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Mi deuda con María Zambrano

1.  En un lúcido ensayo incluído en El Espectador, titulado Democracia morbosa, su autor, José Ortega y Gasset dice descreer de quienquiera que afirme que es “ante todo demócrata”, porque el encuadramiento político no es una actitud originaria sino derivada de una decisión previa y más honda que podemos llamar ética.

2.  Afirmo que toda persona y, por supuesto, con mayor razón la persona educada, ha de tener argumentos razonables para justificar sus creencias morales y dar cuenta de su posición ideológica.

3.  Tales razones han de ser  tan claras y contundentes que pueda exponerlas sin ruborizarme a cualquier interlocutor que me las demande, con la certeza de que no sólo son suficientes para justificar mi actitud sino, probablemente, persuasivas para mi interpelante.

4.  Un  libro de María Zambrano, Persona y democracia,  encontré  el núcleo duro de lo que buscaba, expuesto de manera singularmente sintética y con fuerza persuasiva avasalladora.  
Lo tengo siempre a mano para salir airoso de la situación inquietante en que alguien pueda ponerme al inquirir por el fundamento de mi actitud política.
Sin omitir la referencia a la filósofa española, mi respuesta, que reproduce su pensamiento de modo casi literal es ésta: adhiero a la democracia porque es la forma de gobierno bajo la cual decidir autónomamente no es permitido…sino obligatorio.

5.  Pienso que Ortega, el maestro de María, habría encontrado irreprochable y ejemplar ese modo de inferir una preferencia política a partir de una idea moral.
Como también yo lo juzgo así, tengo con ella una deuda reconocida pero incancelable.

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Edición No. 167