¿Cómo opinar sobre el Quijote?
¿Cómo opinar sobre el Quijote? ¿Qué decir sobre él? Para mí es tan familiar como lo fue mi padre. Siempre he pensado que me gustaría ser hijo de Shakespeare y de la Celestina. Pero, en realidad, soy hijo de ella y del Quijote. Shakespeare es padre adoptivo.
El Quijote es mi respiración, mi resuello, mi jadeo, mi suspiro. Es mi memoria y mi profecía. Es la casa en que he vivido, y la libertad que en ella tuve. Es como todas las estaciones del año, llenas de su olor cada una y de su color y su sabor. Es como una mañana sola y una sola tarde que duraran la vida entera y mucho más: la vida de todos juntos. Es como el mundo, lleno de desorden y envuelto a la vez en una voluntad ordenadora.
Es aquello que se admira y que a la vez se ama. Es igual que el amor que, como dice el Dante, mueve al sol y a las demás estrellas.
Yo me siento, sobre todo, orgulloso de que haya sido escrito en español.