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Elvira Rico, artista de entereza vital / Reportajes de Aleph

Este oficio de aprovechar encuentros con personalidades de edades diversas y variadas aplicaciones tiene sus encantos, en uno y otro lugar. Y he tenido la curia de recoger impresiones que se han publicado como “Reportajes de Aleph”, y por generosidad infaltable se han recogido en dos antologías editadas por la Universidad de Caldas que recogen buena parte de ese acontecer. Los encuentros muchas veces son planeados, pero no faltan las casualidades, como en este caso.

 

Desde Italia, el valioso pintor-grabador-ensayista Fabio Rodríguez-Amaya, promovió desde la Universidad de Bérgamo una exposición de Elvira Rico-Grillo en el “Museo de Arte de Caldas”, la cual se realizó en Manizales (septiembre/octubre, 2018), con maravilloso montaje y obras de singularidad. Por los días de la inauguración nos encontramos de sorpresa en “Casa Florida”, lugar que frecuentamos con buen café a las 11 de la mañana. Y fue como si siempre nos hubiéramos visto, de lejana y constante amistad. La empatía fue instantánea. Ella estaba acompañada de otro tutor, Nicolás Duque, joven de la Escuela de Filosofía que funge como director de la biblioteca de la Universidad de Caldas. Y en cosa de minutos Livia capta la trascendencia del momento, sale pronto con destino a “Casa Aleph” para traer cámara de fotografía y el “Libro de autógrafos Aleph-UN”. Todo se organiza en un despabilar. Conversamos y ella toma refugio en un lugar apropiado de “Florida” para dejar su testimonio en el Libro, con despliegue de inocultable emoción y creatividad a flor de manos, de piel, de ojos,… de alma.

Luego Elvira viaja a Canadá a visitar a sus hijos y de regreso vuelve a Manizales, para adelantar unos videos de su exposición, y ocurre el segundo sensible encuentro.

 

Su ejemplo de vida y de formación de los dos hijos da a pensar en el sistema educativo nuestro, con preponderancia del autoritarismo, sin carácter selectivo y estimulante, de acuerdo con el talento y la predisposición de cada uno de los estudiantes, para contribuir en su singular desarrollo. Ella tuvo la suerte de ir por el camino de su vocación, con estímulo de familia y acceso a instituciones y talleres que supieran aceptar su singularidad, para reforzar formación en técnicas y disciplinas. Actitud que la llevó a conducir también el talento de los hijos, con envìo temprano a Canadá, en busca de afianzar sus vocaciones artísticas, lejos de la cuadrícula ortodoxa. 

 

Personalidad atrayente, sin compliques en la comunciación, sencilla en todos los órdenes, con trayectoria de asombro en sus oficios: el dibujo, el diseño, las decoraciones, los vitrales, el trabajo en forja de hierro, etc. Innovadora en sus trabajos, con apego irrestricto al caballo, del cual desprendió los “equinocéfalos”, y sus descripciones en dibujo con la rapidez y el fulgor de inocultable emoción.

 

Su exposición en Manizales (septiembre/octubre 2018), en el “Museo de Arte de Caldas” (parte baja del “Teatro Los Fundadores”), llevó el título de “Figuraciones”, con obras repartidas en cuatro salas, cada una con nombre relacionado con la naturaleza de las obras reunidas en ellas: “”Conciencia de tiempo y testimonios”, “Ensimismados”, “Equinocéfalos” y “Vértice”. La curaduría estuvo a cargo de la profesional Saahira Rodríguez-Mora, quien dijo: “A partir de la bidimensionalidad con técnica de dibujo y pintura, Elvira Rico-Grillo explora y profundiza lo configurativo como elemento de construcción fisionómica entre la fusión del ser humano y del equino, en ciclos constantes dentro de temporalidades y figuras imaginarias. La multiplicidad de sus obras hace partícipe al público hacia un mundo cautivante a parte de la relación entre ser y movimiento, lo humano animal y el jinete-caballo, con una mirada (en la cuarta sala, “Vértice”) al desarrollo del artista y su constante diálogo entre el trazo y el papel.”

 

Acordamos dedicarle esta Aleph-187 con sus ilustraciones, su manuscrito autógrafo, y con esta entrevista que muestra sus orígenes, formación constante y sus realizaciones. Con alegría compartimos esta edición en su honor.

 

– Cuéntame, por favor, un poco de tus ancestros familiares, maternos y paternos.

 

Abuelos paternos: Rodolfo Rico-Rico, Abogado y Elvira  Leyva-Camacho, descendiente de la familia de Andrés Díaz Venerode Leyva.  Abuelos maternos: Rafael Grillo-Vélez, sobrino de Max Grillo e Isabel París-Espinoza, descendiente de José-Ignacio París, quien ayudó a Bolívar y de José-María Espinoza, abanderado de Nariño y pintor. 

 

Roberto Rico-Leyva,  mi padre, arquitecto egresado de la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá. Se dedicó toda la vida a ejercer la arquitectura con gran éxito profesional. Era un buen  creativo, dibujante y brillante en su labor de administración y gerencia. Le encantaba la música, tocaba piano, acordeón, guitarra, tiple,… componía y hacía arreglos musicales. Deportista, practicaba tenis, natación y esquí acuático.

 

Isabel Grillo-Paris, mi madre, estudio enfermería, pero no ejerció. Ella tejía a mano en dos agujas admirablemente bien, cosía en compañía de mi abuelita Isabel y nos bordabanunos vestidos clásicos, con pecheras en puntada de smock. Alta costura, lectora continua, muy intuitiva, diligente y cumplida al extremo.

 

Estos lindos papás nos inculcaron valores maravillosos, una educación de primera, construyeron en mi vida un nicho cálido, sensible, donde a lo largo de la vida he podido realizarme como persona completa y auténtica. 

 

– Por el apellido Grillo ¿cómo es el parentesco con el escritor Max Grillo, y cuáles las vinculaciones intelectuales y de su legado cultural?

 

Maximiliano Grillo-Jaramillo era tío de mi abuelo materno.  Sus padres fueron Miguel Grillo-Murcia, médico  y Rosalía Jaramillo-Andrade. Rafael Grillo-Jaramillo y Paulina Vélez-Ospina eran los padres de Rafael Grillo-Vélez, casado con mi abuela Isabel París-Espinoza y sobrino de Max. De mi mamá, Isabel Grillo-Paris, era tío abuelo; de Elvira Rico-Grillo, tío bisabuelo.

 

Como te comentaba, Max vivió los últimos años de su vida en la casa de mi abuelo Rafael y mi abuela Isabel París, quien se graduó en pedagogía.  Lo admiraba, lo cuidó con respeto, consideración y cariño, estrechando aún más su amistad con Max.

 

Una persona tan importante como Max deja una impronta en la familia. En mi caso particular supe desde muy pequeña quien era y a que se dedicó. Mis abuelos me contaban de Max y me mostraban parte de sus pertenencias, en especial una  pequeña parte de los libros, de la biblioteca de Max que le correspondió a mi abuelo, Rafael. Recuerdo a mi abuela Isabel enseñándome los libros, sus obras y leyéndome poemas de su obra “En espiral”. Mis tíos y mis primos Grillo, todos, diría yo, con orgullo y seguridad sabemos y valoramos al tío Max y como es natural tenemos conciencia plena de lo que fue su vida. Las vivencias y relatos de los mayores, quienes lo conocieron, nos han transmitido sus méritos, sus hazañas y su obra, así como su disciplinada labor de humanista, diplomático y literato.

 

– ¿Cómo transcurrió tu infancia, y de qué manera afloraron tus inclinaciones por el arte?

 

Las labores de mi papá, arquitecto, comenzaron a llamar mi atención desde mis siete años, lo acompañaba en vacaciones avisitar las obras y a la oficina donde yo encontraba infinidad de cosas para construir y diseñar. En la casa nuestra y de mi abuelita había siempre el cuarto de costura,  las máquinas, los materiales, taller de costura completo, otro espacio para mi deleite y aprendizaje del amor por el oficio. Además en el cuarto de costura de mi abuela grillita,  como yo le decía, había una pared y colores para que yo pintara con lápices.

 

Yo sé que ellos vieron mis inclinaciones artísticas tempranas y me las cultivaron y apoyaron en la medida que yo lo pedía.

 

Cuando entré al colegio se notaba que mi dibujo sobresalía. Y me pidieron a lo largo de mi vida escolar que hiciera las tarjetas  para las profesoras, los afiches. Mis cuadernos eran los de mostrar por la letra y los dibujos, luego dibujos para el anuario y la portada y acabé diagramando y editando los anuarios de los últimos tres años. Me considero muy afortunada de esta receptividad, fe y apoyo de las monjas y profesoras del Colegio de las hermanas Benedictinas en Bogotá, hoy en día Colegio Santa María. En mi familia por esa época, desde los 12 años, yo hacía tarjetas de Navidad, registros de primera comunión, pafolios de bautismo, afiches. Y hacia los 13 años comencé a pintar mis afiches y mis cuadernos de dibujos personales, con escritos. Desde pequeña le hacía la ropa a mis muñecas y comencé a hacer la mía, costumbre que tengo aún. A decorar los muros de la casa con dibujos, collage… hasta entrar a la universidad, y a los talleres donde he aprendido  diferentes técnicas de arte.

 

– Estudios realizados en la formalidad de instituciones…

 

Primaria y Bachillerato en el Colegio de las Hermanas Benedictinas, hoy Colegio Santa María, como expresé antes.

Artes, en la  Escuela de Artes y Letras en Bogotá, 3 años; en el Taller de David Manzur, 2 años; en el Taller de arte de Augusto Ardila, 3 años;  en el Taller Aguatinta de Grabado Alfredo LLeras, 1 año; en el Taller la Mana, joyería primer nivel, 2 años.

 

– ¿Podrías relatarnos, de manera complemenaria, el proceso de tu formación en las artes plásticas, con referencia a escuelas y a personalidades artísticas que te marcaron y atrajeron por las características de sus obras?

 

Desde pequeña me di cuenta que mi papá tenía muchos libros y entre ellos, aparte de los de Arquitectura, unas colecciones de arte que me encantaba hojear, en especial la Skira. Existía un libro de Leonardo da Vinci que me cautivó también. Tengo memoria fotográfica y fijé las grandes épocas, los estilos y muchos grandes de la pintura y el dibujo, deleitándome y viendo, repetidas veces, aquellos libros, tesoros para mí.  Estoy segura que los  grabé en mi disco duro a esa temprana edad. Sobre todo los dibujantes, ahora entiendo que me identificaba inocentemente con ellos.sigo con la costumbre de mirar, investigar, conocer…

 

Al ingresar a la Escuela de Artes y Letras de Bogotá me encontré con un grupo de profesores, maestros de artes plásticas, de vanguardia, con un empuje y energía ejemplar.Entre ellos y el mejor y más influyente en el concepto del proceso creativo de la obra de arte,  mi Maestro, fue Fabio Rodríguez-Amaya, quien tenía a cargo la Cátedra de Teoría del Color. Y quien en ese momento formaba parte del Taller Cuatro Rojo de Bogotá. Él nos abrió las puertas, los ojos y el intelecto a la realidad del panorama artístico, nos puso en contexto. Se ideaba rutas pedagógicas, fuera de los muros de las aulas. Nos invitaba, motivaba y dedicaba su tiempo libre para visitar talleres de artistas importantes, hacer recorridos de las exposiciones del momento, asistir a conferencias, visitar la Sede de artes de la Universidad Nacional y demás actividades culturales del momento. Sus clases fueron siempre divertidas, densas de conceptos y estimulantes. Siempre ha sido un Maestro, altruista, activo, inquieto, disciplinado y conecta las personas de las artes entre sí con mucha generosidad.

 

Al vivir en los cerros de Suba, donde había asentamiento de extranjeros, en su mayoría europeos, conocimos a la familia Carulla, los Fornaguera y los Roda, entre muchos más y todos formidables. Tuve la suerte de acercarme al maestro Antonio Roda, por nexos familiares de mi segundo marido. Roda, para mi siempre ha sido un referente importante, así como Caballero. La proximidad familiar dio para que yo pudiera compartir con él mi trabajo artístico, y fue algo muy importante y motivador poder atender sus conceptos y opiniones con respecto a mi producción artística.

 

Cuando formé parte del taller del Maestro David Manzur y del Maestro Augusto Ardila-Plata, el contacto personal con ellos, como Maestros,  el ser alumno de estos grandes, es siempre muy positivo. El ambiente cultural de estos talleres fue excelente y sin lugar a dudas deja una huella positiva.  Así ha sucedido con varios cursos libres que he tomado, para aprender técnicas de arte, como grabado en metales, base para la joyería entre otros. 

 

– En tu trabajo de vitrales, ¿qué temas elaboras?

 

La temática obedece a la localización donde la pieza se instala, al tema o la idea que tiene el cliente y al concepto que surge de estas determinantes. Entonces puedo decirte que hay unos grandes temas que son el Religioso:  mi inspiración en este tema se alimenta del estudio e investigación de los diseños y los elementos  de la simbología paleocristiana. Es un mundo amplio e interesante.La mayoría de los vitrales son de la iglesia católica apostólica y romana.

 

Los de Naturaleza:  frutos, plantas hojas, flores,… los dibujo a mi estilo y los adapto a las condiciones de la técnica.

 

Los Geométricos: son fascinantes porque se pueden realizar dentro del concepto de redes espaciales, en formatos rectangulares, cuadrados circulares y de coloridos mágicos.Se pueden intervenir con la técnica de grisalla, vitro fusión, o calados en lámina de bronce.

 

– ¿Qué logros puedes destacar en tu trayectoria creadora?

 

Con tanta sencillez, gran dignidad y dedicación  por mis oficios, por los estudios, formación, experiencia, habilidades y conceptos, que he cultivado, depurado madurado y cuestionado en estos 47 años de trabajo artístico, algo se ha hecho.Pienso que tengo la tranquilidad y la paz interior de que he ejercido mi profesión con integridad y absoluta fascinación.

 

Creo firmemente que los logros se pueden ver en las obras y expresiones artísticas que he realizado en los  diferentes campos, en los que he incursionado. El testimonio está para que todos los que la miren y la vivan, interpreten y hagan su propia y muy importante apreciación.

 

– ¿Cuál es el origen y el desarrollo de tu obsesión con los caballos, centauros y en especial con los equinocéfalos? ¿Qué hay de nexos en tu labor creativa con los orígenes en los dibujos de la cavernas, o en los petroglifos que subsisten?

 

El equino me hace sentir la  perfección caprichosa de su movimiento, su cadencia nata me despierta alta sensualidad, invitándome  a capturarla y expresarla  con la línea. Los escorzos que logra con su corpulencia, son de un erotismo exquisito, siempre se tornan en un “Sugerente  creativo.”  

Los caballos, con, en y sus  ”Corpus”, son bellísimos, fuertes, olorosos; además de enjundia son un ser especial, mágico, que  ha estado acompañando y relacionándose con el hombre desde siempre.  Una belleza de ejemplar vivo, que ha sido motivo de inspiración artística y ha sido registrado vastamente.

También han llegado a merecer espacios profundos en los conceptos fantásticos, donde  el Centauro, el Pegaso y el Unicornio están bien entronizados.

 

Mi pasión por los temas que me llaman la atención, como los caballos, desemboca en investigaciones divertidas y exhaustivas buscando el origen, lo más remoto, el historial, las interpretaciones en el transcurso de la historia, la anatomía,… para lograr el concepto total y en contexto. 

 

Paralelamente a esto mi identificación con los equinos va siempre en aumento. Mi entendimiento con ellos, cuando estamos frente a frente,  conociéndolos, o sin conocerlos, es un lenguaje personal donde es clave el contacto visual y físico. No sé en qué forma se genera una conexión muy sentida y expresiva para ambos.

 

Mi gusto por ellos se remonta a vivencias de niñez, así como  a lo largo de la vida. Mi tío abuelo, Genaro Rico-Rico, médico, hermano de mi abuelo paterno Rodolfo, quien era abogado. Fue el fundador del hipódromo de Techo en Bogotá en los terrenos de su hacienda San Isidro, que en ese entonces quedaba vecina al aeropuerto de Techo.Yo tengo recuerdos  suntuosos de todo el ambiente de las carreras de caballos, las apuestas del “5 y 6”, gente, emociones…Caballos amadísimos y favoritos, veloces y bellos, como Triguero que fue leyenda  en el Derby colombiano. Además, aprecié las puertas de salida donde se agitaban los caballos con sus jinetes montados, antes de desbandarse a correr.

 

En las fincas de la familia siempre estaba la presencia bella  de  los caballos, labriegos y los de montar. Y en Chunuguá, la bella casona de los cerros de Altos de Chosica y Sindamanoy, en Suba, con un jardín nativo inmenso teníamos dos yeguas y un caballito que nació allá. 

 

En la finca “Gai-Repos” (en catalán, “alegre descanso”) de los Fornaguera Carulla, aparte de un magnífico sembrado de tablones de té, existió para mi fortuna una yegua, hija de un caballo de polo, que era una hermosura y fue mi modelo.

 

Impulso creativo. Detonante de formas. Arrebato de posesión total. Seguí dibujando, con los equinos interiorizados a tal forma, que una vez me preguntaron: si pudieras cumplir un deseo y se te cumpliera, ¿qué quisieras? respondí: ¡Un caballo libre, por tres minutos!

 

En 1998 y de ahí en adelante se me comenzaron a salir en los dibujos, de una manera inconsciente los “equinocéfalos”. En el 2003, después de sus misteriosas apariciones los reconocí desde adentro. Son míos, son parte de mi desarrollo artístico y sin buscarlo se fue gestando en mi mundo interno, un caballo fantástico que no existía, lo bautizamos “Equinocéfalos”. Por momentos es mi prolongación y me siento representada y en evidencia; otras veces se da la libertad de salirse de macho, de hembra, de homosexual, o de lo que quiera, llega incluso a confundir y ganarse apelativos como andrógeno, transexual…

 

Equus. Fascinación sexual y mística por los caballos. Según la obra de teatro Equus escrita por Peter Schaffer en 1973.

 

– ¿De qué manera está integrada tu familia personal; cómo tus dos hijos comenzaron estudios y de qué modo se desprendieron de la formalidad institucional para tomar vuelo propio?

 

Estoy divorciada hace muchos años, pero sigo creyendo que el mejor estado del ser humano es  tener la “pareja”. Aceptarse tal como se es. Alguien que te quiera y alguien a quien querer. Tengo dos hijos hombres, Nicolás y Santiago. 

En 1998 vi la oportunidad de que se fueran a vivir al Canadá, con visa de residencia permanente, y literalmente los exporté. Siendo muy  jovencitos, Santiago de 18 años recién cumplidos, y Nicolás de  22. Los eduqué, en parte con ejemplo que les di, de mi disciplina y responsabilidad  por el trabajo, y  de manera que fueran independientes y se supieran procurar las cosas por sus propios medios. Les he dado todo el amor y el apoyo que ha sido posible. Hace 19 años que viven en Canadá.

 

Nicolás había estudiado aquí Joyería en el taller de  Francisco Piñeros, en los Andes y Artes, en la escuela de Santo Domingo. Cuando llegó a Toronto tomó un curso completo de programas de arte en computador, así que los maneja de maravilla. Tenemos una máquina que produce las piezas tridimensionales  de joyería que Nicolás crea, se las corta en unas ceras que después se utilizan para el casting. Santiago tomó clases de Piano, porque tiene esa facilidad de aprendizaje, interpretación y creación. Tomó cursos de alta cocina y pasó por la universidad para hacer cursos de administración. Ha trabajado como Chef  y lleva muchos años trabajando en los bancos TD Canadá Trust y ahora en ScotiaBank. Todos tres tenemos una vena artística muy latente. ¿Qué hubiera sido de nosotros tres aquí? No lo sé, pero ahora que los visité regresé convencida de que fue un acierto. Muy duro para los tres, pero no me arrepiento de lo que hice porque los veo muy bien. Hemos salido los tres adelante con mucho esfuerzo.  El balance a hoy en día es muy positivo, mis hijos son dos hombres de grandes  valores humanos ante todo,  maravillosos, extraordinarios seres humanos, que viven en paz, aman lo que hacen y lo realizan con responsabilidad y entrega. Las relaciones familiares entre nosotros son amorosas. Ya soy abuela, Nicolás tío, Santiago y Catalina padres de Emilia.

 

– ¿Qué te dicen las identificaciones de “arte moderno”, “arte contemporáneo”, “arte abstracto”, “arte conceptual”,…?

 

Dentro del proceder humano, el hombre a lo largo de los años  ha tenido la tendencia de clasificar para poder organizar, estudiar y referirse a las expresiones varias del arte, que según la época  y el contexto histórico han tenido variantes y características. El arte moderno, es una reacción a las formas y maneras académicas de épocas anteriores. El abstracto prescinde de la figuración para valerse del color, la mancha y la línea, para lograr la expresión. El arte conceptual, idea-art, donde la parte del contenido, la idea y el concepto doblegan lo figurativo o sensible, a favor de la idea.

 

El almendrón de estos movimientos son interesantes y se van constituyendo en ingredientes de valor, que fusionados en nuevas expresiones nutren maravillosamente la obra de arte. Cada uno en su condición también tiene gran valor. Es el proceso histórico del arte que deja, renueva, retoma, hace a un lado, mueve el prisma, busca otro dial,… muy interesante.

 

– ¿Cómo puedes establecer distinciones y afinidades entre arte y artesanía?

 

El Arte es un concepto inmenso que alberga una  infinidad tan variada de expresiones. La música, la literatura, el cine, la fotografía, el teatro, la danza, la pintura, la escultura, el dibujo, etc. Lo que cumple con el concepto inmenso, universal, sensible y profundo se considera una obra de arte.

 

Tienen el sello de la genialidad y de la creatividad. Esto conlleva un proceso creativo,  la parte del oficio, y un resultado final, valiéndose para ello de cualquier medio físico, matérico o virtual.

 

En la artesanía existe la presencia de algo artístico inicial que perdura y que es origen. Su manufactura va evolucionando y va dejando diferentes registros de un mismo referente, de gran valor conceptual. Por ejemplo las mochilas Aruhacas, son objetos de arte utilitario, hechos de manera artesanal, con alto valor, en su manufactura y su geometría que expresa tantas creencias, mitos y cosmogonías.  

 

– ¿Qué te gusta leer, y  qué evolución has tenido en ellas?, y ¿cómo dispones tu escritura?

 

Me ha gustado siempre investigar, por muchas razones, la primera es, si sabes bien de qué se trata, qué es lo que estás manejando, a qué te estás enfrentando, con toda seguridad habrás ganado terreno y sabrás cómo abordar el trabajo. Esto requiere de mucha lectura, que te lleva por senderos de conocimientos inesperados e interesantes. Me encanta saber el origen de todo lo que sea posible encontrar. Me gusta el género de ensayo, he leído muchos de los ensayos de Max Grillo, me gusta la poesía, en general  contemporánea y la latinoamericana; admiro a García-Márquez, gozo leyendo los clásicos, los filósofos antiguos, los expresionistas. Me gustan las obras de Mircea Eliade, de Leo Buscaglia y Clarissa Pinkola Estés.

 

Me gusta escribir. Creo que los temas que manejo son muy interioristas y a la vez universales. Son estados de pensamiento sobre un tema, cuestionamientos profundos. Mi intención es que estén al servicio de mi obra.

 

– ¿Vives del arte, de tu oficio? ¿Te asomas por las galerías en plan de ventas?

 

Sí, claro, de eso vivo y para eso vivo. Le he ligado algunas de mis técnicas de arte, siempre a la arquitectura. Los frescos, los vitrales, los mosaicos y los trabajos en hierro forjado. Varias veces he creado ambientes interiores completos en su revestimiento y su decoración interiorista. Mi papá fue el primer arquitecto, en darme  contrato.

 

He realizado muchas exposiciones y he vendido obra. Tengo mis coleccionistas y cuando hago estudios abiertos vendo obras.

 

– ¿Cómo aprecias la evolución de las artes plásticas en Colombia, respecto al contexto latinoamericano y en general mundial?

 

Con la globalización de estos últimos tiempos, tenemos laoportunidad de tener acceso a todo tipo de información cultural. Podemos estar al tanto de exposiciones, bienales, ferias anuales de arte en el mundo entero. Tenemos conocimiento en tiempo real de tendencias;  podemos seguir referentes, saber los precios de las bolsas del arte. ¡Es una locura! Esto aporta mucho a la cultura y al arte del momento en Colombia. El arte latinoamericano tiene mucha fuerza y propuesta, y buen nicho  en el mundo.

 

Hay como en todos los campos ciertas posturas facilistas y de poca trascendencia, que tiene la gloria del cuarto de hora y después se extinguen. 

 

– ¿Cómo es tu vinculación en labores con los medios audiovisuales e incluso en el campo de la virtualidad?

 

Desde hace ya 13 años estoy “Up-date”  con los programas de arte que existen de corell como el Painter Classic, y la celda de Adobe  con PS e Indesign  para dibujar y diagramar. Los veo como una técnica más que aporta de la virtualidad a la manualidad y viceversa. Para mi ha sido una experiencia enriquecedora. He podido realizar una cantidad de trabajos gráficos, y la edición de dos libros:  La Novena de Aguinaldos – Tradición Colombiana”  y

“El Tricolor de la Libertad”. Para Jaques Osorio Anastasiu.

 

–  ¿En tu vida diaria, qué sentimientos te atraen o capturan tu atención e interés?  

 

Tengo sensibilidad social aguda y me aterra la falta de respeto por las diferencias. Siempre llego al mismo proceso de pensamiento y conclusión. Somos unos seres humanos que nos quedamos rezagados en la evolución de todos los valores espirituales, que son la garantía  y base del respeto por el otro, por el prójimo. Por eso la violencia y las pasiones bajas, que no permiten que podamos vivir en mediana paz y fraternidad.

Los sentimientos que me atraen son los que hacen posible estar en paz, conmigo misma.

 

– ¿A qué te refieres cuando hablas de “pensar en hierro”?

 

Es el eslogan de mi labor. Cuando manejo el hierro para crear elementos de diseño que van direccionados a las necesidades arquitectónicas, para acabados, estructuras, relieves escultóricos o esculturas. “Una nueva manera de pensar en Hierro”, eslogan de la compañía “Diwali Arte y Forja  Ltda.”, de la cual fui socia. 

 

– ¿Qué aproximaciones y distancias aprecias entre tus condiciones de “diseñadora” y de “creadora”?

 

Diseño – Creación: estos dos conceptos se entrelazan y conviven en el diario de todas mis actividades. Los considero, con el gran respeto que profeso por ellos, como una manera que tengo de concebir,  que se refleja en todo lo que realizo. 

 

Soy creativa por naturaleza y de esencia. Gracias a la vida y a la inteligencia superior, por esto. Cuando eres consciente de  que eres un creativo, en el campo que estés, y en el caso mío, es una manera, una cualidad, una característica, un estado natural, por decirlo así, es un chip que traes. 

 

El Diseño es un concepto inmenso, general, universal y objetivo. Que se estudia, se investiga, se evoluciona, se depura, se aprende. Es un campo donde se logran obras increíbles con la ayuda de las técnicas, los recursos y la dedicación.

 

 

Elvira queda aquí retratada en su acontecer, con sentido de obra artística, bella, y de pensamiento. Nada de presunciones, natural en actitudes y desempeños. Pero al observarla con detenimiento, pronto llegan sus mesajes de fina personalidad, formada con rigor en disciplinas y con obra de portento.

 

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Edición No. 187