Una conversación con Rodolfo Llinás
Durante una cena que en honor del doctor Rodolfo Llinás ofreció el Capítulo de Antioquia de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, el 17 de septiembre de 2018 en Medellín, tuvo lugar una conversación con el destacado neurofisiólogo colombiano, algunos de cuyos apartes se incluyen en el presente artículo. Durante la tarde de ese mismo día, el doctor Llinás había pronunciado en el Parque Explora una conferencia con el título “La vida es inevitable. Evolución de la cognición”.
Al llegar al homenaje, el Dr. Llinás fue muy amable al saludar a cada uno de los investigadores presentes. Al conversar con algunos de ellos, se interesó por el trabajo que venían realizando.
La transcripción y publicación de la entrevista se hizo con autorización escrita del Dr. Llinás.

Rodolfo Llinás (Der.) y Darío Valencia-Restrepo
La religiosidad del pueblo antioqueño
Inicialmente, el doctor Llinás manifestó su preocupación por no haber mencionado a Dios en su conferencia, algo que podría ir en contra de la tradicional religiosidad de los antioqueños. Le dijimos que eso era cosa del pasado, pues la religión había perdido peso en la vida del departamento y que lo probaba un hecho reciente. En efecto, en las ciudades de Bogotá, Medellín y Cali había tenido lugar un respetuoso diálogo entre el gran biólogo y ateo militante Richard Dawkins y el reconocido teólogo Gerardo Remolina. No se presentó ningún incidente en un diálogo que décadas atrás habría sido imposible o dado lugar a un grave rechazo.
Un primer comentario sobre el cerebro
Del diálogo anterior citamos un argumento del teólogo Remolina cuando señala que la existencia de Dios no es un problema de la razón sino del sentimiento y la intuición, lo cual provocó una respuesta tajante del Dr. Llinás: “No, uno es uno”. Como insistimos en la posibilidad de que el cerebro tuviera varias funciones, con igual énfasis el interlocutor repitió la misma frase.
Francisco José de Caldas
El diálogo derivó hacia la figura del neogranadino, sobre el cual el Dr. Llinás no mencionó nada particular, salvo el siguiente diálogo:
-¿De dónde salió?
-De Popayán.
-No ¿de dónde salió?
-Entiendo. Cuando joven, su profesor José Félix de Restrepo le abrió la mente a la ciencia.
-Esa era la respuesta que esperaba.
Enseguida le comentamos que Caldas y Alexander von Humboldt podían considerarse como codescubridores de la geografía de las plantas en los Andes equinocciales.
Schubert
Uno de los comensales pidió una trucha. Dijimos que ojalá fuera acompañada por una interpretación del quinteto “La trucha” de Schubert. Agregamos que también existía una de las más de 600 canciones del compositor que también llevaba el mismo título, en alemán “Die Forelle”. Entonces el Dr. Llinás empezó a tararear la canción.
Harari y un segundo comentario sobre el cerebro
Quisimos apartarnos de un concepto de un libro de Yuval Noah Harari en el cual señala que los seres humanos somos algoritmos, los cuales son responsables de controlar el trabajo humano mediante sensaciones, emociones y pensamientos. Agregamos que eso no es posible pues el algoritmo exige hacer explícita la serie de tareas o acciones a realizar, algo fácil de refutar con el caso de la conciencia. En efecto, dado que nuestro cerebro está formado por átomos y moléculas, los fenómenos cerebrales que hoy describimos obedecen a fenómenos subyacentes de mecánica cuántica, fenómenos muy difíciles de entender y menos de expresar en un algoritmo. Es tan contraintuitivo lo que conocemos de dicha rama de la física que el gran científico Richard Feynman dijo en alguna ocasión que si alguien dice que entiende la mecánica cuántica se debe a que no la conoce. El Dr. Llinás no hizo ningún comentario al respecto.
El origen del universo
Como introducción, quisimos recordar la respuesta atribuida a Laplace cuando Napoleón I le pregunta que dónde está Dios en su trabajo relacionado con la mecánica celeste: “Señor, no tuve necesidad de esa hipótesis”. Stephen Hawking da una respuesta similar en su libro El gran diseño, pues señala que él no requiere la existencia de Dios para explicar el surgimiento del universo, es decir, el Big Bang. Y agregamos la extraordinaria frase de Hawking que impresionó mucho al doctor Llinás: “El universo pudo surgir de la nada porque la nada es un estado inestable.”
Matrimonio
La anécdota es conocida, pero es un privilegio escucharla en la voz de uno de los protagonistas. Se encontraba el Dr. Llinás en un congreso que se realizaba en Camberra, Australia, al cual también asistía una dama con la cual entabló conversación. Y conversaron, conversaron, conversaron… hasta que se dijeron: “Bueno, si estamos hablando tanto ¿por qué no nos casamos?” Y se casaron.