Nos escriben….
“El artículo de Leonardo Boff [“La crisis y la arrogancia de Occidente”] me hizo recordar cómo la “civilización» es un término inventado por Occidente para «excluir» por no civilizada, salvaje y fundamentalista toda cultura que no sigue los dictados de la “democracia” que Occidente practica, y esto -por desgracia- terminó pensando Oriana Fallaci quien apoyaba el uso de la fuerza (¿más que el alucinado Bush?) para someter a esos “pueblos ignorantes”. Nada distinto a como los griegos vieron a todos los pueblos no-griegos: como ‘bárbaros’…” Carlos-Alberto Ospina H. (Manizales, 25.III.09)
“Mucho te agradezco el envío del No. 148 de Aleph. Me alegró ese recorrido por tan significativas figuras de México, país entrañable, en especial tus ilustrados y profundos reportajes, así como los palpitantes artículos de los colombianos Mejía Rivera, Montoya y Duque Orrego. Felicitaciones por este punto tan alto que alcanza la revista./ Un abrazo, Darío Valencia-Restrepo” (Medellín, 16.IV.09)
“Querido Maestro:/ Infinitas gracias por tu sugerencia. Me hice al libro de Fromm. Solo conocía de él “El Miedo a la Libertad”y “El Arte de Amar”. Y de su hermosísimo CREDO solo conocía fragmentos. Pero lo que resultó más felizmente coincidente es que acababa de terminar el borrador de mi libro – sobre el cual creo que te conté- que es un recorrido por los cincuenta años en la vida de Gaviotas (“Renacimiento en el tropico. Paolo Lugari o los tiempos de Gaviotas”). Precisamente, el capítulo que me resultó más fascinante fue el relativo a la década de los 60, que titulé “La Década Libertaria”. Y allí pude verificar, con inmenso deleite intelectual, que fué ese tramo del siglo XX donde se despertaron todos los impulsos que nos trajeron a la conciencia dominante al comenzar el Siglo XXI. Porque esa fue la década de los más profundos estremecimientos de la conciencia colectiva. La de la Guerra de Vietman, la de Jhon Kennedy y Martin Luther King; la de la Alianza para el Progreso; la de la crisis de los misiles y de la mayor aproximación a un holocausto nuclear; la de la revuelta estudiantil; la de la insurgencia del movimiento hippie; la de la divulgación de “El Fenómeno Humano” y del pensamiento de Theillard; la del final del INDEX librorum pohibitorum et expurgatorum; la del comienzo de la revolución Cubana y de la entronización universal del CHE; la de la Alianza para el Progreso: la de la aparición de “La Primavera Silenciosa” de Rachel Carson, que fue el primer SOS sobre las amenazas que se cernían sobre el Planeta; la de “Pensar lo Impensable” de Hermann Khan y del Hudson Institute; la de “La Sociedad Opulenta” de Galbraith y la del “Desafío Americano”, de Servan-Schreiver. Y de mil cosas más que significaron una especie de erupción de toda clase de mensajes que venían como del centro de la tierra. Pero se me había olvidado que la obra de Fromm -que los jóvenes de aquella época devoramos sin saberla digerir suficientemente- estuvo también, antes de y durante la década de los sesenta, como sirviendo de interpretación para las honduras de esa conciencia profunda. Él fue enemigo a fondo de la Guerra en Vietnam y profundamente pacifista, igual que crítico visionario de la sociedad de consumo. Por lo mismo, un conocedor a fondo de la insatisfacción y de la soledad del hombre contemporáneo. Algo que está en el contenido esencial de su CREDO, que hay qué leer y releer para encontrarle cada vez más y más contenidos que retratan el alma de cada ser humano y el alma de toda la humanidad. Y, sobre todo, la carga de ilusiones que llevan al hombre a convertirse a sí mismo en «siervo de los objetos”. En el CREDO me emocionó mucho su aproximación a la identidad de lo humano con la naturaleza. y su persistencia en que mientras más se empeña en divorciarse de lo natural, más lejos estrá el hombre de su verdadera condición humana. Esa “humanidad del hombre” tan cerca de la Naturaleza, me evoca mucho a Theillard y a su hermosa figura de la Noosfera, en un “planeta pensante” en el que la única diferencia entre el “hombre pensante” y el “animal pensante”, está en que “el hombre sabe que sabe”. Pero eso no lo hace necesariamente más inteligente.
Pero lo que más me ha seducido en lo que llevo leído del libro es su inmensa sabiduría para aproximarse al pensamiento de Marx. Y muy especialmente porque cada día va resultando más evidente que -contra la simplificación de la Historia- con el muro de Berlín no cayó el Marxismo con mayúscula. Cayeron, sí, tanto “las distorsiones y las degradaciones del marxismo” -que él describe- como la ilusión del capitalismo. Porque todo parecería indicar que la esencia de Marx -que llega también a las ilusiones del hombre y la que entiende e interpreta magistralmente Fromm- continúa vigente.
Gracias de nuevo por compartir conmigo tu sabiduría./ Con un gran abrazo de admiración y afecto extensivo a Livia./ Mario Calderón-Rivera” (Manizales, 18.IV.09)
“Apreciado CER: Me había prohibido acusar recibo de tu envío y agradecerlo, hasta tanto hubiera leído la totalidad del Aleph 148./ Lo he hecho con gran deleite, de cabo a rabo. Maravilloso tu periplo, acompañado de Livia, por la geografía mexicana. Has abierto realmente nuevas puertas para ingresar a esa cultura, desde adentro, desde lo vivido y experimentado; desde el arte, la literatura y el pensamiento./ Un abrazo y mil felicitaciones y agradecimientos. Cecilia Balcázar de Bucher” (Bogotá, 1.V.09)
“Querido amigo CER: Hay motivos para pensar que llegaron los tiempos apocalípticos, pero en fin, hay que estar templados, y no dejarse aterrar. Trabajo mucho, soy jurado del Premio Rómulo Gallegos, y debería viajar el 25 de mayo a Caracas y Maracaibo, aunque ahora parece que se postergará el viaje pero sólo por una semana, a causa del envío de nuevas obras que debieron ser aceptadas./ A mí me entusiasma siempre trabajar en algo, concentrarme, alentar ese paso de lo racional a lo espiritual que hace posible la poesía, o la filosofía, y que hace vivible la existencia. Te mando un borrador de trabajo, y también un artículo sobre el poeta Teuco Castilla./ Mi familia está bien, y ustedes, así como otros, mis amigos queridos, también son mi familia. Besos a Livia y a ti de Graciela Maturo” (Buenos Aires, 3.V.09)
“Excelente entrevista y muestra del talento y la disciplina científica del Dr. Llinás [cf.: ‘El valor es un asunto de cerebro’, entrevista con R. Llinás; Revista DINERS, Bogotá 21.IV.09]. A decir verdad, lo que él propone es algo que yo siempre he pensado. En mi opinión, las ansias de poder, la búsqueda de los bienes materiales y el consumismo son los factores que le han puesto el valor relativo a los bienes bajo el signo peso. En gran medida, hay mucha responsabilidad por parte de los padres de familia y la educación en la manera cómo inculcan el aprecio por lo material en sus hijos o alumnos. Los padres de familia, independientemente del capital con el que cuenten, deberían enseñarle a los hijos a valorar las cosas, a compartir, a ser desprendidos y a comprender que el dinero se debe obtener de manera justa y en una cantidad justa. En cuanto al asunto del cerebro, me queda la inquietud de si es algo genético o puede ser algo adquirido mediante la experiencia, pues debe haber casos en los que un niño nace en una familia muy acomodada, con la posibilidad de estudiar donde desee y de llegar a ser presidente de la empresa de su padre, pero prefiere hacer su capital con su propio esfuerzo o darle un sentido más social a esa empresa. Por otro lado, hay casos también (lamentablemente muy abundantes) en los que se nace en una familia humilde, pero al interior de ésta no existe la suficiente armonía y consolidación de valores, dando como resultado jóvenes que aspiran a ser mafiosos o sicarios y niñas que desean ser prepago porque creen que el máximo valor de vida es el monetario.
“En el artículo de Andrés-Felipe Sierra, Ética y economía: la dignidad de los fines morales detrás de la técnica (Aleph-147), se consideran aspectos muy importantes acerca de la justicia en la distribución de los bienes y de las libertades de los gobiernos y los pueblos en ese sentido. Es muy interesante y muy bien referenciado, cuestiona a fondo el aspecto de la desigualdad y sus raíces políticas.
“Hay, también, un video en youtube (en inglés) que se llama Money as Debt, el cual me sirvió mucho para entender por qué el modelo económico que tenemos tiende inexorablemente a un punto de crisis y propone otros modelos en los que los bienes se adquieren de acuerdo a las horas de trabajo, un modelo de trueque modificado y no recuerdo qué más. Lo que intento recalcar es que hemos cometido el error de entender la vida en términos monetarios, pero la economía que tenemos sólo ayuda a que esto se convierta en un círculo vicioso. Yo, por ejemplo, aprendí desde muy pequeña a ser muy desprendida, a no tener impulsos consumistas y buscar siempre la mayor economía. En mi casa nunca hubo afán de tener artículos de marca, nunca salíamos “de compras” a no ser que hubiera una necesidad real y justificada para adquirir algo y se nos inculcaron otros valores como el aprecio por el arte, la música clásica, la ciencia…. menos tangibles, pero de mayor satisfacción personal. Por eso casi nunca me “antojo” de cosas y sé muy bien cuándo necesito comprar algo y cuándo no.
“Por último, hay algo que le escuchaba siempre a mi papá: una teoría económica que él tiene y es algo así como ‘la termodinámica de la economía’ o la ‘entropía económica’. Me parece que es muy interesante, aunque ya hay varios estudiosos que han propuesto algo similar…” Catalina Villegas (Ingeniera Física, exalumna de la “Cátedra Aleph”, Manizales 12.V.09)