N O T A S
Entrevista de la Revista SEMANA con el Académico/Humanista Darío Valencia-Restrepo (publicada en la edición del 02 al 09 Sept.-2018)
RS:¿Existe la posibilidad que Humboldt haya usufructuado las investigaciones previas de Caldas en los Andes?
DVR: Alexander von Humboldt fue un personaje central en el desarrollo de la ciencia en el siglo XIX y su paso por la Nueva Granada, entre 1801 y 1802, tuvo una importancia extraordinaria. Fue en los Andes cercanos a la línea ecuatorial, en especial en el volcán Chimborazo, donde Humboldt encontró un verdadero laboratorio para desarrollar la geografía de las plantas, una disciplina que estudia cómo varía la vegetación con los cambios de altitud. Humboldt señaló que ese había sido su trabajo más importante, y la historia de la ciencia ha reconocido a este prusiano, con justicia, como el fundador de la geografía de las plantas. Pero conviene destacar que Francisco José de Caldas también hizo por aquellos años una contribución de interés a dicha disciplina. Su amplio conocimiento de la geografía y el clima tropicales, producto de sus muchos viajes por el territorio neogranadino, debió contribuir a los trabajos de Humboldt al respecto, pues ambos conversaron y compartieron excursiones durante su encuentro hacia principios de 1802 en el actual Ecuador. Lo que sí no tiene ningún sentido es afirmar que Humboldt se apropió, como lo afirma gente poco informada, de ideas de Caldas sobre este tema o sobre el relacionado con la medición de la altura en las montañas por medio del termómetro.
Por otra parte, he mostrado que Caldas, antes de su encuentro con Humboldt, había encontrado ya la propiedad de la naturaleza que se estudia en la geografía de las plantas. En efecto, Caldas reunió en sus muchos viajes información que le permitió señalar, para determinados lugares, la altitud máxima y la altitud mínima donde se encontraba cierta planta. Y así lo determinó para el trigo, el plátano, la yuca, la caña de azúcar y el cacao.
RS: En la relación Humboldt – Caldas, en el tema de la geografía de las plantas, cree que el prusiano no hizo un debido reconocimiento a Caldas. ¿Tenía la obligación? ¿Qué razones pudo haber tenido Humboldt para la omisión?
DVR:Considero que tenía la obligación de hacerlo. Mis estudios han mostrado que en sus publicaciones Humboldt no dio ningún crédito a la muy probable colaboración de Caldas a su trabajo en el medio tropical sobre la geografía de las plantas, aunque lo cita con respecto a otros asuntos y a veces con elogios. Es probable que Humboldt hubiera querido asegurarse la prioridad al respecto, como lo pone de presente la pronta publicación en París, en 1807, de sus ideas sobre la geografía de las plantas. Escribe en 2016 Alberto Gómez Gutiérrez, precisamente el coordinador del grupo que colaboró en la edición de la Humboldtiana neogranadina: “A Humboldt, por su parte, a mi manera de ver, se le olvidó Francisco José de Caldas. Y también la mayoría de los historiadores han dejado por fuera de sus consideraciones a quien se podía postular como el gestor simultáneo del concepto de la fitogeografía o geografía de las plantas, en la historia de la ciencia.”
RS: En el fondo, ¿puede tratarse de un tema de eurocentrismo vs americanismo?
Se ha argumentado que la situación de Caldas, en la periferia de la comunidad científica, hacía muy difícil la difusión de su pensamiento al respecto. Sin embargo, he encontrado que diferentes historiadores y científicos del ámbito internacional vienen haciendo en años recientes justicia a la contribución de Caldas. Todo esto se inició con la significativa publicación en 2006 del libro La obra cartográfica de Francisco José de Caldas, cuyo autor principal fue Mauricio Nieto Olarte, y en la cual se incluyeron por primera vez láminas de Caldas relacionadas con la fitogeografía que fueron identificadas por dicho autor en archivos españoles. Nieto Olarte fue uno de los colaboradores convocados por Gómez Gutiérrez para el libro Humboldtiana neogranadina.
RS: ¿Cuál es el aporte de Caldas a la hoy Colombia y qué lugar merece en nuestra historia?
Al celebrar en 2018 los 250 años del nacimiento de Francisco José de Caldas, y ante el desconocimiento generalizado de los colombianos sobre la vida y obra del neogranadino, es del caso afirmar que Caldas es nuestro primer científico, precursor entre nosotros de campos como fitogeografía, botánica, cartografía, astronomía, ingeniería, meteorología, periodismo científico. Y nos dejó dos ejemplos todavía vigentes: con esfuerzo y creatividad es posible obtener logros, incluso ante las circunstancias más desfavorables; y nos legó una lección ética, ya que Caldas siempre puso al servicio de sus conciudadanos, en forma altruista, el conocimiento que en su intenso trajinar fue adquiriendo del territorio y de sus recursos.
“La vejez”…(por: María-Dolores Jaramillo). Simone de Beauvoir escribió un libro de extraordinaria lucidez y utilidad sobre los viejos, y para los viejos, titulado La vejez(La vejez. Buenos Aires: Sudamericana, 1970). Recorre todos los aspectos, negativos y beneficiosos de la ancianidad, e invita a mirarnos en el espejo de un patrón general, que a veces puede reflejarnos y a veces no. Habla, por ejemplo, del tedio de los viejos…que no conoce quien se nutre de la concupiscencia lectora y la pasión artística o intelectual….
El libro de Beauvoir propone pensar en las ventajas de la vejez... ¿cuáles podrían ser?
Libera de las coacciones sociales, de las alienaciones sociales, de las apariencias sociales, del afán de agradar, libera de la hipocresía, de muchos cálculos y patrones impuestos para actuar …Ofrece mayor independencia de la opinión ajena…Libera de las falsas ilusiones …y los estereotipos mentales…Recarga la visión con mayor realismo y escepticismo…Y va forjando una audacia particular…un desprendimiento progresivo de toda timidez que permite poder pensar y decir en voz alta…Ya no nos dejamos intimidar por nada…Ni tememos a nadie. Y la lucidez termina de florecer, tardía, con mayor comprensión y mejores respuestas …
S. de Beauvoir muestra que la vejez puede vivirse como florecimiento. Como un período en el que se siente más comodidad, sin estar obligado a faenas que no estimulan…como las clases, las evaluaciones estudiantiles, la atención de estudiantes, la producción de notas periódicas, las correcciones de trabajos, exámenes y tareas, la llenada de muchas clases de planillas de control que apartan de los placeres más válidos: la lectura…el cine…la pintura…la caminata…o la música…Se recupera libertad, sin horarios obligados, ni planillas de contenidos y constancias, libres de informes estudiantiles individuales… y aburridas correcciones sintácticas u ortográficas …
Si al retirarme de la UN perdí la función social, – la función profesoral-, recuperé el encuentro conmigo misma y la libertad personal… Ya no hay presión social, ni académica. Ni tiempos marcados. Llegamos en la vejez a ser nosotros mismos…liberados de las imposiciones ajenas, de las obligaciones laborales…Y se da un enriquecido reencuentro reflexivo consigo mismo.
“Memoria por correspondencia” de Emma Reyes (por: Jairo Ruiz-Mejía). Libro publicado por la editorial Laguna Libros en el año 2012, con sucesivas reediciones, es un testimonio de la desgarradora vida de la artista colombiana Emma Reyes, en sus primeros veinte años. En 23 cartas dirigidas al académico/escritor e intelectual Germán Arciniegas, reconstruye esta etapa de su vida, desapacible, humillante, pero al mismo tiempo vivida con una tenacidad por sobreponerse a las desventuras. Entre 1969 y 1997, escritas el original de su puño y letra, las cartas que conforman el libro, están hechas con la delicadeza y la habilidad de mostrar en detalle los sucesos vividos y recordados, tal como si estuviera plasmando en uno de sus cuadros su visión particular del mundo. Mundo que, a pesar de todas las vicisitudes, de las penosas e infames situaciones de humillación, describe en su justa apreciación, a la medida de los hechos, sin una sola gota de angustia acumulada, libre de animadversión. Pero escribe además con una malicia indígena, donde la picardía desborda la técnica literaria. Al decir del maestro Arciniegas, refiriéndose a su obra pictórica, aplicable igual a su obra literaria: “…siempre rebelde, alerta, curiosa e informada como si fuera una india, que en el fondo no lo es…”.
La historia reconstruida inicia con Emma viviendo en un cuartucho del barrio San Cristóbal de Bogotá, sin ventanas, sin inodoro, una sola puerta, compartiendo con su hermana Helena, la Señora María y el niño, llamado “Piojo”. Su momento más feliz del día era cuando, luego de vaciar en el muladar cercano la bacinilla inundada de las nauseabundas porquerías de todos los de la casa, se dedicaba a manosear la basura en busca de tesoros como zapatos viejos, palos, pedazos de alambre, cauchos… De cinco años enfrenta situaciones casi que inverosímiles: En manos de un loco, a punto de ser violada, viéndose sorprendido éste por sus hermanas, y antes de su retirada, nos relata la autora: “tomó su pipí con las dos manos e hizo pipí encima de mí, rociándome de la cabeza a los pies, como si fuera una planta”.
Luego de sobrevivir a los maltratos de la Señora María, son llevadas las hermanas Reyes a un convento. En sobrecogedoras palabras de la autora, ambiente sacrílego, si se tiene en cuenta que, en nombre de la fe, los desmanes se convierten en verdaderas faltas al respeto de la dignidad humana. En su última carta nos cuenta que hacía mucho tiempo ya no era una niña; casi quince años eludiendo el abrazo pérfido del demonio, del demonio humano, demasiado humano. Cuando sale del convento, eludiendo la fuerza aplastante de la fe, “En la calle no había nadie, solo dos perros flacos y uno le estaba oliendo el culo al otro”.
Luego de leer esta valerosa autobiografía, de su vida en los comienzos, construida pausada y meticulosamente por la pintora y narradora Emma Reyes, publicada póstumamente, a petición de la autora, nos queda la certeza que el detalle con que describe cada situación, incluyendo gestos, ruidos, palabras, colores, todo, es el resultado de una situación singular, que la misma autora nos confirma en uno de sus apartes: “un niño de cinco años que lleva una vida normal no podría reproducir con esa fidelidad su infancia”.
Hemos recibido…De Luz-Eugenia Sierra, de la editorial Letra a Letra, en la colección “Poesía letra a letra”, los siguientes libros más recientes: “La poesía es un viaje” de Robinson Quintero-Ossa, “La mala parca” de Santiago Mutis-Durán y “La mirada del huésped y otros poemas” de José Zuleta-Ortiz. “Anotaciones biográficas” de Jorge Mora-Caldas (2018). “Dante Alighieri y la medicina” de Orlando Mejía-Rivera (2018). “Manzanitas verdes al desayuno”, cuentos eróticos de Milcíades Arévalo (2009, 2017). “Manizalados” (2018), novela autobiográfica de Manuel-Fernando Jiménez G. (“El flaco Jiménez”). “Historia de un asombro”, novela de María-Gemma Salazar G. (2016). La “Revista de la Universidad de Antioquia”, sin falta, en especial el No. 332 que exalta la obra del poeta y ensayista Juan Gustavo Cobo-Borda. La revista “Anales de Literatura Chilena”, sin falta, de la Universidad Católica de Chile. La “Revista Casa de las Américas”, sin falta.