UN JUEGO DE SÍMBOLOS
Ref.: Suplemento “Papel Salmón” No.730, del diario “La Patria”, domingo 15 de octubre de 2006 (p. 6) [lapatria.com]
Una pregunta sobre el trasegar del hombre en el mundo. El ser ocupa un lugar importante en ese investigar que es la poesía. Una lectura entre líneas. Observación.
El poeta y director de la revista Aleph, Carlos-Enrique Ruiz, vuelve a publicar un nuevo libro de poesía. Con el equilibrio que le permite el lenguaje, con la experiencia de vida y de lecturas que acumula cada día, Ruiz presenta su libro Las lluvias del verano , un juego de símbolos, de metáforas, de claves a través de las cuales el lector descubre pasiones y preguntas del poeta colombiano

Ruiz, Carlos-Enrique. Las lluvias del verano. Ed. Revista Aleph, Manizales 2006; 80 pp.
Los poemas, de factura corta y carentes de título, son una sola pregunta sobre el trasegar del hombre en el mundo. ¿Y acaso la más alta poesía no ha indagado siempre por el hombre mismo? Entonces, al indagar por el hombre, la naturaleza, la infancia, la ciudad, los sentimientos, las pasiones bajas y altas, o la misma muerte, el poeta hace que el ser ocupe un lugar importante en ese investigar que es la poesía.
Y al leer la propuesta poética que nos presenta Carlos-Enrique uno como lector comprende el poder sugestivo de la palabra, porque hay dos cosas claras en su lenguaje; la primera es que él siempre sugiere “una lectura entre líneas” de sus poemas, a decir de otros poetas Carlos-Enrique Ruiz superpone -a cada uno de sus versos- una segunda piel que debemos develar. Y la segunda clave está dada por la observación, o mejor la contemplación del universo. No es gratuito que el poeta pueda hallar en la inmovilidad de una piedra, en el silencio de una flor, en el tintineo sensual del agua o en la luz implacable que se expande en nuestra pupila la voz poética con que quiere cantar. Esa contemplación, a la manera de los poetas orientales, proporciona una fuerza vital a los elementos, los objetos y los seres que vuelan y revuelan en estos renglones.
Su trabajo, alejado de reuniones sociales y cercano al silencio que reclama para la poesía el poeta francés de Una temporada en el Infierno , Arthur Rimbaud, lo ha colocado en un lugar privilegiado de nuestra poesía, un ejemplo es que se prepara para ser uno de los representantes de Colombia en el XIV Festival Internacional de Poesía en Rosario Argentina. Carlos-Enrique Ruiz, ese hombre ilustrado y sensible que encontramos en librerías o salones de nuestra ciudad, es uno de los escritores más disciplinados con que cuenta Caldas. Es a ese hombre al que descubrimos en este libro.
21
Descubrí en tu cuerpo la geografía del agua
y en los labios se extendieron las sílabas
desgranadas del corazón
entre quejas y suspiros
Las horas fueron pronunciando
el sabor agridulce de acontecimientos
sin frontera
hasta saciar la sed de las miradas
y el pulso de las manos
Horas con desenlace en el sosiego
de las piedras
por escarpes de impacto
a la vista de ajenos peregrinos
Tu cuerpo enciende
la pasión del aire
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31
El sol
ensombrece
la alegría del bosque
El agua
extingue
el delirio
La luna
en cambio
aviva
la esperanza
Y la tierra
escudriña vida
en los escombros
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48
Las piedras exasperan los oídos inmóviles
de quienes permanecen agarrotados
en los sitios
que la vida o el mundo les destinó.
Piedras en procesos de ser cantos rodados
Por la cuesta de las aguas
Recuperan el momento frágil
que al juntarse con fuerza
chispean los cuarzos lechosos
e iluminan de fugaz mirada
el esperpento de los caminos
de olvidado retorno
El autor
Carlos-Enrique Ruiz. Ingeniero de caminos. Director y fundador de la revista Aleph. Miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua. Ha publicado, entre otros, los siguientes libros de poesía: Decires (1981), Imagineria de caminos (1989), Sesgo de claveles (2004) y Nociones del vigía (2005).