácora No. 14, Bucaramanga 2011. "Talvez tres minutos de silencio", de Álvaro Bautista-Cabrera, Ed. Universidad del Valle, colección Las Ofrendas, Cali 2011; "Esa pausa del viento", de Antonio Zibara, Ed. Tierra Baldía & El Palabreo, taller de poesía de la Universidad Santiago de Cali, Cali 2008; "Salmodia de los días tristes", de Amparo Romero-Vásquez, Ed. Gobernación del Valle del Cauca, Secretaría de Cultura, colección de autores vallecaucanos, Cali 2011; "Musinga", de Mercedes Lucía Vélez-White, Ed. L. Vieco e hijas Ltda., segunda edición, Medellín 2008.

"La lengua Umbra – Descubrimiento – Endolingüística – Arqueolingüística", de Guillermo Rendón-García, Ed. Ministerio de Cultura (Programa nacional de concertación cultural) & Instituto Bókkota de Altos Estudios, Manizales 2011. Obra sobre la cual escribió José-Olimpo Álvarez, PhD, lo siguiente: "Le lengua Umbra, y descubierta y categorizada por el maestro Guillermo Rendón, fue localizada en el Resguardo Escopetera-Pirza, de Riosucio (Caldas, Col.). Es un trabajo científico que a través de la Endolingüística Estructural aporta nuevos elementos a la lingüística contemporánea y pasa a ser uno de los más sólidos basamentos de la cultura ancestral de los Andes occidentales de Colombia."

"Estudiantes y cambios generacionales en la sociedad colombiana 1910-1934", de Albio Martínez-Simanca y Alberto Gómez-Martínez, Ed. de los autores, Bogotá 2012? "Endechas del último funámbulo" (obra ganadora del concurso nacional de poesía inédita Meira Delmar, IV versión, VIII encuentro de mujeres poetas de Antioquia), de Berta-Lucía Estrada E., Ed. Litrografía Uricraft, Medellín 2011. Revista "Luna Nueva" No. 37 (incluye ensayo "Arguedas: su corazón, rey entre sombras", de quien fuera secretario de Arguedas, el colombiano Carlos Vidales, profesor jubilado de la Universidad de Estocolmo), Tuluá (Col.), agosto 2011. Revista "Quitasol" No. 6, mayo 2011, Bello (Col.). Revista "Casa de las Américas" No. 263, abril/junio 2011, La Habana (incluye tres estancias del poema "Imágenes en las que se diluyen sensaciones y pensamientos", de Carlos-Enrique Ruiz; pp. 76-77). Revista RILCE, de filología hispánica, No. 28, enero/junio 2012?, Universidad de Navarra, España, monográfico sobre "Identidad y representación en el discurso autobiográfico".


Patronato histórico de la Revista. Alfonso Carvajal-Escobar (א), Marta Traba (א), Bernardo Trejos-Arcila, Jorge Ramírez-Giraldo (א), Luciano Mora-Osejo, José-Fernando Isaza D., Rubén Sierra-Mejía, Jesús Mejía-Ossa, Guillermo Botero-Gutiérrez (א), Mirta Negreira-Lucas (א), Bernardo Ramírez (א), Livia González, Matilde Espinosa (א), Maruja Vieira, Hugo Marulanda-López (א), Antonio Gallego-Uribe (א), Santiago Moreno G., Eduardo López-Villegas, León Duque-Orrego, Pilar González-Gómez, Rodrigo Ramírez-Cardona (א), Norma Velásquez-Garcés, Valentina Marulanda, Luis-Eduardo Mora O. (א), Carmenza Isaza D., Antanas Mockus S., Guillermo Páramo-Rocha, Carlos Gaviria-Díaz, Humberto Mora O., Adela Londoño-Carvajal, Fernando Mejía-Fernández, Álvaro Gutiérrez A., Juan-Luis Mejía A., Marta-Elena Bravo de H., Ninfa Muñoz R., Amanda García M., Martha-Lucía Londoño de Maldonado, Jorge-Eduardo Salazar T., Ángela-María Botero, Jaime Pinzón A., Luz-Marina Amézquita, Guillermo Rendón G., Anielka Gelemur, Mario Spaggiari-Jaramillo (א), Jorge-Eduardo Hurtado G., Heriberto Santacruz-Ibarra, Mónica Jaramillo, Fabio Rincón C., Gonzalo Duque-Escobar, Alberto Marulanda L., Daniel-Alberto Arias T., José-Oscar Jaramillo J., Jorge Maldonado (א), Maria-Leonor Villada S., Maria-Elena Villegas L., Constanza Montoya R., Elsie Duque de Ramírez, Rafael Zambrano, José-Gregorio Rodríguez, Martha-Helena Barco V., Jesús Gómez L., Ángela García M., David Puerta Z., Ignacio Ramírez (א), Jorge Consuegra-Afanador, Consuelo Triviño-Anzola, Alba-Inés Arias F., Lino Jaramillo O., Alejandro Dávila A.


Baruch Spinoza. Dibujo de Pilar González-Gómez (Madrid, 2011)




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