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Edición No. 156

enero/marzo 2011; año XLV
Ilustrada con dibujos de Rogelio Salmona
(Proyecto: "Centro Cultural Universitario", Manizales)

Pocas figuras más controvertidas en la historia literaria y política de nuestro país que la de Don José María Vargas-Vila. Nació en Bogotá el 23 de junio de 1860 y murió, en Barcelona, España, el 22 de mayo de 1933. Cuando nace, su padre, el general José María Vargas-Vila, no está presente en el momento del parto pues se encontraba combatiendo bajo el mando, nada menos, que del General Tomás Cipriano de Mosquera. Nace, por lo tanto, Vargas-Vila, en medio de la guerra, bautismo perfecto, como si hubiese sido escogido, premeditadamente, por un destino misterioso y lleno de poderes, dirigido, entonces, a quien estaría, toda su vida, en trance de combate total y sin cuartel, contra gobiernos, iglesias, instituciones, historias, mitos, personas, ideas. Contra una mera pluma en el aire, sí, contra lo que fuera lucharía, durante toda su larga y extraña vida.


1. Sentado ante la ventana… /manuscrito autógrafo/
/Consuelo Triviño-Anzola/

2. José María Vargas-Vila
/Jorge Valencia-Jaramillo/

3. ¡Resurrección, Lutecia! (1899-1900) – Capítulo primero de novela sobre Vargas-Vila
/Consuelo Triviño-Anzola/

4. El regreso de Vargas-Vila
/William Ospina/

5. Lo que nos dice el Arte
/Carlos-Alberto Ospina H./

6. La encrucijada emotiva o el arte de musicalizar sentimientos. Juan Cedrón: eslabón perdido del Tango
/Nelson Vallejo-Gómez/

7. N O T A S
Un comentario sobre el Reportaje de Nelson Vallejo-Gómez con Juan Cedrón (por: Ariel Pennisi, desde Buenos Aires)/ Hemos recibido…/ Patronato histórico de la Revista/

8. Colaboradores


Último dibujo de Rogelio Salmona en el proyecto "Centro Cultural Universitario", para Manizales.

Otra globalización: nuevos saberes y prácticas científicas, literarias y artísticas (Escribe: Gabriel Restrepo-Forero). El Grupo de Trabajo –GT 29- “Otra globalización: nuevos saberes y prácticas científicas, literarias y artísticas” propone reflexionar acerca de las relaciones entre lo estético y lo social, articulaciones críticas entre arte, letras y poder, sus potencialidades de representación que a la vez son constructoras de sentidos y subjetividades. Más que hacer una sociología del arte o la literatura, se trata de reanimar diálogos y explorar fronteras comunes para derivar del arte y la literatura otras formas posibles de ver el mundo. Es indispensable realizar desde América Latina y el Caribe un giro epistemológico, tal que al mismo tiempo que produzca una nueva síntesis entre las ciencias sociales y humanas, facilite diálogos múltiples con las artes y las letras, lo mismo que con el saber popular alimentado además por una conciencia ética para afrontar los retos que ofrece la región con mayor desigualdad en el mundo.


¿Qué es lo que hace que una canción conmueva?
Antonia García-Castro

Ser una actitud. Crear.
Juan Cedrón

Una cosa invisible está pereciendo del mundo,
Un amor no más ancho que una música.
J.L. Borges, poema Barrio Norte (1929)


Este texto es una entrevista escuchada, sentida y pensada en busca de Juan “Tata” Cedrón: eslabón perdido del Tango, patrimonio inmaterial de la humanidad. Este texto tiene muchos pretextos y, en particular, la lectura del libro extraordinario que Antonia García-Castro ha escrito en francés/castellano sobre la historia política y social, cultural y vivencial del más importante cuarteto en la historia del Tango: Cuarteto Cedrón –Tango y quimera (Buenos Aires, 2010).

Nelson Vallejo-Gómez y Juan CedrónNelson Vallejo-Gómez y Juan Cedrón (Buenos Aires, 2010)

En un reciente encuentro personal con estudiantes de Artes Escénicas de la Universidad de Caldas [Manizales], recordaba el extraordinario suceso que, como todos los suyos, vivió Don Quijote de la Mancha y su fiel escudero, en una de las ventas donde solían descansar de sus andanzas. Una noche el titiritero Maese Pedro, representaba con sus títeres la huída de Don Gaiferos y su amada Melisendra quienes se veían perseguidos por la caballería de los moros. El noble Don Quijote, ante tremendo acoso en escena, no supo contener sus ímpetus caballerescos, saltó de entre los espectadores y la emprendió con su espada contra el retablo y los muñecos que representaban a los jinetes moros, para socorrer a la pareja de enamorados (2, XXVI).

Radicada en Madrid, España y vinculada al Instituto Cervantes como hispanista en el Centro Virtual, Consuelo Triviño, notable narradora y crítica literaria colombiana, habla de su novela Prohibido salir a la calle (1998) escenificada en la Bogotá de los sesenta y del proceso de transformación de la ciudad en las últimas décadas.
El siguiente diálogo se realizó vía correo electrónico durante varios días de los meses de abril, mayo y junio del año 2004.

Guillermo Cabrera Infante, recrea en su novela Tres Tristes Tigres, la escritura de varios maestros cubanos, entre ellos José Martí, José Lezama Lima y Alejo Carpentier, con una destreza que sorprende. El versátil novelista, los imagina dando cuenta de la muerte de León Trotsky, asesinado en México en 1940. Recrear el estilo particularísimo de los tres grandes de las letras cubanas, es tarea difícil y quien la emprende, corre el riesgo de fracasar ante los ojos de la crítica, que en tales casos, suele ser implacable. Pero Cabrera Infante sale invicto al enfrentarse a semejante osadía. Porque no se trata de imitar, sino de apropiarse de las entonaciones lingüísticas y de los secretos definitorios de los estilos, de quienes crearon un lenguaje único con sus profundas y personales improntas.

Con Una isla en la luna (2009) Consuelo Triviño-Anzola (i) consolida una propuesta narrativa que nada tiene que ver con el nuevo realismo de Laura Restrepo ni con la fórmula del bestseller de Ángela Becerra, mucho menos con el recurso del testimonio de Héctor Abad Faciolince, colombianos que circulan más allá de las fronteras, gracias al lugar en que el marketing sitúa a la literatura latinoamericana. Rigurosamente, tal como corresponde a su formación intelectual, cada novela desde Prohibido salir a la calle (1998) hasta La semilla de la ira (2009), amén de un libro de cuentos excepcional, La casa imposible (2005), define su narrativa por la reflexión, la descripción crítica propia de una observadora que se adentra en cada realidad, para auscultarla en su complejidad sin caer nunca en el fácil recurso del testimonialismo. En este caso, la madurez narrativa proviene de la capacidad de utilizar los argumentos de la cultura para darle materialidad a unos personajes arrastrados siempre por el vértigo incontrolable de los acontecimientos.

Tenemos que creer que es el personaje quien nos habla, no el autor de la novela disfrazado con la ropa del personaje, ni un conjunto de datos históricos amontonados y cubiertos finalmente por una máscara. Ese desafío es mucho mayor si el personaje es un escritor, porque el novelista corre el riesgo de creer que el tono en que escribimos es el que da la plenitud de nuestro ser y de nuestro destino. Ese error puede hacer que le demos a Víctor Hugo la voz de trueno que tienen sus versos, que impongamos a la vida de Flaubert la extenuante precisión que gastaba en sus obras, que soñemos que Borges se agotaba en fantasías enciclopédicas e ignoremos las minucias increíbles de su vida cotidiana.

D’ogni dolcezza vedovo,/ tristo; ma no turbato, /
ma placido il mio stato,/ il volto era seren.
G. Leopardi

Próximo a cumplir cuarenta años, edad en la que un hombre empieza a reflexionar sobre su presente y su pasado, me encuentro en una encrucijada; entre dos continentes, uno que me arroja furioso a los mares y otro que me recibe con su calma abacial. Al mirarme en el espejo de mi soledad, surge una pregunta que me atormenta; ella siembra terribles dudas que intento despejar en estas memorias, en las que mi alma se presenta desnuda. ¿Por qué no pude ser el poeta del pueblo y para el pueblo, cuando la suerte parecía encomendarme esa tarea? Acaso porque a mi lira le faltaron tres cuerdas: fe, patriotismo y amor.

(Cont.)

NVG Tata, ¿cuál es tu relación con Dios?

JC (Sonrisa marrullera). Mirá vos, algo debe haber, qué se yo. Soy ateo, en el sentido de que no practico. Cuando era pibe, hasta blasfemaba. Algo hay en el cosmos, alguna fuerza rara; no hablemos de la iglesia, pero bueno, cumplió su función. Por otro lado, está la familia. Yo vivo muy emocionado de haber tenido los hermanos que tuve, el cariño que tengo por ellos y por mi vieja y mi viejo y mis tíos. Eso es lindo. Y no es que seamos una familia dependiente o unida por negocios, sino que es la emoción de haber vivido cosas.

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