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A propósito del «Ciclo del Exilio» (reseña del libro-estudio de la obra para guitarra del maestro Guillermo Rendón G., por Guillermo Bocanegra)

En el auditorio del Banco de la República, en Manizales, el Maestro Guillermo Bocanegra ofreció el concierto para guitarra sola Ciclo del Exilio, del compositor manizaleño  Maestro Guillermo Rendón, así como la presentación del libro y del CD, trabajo investigativo de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, de Bogotá, con la autoría del profesor Guillermo Bocanegra.

 

El prólogo

Martín Virgili transciende las modestas formas de la razón cartesiana para hablarnos de su mar y su costa, donde el ser humano, al igual que en las antiguas culturas ancestrales, se siente uno con la naturaleza. El vaivén de las golondrinas y los mares que, en su retorno, siendo los mismos son diferentes. Es la poética visión del viejo Heráclito cuando enseñaba que nadie se baña dos veces en el mismo rio. Ahí la concepción del tiempo que en las esferas espirituales es un eterno presente. No existen las repeticiones sino las cosas que entrelazan para “…que lo nuevo pueda circular por esa unión…”  Una poesía, lo describía:

“..No sé qué tengo yo de parecido con los mares
Cada hora cambiar.
Y ser siempre el mismo ser.
Este presente que me duele ahora.
Es mi dolor de ayer!
Oh Mar! Hermano mío!
Tú y yo viajando.
 Sobre nosotros mismos…”

El cosmos como el patrón del cambio en la materia con el ritmo vital del universo.

El compositor vibrando con el todo transmite al intérprete el sentido profundo que solamente está al alcance de quien traspasa los límites pequeños de la inteligencia para adentrarse en la profunda vibración del corazón que lo convierte en cocreador de la obra. La interpretación no concluye en la mecánica repetición, sino en la obra creadora, donde el intérprete siente la profunda vibración del compositor, que le indica un camino cuyo final lo recorre el intérprete Bocanegra con la fuerza creativa que le ha sido delegada.

El prologuista encuentra las notas, las pausas y los silencios donde atisba al compositor y siente la creatividad del intérprete.

El equipo investigador

Es un personal científico y artístico de alta calificación, que penetra los poros de la composición para sentar bases sólidas para la interpretación y la generación de resultados para nutrir la cátedra creativa.

El fuego

La primera llamada que recibe el equipo y el intérprete se denomina  EL FUEGO.  A la mejor manera de Heráclito de Éfeso llama poderosamente su atención el elemento fuego porque, como lo sentó el griego, es el centro de todo el devenir.

Es tan grande la fogosidad de la obra, que aparece reflejada en su duración, que supera en tiempo todas las obras de muchos compositores.

Ahí comienza el recorrido del equipo, que empieza a tomar pista en un diálogo donde se amasa la palabra. Se combinan las notas agudas y graves del discurso y aflora la musicalidad del verbo, primer impulso para tomar el vuelo.

En la recta que precede al volar se estudian las partituras que brindan la descripción sonora, donde el compositor recibe la inspiración indescriptible para un intento literario.

De igual modo, los arquetipos de los petroglifos nacidos en un universo informado son el reto a los profesores y, fundamentalmente, al interprete, cuya razón impulsa pero no define.

De esta manera se va tomando el sendero necesario para que luego eso que se describió magistralmente por Guillermo Lema en la solapa del libro: “…Todo remite a una búsqueda intuitiva de lo que creemos como verdad. La intuición no es más que una certeza en forma de fantasía…”sea el vuelo de crucero.

La obra

Nace en fechas similares a la obra de Edmundo Perry (1945 – 2010), cuando los nombres de CIRCUITO CERRADO (Perry) forman parte del CICLO DEL EXILIO (Rendón) y resultan concomitantes. La investigación busca sus relaciones que, de manera estupenda, las sintetiza Bocanegra: “…Como guitarrista encargado de llevar esta partitura a una realidad sonora, mi lectura apunta a cada movimiento como parte de una tirada del tarot…”

La postura del intérprete comulga, en mi sentir, con la majestad de lo infinito unitario vertido en las palabras del compositor:

“… Ese principio del renacimiento que no podemos perder nunca ¡La variedad dentro de la unidad!¡…”

El criterio de la unidad aparentemente dentro de la obra y el sistema tarot nos transportan a la unidad del universo que, como lo investigan Laszlo y Stanislav Grof, es una entidad informada. La sabiduría transmitida sin consideración de espacio y tiempo en una gran unidad en donde el poeta y los poetas abrevan con el músico, los cuales, años luz por encima de la razón, arman la armonía del mundo del ritmo músico-poético que canta en correcta sincronía con el todo.

Por eso, ante la pequeñez de la razón que busca en fechas y títulos la historia de la partitura, se cierne como un torrente la unidad del universo informado.

El libro nos introduce a un tema de fondo bajo este sugestivo título. Resalta la fidelidad del compositor Guillermo Rendón a su ética y a su visión política. Nos enseña que su formación académica se hace en Checoeslovaquia y Polonia (donde obtiene sendas condecoraciones) en la segunda mitad del siglo XX, es decir, bajo los parámetros del materialismo dialéctico en su versión histórica.

Allí se dio el prodigio del encuentro con un elemento que en esa dialéctica se refiere como súper estructura, que enseña el mundo de las ideas influyendo sobre las leyes estructurales para relacionarse con el cambio del mundo.

La escuela encuentra la superestructura de las ideas. La sicología llamada “profunda”, recién en la primera mitad de ese siglo había realizado su debut en la Universidad norteamericana. Por primera vez las colonias americanas  escuchan que existe un mundo que supera y maneja con gran peso el estadio objetivo.

Pero la historia de Rendón sigue su paso adelante. Se introduce en la cultura ancestral que no necesitó de la escritura, tal como la conocemos hoy en día, sino que se expresó en PETROGLIFOS y en el lenguaje binario de los kipus incas.

Aquí abre Rendón un portalón gigante, patrimonio antiquísimo de nuestros ancestros víctimas del genocidio y el olvido. Es una realización práctica de Guillermo Rendón haciendo honor a su Ph.D de la Universidad Humboldt de Berlín, convertido ahora en el padre espiritual de esta nuestra Colombia, desde su sencillo pero profundo transcurrir en su Manizales.

Los símbolos arquetípicos contienen sabiduría del todo, lugar donde se mueve la música y el arte. Ahí toma la “energética del sonido” que, nos indica el texto, hace de la composición la expresión abstracta de lo indefinible. De este modo desaparece el arte panfletario y entrega su mayor respeto al conocimiento de todo el colectivo.

El arte comprometido de Rendón pide a gritos la capacidad profunda de las masas para acceder a lo recóndito del sonido y la armonía. Ya, nos dice el texto, no se puede hablar de música suaveligerapara los que quieren ver en el alfabeto la explicación del infinito musical. Esa energía del compositor irradia sus notas para el deleite de todos.

La partitura

En ella el lenguaje corriente de la partitura presenta una ayuda gráfica diseñada por el compositor que, en palabras del interprete Guillermo Bocanegra, “…tiene una fuerte influencia en el resultado sonoro…”Estamos ante un reconocimiento de la Academia a la creatividad del compositor estudiado por ellos.

Guillermo Rendón y las constantes andino-amazónicas

Muy interesante el grito de independencia de las escuelas y patrones europeos en el estudio de nuestra génesis ancestral. Aquí juega la crítica de Rendón a la orientación de una gran figura mundial en el estudio precolombino: Reichel Dolmatoff. No se puede usar la métrica europea para estudiar eso que puede llamarse el modo de producción americano.

El ideograma introduce en el océano del símbolo que se produce en un contexto muy, pero muy latinoamericano. ¿Cómo pudieron los simbolistas descubrir, antes que la vieja Europa, la tierra redonda o la vida heliocéntrica? Europa, la que no aprendió estas lecciones, muchas decenas de años más tarde condenaba a Galileo. Ahí se sustenta la merecida preocupación del compositor Guillermo Rendón, quien piensa en nuestra cultura anterior al genocidio.

El grupo investigador parte de los fundamentos etnográficos de Rendón para encontrar el sentido de la producción musical.

Las siete partes de el Ciclo del exilio

Es un esfuerzo gigante de la academia por penetrar en el recóndito arcano del compositor. Primero encontrando la unidad en la parte que reproduce al todo. Ahí aparece la escuela de Graciela Paraskevaidis en el rescate de la “memoria histórica y musical”.

Comenzar con el Fuego

El libro es un ejemplo de didáctica. Toma el tema del fuego, encontrando que la realización del todo se palpa en la parte, para cuya explicación toma las notas de cada frase musical y desentraña el más allá que se coloca en el corazón del compositor. Para acercarlo al lector y oyente de esta música hace una descripción gráfica del CD para enseñar paso por paso la variaciones técnicas que indican el profundo contenido de la composición. La ilustración del diagrama y los correspondientes pentagramas van dando el camino que uno puede seguir para tomar el vuelo del movimiento. De esa manera, termina con el “motivo melódico articulador”, que es la espina dorsal del movimiento.

Cada vez que cantos pasan

Es la segunda parte del Ciclo del exilio. Vuelve a compartir la misma sonoridad que se hace familiar. Resalta el libro dos aspectos que se dan en esta segunda parte a saber: la constante bidimensional junto a “los módulos rítmico armónicos persistentes”.

El texto es tan didáctico que mediante una figura gráfica se exponen las yuxtaposiciones e intersecciones del espacio bidimensional. Hay una gran riqueza explicativa con diagramas y figuras donde se puede llegar a la simetría asimétrica. El diagrama ha sido pensado por temas que buscan su unidad en sí misma, pero jugando en el conjunto armónico de la obra.

El crepúsculo de su último espejo

Encuentran los investigadores que guarda relación con las dos primeras partes pero, tiene su individualidad que es única.

Luego se encuentra una didáctica explicación de cada grupo de sonidos, indicando la técnica del toque, la nota y el espacio donde el estudiante puede encontrar en el CD cada una de las minuciosas explicaciones. Los dibujos y diagrama hacen posible la comprensión detallada de la técnica interpretativa. Así aparecen los temas A y B con sus transiciones. Todo minuciosamente explicado en el desarrollo del CD.

Un atávico navegante

Aquí nos dicen que el compositor introduce nuevos elementos en su discurso musical: “martellato, pizzicato, trémolo e interrupciones” Resaltan la creatividad de Rendón en el uso muy suyo del trémolo. La explicación matizada con figuras y con un excelente diagrama conduce al estudioso a la comprensión de la obra.

Concluye este aparte con un párrafo que llega a lo profundo del espíritu del lector: “…Este relato incorpora en su discurso desde la imaginería patafísica hasta la semiótica musical, enfocándose en la Antropología del Arte y en el análisis descriptivo de los materiales de manera simple, apoyándose en referentes auditivos y visuales para enriquecer la experiencia de la escucha y homenajear de una manera creativa y pedagógica al compositor…”

El cielo era verde

Notable por su extensión y lentitud se destaca en el conjunto de el Ciclo del Exilio. Aquí el compositor muestra la brújula de su obra y en un momento determinado suelta al intérprete para que siga el camino trazado con libertad de improvisación. Por su parte el intérprete que logra introyectar el sentido de la obra tiene las manos libres para continuar la ruta con su propia inspiración, sin perder jamás el norte del emprendimiento.

Se resalta en el texto la importancia del silencio que es la piedra sillar de la música que sirve para iniciar el movimiento y también como la manera magistral de concluirlo. Nuevamente las figuras y su diagrama dejan satisfecha la curiosidad de quien estudia. Ambas están realizadas con la maestría didáctica que el caso requiere.

…Y ahí terminó el universo

Se comienza a avizorar el final. Parece la descripción del fuego Heraclitiano que deviene finalmente en el mismo fuego. Pero el devenir del fuego se hace con el sendero arquetípico del espiral, narrado en las figuras ancestrales visibles en el museo del oro.

El movimiento anterior es pausado. mientras el angustioso fin del universo es “…rápido, rítmico y ágil…” La percusión y los refranes son caracteres que individualizan el movimiento. La explicación diagramada de los episodios y de los refranes son de una didáctica espectacular.

Gran fuga al macrocosmos

Se transcribe al compositor que no encuentra una salida vital. Es un debate de angustia existencial que apunta al infinito incierto. Son voces alternantes que van trazando una línea que se pierde a los humanos ojos, es una FUGA. Ahí lo expresa la agilidad, el ritmo y la angustia existencial. La expresión la sintetiza la investigación en los rasgueos y refranes de cada episodio. Finalmente los acordes repetitivos que indican el final.

La pintura

El final del libro es de gran maestría pictórica. Cada movimiento encuentra una expresión en la figurativa que habla por encima del lenguaje académico. Es un opíparo banquete de cultura e inspiración que nos lleva a convertirnos en “peregrinos de lo absoluto”.

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Edición No. 188