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Sábado, 18 Marzo 2017 17:03

¿Encarnación poética? / (traducción y notas a un poema en inglés por Patricia Suárez: "El vino de Khayyam"

por  Gabriel Restrepo F.

De tantas traducciones a nuestra lengua castellana nos agazajamos porque contribuyen a elevar nuestra ciudadanía cultural al plano del universo. Más sorprendente y maravilloso resulta ser si algún hispanohablante originario de Colombia posee talento y coraje para escribir un poema perfecto en otro idioma. Tal ha sido el extraño don de la poeta colombiana Patricia Suárez quien ha logrado una pequeña pero luminosa pieza maestra de poesía escrita nada menos que en el genuino y exigente espíritu de la literatura inglesa.

Púlsese la dificultad si se trasciende el plano literal. Porque las palabras no advienen incluso en la prosa como pasajeras solitarias arribadas desde una orilla distante a un nuevo hogar lingüístico, cada una con su propio equipaje, extrañas unas a otras, como si fueran modernas exiliadas salvadas de un naufragio por la gracia de Dios, todas aterradas al contemplar bebés ahogados en el mar sin la merced de aquella cesta que salvara a Moisés. 

Como si fuera mago o maga en isla solitaria, digamos Próspero o Miranda, las iluminaciones del Dichter, esa suerte de Dios, imantan con la sola vara del verbo a la materia y a los íconos, creándolos por el simple conjuro de evocarlos. En tal invocación, el Dichter nos proporciona el sentido de un comienzo absoluto sin la pesadumbre de un final. Dichter significa en lengua alemana dos condiciones preciosas: hermetismo y densidad, atributos cruciales del legado simbolista.

Así cada uno de los lectores de El Vino de Khayyam experimenta una suerte de re-co-nacimiento (neologismo creado por mí  para significar renacimiento y reconocimiento en común) desde los versos iniciales del poema:

 

The morning flows in the air as a presumptous nature                  
Cross the soul of days and sorrows                                   

Like a queen of sarcasm                                         

And confronts the unhappiness in the light              

Of her dress as lady fatuous                                   

Covering the secrets of humiliations                       

In the clock hour of our time                                   

 

Cual presumida naturaleza flota la mañana en el aire

Cruza el alma de los días y de las penas

Reina de sarcasmo

Dama fatua confronta la infelicidad

Con lustrosa vestimenta

Encubriendo los secretos de la humillación

En el horario reloj de nuestro tiempo

 

Quienes amamos la alquimia de Shakespeare, nos sorprenderíamos asombrados por una suerte  de recapitulación condensada en estos siete versos, porque pareciera que la tinta del clásico no se hubiera secado al paso de medio milenio. Pues el  pasage semeja un  monólogo extraído de un drama perdido de William.

Pero pronto su fantasma retrocede sin desvanecerse del todo, porque otra figura aparece a su lado como en un coro orquestal para ofrecernos el presente de un eterno pasado. Porque, ¿no es acaso el timbre propio de T.S. Eliot sonoro en sus prodigiosos Cuatro Cuartetos  y aún no acusan los ecos de La Tierra Baldía los siguientes versos?

 

Nothing proves her powerful preterits                    

And the fracture of the present                                

As the great song of poets                                       

Covering in unsoiled roads their murmuring voices                                 

Nothing no more in the distances of dreams                       

Their substance mixed with the abuses of discovering,      

Like the dead of an ancient voice                            

 

Sólo el gran canto de los poetas

Comprueba la arcana potencia

En el quebrado presente

Al abrigar no hollados caminos sus murmurantes voces

No resta nada más en la distancia de los sueños

Solo la muerte de una voz antigua

Mezclado su dejo con los abusos del descubrimiento                    

 

Siento piedad por mí mismo porque al seleccionar las citas parezco un carnicero por segmentar el ritmo orgánico del poema. Para contrarrestar esta pérdida, ofrezco abajo la traducción completa. Por ahora baste decir que el conjunto merece muchas lecturas, espaciadas unas de otras, para honrar el pasaje como huésped imaginario en la cita hacia el brindis con el cual concluye el poema y así  renovar y remojar nuestra lengua con el espíritu del buen vino añejo de Omar Khayyam.

Una última y crucial pregunta: ¿cómo y por qué ha sido posible este milagro de trasmutación de un lenguaje foráneo y distante en uno íntimo y apropiado? Sin duda, algo aporta nuestro fecundo histrionismo mimético derivado de provenir nuestro pueblo de todos los rincones del mundo. Pero el poema de Patricia trasciende la mera copia y se encuentra a infinita distancia del tartamudeo de una imitación colegial; habría que pensarlo mejor como encarnación. A facilitarla contribuye la abundancia de sentimientos que son como granos de arena en esta periferia del orbe. Pero, ¿qué diríamos de los pensamientos poéticos, de las canciones que emanan de un Dichter? En la región y en la nación hay indicios y casos, sin duda, aunque bien examinada la trayectoria son más bien escasos, no porque falte talento, sino por ausencia de dicción, dado que se estrangula en las gargantas por suma de dolores. Quizás sea necesario imaginar que debieron sucederse muchas generaciones para que aflorara como a labios de diosa el ánima de la poesía en una maravillosa mujer. ¡Brindis por Patricia Suárez!

             The wine of Khayyam                            

The morning flows in the air as a presumptous nature                                                

Cross the soul of days and sorrows                               

Like a queen of sarcasm                                     

And confronts the unhappiness in the light                     

Of her dress as lady fatuous                                          

Covering the secrets of humiliations                              

In the clock hour of our time       

Nothing proves her powerful preterits               

And the fracture of the present                            

As the great song of poets                                   

Covering in unsoiled roads their murmuring voices                            

Nothing no more in the distances of dreams                  

Their substance mixed with the abuses of discovering,  

Like the dead of an ancient voice

Between the dins of a metallic post-industrial                            

There is the verse of prostitution and the mark of changes                  

The vanity of the names in the vulgarity of their conceit            

They sell the odds words as an excuse for living

they have nothing to say to look remarkable      

they kill the trust of innocence                 

I do not want to see their faces    

The shadow of their hands in the white of the leaf

Their totalitarian ignorance of their business          

Come to me poets of ancient times,                       

Come to me and let´s drink together the wine of Khayyam                               

And see the past dreams as impossible              

And laugh in the countenance of the caricature.  

 

            El vino de Khayyam

Cual presumida naturaleza

Flota la mañana en el aire

Cruza el alma de los días y de las penas

Reina de sarcasmo

Dama fatua confronta la infelicidad

Con lustrosa vestimenta

Encubriendo los secretos de la humillación

En el horario reloj de nuestro tiempo

Al estrépito de una metálica post-industria

Sólo el gran canto de los poetas

Comprueba la arcana potencia

En el quebrado presente

Al abrigar no hollados caminos sus murmurantes voces

No resta nada más en la distancia de los sueños

Solo la muerte de una voz antigua

Mezclado su dejo con los  abusos del descubrimiento

Allí el  verso prostituido

En la marca de intercambios

La vanidad de los nombres en la vulgaridad de su jactancia

Venden nonas palabras

Excusas para vivir

Nada dicen memorable

Mataron el pudor de la inocencia

No quiero ver sus rostros

Pálidas máscaras de la mentira

Sombra de las manos en el blanco de la hoja

La arrogante ignorancia de sus negocios

Vengan a mí poetas de los antiguos tiempos

Vengan a mí y bebamos juntos

El vino de Khayyam

Y miremos los pasados sueños imposibles 

Y riámos ante el espectro de la caricatura.

 

 

 

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