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Edición No. 158 (9)



Edición No. 158 (julio/septiembre, 2011) - Año XLV
Ilustración: "Ayuntamiento" (Rathaus), Viena - Plumilla de autor anónimo

 


VI Festival de Poesía – Viena 2011 (Palabras de apertura: Enrique Moya, Presidente del Foro Literario Austria – América Latina; Viena, 06.VI.2011). Con el "VI Festival de Poesía Latinoamericana en Viena" cumplimos nuestra primera década de actividades. Nuestro más profundo agradecimiento a todas las personas e instituciones tanto de Austria, América Latina y España, que han hecho posible estos eventos.
Para festejar este X Aniversario hemos invitado a los notables maestros y maestras Rodolfo Alonso (Argentina), Coral Bracho (México), Elicura Chihuailaf (Chile), Olvido García Valdés (España), Ana María Rodas (Guatemala), Carlos-Enrique Ruiz (Colombia), además a los maestros austriacos Petra Ganglbauer, Robert Schindel y Waltraud Seidlhofer. Este año hemos hecho una excepción invitando a Kjell Espmark, gran poeta sueco (y miembro de la Academia Sueca de Literatura), como una manera de celebrar los últimos premios Nóbel cedidos precisamente a nuestros países en las voces de Elfriede Jelinek y Mario Vargas Llosa.


¿Cuándo empecé a escribir este texto? ¿Cuándo la leí por primera vez? ¿Cuándo la vi por primera vez? ¿En qué momento las palabras comenzaron a dar vueltas por mi mente buscando un ritmo, una sintonía, un tiempo? ¿Por qué hasta hoy me atrevo a contarlo contándomelo? Así es como escribo: me cuento una historia para que otros la vean. Miro para que otros miren y después, si se logra, se repita el gesto. La acción se multiplique. ¿Pero cuándo empecé a escribir este? ¿Sería acaso cuando Juan Felipe Robledo, mi amigo, me dijo hace muchísimos años que había encontrado una tarde, andando destruido por el centro, en una librería a la que yo lo había llevado, un libro de una poeta que sabía me iba a gustar? ¿O cuando en junio de 1996, antes de mi cumpleaños, salí con una bandeja llena de bocaditos para repartir en medio de la conferencia de prensa del lanzamiento del coloquio "Paradiso Treinta años de un mito" y la vi, al fondo, atrás casi invisible, al lado de un hombre de pelo blanco y una mujer muy parecida a ella? La gente se amolotaba frente a la puerta por donde salíamos los repartidores. Se abría y una horda se arrojaba sobre nosotros. En menos de un segundo ya no quedaba nada. Ni una sola galletica podía sobrevivir a aquel embate. Allá estaba ella y yo acá, tratando de acercarme con la mejor excusa de ese momento: "¿Perdón, quiere un pasaboca?". ¿Qué más podía decirle? ¿Cómo podía hablarle a ella a quien había leído y releído ya tantas veces? Aunque no parezca (lo disimulo muy bien) me habita una timidez proverbial, angustiosa, que me impide actuar con naturalidad y tranquilidad en ciertos momentos. La mejor defensa que he encontrado ante ello es un arrojo suicida (como diría Catalina Arévalo): a todo o nada.
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Planteamiento: ¿Qué hecatombe superior a los sucesos cotidianos se espera para entender que nuestra sociedad se desmorona en un devenir cada vez más incoherente e incapaz de responder a elementales requerimientos de la condición humana? ¿En dónde radica el problema fundamental y generalizado de tal situación? Seguramente en lo fundamental: en la educación, en la cultura social.
Pero, atendiendo la educación, aún con los mejores presupuestos, ¿se estaría respondiendo adecuadamente al problema fundamental? Definitivamente no. El problema va más allá de la gestión, la atención y el presupuesto en el sistema educativo. El problema es de concepto, de enfoque, de filosofía, de visión política.
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"Solo en Nariño", carroza ganadora 2011, del maestro Carlos Riber-Insuasti. Foto de Luis Ponce


Con el propósito de mantener viva la idea de realizar estudios y debates colectivos acerca de la posibilidad de hablar de una identidad cultural de América Latina, nos reunimos en el mes de junio en Asunción (Paraguay), un grupo de 15 académicos de diversos países del continente y de España. El tema alrededor del cual nos habíamos convocado este año era "la larga marcha hacia la libertad"; el evento fue organizado por la Universidad del Norte (Paraguay) y el comité directivo de SICLA (Seminario de Investigación en identidad cultural latinoamericana), entidad que creamos en 2007 con la ilusión de reunir intelectuales (filósofos, historiadores, críticos literarios, etc.) de las distintas naciones que creyeran en la conveniencia de articular los discursos en torno a una reflexión sobre temas relativos a la cultura de América Latina, tales como los rasgos en común, las diferencias y la posibilidad de construir proyectos colectivos. Este era el cuarto Seminario del grupo, después de otros tres, dos realizados en Medellín (Colombia) y el tercero en Sevilla (España).

Si la poesía tiene todavía algún sentido, en estos tiempos de miseria, es cuando continúa encarnando, a pesar de todo, aquello a lo que Wallace Stevens aludió tan cabalmente en sus Adagia: "la dicha del lenguaje". La sociedad de consumo, la sociedad del espectáculo, nos han embebido en su atmósfera estridente y demagógicamente chata, falsa en el doble sentido de imitadora y deshonesta, que se ha convertido en el aire que respiramos, en una seudocultura populista y no popular producida seductoramente por los grandes medios masivos de incomunicación. Con sus efectos deletéreos sobre la espontaneidad creadora de la gente, inclusive del lenguaje, especialmente del lenguaje.

Cuatro años antes de que conmemoremos el 130 natalicio del insigne narrador, poeta y periodista José-Félix Fuenmayor, el investigador, escritor y profesor Albio Martínez-Simanca, nos sorprende con un necesario, iluminante e interesante libro en honor de aquel, titulado José-Félix Fuenmayor: entre la tradición y la vanguardia (Ed. Observatorio del Caribe Colombiano, Cartagena de Indias 2011; 194 pp.)


La vida de José-Félix Fuenmayor estuvo marcada por la guerra, pero para su fortuna venció la literatura que lo condujo por los vericuetos de la poesía, la novela y el cuento, y se reveló como un auténtico maestro en el panorama nacional. La crítica literaria se interesó por él partir de la publicación de su libro de cuentos titulado "La muerte en la calle" (1967), publicada un año después de su fallecimiento, pero ante todo en la influencia decisiva que tuvo en los noveles escritores Gabriel García Márquez y Álvaro Cepeda Samudio, a quienes transmitió alegría y entusiasmo.

El espacio cultural/académico "Cátedra abierta Grandes Temas de Nuestro Tiempo", con 21 años de haberse creado en la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, dispuso en el primer semestre académico de 2011 de una temática-problema bajo la pretensión de encontrar apreciaciones que pudieran conectar la música, con la literatura y el pensamiento. Y en efecto se tuvieron disertaciones laboriosas, en las que se mostraron formas de esa articulación, con mayor dificultad en lo relacionado con el pensamiento, con las ideas, pero estas se encuentran inmersas en las palabras y en los versos de las canciones, objeto creado de la Música. Y en la música misma que al transcurrir suscita pensamientos y sensaciones, o mero deleite ajeno a las palabras. El pensamiento puede ser ideas, o figuraciones. Con el rigor de la filosofía, o ajenas a él. Ideas que discurren como impresiones en la sensibilidad dispuesta a recibir el influjo bienhechor de la música.
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Darío Valencia-Restrepo y Carlos-Enrique Ruiz, en la "Biblioteca CER" de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales (13 de mayo de 2011)


El poema sólo estará completo
cuando sea musicalizado.
Goethe (1749-1832)

Aunque Schubert no inventó la canción alemana, con más propiedad denominada por la palabra Lied (plural: Lieder), sí fue el responsable de elevar aquella a una categoría artística sin precedentes. Más adelante se tratará de mostrar cuáles fueron los aportes del compositor que permiten afirmar que creó un nuevo género musical: la canción artística.

Es necesario señalar que la palabra Lied se aplica en general a una fusión entre literatura y música que se inició en lo que hoy es Alemania hacia fines del siglo XVIII y continuó principalmente en las primeras décadas del siglo XIX. Y lo segundo, que el Lied es una composición para voz, masculina o femenina, y piano.
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