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Nos escriben…

“… Fui alumna de Danilo Cruz-Vélez, yfui tres años su ‘monitora’ académica, los dos últimos años de mi carrera de pregrado y el año en que estuve preparando tesis. Fue mi director de tesis y con él logré desarrollar el tema que me orientó para escoger como investigación de grado, cuyo resultado fue evaluado Summa cum Laude. Compartimos muchas veces, incluso en fiestas entre amigos, con él, con Andrés Holguín y con algunos otros profesores y algunos de nuestros condiscípulos de la época a quienes nos invitaban de manera especial, me atrevería a decir, de manera muy ‘selecta’, entre los más cercanos alumnos, y entre quienes también estuvo Fernando LLeras, ahora psicoanalista que vive en Heidelberg, además de Rubén Jaramillo y otros. Yo me comuniqué con Fernando en Alemania, en una de mis últimas estadías académicas en Europa. Tengo su teléfono. Volviendo a Danilo,recibí, además, una preciosa carta, que guardo, muchos años después de mi regreso del Doctorado en Francia, como Profesora en la Universidad Simón Bolívar (USB, Venezuela), cuando encontró en la revista Eco un trabajo mío sobre Nietzsche, que, según me contó también Juan-Gustavo Cobo, quien era entonces el jefe de redacción, los lectores encontraron tan bueno que pidieron que no se me pidiera que se cortara sino ¡que se publicara en dos partes! Y así fue. Pero lo más lindo es que tuve la oportunidad de hablar por teléfono con él, en Bogotá, en noviembre pasadoy me reconoció en seguida, pero me dijo que no quería recibir a nadie en su casa…” Marta de la Vega (Caracas, 7.VII.08)

“… Fui alumna de Danilo Cruz-Vélez, yfui tres años su ‘monitora’ académica, los dos últimos años de mi carrera de pregrado y el año en que estuve preparando tesis. Fue mi director de tesis y con él logré desarrollar el tema que me orientó para escoger como investigación de grado, cuyo resultado fue evaluado Summa cum Laude. Compartimos muchas veces, incluso en fiestas entre amigos, con él, con Andrés Holguín y con algunos otros profesores y algunos de nuestros condiscípulos de la época a quienes nos invitaban de manera especial, me atrevería a decir, de manera muy ‘selecta’, entre los más cercanos alumnos, y entre quienes también estuvo Fernando LLeras, ahora psicoanalista que vive en Heidelberg, además de Rubén Jaramillo y otros. Yo me comuniqué con Fernando en Alemania, en una de mis últimas estadías académicas en Europa. Tengo su teléfono. Volviendo a Danilo,recibí, además, una preciosa carta, que guardo, muchos años después de mi regreso del Doctorado en Francia, como Profesora en la Universidad Simón Bolívar (USB, Venezuela), cuando encontró en la revista Eco un trabajo mío sobre Nietzsche, que, según me contó también Juan-Gustavo Cobo, quien era entonces el jefe de redacción, los lectores encontraron tan bueno que pidieron que no se me pidiera que se cortara sino ¡que se publicara en dos partes! Y así fue. Pero lo más lindo es que tuve la oportunidad de hablar por teléfono con él, en Bogotá, en noviembre pasadoy me reconoció en seguida, pero me dijo que no quería recibir a nadie en su casa…” Marta de la Vega (Caracas, 7.VII.08)

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Edición No. 146