Informe de la primera sesión, Cátedra Aleph (UN; II-2023)
UN-Manizales – Cátedra Aleph – Versión 40
Leer, meditar y compartir, para comprender y transformar.
Informe de Relatoría, Sesión 5 (05/08/2023)
Por: Est. Arq. Santiago Valencia-Isaza
Empezamos la sesión con un poema de Aurelio Arturo, llamado “Morada al sur”. En el cual pudimos notar unas olas de sensibilidad gracias a la ornamentación literaria de tan buena calidad como las que imprenta Aurelio, que logra formar una prosa que nos evoca la inmediata intención del autor frente a la intimidad con la naturaleza y el amor; perfecta ocasión para sensibilizarnos aún más frente al tema de estudio de la sesión. Y es que, con la obra y vida del científico/humanista Darío Valencia-Restrepo, es imposible no tener una analogía de la poesía como aquella conectora de todas las artes, teniendo como culmen a la genialidad humana dentro de sus quehaceres.

Luego de tener la relatoría de la sesión pasada, nos adentramos de lleno con el tema de estudio, no sin antes recibir una concepción del profesor de varios aspectos importantes de la vida académica y profesional de Darío Valencia.
En términos generales, en cuanto a los informes de lectura, logramos ver una perspectiva de admiración respecto a su vida y obra. Empero, se llegó a la conclusión de que no era suficiente ni siquiera tal extenso y bien elaborado trabajo por parte de revista, para evidenciar todo lo que Darío ha hecho por el país y significado para éste mismo.
Gracias a las diversas observaciones y comentarios de los estudiantes, se hizo más presente el pensamiento colectivo de la calidad humana de Darío, cuyas contribuciones logran trascender la barrera del tiempo y establecerse en un epicentro de estudio para los demás. Es una persona que inspira a todos aquellos que tienen la oportunidad de conocer sus logros.
Pasamos, después de la lectura de los informes, a la observación y discusión de tres cuestiones fundamentales. En primera medida, la -idea de universidad– de Darío. Es imperativo establecer en la universidad una conducta ejemplar para la sociedad. Dejar de catalogarnos como reflejo inmediato del estado caótico de ésta. No es deber de nosotros excusar nuestros problemas en las macro situaciones del país. Tenemos que ser un centro de convivencia e inclusión que genere estrategias de mejoramiento en los demás.
En cuanto a la segunda cuestión, nos encontramos con -la unidad del conocimiento, “consiliencia”-. No podemos dejar a las artes y las humanidades como tema secundario de estudio, como algo que simplemente catalogamos como complementario, debemos tener una visión integradora de saberes, donde dichos aspectos tengan igual peso en cuanto a importancia como materias de estudio. Al fin y al cabo, como universidad, tenemos esa obligación de reflejar la “universalidad” del conocimiento en nuestra faena cotidiana debuscar la verdad en las aulas de la Academia (Lema de la Universidad Nacional de Colombia: “Inter Aulas Academiæ Quære Verum”. Lo cual traduce del latín al castellano: “Busca la verdad en las aulas de la Academia”).
Por último, tenemos la tercera cuestión, la cual se basa en las -condiciones para la reformación de los programas académicas en los contextos ya planteados-. Acá, debemos tener presente que como miembros de la universidad pública tenemos la responsabilidad crucial de ser partícipes de la democracia universitaria y de las dinámicas que nos acercan, desde la academia, a la construcción de nación. Nuestro fin debería ser el de lograr una ciudadanía independiente, consciente de los desarrollos que determinan nuestro futuro colectivo.
Como síntesis, creo valioso resaltar que la vida, obra y legado de Darío, se basó en la búsqueda de consolidación de saberes. En llevar su humanidad al más alto nivel personal para ser un ente útil y ejemplar en sociedad, pues estar al servicio de todos, es estar al servicio de nosotros mismos. De este modo, al alcanzar a plenitud dicha integridad humana, se despliega la posibilidad de que el faro que irradia nuestro ethos en la sociedad, se erija como una luminosa senda para aquel viento que viene, vestido de follajes y delicados mantos de humanidad.