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La traducción al griego de la métafora en el cuento «La esquina del movimiento» de Armando Romero

En este trabajo vamos a presentar la metodología que hemos usado y las dificultades que han surgido de la traducción de algunas de las metáforas que se encuentran en el cuento «La esquina del movimiento» de Armando Romero, uno de los más destacados exponentes de la literatura latinoamericana contemporánea. Antes de empezar con nuestro estudio, creemos oportuno hacer una breve presentación del escritor y de su obra. Armando Romero nació en la ciudad de Cali, Colombia, en 1944. Es poeta, cuentista, novelista, ensayista, editor y traductor, guionista y director de cine. Cuenta con una experiencia de treinta años de enseñanza, principalmente de Literatura Latinoamericana y actualmente es profesor en la Universidad de Cincinnati. Como investigador científico se ha dedicado principalmente al campo de la Literatura Latinoamericana habiendo publicado libros, ensayos y artículos que han dado a conocer, en particular, la obra del movimiento literario colombiano nadaísta, al que perteneció durante su juventud, pero también la poesía y la narrativa latinoamericana contemporánea en general.
Según Augusto Escobar Mesa (1997) su narrativa se centra en la situación conflictiva del hombre colombiano de las últimas décadas y se caracteriza por un nuevo lenguaje fruto de su capacidad para “transformar las formas literarias de sus antecesores inmediatos con los que rompe de manera evidente, pero que a su vez mantiene un diálogo permanente con dos vertientes  literarias tradicionalmente latinoamericanas: el barroquismo de Lezama Lima, Cabrera Infante, Severo Sarduy y la modernidad y experimentación de José Asunción Silva, Vicente Huidobro, Borges, Macedonio Fernández, Roa Bastos, Cortazar y García Marques, entre otros”.

El cuento que vamos a estudiar fue escrito en  la década de los ochenta y fue publicado en Caracas en 1992 . La historia se desarrolla en Cali, la ciudad natal del escritor, hacia finales de la década de los 50 y comienzos de los 60. El cuento narrado en primera persona, se mueve entre dos espacios, uno real y otro imaginario, entre presente y pasado. El eje central alrededor del cual se articula el cuento es la relación antagónica, el duelo entre dos hermanos, el narrador y Ramiro por una mujer. Se revive, por una parte, el ambiente de la gente cotidiana y marginada en el espacio limitado de una esquina de un barrio cualquiera de Cali y, por otra parte, surge un mundo de sueño en el que se sumerge primero el narrador y luego su hermano, donde aparecen reminiscencias de la infancia y sobre todo la figura tierna y fantasmal de la madre que se funde con la de la amante. En cuanto al registro, en gran parte es informal debido al ambiente y la categoría social a la que pertenecen los personajes de este cuento, con alteraciones morfológicas como es el caso de quiubo, contracción de las palabras qué y hubo, expresiones coloquiales como misiá, carajo, guevón,  metáforas estereotipadas como te abro la tapa y discurso elíptico. La estructura compleja de este cuento requiere una gran atención por parte del lector y aún más del traductor que aparte de comprender tiene que verter, entre otras figuras retóricas, las metáforas que constituyen un elemento sustancial no sólo en este cuento sino en toda la obra de Romero.

La traducción de la metáfora constituye, probablemente, el mayor reto para el traductor de las obras literarias. Muchos teóricos se han expresado acerca de este tema yendo de la traducción perfecta hasta la absoluta intraducibilidad y de la traducción semántica, es decir la traducción en la que el énfasis se pone sobre el autor, a la traducción comunicativa en la que el énfasis se pone sobre el lector, según el caso. Nosotros hemos adoptado la intermedia y más conciliadora postura según la cual en la mayoría de los casos podemos tener una traducción, por lo menos parcial, es decir mantener la equivalencia de efecto, que es lo consideramos el elemento más importante, y en lo posible la equivalencia semántica y formal. Cabe mencionar también que para la realización de este estudio hemos hecho la distinción entre metáforas originales y metáforas muertas, estereotipadas y recientes; es decir, nos hemos ocupado de las metáforas de creación propia del autor, únicas, que constituyen un elemento determinante y decisivo del lenguaje creativo (Newmark 1999:224). Este grupo de metáforas se diferencia de las demás a la hora de traducirlas porque es el único que apela al talante creador del traductor.

Una de las metáforas más bellas es la que encontramos en el primer párrafo, cuando el escritor hace la descripción de su barrio: Esta era, imaginárselo uno puede, la flor de los andenes de mi ciudad, en mi barrio de puertas al sol y canícula naciente. Esta oración, cuenta con tres metáforas que pertenecen a grupos diferentes. La flor de los andenes es una especie de metáfora estereotipada que se refiere a las mujeres que mantienen relaciones sexuales a cambio de dinero como la mejor parte de todos los seres marginados que circulaban en esta zona. La expresión metafórica la flor de en griego cuenta con la traducción literal “το άνθος”, ο según el contexto, “η αφρόκρεμα”. Más adelante, lo que nos llama la atención son las expresiones metafóricas de puertas al sol y de canícula naciente. Con la primera, el escritor quiere destacar la pobreza de la gente de este barrio de Cali de los años 50, que se expresa a través de sus casas sin amparo, expuestas directamente a la dureza del sol y por consiguiente a las inclemencias de tiempo. En este caso se podría optar por una traducción literal, siguiendo la propuesta según la cuál debemos dejar que el lector vaya al encuentro del autor, esforzándose mediante varias lecturas para llegar a entenderlo. No obstante, aparte de constituir una solución fácil para el traductor, puesto que no supone ninguna creatividad, el resultado no sería satisfactorio tanto a nivel estético como funcional.

Otra opción es  una traducción mediante una forma no metafórica, de modo que el mensaje quede claro al lector, como si se tratara de una explicación. Es un método frecuentemente usado por los traductores cuando no tienen otro recurso, que les salva de los peligros que supone la invención de un equivalente, pero hay que admitir que tiene como consecuencia la pérdida de la dinámica del texto y de su función estilística. Su versión al griego, según esta propuesta,  sería: … “στη γειτονιά μου με τα σπίτια  εκτεθειμένα στον ήλιο” (en mi barrio con las casas expuestas al sol) o “στη γειτονιά μου απροστάτευτη στον ήλιο” (en mi barrio desamparado contra el sol). En ambos casos se recurre a una forma explicativa.  Para rematar esta frase, traduciríamos  la expresión canícula naciente por el vocablo “λιοπύρι” (calor excesivo, contracción de las palabras sol y fuego) que se adapta perfectamente al registro del texto. No traducimos el participio naciente porque la traducción literal no resulta satisfactoria y no ha sido posible encontrar otro equivalente. Para resumir, la traducción de esta oración al griego es: “Aυτή ήταν, όπως μπορεί να φανταστεί κανείς, η αφρόκρεμα των πεζοδρομίων της πόλης μου, στη γειτονιά μου απροστάτευτη
στον ήλιο και το λιοπύρι.”

El fragmento que tal vez mayor dificultad presenta tanto para su comprensión como para su traducción es el siguiente: Yo pasaba así mis tardes cuando no mis noches, que eran temprano en el día, me quitaban el aliento al monte de una tiritando el frío de mis páramos, o para mejor decirlo adherido a esa palabra larga, impronunciable, que va del sonido al silencio y viceversa entre piernas. Según el autor “todo este párrafo es un juego metafórico, oximorónico, que trata de reproducir el habla poco cuidada de la gente de los bajos fondos, creando sin embargo un  espejismo de sobreentendidos porque los elementos que se contradicen dentro de los juegos verbales (oxímoron) están elididos en parte, buscando entonces crear un juego de elipsis barroca” . En primer lugar es imprescindible conservar tanto esta forma breve y elíptica de la expresión que sirve a la ley de economía y comodidad del lenguaje coloquial como los juegos metafóricos que se esconden en el uso de los vocablos monte y páramo. La palabra monte se usa aquí con un sentido doble pero con una misma connotación sexual. Tanto el sentido que viene del verbo montar como el que se deduce si añadimos el complemento de Venus, concienzudamente elidido en este caso, se refieren a la mujer como referente sexual. Esta parte que forma el segmento primero del oxímoron, incluye elidido el concepto de calor,  de fuego y de pasión enfatizado por el hecho de que el cuento está localizado en el trópico. Este concepto elidido va a contrastar  con la idea del frío que lleva implícita la expresión tiritando el frío de mis páramos.  Este fragmento lo hemos traducido de la siguiente manera: “Έτσι περνούσα τα βράδια μου, κι αν όχι, τα πρωινά μου, με άφηναν εξαντλημένο πάνω στο όρος τους, αναριγώντας από το κρύο στις παγωμένες κορυφές μου, ή για να το πω καλύτερα, μέσα από αυτή  τη μακρόσυρτη λέξη, που δεν λέγεται…”.

Justo después del fragmento que acabamos de traducir viene otra metáfora, “un poco atrevida”, “exagerada” según la ha caracterizado el mismo autor: mis tardes eran candela de piedras espejeantes. Al igual que en la primera metáfora que estudiamos, de las casas desamparadas al sol y la canícula, el autor retoma la idea del inmenso calor de las tardes en el trópico. La expresión candela de piedras busca el efecto de piedras que se queman, que arden, como lava volcánica; y el adjetivo espejeantes simplemente señala que reflejan su calor, su fuego, blanco podríamos decir . Esta expresión la hemos traducido como “φωτιά από πέτρες που άστραφταν”. La dinámica que se pierde en la traducción de la candela, la compensamos con la traducción de espejeantes. Más concretamente, el autor usa el vocablo candela en sentido figurativo para expresar el fuego mientras que en griego se pierde este juego de palabras y se traduce directamente como fuego. Por otra parte, espejeantes se traduce por “άστραφταν” que encierra no sólo el sentido de espejear, brillar, relucir sino el de echar chispas por el calor. Podríamos decir que en este caso tenemos una especie de pérdida y de ganancia al mismo tiempo que finalmente tiene como resultado una equivalencia casi total.

Terminaremos con una expresión metafórica muy difícil a traducir que encontramos hacia el fin del cuento cuando el narrador está ya sumergido en su mundo imaginario.  ¿Quién iba a pensar que habitar la oscuridad era darle luz a una nueva sombra? No vi nada, todo el tiempo fue negro sobre negro. Tanto que desatendí mis ojos y los dejé como en la percha del ropero. Descartamos desde el principio la traducción literal porque en este caso es imposible. Podríamos recurrir a un símil, según proponen algunos investigadores,  pero el resultado aquí no nos parece satisfactorio. Por eso hemos optado por otra metáfora estereotipada, que transfiere el mismo mensaje. Así, hemos traducido este fragmento de la siguiente manera: “Ποιος θα σκεφτόταν ότι το να κατοικείς το σκοτάδι ήταν σαν να δίνεις φως σε μια νέα σκιά; Δεν είδα τίποτα, τα πάντα ήταν μαύρο σε μαύρο φόντο. Τόσο που χαλάρωσα το βλέμμα και το άφησα να πέσει στο κενό”.

Concluyendo, quisiéramos destacar la naturaleza polivalente que tiene la traducción de la metáfora. Eso se demuestra por el hecho de que de todas las metáforas que hemos presentado, ninguna se ha traducido de la misma manera que las demás, hemos recurrido a la forma explicativa, a la traducción literal, a la traducción por otra metáfora, hemos compensado la pérdida por una ganancia. Según nuestro
parecer, la traducción de la metáfora constituye el aspecto más interesante de la traducción literaria, que ofrece un amplio campo de investigación.  

Bibliografía

ESCOBAR MESA, AUGUSTO (1997): “Goce y lúdica verbal en Armando Romero”, Ensayos y aproximaciones a la otra literatura colombiana, Bogotá, Universidad Central, http://www.colombiaaprende.edu.co/recursos/superior/handle/
literaturacolombiana/pdf_files/critica16.pdf.

NEWMARK, PETER (1999): Manual de Traducción, 3ª ed.,  Madrid, Cátedra.

Papageorgiou, Anthi. “Las metáforas en el cuento ´La esquina del movimiento´ de Armando Romero y su traducción al griego”. América Latina y el Mediterráneo: ideas en contacto. Actas del XIV Congreso de la FIEALC, 14-16 de octubre de 2009. Ed. Efthimía Pandís Pavlakis et al. Octubre 2009. 662-666.

 

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Edición No. 160