Poesía y esperanza: Giovanni Quessep
«Poesía y esperanza: Giovanni Quessep», libro de Rosa-María Londoño. Bogotá: San Librario, 2008. (Escribe: María-Dolores Jaramillo). A veces se ha pensado -desde una visión romántica e idealista- que la poesía es inefable. Que sus transgresiones no se pueden explicar con palabras. Que la palabra poética, sus imágenes, metáforas y efectos, operan en el ámbito mágico.
Rosa-María Londoño, profesional en Estudios Literarios y magíster en Literatura, en su reciente libro titulado Giovanni Quessep: poesía y esperanza se impone un reto: comprender la experiencia del poeta de San Onofre, y poderla explicar con claridad y precisión al lector. Las distintas imágenes, sentidos y asociaciones poéticas responden al intento del poeta de rescatar al hombre moderno de su «desierto interior» y ofrecerle esperanzas e iluminaciones mediante la lectura de la poesía.
El libro, bellamente editado por San Librario, y recién presentado al mercado, reúne el conocimiento juicioso de toda la poesía de Giovanni Quessep y la comprensión poética que permite a la autora acercarse a los distintos elementos para interpretarlos, relacionarlos, resaltarlos y traducirlos al lector. En este esfuerzo se destaca la amplia sensibilidad lectora, y la riqueza y precisión verbal. La autora presenta un acercamiento novedoso, ya no al conocido Quessep nostálgico, pesimista y melancólico, sino en la dirección trazada por David Jiménez en «La nueva poesía, desde 1970», (1992, p. 314), al poeta que se resiste a la deshumanización del mundo. R. M. Londoño señala a un poeta que genera esperanza poética para poder vivir. Quessep aparece en esta novedosa lectura como un poeta de la esperanza. Como un poeta-filósofo, sentencioso, que reflexiona sobre la vida y la muerte y crea continuamente palabras y asociaciones lingüísticas para encantar los días sombríos y rutinarios y llenarlos de esperanza, y, así, poder jugar a distanciar la muerte. Quessep se ve como un poeta constructor de palabras con las que embruja a la muerte: de ahí su carácter de poeta de la esperanza, de quien busca en los juegos y correspondencias del lenguaje hacer eterno el instante, proyectar duración y nutrir el deseo de vivir. («La poesía es el soporte de su mundo interior y de su esperanza» (p. 128), «La esperanza…. un movimiento constante de realidades imaginadas por el yo creador…»( p. 87).
Tal vez este trabajo, apoyado en ideas novedosas y en una selección de versos distintos de los usualmente citados, resalta más que otros el aspecto místico e idealista de Giovanni Quessep, su visión cristiana de la vida, del mundo y de la muerte, con su paquete de esperanzas y promesas de resurrección proyectado tanto en el plano filosófico como en el lingüístico. La poesía es para Giovanni Quessep, según la autora, continua esperanza y camino de resurrección.
Rosa-María Londoño reflexiona sobre la poesía y simultáneamente hace teoría poética; desarma y explica el lenguaje poético, sus posibilidades y ofertas, sus modificaciones y variaciones; se refiere a la poesía como a una forma de «resurrección de la palabra», como un poder de quebrantamiento de las relaciones y asociaciones semánticas usuales y a su capacidad de trasgresión de los significados comunes, de transfiguración de las palabras; señala su capacidad para establecer nuevos y revitalizados tejidos semánticos y poéticos; observa el poder lúdico e imaginativo del poema que hace surgir nuevos sentidos y significados verbales, y permite crear asociaciones, analogías e imágenes.
Desde una experiencia lectora abundante, la profesora Londoño se enfrenta a algunos lugares comunes y prejuicios de la crítica literaria y trata cuidadosamente de no repetir los errores de quienes «acomodan la información de la vida del autor a su creación, o convierten datos, circunstancias y hechos en instrumentos que distorsionan y falsean la claridad narrativa o poética» (p. 6). Y en concordancia con el rigor tradicionalmente reconocido en la poesía de Quessep, su lectura crítica se apoya en las nuevas tendencias de los estudios literarios norteamericanos y anglosajones, en el «close-reading»: un abordaje minucioso de los textos, con acercamiento directo, y en primera instancia, al texto poético, en el cual se reconocen las distintas figuras, temas, motivos y tradiciones culturales, los rasgos y sentidos propios de un creador de palabras, los antagonismos lingüísticos de un poeta que selecciona, reúne y construye nuevas formas expresivas cargadas de sentido, que a su turno activan distintas redes de asociaciones, correspondencias y evocaciones en el lector.
«Poesía y esperanza: Giovanni Quessep», libro de Rosa-María Londoño. Bogotá: San Librario, 2008. (Escribe: María-Dolores Jaramillo). A veces se ha pensado -desde una visión romántica e idealista- que la poesía es inefable. Que sus transgresiones no se pueden explicar con palabras. Que la palabra poética, sus imágenes, metáforas y efectos, operan en el ámbito mágico.
Rosa-María Londoño, profesional en Estudios Literarios y magíster en Literatura, en su reciente libro titulado Giovanni Quessep: poesía y esperanza se impone un reto: comprender la experiencia del poeta de San Onofre, y poderla explicar con claridad y precisión al lector. Las distintas imágenes, sentidos y asociaciones poéticas responden al intento del poeta de rescatar al hombre moderno de su «desierto interior» y ofrecerle esperanzas e iluminaciones mediante la lectura de la poesía.
El libro, bellamente editado por San Librario, y recién presentado al mercado, reúne el conocimiento juicioso de toda la poesía de Giovanni Quessep y la comprensión poética que permite a la autora acercarse a los distintos elementos para interpretarlos, relacionarlos, resaltarlos y traducirlos al lector. En este esfuerzo se destaca la amplia sensibilidad lectora, y la riqueza y precisión verbal. La autora presenta un acercamiento novedoso, ya no al conocido Quessep nostálgico, pesimista y melancólico, sino en la dirección trazada por David Jiménez en «La nueva poesía, desde 1970», (1992, p. 314), al poeta que se resiste a la deshumanización del mundo. R. M. Londoño señala a un poeta que genera esperanza poética para poder vivir. Quessep aparece en esta novedosa lectura como un poeta de la esperanza. Como un poeta-filósofo, sentencioso, que reflexiona sobre la vida y la muerte y crea continuamente palabras y asociaciones lingüísticas para encantar los días sombríos y rutinarios y llenarlos de esperanza, y, así, poder jugar a distanciar la muerte. Quessep se ve como un poeta constructor de palabras con las que embruja a la muerte: de ahí su carácter de poeta de la esperanza, de quien busca en los juegos y correspondencias del lenguaje hacer eterno el instante, proyectar duración y nutrir el deseo de vivir. («La poesía es el soporte de su mundo interior y de su esperanza» (p. 128), «La esperanza…. un movimiento constante de realidades imaginadas por el yo creador…»( p. 87).
Tal vez este trabajo, apoyado en ideas novedosas y en una selección de versos distintos de los usualmente citados, resalta más que otros el aspecto místico e idealista de Giovanni Quessep, su visión cristiana de la vida, del mundo y de la muerte, con su paquete de esperanzas y promesas de resurrección proyectado tanto en el plano filosófico como en el lingüístico. La poesía es para Giovanni Quessep, según la autora, continua esperanza y camino de resurrección.
Rosa-María Londoño reflexiona sobre la poesía y simultáneamente hace teoría poética; desarma y explica el lenguaje poético, sus posibilidades y ofertas, sus modificaciones y variaciones; se refiere a la poesía como a una forma de «resurrección de la palabra», como un poder de quebrantamiento de las relaciones y asociaciones semánticas usuales y a su capacidad de trasgresión de los significados comunes, de transfiguración de las palabras; señala su capacidad para establecer nuevos y revitalizados tejidos semánticos y poéticos; observa el poder lúdico e imaginativo del poema que hace surgir nuevos sentidos y significados verbales, y permite crear asociaciones, analogías e imágenes.
Desde una experiencia lectora abundante, la profesora Londoño se enfrenta a algunos lugares comunes y prejuicios de la crítica literaria y trata cuidadosamente de no repetir los errores de quienes «acomodan la información de la vida del autor a su creación, o convierten datos, circunstancias y hechos en instrumentos que distorsionan y falsean la claridad narrativa o poética» (p. 6). Y en concordancia con el rigor tradicionalmente reconocido en la poesía de Quessep, su lectura crítica se apoya en las nuevas tendencias de los estudios literarios norteamericanos y anglosajones, en el «close-reading»: un abordaje minucioso de los textos, con acercamiento directo, y en primera instancia, al texto poético, en el cual se reconocen las distintas figuras, temas, motivos y tradiciones culturales, los rasgos y sentidos propios de un creador de palabras, los antagonismos lingüísticos de un poeta que selecciona, reúne y construye nuevas formas expresivas cargadas de sentido, que a su turno activan distintas redes de asociaciones, correspondencias y evocaciones en el lector.