Cargando sitio

Buzón en memoria de Rafael Gutiérrez-Girardot (1928-2005)

(Mensajes recopilados por “Cronopios”, diario virtual, en sus ediciones del 29 y del 31 de mayo del 2005). 1. En la madrugada del día de hoy el reconocido escritor colombiano Rafael Gutiérrez-Girardot murió en la ciudad de Bonn (Alemania). Editorial Taurus lamenta profundamente el fallecimiento de uno de sus fundadores y, a su vez, uno de los intelectuales más polémicos y fecundos que ha gestado Colombia. Rafael Gutiérrez-Girardot nació el 5 de mayo de 1928 en Sogamoso (Colombia). Después de haber cursado estudios de Derecho y de Filosofía, viajó en los años cincuenta a Europa donde hizo un postgrado en Filosofía y se especializó en Hispanística. Fue alumno de Heidegger y de Hugo Friedrich. Posteriormente fue profesor en el Instituto Iberoamericano de Gutemburgo (Suecia).

Tras haberse desempeñado en el servicio diplomático colombiano, fundó la editorial Taurus en 1954. Fue autor de uno de los primeros libros sobre Jorge Luis Borges (1959), cuando éste no gozaba aún del reconocimiento internacional que años más tarde lo engrandeció como hombre de las letras. Borges reconoció personalmente el trabajo de Gutiérrez-Girardot: «usted fue mi descubridor en el mundo alemán», le dijo en alguna ocasión públicamente. En 1970 Gutiérrez-Girardot fundó el departamento de Hispanística de la Universidad de Bonn, en la que se desempeñó como profesor emérito hasta la fecha.

Su valiosa labor intelectual le mereció diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Internacional Alfonso Reyes, concedido en México en 2002, y que ha sido otorgado a destacadas figuras de la literatura como Alejo Carpentier, Carlos Fuentes y Harold Bloom, entre otros. Asimismo, a este importante hombre de letras le fue entregada la orden Isabel La Católica del Reino de España. Gutiérrez-Girardot pasará a la historia como el intelectual colombiano de mayor reconocimiento internacional. Su voluminosa y fundamental obra es sin duda modelo de un trabajo arduo y riguroso, el cual definió con claridad y con evidente pasión desde su campo de estudio: la historia (social) de la literatura y, en el trasfondo, una filosofía de la historia y de la estética literaria.

Su magisterio intelectual quedará como legado, y sus obras, entre las que se cuentan: La imagen de América en Alfonso Reyes y la filología histórica, Horas de estudio, Modernismo, Jorge Luis Borges: ensayo de interpretación, César Vallejo y la muerte de Dios, Cuestiones, Insistencias, El fin de la filosofía y otros ensayos, y Heterodoxias (Taurus, 2004) serán retomadas por las generaciones venideras. Gutiérrez-Girardot será recordado como uno de los intelectuales que introdujo la obra de Walter Benjamin al mundo intelectual hispano, como prologuista de Hugo Friedrich, Heidegger, Franz Kafka, y traductor de Nietzsche, Hölderlin, Royse, Janoska-Bendl, entre otros.

A pesar de que vivió en Alemania junto a su esposa y sus dos hijas desde los años cincuenta (salvo un breve periodo entre 1966 y 1967) nunca estuvo desvinculado del quehacer intelectual colombiano. Prueba de ello fue su notoria presencia en las páginas de la revista Mito, una de las publicaciones más importantes del siglo XX en nuestro país. (Editorial Taurus)

2. Leo con tristeza la noticia que CRONOPIOS ha propagado rápidamente, informándonos la sentida muerte de Rafael Gutiérrez-Girardot. Pocos como él en este país de improvisaciones eternas y superficialidades sin tregua, que normalmente le atribuimos a la farándula cuando en verdad también recae en muchos tratadistas de fachada sesuda e interiores vacíos. Por desgracia, no abundan entre nosotros los estudios culturales asumidos con conocimiento, rigor y seriedad.

Hace mucho tiempo pienso que los premios anuales de cultura están mal concebidos, porque no estimulan los trabajos históricos sobre tantos aspectos de la literatura, las artes, la música, el teatro, el cine, etc., que siguen a la espera de un autor. ¿Qué tanto sabemos a ciencia cierta (es decir, citando documentos de época) de los narradores de los años treinta, de Piedra y Cielo, de los Cuadernícolas, del nadaísmo, etc., etc.? Si sobre el Grupo de Barranquilla hay luz desde hace mucho tiempo, ese conocimiento se lo debemos al incansableJacques Gillard. Sin él, poco o nada sabríamos.

El Premio Nacional de Historia, que en alguna ocasión recibí, podría subsanar este vacío, pero en la escogencia de los jurados prima la idea de privilegiar los temas de política, economía y sociedad, sobre los ligados a la historia de nuestra cultura. Lo curioso es que mientras esos estudios florecen cotidianamente gracias a la actividades de universidades, gremios e instituciones académicas de diversa índole, lo que significaría que no necesitan más estímulos de los ya existentes, los estudios culturales languidecen.

En honor de los méritos que siempre acompañaron a Rafael Gutiérrez- Girardot, sugiero que se cree en un premio que lleve su nombre, destinando a subsanar el enorme faltante que estamos padeciendo. ¡Y que muy pronto se publiquen sus obras completas! (Álvaro Medina, del Instituto de Investigaciones Estéticas, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá)

3. Ayer, cuando Cronopios nos enteró sorpresivamente de la muerte del maestro Rafael Gutiérrez-Girardot, mi mujer y yo sentimos la necesidad de compartir la mala nueva con la gente que aquí en Nueva York se nutre de noticias culturales a través de su diario virtual. Entonces llamamos a los amigos más cercanos y estos a su vez a otros y a otros y sin darnos cuenta ya por la noche la noticia era algo así como un duelo colectivo, a pesar de que si no hubiera sido por Cronopios estamos segurísimos de que hubiera pasado mucho tiempo para enterarnos de la información. Esto lo escribo para que nos demos cuenta de la importancia de mantener un medio poderoso que nos une a los colombianos a través de todo lo creativo, po encima de las noticias violentas que son las únicas que de nuestro país se conocen por aquí.

Pero algo más: los mismos que anoche estuvimos de duelo por la ausencia del filósofo residente en Europa, fuimos quienes participamos en la reciente polémica Estanislao / Gutiérrez, que con tanta altura se agitó en Cronopios. Y, créame, en esta ocasión todos (inclusive quienes no estábamos del lado de Gutiérrez-Girardot, como consta en las cartas que ustedes publicaron, estuvimos de acuerdo en que se siente un gran vacío, que hemos perdido a un gran maestro). La lección, entonces, es que desde la razón nadie odia a nadie, como sí sucede desde la ciega fuerza. Todos estamos de acuerdo: es obligación de todos mantener vivas la imagen y el pensamiento del desaparecido y admirado maestro Rafael Gutiérrez Girardot. (Juan Franco Lenis y grupo de lectores de Cronopios en Nueva York)

4. Consternada me entero de que se nos fue Gutiérrez-Girardot… Tengo todos sus libros, me los mandaba uno por uno desde que nos vimos en Madrid, en un congreso de la Iberoamericana hace veinte años. Le recordé, entonces, nuestro pasado en las aulas de la Nacional de los años cincuenta, como alumnos de Cruz Vélez y de Carrillo. ¿Olvidarlo? Estuvimos bromeando sobre su novia de entonces, (la hermosa María Elvira de ojos negros, quien como él estaba un año más adelante que yo…..) Desde entonces tuvimos correspondencia….. En 1992 nos vimos de nuevo en Barcelona, a donde asistió a un Coloquio con su esposa Marliese. Luego, otro simposio nos reunió en Bonn, su ciudad de adopción…

Con Rafael estos años fueron de correspondencia y el último libro que me mandó en el 2004 incluía una serie de ensayos sobre literatura alemana… («Entre el expresionismo y la Ilustración», Fondo de Cultura Económica). ¿Admitirlo? Sería la figura trágica del poeta Lenz un motivo de despedida……Como en Lausana, donde vivo, se presentara en el teatro la pieza que le dedicara Georg Büchner a Lenz , yo asistí al evento y le mandé el programa a Rafael con una cita de su ensayo «Lenz o la inmortalidad del desamparo»…. ¿Repetirlo? Tanto al recibir este último libro como «Heterodoxias» (Taurus, 2004) le aconsejaba yo a Rafael que escribiera sus memorias…… ¡Nos aportarían tanto! Verdad que no alcanzó a escribirlas, pero nos dejó libros profundos y luminosos, videntes, inteligentes mensajes…. (Helena Araújo, Lausana, Suiza)

5. Los intelectuales lo saben bien, pero quienes apenas se inician en los trajines de la literatura y el pensamientos, quizás no, y sin duda conviene que lo sepan: el profesor Gutiérrez-Girardot fue quien enseñó a los jóvenes latinoamericanos a descubrir y reconocer y disfruta el genio de Jorgeé Luis Borges. Hay que decirlo porque en nuestro medio, donde apenas un par de renglones se destinan a registrar la noticia de la desaparición de un personaje tan valioso, al menos en estas ocasiones luctuosas debemos rescatar el valor de personas que dedicaron su vida a enseñar y a disentir desde las posibilidades de la inteligencia. Fue un hombre muy valioso. Un auténtico maestro. (Rosaura Bell, escritora Argentina, desde Buenos Aires)

6. Se nos fue uno de los más grandes humanistas de esta Colombia fragmentada, y del mundo hispánico. Tuve la suerte de estar cerca de él por años, y en páginas de Aleph quedaron contribuciones suyas sustantivas. Nos visitamos allá y aquí. Y tuve la suerte de tributarle homenaje en el pasado mes deabril, en la «Central Connecticut State University», enHartford (USA), con mi conferencia: «Cervantes, Borges y Gutiérrez-Girardot», la cual conoció y opinó por escrito de manera grata y estimulante./ Su obra perdurará, sin la menor duda, en la continuidad de Alfonso Reyes, Pedro Henríquez-Ureña y José-Luis Romero, entre otros grandes humanistas de nuestro continente. (CER-Aleph)

7. Hoy, viernes 27 de mayo, falleció en Bonn, Alemania, mi entrañable amigo Rafael Gutiérrez-Girardot, uno de los más insignes maestros latinoamericanos de la teoría y la crítica literarias. Nacido en Boyacá (Colombia), en 1928, era gran amigo de Venezuela, y admiraba mucho, sin exaltaciones ni pudibundeces tendenciosas, la figura y la obra de Simón Bolívar. Le gustaba definirse como grancolombiano. Desde 1953 se residenció en Alemania, y llegó a ser uno de los catedráticos más ilustres y respetados de la Universidad de Bonn. Sinembargo, nunca se desligó de Hispanoamérica y de su amada Colombia, y buena parte de su obra fue sobre temas hispanoamericanos y colombianos, los cuales trató con una lúcida visión universal, sin arrogancias ni complejos de un nacionalismo trasnochado. (Alexis Márquez-Rodríguez, escritor venezolano)

8. Con la muerte de Rafael Gutiérrez-Girardot, no sólo Colombia, sino toda la comunidad hispánica pierde a uno de los más grandes críticos de la cultura occidental contemporánea. El mundo académico español siempre le concedió un lugar de honor. Aquí mantuvo una intensa relación con profesores y alumnos de doctorado, ya que lo veíamos a menudo en los congresos organizados por la Asociación de Estudios Literarios Hispanoamericanos, como uno más entre nosotros, conversando con los profesores jóvenes que lo eligieron como su maestro y con los alumnos que quedaban impresionados con sus intervenciones. Gracias a Rafael Gutiérrez-Girardot, la comunidad académica, particularmente en España, se vio beneficiada por su lúcida inteligencia. Leer su obra, reeditarla, tomarla como punto de referencia, imitar su rigor, es lo mejor que podemos hacer para honrar su memoria. (Consuelo Triviño-Anzola, Escritora colombiana, en Madrid, España)

9. Lamento mucho la muerte del maestro Gutiérrez-Girardot, me uno a tus palabras acongojadas, pero disiento en torno a la referencia del filósofosobre Zuleta como si fuera un perplejo en su ignorancia y aquél la encarnación del pensamiento ilustrado, pues no siempre este ilustra y aquel en no pocas ocasionesrevela. (Luis Carlos Muñoz Sarmiento)

10. Infortunadamente es muy poco lo que hasta ahora ha llegado a mis manos del pensamiento de Rafael Gutiérrez-Girardot; sinembargo, a partir de lo conocido, una profunda comunión espiritual con él en su comprensión de la historia colombiana me impulsa a escribir estas líneas. A sabiendas del alto costo, para algunos resulta menos doloroso, honesto y hasta preferible la vida como extranjero en un país extraño, a ser un extranjero en lo que se sabe terruño propio. Más aún, las condiciones de demencial violencia que imperan en Latinoamérica para quienes denuncian o se resisten a sufrir el coloniaje allí impuesto, hacen de la migración apenas una loable manifestación más del instinto de conservación impreso en cada ser humano. En aquel “protectorado americano” gobernado a través de aquella “Corte Santafereña” y en medio de aquella “jay bobotana”, presumo que Gutiérrez Girardot no hubiese podido florecer y dar los frutos que ahora comenzarán a iluminar con más intensidad, no sólo las diversas sociedades colombianas, sino seguramente también otras latinoamericanas y mundiales. Y aún cuando no haya vivido o muerto en ella, el título de uno de sus ensayos ahora bien lo honra: dulce et decorum est pro patria mori…. (Luis Alfredo Duarte Herrera, en Salzburg, Austria)

(Mensajes recopilados por “Cronopios”, diario virtual, en sus ediciones del 29 y del 31 de mayo del 2005). 1. En la madrugada del día de hoy el reconocido escritor colombiano Rafael Gutiérrez-Girardot murió en la ciudad de Bonn (Alemania). Editorial Taurus lamenta profundamente el fallecimiento de uno de sus fundadores y, a su vez, uno de los intelectuales más polémicos y fecundos que ha gestado Colombia. Rafael Gutiérrez-Girardot nació el 5 de mayo de 1928 en Sogamoso (Colombia). Después de haber cursado estudios de Derecho y de Filosofía, viajó en los años cincuenta a Europa donde hizo un postgrado en Filosofía y se especializó en Hispanística. Fue alumno de Heidegger y de Hugo Friedrich. Posteriormente fue profesor en el Instituto Iberoamericano de Gutemburgo (Suecia).

Tras haberse desempeñado en el servicio diplomático colombiano, fundó la editorial Taurus en 1954. Fue autor de uno de los primeros libros sobre Jorge Luis Borges (1959), cuando éste no gozaba aún del reconocimiento internacional que años más tarde lo engrandeció como hombre de las letras. Borges reconoció personalmente el trabajo de Gutiérrez-Girardot: «usted fue mi descubridor en el mundo alemán», le dijo en alguna ocasión públicamente. En 1970 Gutiérrez-Girardot fundó el departamento de Hispanística de la Universidad de Bonn, en la que se desempeñó como profesor emérito hasta la fecha.

Su valiosa labor intelectual le mereció diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Internacional Alfonso Reyes, concedido en México en 2002, y que ha sido otorgado a destacadas figuras de la literatura como Alejo Carpentier, Carlos Fuentes y Harold Bloom, entre otros. Asimismo, a este importante hombre de letras le fue entregada la orden Isabel La Católica del Reino de España. Gutiérrez-Girardot pasará a la historia como el intelectual colombiano de mayor reconocimiento internacional. Su voluminosa y fundamental obra es sin duda modelo de un trabajo arduo y riguroso, el cual definió con claridad y con evidente pasión desde su campo de estudio: la historia (social) de la literatura y, en el trasfondo, una filosofía de la historia y de la estética literaria.

Su magisterio intelectual quedará como legado, y sus obras, entre las que se cuentan: La imagen de América en Alfonso Reyes y la filología histórica, Horas de estudio, Modernismo, Jorge Luis Borges: ensayo de interpretación, César Vallejo y la muerte de Dios, Cuestiones, Insistencias, El fin de la filosofía y otros ensayos, y Heterodoxias (Taurus, 2004) serán retomadas por las generaciones venideras. Gutiérrez-Girardot será recordado como uno de los intelectuales que introdujo la obra de Walter Benjamin al mundo intelectual hispano, como prologuista de Hugo Friedrich, Heidegger, Franz Kafka, y traductor de Nietzsche, Hölderlin, Royse, Janoska-Bendl, entre otros.

A pesar de que vivió en Alemania junto a su esposa y sus dos hijas desde los años cincuenta (salvo un breve periodo entre 1966 y 1967) nunca estuvo desvinculado del quehacer intelectual colombiano. Prueba de ello fue su notoria presencia en las páginas de la revista Mito, una de las publicaciones más importantes del siglo XX en nuestro país. (Editorial Taurus)

2. Leo con tristeza la noticia que CRONOPIOS ha propagado rápidamente, informándonos la sentida muerte de Rafael Gutiérrez-Girardot. Pocos como él en este país de improvisaciones eternas y superficialidades sin tregua, que normalmente le atribuimos a la farándula cuando en verdad también recae en muchos tratadistas de fachada sesuda e interiores vacíos. Por desgracia, no abundan entre nosotros los estudios culturales asumidos con conocimiento, rigor y seriedad.

Hace mucho tiempo pienso que los premios anuales de cultura están mal concebidos, porque no estimulan los trabajos históricos sobre tantos aspectos de la literatura, las artes, la música, el teatro, el cine, etc., que siguen a la espera de un autor. ¿Qué tanto sabemos a ciencia cierta (es decir, citando documentos de época) de los narradores de los años treinta, de Piedra y Cielo, de los Cuadernícolas, del nadaísmo, etc., etc.? Si sobre el Grupo de Barranquilla hay luz desde hace mucho tiempo, ese conocimiento se lo debemos al incansableJacques Gillard. Sin él, poco o nada sabríamos.

El Premio Nacional de Historia, que en alguna ocasión recibí, podría subsanar este vacío, pero en la escogencia de los jurados prima la idea de privilegiar los temas de política, economía y sociedad, sobre los ligados a la historia de nuestra cultura. Lo curioso es que mientras esos estudios florecen cotidianamente gracias a la actividades de universidades, gremios e instituciones académicas de diversa índole, lo que significaría que no necesitan más estímulos de los ya existentes, los estudios culturales languidecen.

En honor de los méritos que siempre acompañaron a Rafael Gutiérrez- Girardot, sugiero que se cree en un premio que lleve su nombre, destinando a subsanar el enorme faltante que estamos padeciendo. ¡Y que muy pronto se publiquen sus obras completas! (Álvaro Medina, del Instituto de Investigaciones Estéticas, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá)

3. Ayer, cuando Cronopios nos enteró sorpresivamente de la muerte del maestro Rafael Gutiérrez-Girardot, mi mujer y yo sentimos la necesidad de compartir la mala nueva con la gente que aquí en Nueva York se nutre de noticias culturales a través de su diario virtual. Entonces llamamos a los amigos más cercanos y estos a su vez a otros y a otros y sin darnos cuenta ya por la noche la noticia era algo así como un duelo colectivo, a pesar de que si no hubiera sido por Cronopios estamos segurísimos de que hubiera pasado mucho tiempo para enterarnos de la información. Esto lo escribo para que nos demos cuenta de la importancia de mantener un medio poderoso que nos une a los colombianos a través de todo lo creativo, po encima de las noticias violentas que son las únicas que de nuestro país se conocen por aquí.

Pero algo más: los mismos que anoche estuvimos de duelo por la ausencia del filósofo residente en Europa, fuimos quienes participamos en la reciente polémica Estanislao / Gutiérrez, que con tanta altura se agitó en Cronopios. Y, créame, en esta ocasión todos (inclusive quienes no estábamos del lado de Gutiérrez-Girardot, como consta en las cartas que ustedes publicaron, estuvimos de acuerdo en que se siente un gran vacío, que hemos perdido a un gran maestro). La lección, entonces, es que desde la razón nadie odia a nadie, como sí sucede desde la ciega fuerza. Todos estamos de acuerdo: es obligación de todos mantener vivas la imagen y el pensamiento del desaparecido y admirado maestro Rafael Gutiérrez Girardot. (Juan Franco Lenis y grupo de lectores de Cronopios en Nueva York)

4. Consternada me entero de que se nos fue Gutiérrez-Girardot… Tengo todos sus libros, me los mandaba uno por uno desde que nos vimos en Madrid, en un congreso de la Iberoamericana hace veinte años. Le recordé, entonces, nuestro pasado en las aulas de la Nacional de los años cincuenta, como alumnos de Cruz Vélez y de Carrillo. ¿Olvidarlo? Estuvimos bromeando sobre su novia de entonces, (la hermosa María Elvira de ojos negros, quien como él estaba un año más adelante que yo…..) Desde entonces tuvimos correspondencia….. En 1992 nos vimos de nuevo en Barcelona, a donde asistió a un Coloquio con su esposa Marliese. Luego, otro simposio nos reunió en Bonn, su ciudad de adopción…

Con Rafael estos años fueron de correspondencia y el último libro que me mandó en el 2004 incluía una serie de ensayos sobre literatura alemana… («Entre el expresionismo y la Ilustración», Fondo de Cultura Económica). ¿Admitirlo? Sería la figura trágica del poeta Lenz un motivo de despedida……Como en Lausana, donde vivo, se presentara en el teatro la pieza que le dedicara Georg Büchner a Lenz , yo asistí al evento y le mandé el programa a Rafael con una cita de su ensayo «Lenz o la inmortalidad del desamparo»…. ¿Repetirlo? Tanto al recibir este último libro como «Heterodoxias» (Taurus, 2004) le aconsejaba yo a Rafael que escribiera sus memorias…… ¡Nos aportarían tanto! Verdad que no alcanzó a escribirlas, pero nos dejó libros profundos y luminosos, videntes, inteligentes mensajes…. (Helena Araújo, Lausana, Suiza)

5. Los intelectuales lo saben bien, pero quienes apenas se inician en los trajines de la literatura y el pensamientos, quizás no, y sin duda conviene que lo sepan: el profesor Gutiérrez-Girardot fue quien enseñó a los jóvenes latinoamericanos a descubrir y reconocer y disfruta el genio de Jorgeé Luis Borges. Hay que decirlo porque en nuestro medio, donde apenas un par de renglones se destinan a registrar la noticia de la desaparición de un personaje tan valioso, al menos en estas ocasiones luctuosas debemos rescatar el valor de personas que dedicaron su vida a enseñar y a disentir desde las posibilidades de la inteligencia. Fue un hombre muy valioso. Un auténtico maestro. (Rosaura Bell, escritora Argentina, desde Buenos Aires)

6. Se nos fue uno de los más grandes humanistas de esta Colombia fragmentada, y del mundo hispánico. Tuve la suerte de estar cerca de él por años, y en páginas de Aleph quedaron contribuciones suyas sustantivas. Nos visitamos allá y aquí. Y tuve la suerte de tributarle homenaje en el pasado mes deabril, en la «Central Connecticut State University», enHartford (USA), con mi conferencia: «Cervantes, Borges y Gutiérrez-Girardot», la cual conoció y opinó por escrito de manera grata y estimulante./ Su obra perdurará, sin la menor duda, en la continuidad de Alfonso Reyes, Pedro Henríquez-Ureña y José-Luis Romero, entre otros grandes humanistas de nuestro continente. (CER-Aleph)

7. Hoy, viernes 27 de mayo, falleció en Bonn, Alemania, mi entrañable amigo Rafael Gutiérrez-Girardot, uno de los más insignes maestros latinoamericanos de la teoría y la crítica literarias. Nacido en Boyacá (Colombia), en 1928, era gran amigo de Venezuela, y admiraba mucho, sin exaltaciones ni pudibundeces tendenciosas, la figura y la obra de Simón Bolívar. Le gustaba definirse como grancolombiano. Desde 1953 se residenció en Alemania, y llegó a ser uno de los catedráticos más ilustres y respetados de la Universidad de Bonn. Sinembargo, nunca se desligó de Hispanoamérica y de su amada Colombia, y buena parte de su obra fue sobre temas hispanoamericanos y colombianos, los cuales trató con una lúcida visión universal, sin arrogancias ni complejos de un nacionalismo trasnochado. (Alexis Márquez-Rodríguez, escritor venezolano)

8. Con la muerte de Rafael Gutiérrez-Girardot, no sólo Colombia, sino toda la comunidad hispánica pierde a uno de los más grandes críticos de la cultura occidental contemporánea. El mundo académico español siempre le concedió un lugar de honor. Aquí mantuvo una intensa relación con profesores y alumnos de doctorado, ya que lo veíamos a menudo en los congresos organizados por la Asociación de Estudios Literarios Hispanoamericanos, como uno más entre nosotros, conversando con los profesores jóvenes que lo eligieron como su maestro y con los alumnos que quedaban impresionados con sus intervenciones. Gracias a Rafael Gutiérrez-Girardot, la comunidad académica, particularmente en España, se vio beneficiada por su lúcida inteligencia. Leer su obra, reeditarla, tomarla como punto de referencia, imitar su rigor, es lo mejor que podemos hacer para honrar su memoria. (Consuelo Triviño-Anzola, Escritora colombiana, en Madrid, España)

9. Lamento mucho la muerte del maestro Gutiérrez-Girardot, me uno a tus palabras acongojadas, pero disiento en torno a la referencia del filósofosobre Zuleta como si fuera un perplejo en su ignorancia y aquél la encarnación del pensamiento ilustrado, pues no siempre este ilustra y aquel en no pocas ocasionesrevela. (Luis Carlos Muñoz Sarmiento)

10. Infortunadamente es muy poco lo que hasta ahora ha llegado a mis manos del pensamiento de Rafael Gutiérrez-Girardot; sinembargo, a partir de lo conocido, una profunda comunión espiritual con él en su comprensión de la historia colombiana me impulsa a escribir estas líneas. A sabiendas del alto costo, para algunos resulta menos doloroso, honesto y hasta preferible la vida como extranjero en un país extraño, a ser un extranjero en lo que se sabe terruño propio. Más aún, las condiciones de demencial violencia que imperan en Latinoamérica para quienes denuncian o se resisten a sufrir el coloniaje allí impuesto, hacen de la migración apenas una loable manifestación más del instinto de conservación impreso en cada ser humano. En aquel “protectorado americano” gobernado a través de aquella “Corte Santafereña” y en medio de aquella “jay bobotana”, presumo que Gutiérrez Girardot no hubiese podido florecer y dar los frutos que ahora comenzarán a iluminar con más intensidad, no sólo las diversas sociedades colombianas, sino seguramente también otras latinoamericanas y mundiales. Y aún cuando no haya vivido o muerto en ella, el título de uno de sus ensayos ahora bien lo honra: dulce et decorum est pro patria mori…. (Luis Alfredo Duarte Herrera, en Salzburg, Austria)

Compartir:
 
Edición No. 134