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Orlando Fals-Borda: intelectual ‘anfibio’ entre la academia, el compromiso ético y los movimientos sociales

En la Colombia del siglo XX no ha existido un intelectual, dentro de las ciencias sociales, que haya recibido el reconocimiento, nacional e internacional, del que gozó Orlando Fals-Borda (1.925 – 2008). Este sociólogo “costeño” (quien tuvo una amistad cercana con varios de los miembros del “Grupo de Barranquilla) fue un hombre público, durante más de medio siglo y, como tal, su vida y su obra siempre fueron objeto de escrutinio y de adhesiones y críticas, igualmente apasionadas y polémicas.

Su metodología de la Investigación-Acción-Participativa (IAP) se ha expandido, desde los años ochenta del siglo anterior, en sectores intelectuales y académicos y en organizaciones sociales de muchos lugares del mundo, tal como se ha expresado en los diversos congresos internacionales de la IAP desarrollados desde 1977.  

Orlando Fals fue una personalidad multifacética, un verdadero “anfibio intelectual”. Heterodoxo, controversial y controvertido, fue un ser que vivió siempre en los límites: dentro y, a la vez, fuera de la universidad, del estado colombiano, de las iglesias cristianas, de la izquierda política y de organizaciones campesinas y regionales. Del mismo modo, Fals se resistió a dejarse encasillar de modo excluyente en uno de sus múltiples papeles sociales, los que desarrolló a lo largo de su larga trayectoria. Así fue, en diversos momentos de su vida, un  perceptivo investigador de comunidades campesinas, adherente activo de la Iglesia presbiteriana, alto funcionario estatal, carismático organizador académico, periodista crítico y prolífico escritor (traducido a varios idiomas), líder social y regional e inconforme pensador político. Transgredía los límites canónicos de las disciplinas de las ciencias sociales y postulaba un tipo de intelectual “sentipensante” que rompiera la separación tradicional entre ideas y emociones, tan propia de la civilización occidental.

       

Orlando Fals: fundador de la sociología profesional en Colombia

Realizó sus estudios universitarios de Sociología en los Estados Unidos, en las universidades de Minnesota y Florida, en los años cincuenta, convirtiéndose, de esta manera, en el primer sociólogo profesional colombiano y en uno de los pioneros reconocidos de la sociología profesional y académica latinoamericana. Allá se formó con reconocidos maestros de la sociología rural norteamericana, al tiempo que asimiló y recreó sus métodos de investigación de comunidad, la riqueza y multilateralidad de su observación etnográfica y, también, sus concepciones desarrollistas y modernizantes. Estas posiciones academico-políticas estaban en boga en centros universitarios e instituciones estatales de toda América Latina cuando los Estados Unidos, tras la Segunda Guerra Mundial, emergían como potencia dominante en el mundo, desempeñando un rol central dentro de la nueva geopolítica del saber, muy en especial en su área más directa de influencia, al sur del continente americano.   

Su tesis de Maestría fue un libro que es hoy considerado un clásico en los estudios rurales latinoamericanos: Campesinos de los andes, [1] entusiastamente recibido por académicos estadounidenses, reconocidos investigadores sobre la región. De esta manera, el geógrafo e historiador norteamericano James J. Parsons, quien por esa época terminaba de escribir su difundido estudio sobre la colonización antioqueña, escribía sobre el texto del joven investigador colombiano:

Uno de los mejores libros que se hayan escrito sobre Colombia.  Aunque el autor ha recibido título como sociólogo, su conciencia de la importancia del tiempo y el espacio en los asuntos humanos lo hace así mismo un historiador y un geógrafo.  Observó la vida y la tierra a su alrededor con simpatía. [2]

Por esta obra pionera (de la cual, sucesivas reediciones expresan su vigencia) Fals recibió en 1953, a una edad excepcionalmente temprana, el prestigioso Premio de la Fundación Guggenheim en los Estados Unidos.

Su tesis doctoral: El hombre y la tierra en Boyacá: bases socio-históricas para una reforma agraria, [3] le abrió camino para que comenzara a obtener reconocimiento intelectual en Colombia. De este modo, Orlando Fals-Borda fue nombrado, en 1959, Viceministro de Agricultura, designándosele para ser uno de los principales formuladores de la política de Reforma Agraria, diseñada por el gobierno de Alberto Lleras (1958 – 1962), en los comienzos del Frente Nacional.

En ese mismo año el sociólogo barranquillero, con la colaboración del sacerdote-sociólogo Camilo Torres-Restrepo (quien había realizado sus estudios universitarios en la Universidad de Lovaina, Bélgica), fundaba la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, una de las primeras en el subcontinente, la cual constituyó un hito en la profesionalización de esta emergente disciplina científica en Colombia. Orlando Fals, un académico  activista, fue su orientador y primer decano, con el significativo apoyo de quien era su “brazo derecho”, Camilo Torres, así como de un conjunto de entusiastas profesores y profesoras, varios de ellos egresados de la Escuela Normal Superior en Bogotá, en los años cuarenta. [4] Entre ellos se encontraban, vinculados en diversos momentos de su dinámica gestión administrativo-académica, Ernesto Guhl, Roberto Pineda Giraldo, Darío Mesa y Virginia Gutiérrez de Pineda (quien denominaba a Fals un “guerrero romántico”).  La Facultad se convirtió, así, en un epicentro académico y político en la Universidad Nacional, en los años sesenta.

Con el liderazgo de Fals-Borda, desde la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional se desarrollaron investigaciones pioneras en Colombia sobre el cambio social y cultural, las sociedades campesinas en su transición del polo “tradicional” al “moderno”, la mentalidad religiosa en las ciudades, las formas de vida y los conflictos en los barrios populares urbanos, entre otros temas que contribuyeron decisivamente a superar el ensayismo social predominante en el país, para comenzar a analizar sus principales problemáticas con un enfoque científico, sistemático y crítico-propositivo. En especial, Orlando Fals y la Facultad de Sociología hicieron un aporte decisivo sobre un tema estratégico, desde la década de los años cuarenta, en el debate público nacional: la violencia política. Sobre este último tema, en conjunto con Monseñor Germán Guzmán Campos y el abogado Eduardo Umaña Luna, Fals escribió: La violencia en Colombia: estudio de un proceso social.[5]  En palabras de Gonzalo Sánchez:

El libro constituye sin lugar a dudas el primer producto colectivo en las ciencias sociales en el país. (…) Con él se inicia también en buena medida la historia contemporánea de las ciencias sociales [en Colombia]. [6]

No ha habido en el país un libro, en esta área del saber, que haya desencadenado un debate nacional tan amplio, polarizado y pasional, en el parlamento, la prensa, la universidad y las Fuerzas Militares. En este texto “clásico” -generador de una relevante temática de investigación en nuestras ciencias sociales, la denominada “violentología”- los autores analizaban, mediante las herramientas conceptuales y metodológicas de la época, y con una posición apartidista que no era usual para abordar esta acuciante problemática social, política y militar, las que consideraban “causas estructurales”, así como los actores, las consecuencias y el número de víctimas de esta verdadera “guerra civil”. Ella enfrentó a liberales, conservadores y comunistas, en especial entre 1946 y 1958. La Violencia (como se solía denominar coloquialmente este fenómeno social multifacético, propio de la sociedad colombiana de esos años), fue calificada por el historiador Eric Hobsbawm como “el mayor conflicto de base campesina sucedido en el hemisferio occidental, desde la revolución mexicana”. [7]

Desde 1967 se registró en la Universidad Nacional, y en particular dentro de su  Departamento de Sociología, un duro y, a veces, sectario cuestionamiento, realizado al unísono con grupos estudiantiles de izquierda de otras universidades públicas colombianas y latinoamericanas, frente a los organismos internacionales de financiamiento de la universidad y, de igual modo, frente a orientaciones académicas provenientes de los Estados Unidos. De esta manera sectores estudiantiles de Sociología, liderados por organizaciones de izquierda muy ideologizadas, convirtieron a Orlando Fals en “chivo expiatorio” de su furia “antiimperialista” y determinaron su renuncia, en 1970, a su vinculación con la unidad académica de la que había sido fundador. Así, este sociólogo activista iniciaba un nuevo período en su vida. 

 

La Investigación-Acción-Participativa

En la década de los años setenta Fals se vinculó, en la costa caribe colombiana (la que consideraba como su “casa grande”), a la ANUC, que constituía una amplia y beligerante organización campesina que realizó movilizaciones nacionales y reivindicaciones apremiantes sobre el acceso a la tierra, de parte de minifundistas y trabajadores del campo, en lugares donde la polaridad latifundio-minifundio era predominante. En este agitado contexto sociopolítico, este activo sociólogo realizó, temporariamente,  una militancia política muy propia de esos años, participando del espíritu mesiánico de muchas organizaciones de izquierda de la época, de su generosidad y también de sus dogmatismos, de sus ilusiones y de sus odios, de sus rencillas mutuas y sus reivindicaciones sociales. En agitados debates cuestionó y descalificó posiciones adversarias, pero también fue recia, y en ocasiones,  injustamente criticado.

Su vinculación: emocional, intelectual y política, a este movimiento de reivindicación campesina y regional lo condujo, en una ardua e imaginativa labor teórica y práctica de casi una década, a realizar su opus magna: Historia doble de la costa.  [8] Esta constituyó  un auténtico “libro-río”, una monumental recreación, desde las ciencias sociales y con herramientas de la Investigación-Acción-Participativa (IAP), de una característica  región colombiana. Los libros de esta vasta investigación constituyen, a la vez, historia, sociología, antropología, relato literario y análisis cultural y político.  En un sonado debate sobre esta obra, desarrollada en medios  académicos, Charles Bergquist, un reputado historiador colombianista, criticaba los criterios epistemológicos y políticos de Fals y algunos principios de la IAP: Afirmaba:

Ya que su elección de la información y la interpretación no está sujeta a un control exterior independiente, su método tiende constantemente a subvertir la causa de la ´ciencia` en nombre del ´compromiso político`, el suyo, el de su grupo, el de su región y el de su clase.[9]

Al mismo tiempo, Bergquist reconocía que Historia doble de la costa era una obra multifacética, un “conjunto sinfónico”, una investigación “holística y vivencial”. [10]

La metodología de la IAP, de la que Fals fue su más conocido formulador e impulsor desde esos años, en sus mejores expresiones no ha constituido solamente una forma de  investigación social, sino también una práctica pedagógica dentro de clases subalternas y una propuesta de diálogo de saberes y de trasformación (y autotransformación) social comunitaria.

Como toda construcción histórica y social, la IAP ha estado sujeta al debate, al cuestionamiento y a la crítica. Pero bien puede afirmarse que su teoría y su proyección intelectual, social y política, han aportado a corrientes contemporáneas del pensamiento y a la actividad reflexiva de diversos actores sociales (sin ser una propuesta partidista), dentro de una dimensión que podemos denominar teorico-práctica y crítico-constructiva. Con Fals y sus colaboradores esta metodología ha sido  consciente de su original lugar de enunciación, al haber sido construida desde la “periferia”, concebida ésta como un espacio geocultural y geopolítico. La Investigación-Acción-Participativa también ha contribuido a la gestación de una posición   “altermundista” y a las concepciones contemporáneas de un  <<pensamiento situado>> (clase, género, raza, nacionalidad). Ha dinamizado expresiones de la investigación social que buscan echar raíces en América Latina”, para propugnar una investigación autónoma (…) estimulando el pensamiento creador y la originalidad (…) y estimular la creación nacional de escuelas independientes.[11]

Desde los años ochenta Fals-Borda, en continuidad con sentidas convicciones morales y políticas suyas sostenidas desde su juventud, buscó tomar distancia del dogmatismo, el eurocentrismo, el faccionalismo y el antiintelectualismo dominantes en la mayor parte de las  izquierdas latinoamericanas de la época. Procedió a reivindicar, entonces una corriente impugnadora, marginal, incómoda y heterodoxa en Occidente. Rousseau, Marx y Gramsci (pero no Lenin y Stalin), Fourier, Kropotkin, Gandhi, Kuhn, entre otros, fueron autores y corrientes que pretendió asimilar a su pensamiento y a su actuar. Le interesaba construir “otra” genealogía intelectual y política, alterna a la tradicional en la academia y también a la de muchas organizaciones “revolucionarias”, en el mundo polarizado de la Guerra Fría. Expandida la metodología y la praxis de la IAP a diversos lugares del mundo, Orlando Fals, en las dos últimas décadas de su vida (dentro del cosmopolitismo periférico que siempre quiso poner en práctica), trabó relaciones intelectuales, políticas y vivenciales con personalidades y movimientos sociales en diversos lugares de América Latina, Europa, Asia y África. Este polifacético pensador y hombre de acción se autodefinía como “del Sur, latinoamericano, colombiano y costeño, [un] intelectual del Tercer Mundo”. [12] Pensador proteico y multifacético e incansable gestor social y cultural, hizo parte de un conjunto de intelectuales de América Latina, Asia y África quienes, quienes tras la Segunda Guerra Mundial, expresaron el proceso de descolonización política y mental que recorría la escena global y cuestionaron las nuevas subordinaciones respecto del Primer Mundo, capitalista y del Segundo Mundo, socialista. [13]

La  obra investigativa de Orlando Fals-Borda, y su reconocida metodología de la Investigación-Acción-Participativa, se han difundido más allá de su patria y hoy son  parte de la historia y el presente de las ciencias sociales y de movimientos políticos alternativos. Fals se vinculó a experimentos académicos y a procesos  sociales y políticos que se estaban gestando  en diversos países. De este modo, era considerado (y lo sigue siendo) como un notable pensador latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX, emparentado con la sociología de la dependencia y con los “estudios de la subalternidad”, tanto como con los “estudios poscoloniales”.

Participó en la Asamblea Nacional Constituyente que buscó recrear un nuevo “pacto social”, tras la predominancia, por más de un siglo, de la Constitución de 1886. Allí presidió la Comisión de Ordenamiento Territorial. Con algunos “compañeros de ruta” propuso una reestructuración político-administrativa del país, bajo los principios de la “autonomía local, el Estado regional y la democracia participativa”. [14] Esta novedosa y debatida propuesta de reordenamiento territorial requirió una amplia consulta a organizaciones y pobladores en todo el territorio nacional y, en este proceso, los principios de la IAP fueron aplicados.

 En la que podríamos denominar su “Carta-Testamento”, escrita en el año de su muerte, en 2008, Fals-Borda expresaba la satisfacción de una vida dedicada al pensamiento proyectivo y a la praxis reflexiva. Pero manifestaba, a su vez, angustia y desazón sobre Colombia, su querida y padecida comunidad nacional de origen. Estas palabras suyas gozan de mucha actualidad:

Por eso mis colegas y amigos, esta es mi mayor frustración como sociólogo y como ser humano. Pasé toda mi vida en guerras múltiples, a veces deformadas, o sufriendo sus trágicas consecuencias, tratando de entenderlas y explicarlas, combatiendo el belicismo, con ideas, propuestas y algo de malicia indígena”. (…) “El esfuerzo de reconstruir nuestra sociedad y el ethos de tolerancia y paz queda ahora en las manos y en los corazones de las nuevas generaciones, que veo más aptas, liberadas, informadas e imaginativas que la mía. Las guerras, la intolerancia, la estulticia gobernante deben terminar en esas buenas manos.[15]



[1] Orlando Fals-Borda (1961). Campesinos de los Andes: estudio sociológico de Saucío. Universidad Nacional de Colombia – Tercer Mundo. Bogotá.

[2] James J. Parsons. “Presentación”. En: Orlando Fals-Borda. Campesinos de los Andes: estudio sociológico de Saucío. Op. cit. P. 1.

[3] Orlando Fals-Borda (1957). El hombre y la tierra en Boyacá: bases socio-históricas para una reforma agraria. Antares. Bogotá

[4] Jaime-Eduardo Jaramillo J. (2008). “La Escuela Normal Superior: Un semillero de las ciencias humanas en Colombia”. En: Rubén Sierra (Editor). La República Liberal: Sociedad y Cultura. Facultad de Ciencias Humanas (U.N.). Bogotá. 

[5] Guzmán-Campos, Germán, Fals-Borda, Orlando y Umaña Luna, Eduardo (1962). La violencia en Colombia. Facultad de Sociología – Editorial Tercer Mundo. Bogotá.

[6] Gonzalo Sánchez (1999) “La violencia en Colombia”. Revista Credencial, No. 110. Bogotá.

[7]Eric Hobsbawm (1983). Rebeldes primitivos. Estudios sobre las formas arcaicas de los movimientos sociales en los siglos XIX y XX. Editorial Ariel. Barcelona

[8] Orlando Fals-Borda (1979 – 1986). Historia doble de la costa (4 volúmenes)  Carlos Valencia. Bogotá.

[9] Charles Bergquist. “En nombre de la historia: Una crítica disciplinaria de la Historia doble de la costa, de          Orlando Fals-Borda”. En: Anuario colombiano de historia social y de la cultura. Bogotá. 1990. P. 226.

    [10] Ibíd. P. 228.

[11] Mohamed Anissur Rahman y Orlando Fals-Borda. “The Aplication Participatory Action Research in Latin America”. En: International Sociology, Vol. II. Dic. 1988. P. 330.

[12] Orlando Fals-Borda (2008). “Me queda la angustia de la continuidad”. En: Revista Foro. No. 65. Bogotá.

[13] Jaime Eduardo Jaramillo (2010). Antología de Orlando Fals-Borda. Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Madrid.

[14] Orlando Fals-Borda et al. (1991). “El resurgir de las regiones y el ordenamiento territorial”. En: Proyecto de Reforma Constitucional. De las entidades territoriales. Asamblea Nacional Constituyente. Bogotá.

[15] Orlando Fals-Borda. “Me queda la angustia de la continuidad”. Op. cit. P. 10.

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Edición No. 172