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El soberbio Orinoco

El nacimiento del Siglo XX

El Soberbio Orinoco fue publicado por entregas en París en 1898, en el Magazin d’Éducation et de Récréation, y su edición como libro en noviembre de ese mismo año; quedaban 17 meses para iniciar la más grande celebración de la humanidad en ese momento; la Ciudad Luz brillaba de entusiasmo para recibir Siglo XX. Los parisinos llevaban 8 años de preparativos para la celebración de este magno evento cuya exhibición duraría todo el año de 1900; sería la mayor vitrina de Francia para el mundo: la Exposición Universal de París. En efecto, el evento se realizó del 15 de abril al 12 de noviembre de 1900 y tuvo más de 50 millones de visitantes, y en ella participaron 58 países, delegaciones provenientes de diversos rincones del planeta. Allí se presentaron muestras de las últimas creaciones e innovaciones en conocimientos de ingeniería, arte, diseño y ciencia; su propósito fue mostrar los recientes avances tecnológicos en todos los campos del conocimiento dominados por el ser humano; a su vez, París fue erigida capital de la modernidad y la torre Eiffel,inicialmente llamada la torre de 300 metros, lucía engalanada con luces eléctricas; era un moderno obelisco, a través del cual se mostraba al mundo el poderío de la nación; otros países avanzados también llevaron sus muestras tecnológicas: máquinas e inventos. La electricidad era en efecto el motor a través del cual el mundo empezaba a moverse y Jules Verne veía realizado sus sueños, los que venía propalando a través de su literatura. Nada escapaba al asombro de los asistentes, pues el desarrollo y los grandes logros en ciencias y obras de infraestructura estaban allí al alcance de sus ojos; con esta exposición Francia daba un enorme salto ante el mundo y mostraba ante las demás naciones su poderío económico.

Se confirmaba de esta manera lo que el país galo venía haciendo y pregonando: pasos de gigante dados y la proyección de su economía. Henri Saint-Símon y sus seguidores, venían implementando sus teorías sobre la industrialización y las técnicas financieras, así como la reorganización de los transportes y sugerían concentrarse en la explotación de las vías fluviales y la construcción de la red de ferrocarriles. La utilización de la energía hidráulica, así como la de vapor hacia 1830 ya mostraban sus enormes resultados, tanto en las industrias textiles como la del hierro, faltaría extenderlas hacia los demás sectores de la economía y ampliar sus mercados.

Así como el país galo trabajaba para crecer internamente, se proyectaba para ampliar sus relaciones comerciales a nivel mundial y de manera especial las deseaba con América Latina, Francia abriría sus posibilidades de inversión en América latina; a su vez, la cultura francesa seguía derritiendo a pudientes y políticos latinoamericanos, quienes sentían fuerte atracción por París, polo cultural, industrial y científico de Europa. Allí, estaban concentrados el progreso y las maravillosas creaciones de los seres humanos, quienes la visitaban para gastar en lujos, modas, arte, literatura, conocimientos científicos; la capital francesa daba respuesta a las necesidades del mundo moderno.

A través del libro El Soberbio Orinoco se van a conocer las posibilidades de inversión que tendría Francia en América Latina y para ello era necesario que se divulgaran, justo en este momento en que Francia mostraba ante el mundo sus alcances y proyecciones. Es un buen momento para que Verne haga alarde de sus proyecciones futuristas y actúe como divulgador y publicista a ambos lados del océano Atlántico.

Pero todo va ligado a la educación, otro de los fuertes de Francia, que englobaba en ese momento, conocimientos, investigaciones y realizaciones; el mayor auge lo había obtenido con la inauguración del canal de Suez en 1869 una de las más grandes obras de ingeniería del mundo; nada de esto era fortuito, respondía a sus avances en educación con la creación de la Escuela Normal Superior de París (1794) y la Escuela de Ingenieros, en ese mismo año, con programas de formación conducentes a la obtención de títulos académicos y científicos de alto nivel. Ambos centros de enseñanza se perfilaron como instituciones útiles a la sociedad, sobre todo para los procesos industriales. En poco tiempo y por la cantidad de figuras sobresalientes egresadas, se concluye que el poder del conocimiento basado en los procesos de formación rindió sus frutos; así, de esta manera, el país se erigió como la segunda potencia industrial del mundo, después de Inglaterra, de tal manera que el conocimiento científico unido al orgullo galo se colocó al orden del día hechos que le permitieron afrontar los retos del mundo moderno en el siglo XX.

América Latina

Para contrarrestar la doctrina Monroe (“América para los americanos”, 1823), los franceses se inventaron el concepto de América Latina, de tal manera que las posibilidades de invertir del otro lado del Atlántico tuvieran el camino expedito como proyecto mundial, en cualquiera de los frentes donde se requirieran procesos de inversión. Estos parámetros están contenidos en el libro Des intérêts matériels en France, (1838). Los Intereses materiales en Francia para invertir en obras públicas, carreteras, canales, ferrocarriles, conocimientos científicos; estos estudios están condensados en este informe de Michel Chevalier, quien se esmera en mostrar el camino comercial que debía seguir Francia. Es un despertar económico basado en las potencialidades que tenía el país, soportado en los conocimientos y el talento humano.

Con el concepto América Latina se buscaba hacer contrapeso a la América hispánica, que se venía usando desde la colonia y que llegó hasta mediados del siglo XIX; de paso propiciaba combatir y restringir el concepto de Panaméricaque la doctrina Monroe pregonaba, impulsaba por Estados Unidos y que “Establecía que cualquier intervención de los europeos en América sería vista como un acto de agresión que requeriría la intervención de los Estados Unidos de América”, de esta manera se le mostraban los dientes a quien pretendiera incursionar con cualquier proyecto económico.

Pero los franceses no se arredraron, siguieron impulsando el concepto de América Latina de tal manera que no todo fuera reducido a la inversión económica, sino que también englobara aspectos culturales. Lo primero fue aprovechar la existencia en París de un grupo social muy numeroso, conformado por personas provenientes de diversos países de América, lo siguiente fue soportarse en los artistas y escritores clásicos de Francia que venían haciendo su aporte al desarrollo de la humanidad con sus obras y su literatura, es entonces cuando Verne juega importante papel para mostrar el lado bondadoso y amable del territorio americano y en general de la Tierra como la casa del ser humano.

Entre Francia y América Latina había que buscar el punto común donde se conjugaran intereses económicos y culturales; es entonces donde juega papel preponderante el concepto de cultura a ambos lados del océano Atlántico. Las culturas de América siempre han sido exóticas para los europeos, y esto posibilita pasar de la sorpresa inicial a la posibilidad de explorar nuevos mercados y encontrar fuentes de inversión comercial en productos rentables. América estaba a la mano y las posibilidades que se ofrecían eran múltiples, sobre todo, en inversiones de infraestructura y conocimientos.

París fue el punto de encuentro de los latinoamericanos desde mediados del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX. Ninguna otra ciudad albergó una comunidad latinoamericana tan amplia y diversa como la que tuvo la ciudad luz en aquella época. Intelectuales, artistas, exilados, activistas políticos y miembros de las élites convivieron en el mismo microcosmos urbano, asistieron a los mismos eventos y leyeron los mismos periódicos y revistas. Fue en París donde se creó, por primera vez, la idea de América Latina. (Rojas D.E. 2016).

Los latinoamericanos en París, actuaban como grupo social con identidad propia dentro de la diversidad y respondían al unísono cuando se trataba de marcar diferencias con los europeos; había de toda clase, índole y condición, pero eran los notables quienes frecuentaban los círculos académicos, artísticos e intelectuales; se codeaban con los escritores de la época, conocieron personalmente a los escritores clásicos de Francia, entre ellos Verne y fueron quienes mostrarían su entusiasmo y regocijo cuando salió la primera edición de El Soberbio Orinoco. La idea de América Latina va a contar con ellos, porque entre ellos estaban publicistas insertos en el microcosmos parisino; uno de ellos, el poeta colombiano José María Torres Caicedo (1830-1889), propició la fundación, el 29 de enero de 1879 de la Unión Latino-Américaine, entidad que reunió a numerosos representantes de la diplomacia y las artes. (Rojas. M.E.:1: 2016)

La exuberancia de un territorio

Comprometido con el nacionalismo francés y lo que vendría para su patria, Jules Verne asumió su papel de divulgador de la ciencia y las producciones mercantiles que ofrecía el país galo; de tal manera que en su literatura se sugerirían posibilidades y alcances económicos y en general las inversiones al otro lado del Atlántico; avances tecnológicos que ofrecerían en un futuro inmediato soluciones a los países en vías de desarrollo. Es innegable que América Latina requería de obras de infraestructura, mucha ingeniería y en general conocimientos y estudios que la pusieran a tono con el mundo moderno; hacia el futuro próximo, era indispensable la instalación de vías de comunicación y la producción de ferrocarriles y tranvías; si el presente comercial era importante para el desarrollo de los pueblos, también lo era el futuro promisorio. Es entonces cuando el escritor hace alarde de sus investigaciones, conocimientos y ficción literaria, hechos que lo condujeron a pensar en lo que vendría; es el momento en que surge una escuela de pensamiento que ligaría ciencia y literatura cuyo propósito estaba ligado a la economía y al desarrollo de la humanidad, en lo que se llamaría la ciencia ficción.

En El Soberbio Orinoco el escritor francés tuvo como propósito no solo mostrar la exuberancia del territorio americano; en esta novela, catalogada como el último de sus Viajes Extraordinarios, cumple el papel propuesto de ser una literatura agradable, además, útil para los intereses del país galo; sin perder su intencionalidad de ser atractiva para un público lector ávido de aventuras recreativas. También va dirigida a motivar a valientes e intrépidos franceses, osados, que fueron curtidos en innumerables guerras, para que se atrevieran desafiar los peligros y contribuir a jugar un nuevo rol de aventureros, comerciantes e inversionistas al otro lado del mar. Pero ¿qué encontrarían estos europeos en el vasto territorio virgen de América, desde México a la Patagonia? Majestuosos y exuberantes cordones de montañas, de donde se desprenden innumerables ríos, arterias fluviales verdes corrientes de agua dulce, mares con muchos colores, múltiples variedades de peces y animales silvestres, selvas con una flora de inmensos árboles maderables, plantas y faunas exóticas en la Amazonia y la Orinoquia, pampas al sur, extensas llanuras donde el nativo domina el paisaje con animales de cría y ordeño. Perseguidos y maltratados desde los ancestros por colonizadores, los nativos se refugiaron en la selva y en lugares inhóspitos, no eran domables, así lo expresa Verne y lo dice con sinceridad, como advirtiendo a quienes intenten arriesgarse:

En los territorios atravesados por la parte alta del río es principalmente donde hay que temer los ataques de los indios, esas tribus independientes, tan difíciles de contener, y a las que, no sin razón, se atribuyen actos de carnicería y de pillaje, lo que no es de extrañar si se tiene en cuenta que el país estuvo en otra época poblado por caribes. (Verne: 20)

En la narración descriptiva del territorio y los nativos, Verne se pregunta cómo podrían éstos ser controlados y gobernados, de tal manera que en algún momento hace alusión a la palabra “imperio” en clara alusión al fracasado experimento que los franceses hicieron con la presencia de Maximiliano Emperador de México (1863-1867).

Soberbio, grandioso, majestuoso

Para llamar la atención sobre el Orinoco, tuvo que recurrir a un adjetivo que significara grandioso, admirable, espléndido, pero también orgulloso y altanero, ese fue Soberbio atribuido al río, con la connotación de majestuoso, con la cuenca conjunta con el Amazonas, vasos comunicantes que tienen y que los hace insuperables por su imponencia como arterias fluviales, tal como se muestra en los mapas de América del Sur, donde la selva virgen impone su señorío con sus paisajes encantadores, habitad de innumerables tribus y por viajeros nativos, con capacidad de sortear felizmente su recorrido desde la desembocadura hasta sus cabeceras y viceversa. Para ese entonces, la historia de los pueblos de América del Sur apenas empezaba a contarse y Verne era consciente de su papel como narrador y comunicador; incluso asumiendo también el papel de publicista de la época, rodeado de la aureola de prestigio de la que era portador, hecho que le permitirá mostrar el territorio americano con toda la majestuosidad e imponencia tomando como fuente los exploradores que ya se habían aventurado. Para llamar la atención acerca de lo que vendría en materia de inversión ferroviaria, no tarda en afirmar:

… los numerosos barcos de vela y a vapor que prueban la actividad del comercio fluvial, aparte del importante tráfico que se hace por tierra, todo este conjunto produce gran encanto a los ojos. Por la parte de Soledad, donde debe terminar el ferrocarril, Ciudad Bolívar no tardará en unirse a Caracas, la capital venezolana. (Verne: 17).

En cuanto al recorrido que el sargento Martial y Jean, “su sobrino”, habían hecho para llegar de Francia a Venezuela:

Tres semanas antes, después de haber dejado su casa de Chantenay, junto a Nantes, se habían embarcado en Saint-Nazaire en el Pereire, paquebote de la Compañía Transatlántica con destino a las Antillas. Desde allí otro navío les transportó a La Guaira, el verdadero puerto de Caracas. Luego, en algunas horas, el ferrocarril les había conducido a la capital de Venezuela. (Verne 32)

Acerca de la historia del ferrocarril en Venezuela, se encuentra que el primero del país se inauguró el 7 de febrero de 1877 y fue por necesidades mineras y comerciales; en 1873 se concedió a la compañía inglesa Bolívar Railway Company la construcción del Ferrocarril Bolívar​ que transitaría entre el Puerto de Tucacas y las minas de Aroa para la explotación de las minas de cobre y el transporte del mineral, así como también el transporte del café, cacao y otros productos agrícolas de la región, aún  no se habla del transporte de pasajeros. (https://es.wikipedia.org/wiki/Antiguos_sistemas_ferroviarios_de_Venezuela).

“El Orinoco sale del Paraíso Terrenal”

La fantasía de Colón lo condujo a “encontrar” el Paraíso Terrenal en su tercer viaje. El 30 de mayo de 1498 partió de Sanlúcar de Barrameda, rumbo América, con seis naves; el 31 de julio llegó a la isla de Trinidad de donde pasó a las costas de Venezuela, el estrecho de la Boca de Sierpes y la Península de Paria, donde entró en contacto con nativos lujosamente adornados con perlas, exuberantes paisajes y al observar la desembocadura del Orinoco y sus alrededores, pensó que había encontrado “El Paraíso Terrenal”; así lo manifestó en carta enviada a los reyes de España:

En 1498, frente al golfo de Paria, un hombre, hijo de la imaginación de la Edad Media, mira con los ojos enceguecidos por una enfermedad contraída a bordo, y por un modo, cimentado por siglos, de entender el mundo; y, comerciante, ve, una vez más, la posibilidad del oro; hombre de una época que concluye, ve lo desconocido a través del terco cristal de sus certezas y su fe; y, elegido de Dios, como se cree a sí mismo, ve en la desembocadura del Orinoco uno de los ríos del cercano Paraíso Terrenal. (Reding, S: 2012: p. 2)

400 años trascurrieron entre el arribo de Colón en su tercer viaje y la edición de El Soberbio Orinoco. ¿Qué pasó durante esos cuatro siglos? Los estudiosos dicen que el primer viaje marca el inicio de la Modernidad y a Colón lo ubican como “un transeúnte entre el Medievo y el Renacimiento” (Ib.:1).

Vino enseguida la Conquista de América como proceso de exploración y asentamiento de Europa en el Nuevo Mundo realizado por España y Portugal en el siglo XVI, y de la que también participaron otras potencias europeas. La Conquista es un momento cruel en la historia de América y dio lugar a las “auroras de sangre” conocidas por la humanidad; trajo consigo regímenes virreinales y coloniales muy poderosos, que condujeron al despoblamiento del continente, al forzamiento religioso, a los mestizajes desbordados, hechos que con el trascurrir del tiempo se han sintetizado bajo el concepto de “asimilación cultural”, aplicable a la mayor parte de poblaciones indígenas y su obligada sumisión a las leyes de las potencias conquistadoras. Desde México hasta la Patagonia se sucedieron rígidos gobiernos que impusieron feroces instituciones esclavizantes, tratas de seres humanos conducidos al trabajo forzado bajo la más vil degradación, saqueo de los metales preciosos y el exterminio de pueblos nativos.

En el siglo XIX colapsaron los regímenes de dominación bajo la modalidad colonial, pero nada fue gratuito, fue entonces cuando surgieron los míticos héroes de la independencia americana, a cuya cabeza estaba Simón Bolívar, encarnación de todas las rebeldías de la época; los héroes a su vez se soportaron en utopías liberadoras y en la medida en que se fue dando el despertar, también se fue dando el surgimiento de un tipo de novela hispanoamericana, que recoge el mestizaje, la descripción del territorio y los conflictos sociales. Verne no estuvo alejado de esto, al contrario, tuvo activa participación y a partir de ese momento le proporcionó por lo menos nueve de sus libros a América, siendo el último El Soberbio Orinoco.  

En su contenido El Soberbio Orinoco es una novela totalizante: literaria, histórica, romántica, todo en su conjunto, que recoge los aspectos centrales de una América mestiza sobre la que se desarrolla la trama que termina de manera rosa. Muestra a su vez las bondades geográficas, pero también los contrastes de este vasto territorio. En ella se encuentra el hombre nativo del río y todo lo que él representa para indicar que allí también está la valentía en defensa del territorio, llámese llano o selva; alturas, profundidades, escabrosidades, voluptuosidades, fauna y flora, nada escapa a su geografía, cartografía y geodesia; todo conducente a ser objeto de estudios científicos y académicos, para lo cual Verne tiene como referentes las exploraciones iniciales  de Alejandro de Humboldt, Eliseo Reclus y los informes de Valdés y Palacio y el más reciente de la época elaborado por monsieur Chaffanfon. Son ellos los más connotados investigadores de entonces, con compendios que estremecen al mundo cuando muestran la cara desconocida de una América singular y las posibilidades que ofrece. Con algunos apoyos gubernamentales, estos científicos aportan al mundo la exploración inicial, pero la decisión final era la de los inversionistas, comerciantes europeos, que se meterían de lleno en la aventura.

El informe de Michel Chevalier es perfectamente válido para indicar los intereses materiales de Francia dónde invertir y de qué manera ofrecer sus productos a América, sus bienes materiales: la ingeniería en gran escala, los ferrocarriles, las construcciones de obras civiles, carreteras, puentes, canales interoceánicos, caso de Panamá; en fin, nada escapará, al conocimiento que tiene Francia en ese momento para aprovechar los grandes mercados de consumo, entre éstos ocupa especial espacio la sabiduría y la producción académica. Para ofrecer un producto creíble, también echa mano de la literatura, entonces muestra las bondades de los sabios buscando soluciones, muestra los sabios con sus conocimientos, y proyecciones futuristas; de paso, une ciencia y ficción, por ello surgirán de su prodigiosa mente los viajes fantásticos saturados de increíbles máquinas y naves, que viajarán al fondo del mar, con decisión explorará al interior de la Tierra; la literatura jugará papel preponderante en toda la oferta que hará Francia ante el mundo y en especial Verne cuando se viste de nacionalismo y ofrece el producto francés a través de sus Viajes Extraordinarios en los que aparece la ciencia y la ficción unidas en un todo, en una categoría aún no definida. Los dispositivos científicos creados por él y las posibilidades hacia el futuro buscaban mostrar el futuro de la humanidad y sus héroes embarcados en vehículos que los llevarían “a las regiones polares, al fondo del mar, al centro de la Tierra, a la Luna.” (Asimov, I. Prólogo 2. Viajes Extraordinarios).

Argumento de la obra

El Coronel De Kermor es un enigmático militar, que participó en la guerra franco-prusiana del segundo imperio (1870-1871) conflicto que terminó en un desastre para Francia. Después de esto y compungido por la pérdida de su familia, decidió viajar a Suramérica e internarse en las cabeceras del río Orinoco donde permaneció oculto durante 14 años sin que se tuvieran noticias de él.

En 1872 supo, con el naufragio del Norton, la noticia de que su mujer y su hija habían perecido en ese siniestro marítimo. Las condiciones en que la catástrofe había ocurrido no le permitían creer que, de dos seres tan queridos, el uno, su hija, Jeanne, de corta edad entonces, se había salvado. Ni aun la conocía, puesto que él se había visto obligado a salir de la Martinica algunos meses antes de que la niña naciera. Durante un año más, el coronel De Kermor siguió al frente de su regimiento. Después solicitó el retiro, y como ningún lazo de familia le unía al mundo, resolvió consagrar el resto de su vida a la generosa obra de la Misiones extranjeras. (Verne: 2002, p. 404).

Después de transcurrido el tiempo, Juana De Kermor su hija, ya de 17 años, desea encontrarlo; sin embargo, las condiciones son difíciles para hacer este viaje como mujer, para lo cual se vistió como hombre, contrata los servicios de un Sargento del ejército francés, quien había servido a órdenes de su padre y quien para el viaje actuará como su tío, la acompaña como protector militar, para frenar cualquier abuso por su condición de mujer. En el trayecto, se encuentran con tres sabios venezolanos, los geógrafos Miguel, Felipe y Varinas, quienes pretenden encontrar el verdadero origen del río padre venezolano; también se encuentran con los franceses Jacques Helloch y Germán Paterne, que viajan por el río Orinoco para realizar investigaciones sobre flora y fauna, de tal manera que enterados del propósito del viaje se unen todos en la búsqueda del coronel De Kermor. Finalmente, éste fue encontrado con el nombre ficticio del padre Esperanto, quien dirige la misión religiosa de Santa Jeanne en San Fernando de Atabapo, en las cabeceras del río. Se devela de esta manera el misterio de su desaparición y la felicidad cunde con el encuentro entre padre e hija.

Los personajes de la novela son: el coronel De Kermor (francés), el joven Juan/Juana De Kermor (francés), el sargento Martial (francés), los sabios Miguel, Felipe y Varinas (venezolanos) y los también franceses Jacques Helloch y Germán Paterne; finalmente otro personaje Alfaniz/Jorrés, fugitivo evadido del presidio de Cayena.

El viaje Orinoco arriba  

Juan/Juana De Kermor, lleva consigo el libro-guía de monsieur Chafanffon, situación que ayuda para seguir paso a paso lo que van encontrando en el cauce fluvial del gran río:

Por la mañana, el Simón Bolívar pasó a la vista de la isla Orocopiche, cuyos cultivos aprovisionaban suficientemente a la capital de la provincia. En este lugar el lecho del Orinoco se reduce a 900 metros, para encontrar más arriba una anchura triple por lo menos. Desde la cubierta superior, Jean advirtió claramente la planicie llena de cerros solitarios. (Verne: 2002, p. 41)

Por la tarde, el Simón Bolívar pasó la isla de Bernavelle. Sobre el lecho del Orinoco, lleno de islotes, y cuyo curso se estrechaba… (Verne, J. 2002, p. 42)

Hacia la ribera izquierda el río presentaba numerosas ensenadas, con orillas cubiertas de árboles, sobre todo más allá de Almacén, aldeílla de unos 30 habitantes, y en el mismo estado aún en que la había visto monsieurChaffanjon ocho años antes.

A ambos lados y en las desembocaduras de los pequeños afluentes del Orinoco encontraron árboles de hasta 30 metros de alto, de fuste cilíndrico y corteza aromática, denominadas copaiferas:

De aquí y de allá descendían pequeños afluentes, el Bari, el Limay en sus desembocaduras veíanse macizos de copaiferas, cuyo aceite extraído por incisiones, es de venta fructífera y, numerosas palmeras.

Por todos lados numerosas bandadas de monos, cuya carne comestible vale tanto como los bistecs del almuerzo, que en la comida volverían a aparecer sobre la mesa. (Verne, J. 2002, p. 42)

Los Warao etnia de donde proviene el nombre de Orinoco, son los nativos que pueblan las riberas del gran río, y según las investigaciones de Álvaro García Castro:

Los Warao, habitantes milenarios del delta del Orinoco, en Venezuela, ocupan una extensa área que no sólo abarca el estuario de este río, sino que se extiende por la región nororiental del estado Monagas, suroriental de Sucre, nororiental de Bolívar y la región suroriental del estado Delta Amacuro, traspasando al sureste los límites con la república de Guyana. (García-Castro y Heinen, 2000 p.1)

Enigmas en la obra

Francia como nación es un nombre femenino y se relaciona de manera estrecha con Juana de Arco; la historia indica que esta joven aporta grandes virtudes como valentía, hidalguía y religiosidad, que la identifican con los ideales de la nación. Los románticos creativos del mundo moderno la convirtieron en un hecho fantástico, pero a la vez real, como fue su existencia y los aconteceres que la rodearon; oriunda de la campiña francesa proporciona identidad, decisión y valores, que, conjugados con los anhelos de patriotismo de su pueblo la potencian. Su nombre de pila es Jeanne d’Arc (1412-1431) y su historia es muy conocida; es una construcción fantástica, en donde por una parte es mujer de carne y hueso y la otra fémina de proyecciones virtuales, en búsqueda de ideales que, superpuestos, muestran a una mujer de anhelos, altruismo y sentimientos desbordados; por otro lado, también resalta las contradicciones sociales de la época, que la llevaron al fuego infernal al que la sometieron sus depredadores.

Pero, además, Verne introduce en el apellido Kermor con su significado enigmático muy propio de su obra; escrito al revés es Morker que en lenguaje sueco significa “oscuridad”, probablemente quiso representar el pasado de padre e hija; de igual manera las personalidades que ambos usan, por momentos confunden al lector, es otra modalidad del juego en su literatura. El padre es el coronel De Kermor, y luego, para dar una feliz culminación a la novela es el misionero Esperante (Esperanza), quien funda la Misión Santa Juana, a partir de un pasado en el que el padre no tiene conocimiento de su pequeña hija y ambos están rodeados de un halo de penumbras. Teniendo en cuenta que la formación de Verne es profundamente religiosa, puesto que fue educado por la Compañía de Jesús, tiene claro que cualquier incursión en territorio americano, debía hacerse con respeto a las creencias ancestrales de los nativos y a los lazos religiosos impuestos por los colonizadores; por eso insiste en presentar El Soberbio Orinoco bajo la égida de la Misión religiosa Santa Juana, y para darle mayor credibilidad a este hecho, la describe situada a 50 kilómetros al noroeste de las fuentes del río y la desembocadura del Torrida. Por la descripción que de ella hace está en el centro del “Paraíso Terrenal”:

El lugar era hermoso: el suelo de asombrosa fertilidad y lleno de los árboles más útiles, entre otros esas marismas cuya corteza forma una especie de fieltro natural, bananos, plátanos, cafetales, que se cubren a la sombra de los grandes árboles de flores rojas, caucho, cacao, y además campos de caña de azúcar y zarzaparrillas, plantaciones de ese tabaco del que se saca el “cura nigra” para el consumo local y el “cura seca”, mezclado con salitre, para la exportación; tonkas cuyas habas son muy buscadas; sarrapias, cuyas vainas sirven como drogas. Un poco de trabajo, y aquellos campos iban a producir en abundancia raíces de yuca, cañas de azúcar y maíz, que da cuatro cosechas al año con cerca de 400 granos por cada un sembrado. (Verne: 381)

Vista así, tal comarca poseía tan maravillosa fertilidad que con buenos métodos de cultivo se aumentaría la producción, “porque estaba aún virgen” (Verne: ib.), de tal manera que las posibilidades deslumbrarían a cualquier inversionista: “Tal era aquella porción lejana de Venezuela, su inutilidad, su abandono, cuando un extranjero, un misionero emprendió la tarea de transformarlas”. (Verne: ib.).  

México

Para penetrar nuevamente con sus productos hacia América, Francia requería de varias condiciones, una era tener al menos “un país amigo” y México es el elegido; ya el pasado, en el período de la guerra de reformas en México, (1858-1861), se expidieron leyes liberales que suprimieron los fueros de la Iglesia, se decretó la libertad de cultos, y otros que quitaron a esta institución muchos privilegios, hecho que generó la polarización en la sociedad mexicana, situación que condujo a que se trabaron en una guerra que duró tres años. Las relaciones tensas de Europa con México quedaron registradas por Verne en un hecho real sucedido en 1825 contenidos en su novela corta Los primeros navíos de la marina mexicana (1852), o Un drama en México (1876), donde el autor galo narra la deserción de la tripulación de dos navíos de la armada española, los cuales fueron tomados por los amotinados y llevados a la naciente armada mexicana. El tema está inscrito en las guerras navales (1796-1808) como una práctica del comercio naval de la época, cuando España estaba aguijoneada en todos los lugares donde otrora había hecho presencia, tratando de sostenerse en una América que año tras año se le escapaba de las manos; prácticamente ya nada era controlable, para ese entonces Verne, siendo muy joven tiene identificado los inconvenientes que para los intereses de Francia le podría generar Estados Unidos, por eso, finaliza su novela corta:

Así nació la marina de la Confederación Mexicana. Los dos barcos españoles, entregados por los traidores, quedaron en propiedad de la nueva república y constituyeron el núcleo de la pequeña flota que antaño disputaba las tierras de Texas y California a los navíos de los Estados Unidos de América. (Verne: 1876: 26)

Después de fallidos intentos de penetrar económica y militarmente a México, Francia se toma un respiro y vuelve a la carga apenas se inicia el siglo XX cuando se presenta una acelerada progresión de inversiones de Francia hacia México, que en cifras comparativas muestran que en once años se multiplican por 6.6, contra 5 para Brasil y apenas 2.1 para Argentina. Entre 1902 a 1913, para los inversionistas galos México se convirtió en el mercado financiero más atractivo de América latina. (Pérez, S. J.: 1993). El paso siguiente era mirar hacia el cono sur de América.

Doctrina Monroe, 1823

Estados Unidos de Norteamérica se preparó con un conjunto de planes y programas políticos que propiciaron su expansionismo hecho que se dio gradualmente con la incorporaron de territorios que habían pertenecido al imperio español, para lo cual dictó lo que se conoce como la doctrina Monroe, para frenar los intentos de llegada a América de Gran Bretaña, Rusia y Francia. El presidente James Monroe (1758-1831) en su intervención del 2 de diciembre de 1823 ante el Congreso norteamericano, explicó su contenido: negativa a aceptar cualquier futura colonización europea en el Nuevo Mundo, abstención de los Estados Unidos en los asuntos políticos de Europa y no a la intervención política de Europa en los gobiernos del hemisferio americano; fue entonces cuando se acuñó la frase «América para los americanos», fue elaborada por John Quincy Adams; sin embargo, en un principio, Estados Unidos aún no tiene los recursos militares suficientes para sostener una doctrina de esta naturaleza; por eso los países que estaban al acecho, entre ellos Francia no se amedrenta, por el contrario, su propósito fue lanzarse a la aventura de la oferta con su carpeta de productos derivados de los conocimientos científicos y las obras de infraestructura; recordemos que para ello se basa en los intereses materiales de Francia, y para soportarse, monsieur Chevalier atribuye el mal de la sociedad al individualismo y al escepticismo que caracteriza la época y que resulta de la disolución de los grupos en que antes se subdividía la sociedad; a eso se debe oponer el espíritu de la solidaridad y abnegación bien entendidos y que los males que agobian a la sociedad serán resueltos con el progreso material; éste será como una palanca que todo lo moverá y que borrará muchos siglos de injusticia y de ignorancia, a través de las fuerzas del progreso que el ser humano tendrá a su alcance por medio del vapor y la electricidad, fuerzas motoras que se multiplicarán con sus poderes mágicos. Este el pensamiento que entrará a funcionar en Francia en los años venideros y que moverá el éxodo hacia América y el resto del mundo.

Es ésta la línea de los Viajes Extraordinarios de Verne, cuyo papel será preponderante incidirá en la mentalidad de la época; serán libros escritos con enfoque científico y llevarán al convencimiento que los motores allí enunciados moverán el mundo, puesto que están diseñados con el vapor y la electricidad.

En el instante en que la ciencia y la industria estaban en pleno florecimiento y favorecidas, en Francia, por el ambiente político creado bajo la dictadura de Napoleón III. Momento plenamente optimista en el que parecía cumplirse la profecía de una Nueva Edad de Oro que propugnaba Saint-Simon, pero es de conocimiento general que las novelas de Verne responden a un plan diseñado juntamente con Hetzel, su editor y este plan estaba dirigido a la formación de la juventud francesa de la época. Se despertaría el interés por la ciencia y se divulgarían los conocimientos científicos y con ello se aseguraría la formación de los dirigentes del futuro. (Sunyer Meyer: 1988, p.1).

La libertad ilumina al mundo

Para aliviar las tensiones Francia-Estados Unidos, en donde por una parte ambos países se sonreían y por el otro lado se mostraban los sables, el país galo recurrió a un extraordinario pretexto de amistad: un obsequio voluminoso que mostrara la libertad iluminando al mundo (La Liberté éclairant le monde), más conocida como la Estatua de la Libertad, famoso monumento ubicado en Nueva York, al sur de la isla de Manhattan, junto a la desembocadura del río Hudson y cerca de la isla Ellis. El regalo es del gobierno francés al gobierno estadounidense y el hecho data del 28 de octubre de 1886 fue para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y como un signo de amistad entre las dos naciones, obra del escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi y la estructura interna fue diseñada por el ingeniero Alexandre Gustave Eiffel.

Conclusiones

En El Soberbio Orinoco Verne sigue la línea de sus Viajes Extraordinarios, para mostrar los alcances de la ciencia y su implementación en el desarrollo del conocimiento y en las obras de infraestructura, todo encaminado hacia el futuro.

En el proceso de difusión se aprovecharon las exposiciones universales que se realizaban desde 1855, pero de manera especial las de 1889 y 1900 de París, para promocionar a Francia ante el mundo. Las exposiciones universales son totalizantes, son ventanas abiertas al mundo, vitrinas que muestran el progreso.

El Soberbio Orinoco muestra un continente americano que ofrece enormes posibilidades de inversión a los europeos, en tal sentido Verne asume el papel de difusor y publicista.

Los Viajes Extraordinarios dan impulso a los estudios geográficos, oceanográficos y geodésicos para contribuir con los procesos de inversión, pero también en defensa del planeta. Continúa en su línea de mostrar las bondades de la electricidad y el vapor como motores que en un futuro próximo darán impulso al desarrollo de la humanidad; todo se ha cumplido con precisión milimétrica.  

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Post Scriptum: 
Gracias a los trabajos adelantadas por el Grupo de Investigación H12_17D Textos-Territorios-Tecnologías. Análisis cruzados entre lenguajes. (T3AxEL, María Pilar Tresaco, María Lourdes Cadena, Ana María Claver, entre otros), de la Universidad de Zaragoza, conocemos que la primera edición en español del Soberbio Orinocose hizo en 1899. Editor: Sáenz de Jubera Hermanos, Madrid. Traductor: no consta. Fue publicado en tres cuadernos: el primero de 73 páginas, el segundo de 67 páginas y el tercero de 71 páginas. Con ilustraciones. El 13 de enero de 1899, en La Correspondencia de España: diario universal de noticias, año L, número 14955, pág. 4, se anuncia su venta a 3 pesetas. Las primeras ediciones en Francia y España tienen los siguientes registros:

Edición Preoriginal:

❖ 1898. Magasin d’Éducation et de Récréation. Journal de toute la Famille fondé

par P.-J. Stahl, en 1864 et Semaine des Enfants, réunis, París. Segunda serie,

del número 73 del tomo 7º (01/01/1898), al número 96 del tomo 8º (15/12/1898). Con ilustraciones. Edición Original, primer volumen

❖ [1898]. Editor: J. Hetzel et Cie Éditeurs, París. Imprenta: Gauthier-Villars, París.

Volumen simple in-18, 310 páginas. Con ilustraciones (de George Roux).

Edición Original, segundo volumen

❖ [1898]. Editor: J. Hetzel et Cie Éditeurs, París. Imprenta: Gauthier-Villars, París.

Volumen simple in-18, 291 páginas. Con ilustraciones (de George Roux).

PRIMERA TIRADA DE LA PRIMERA EDICIÓN gr. in-8º

❖ [1898]. Editor: J. Hetzel et Cie, París. Collection Hetzel. Imprenta: GauthierVillars, París. Volumen simple in-8º, 415 páginas. Con ilustraciones (de George Roux).

 

Referencias bibliográficas

Asimov, Isaac. Sobre la Ciencia Ficción. Asimov on Science Fiction. www.LibrosTauro.com.ar Prólogo 2 Viajes Extraordinarios. Págs 7-8.

Benjamin, W. 1942. “Paris, Die Hauptstadt des XIX. Jahrhundertts”. Die Zeitschritft der Kultur, 42:6-12. Citado por Rojas D.E. Ib.

Cristóbal Colón y el paraíso terrenal, http://www7.uc.cl/sw_educ/historia/expansion/HTML/p31031.html

Chevalier : (1838). Des intérêts matériels en France: travaux publics, routes, canaux, chemins de fer (2e éd.) / par Michel Chevalier, Source gallica.bnf.fr / Bibliothèque nationale de France.

Fuentes B., M. D. (2017). “Le superbe Orénoque” de Jules Verne reinterpretado por el cine. Procesos Históricos. Revista de Historia y Ciencias Sociales, 31, enero-junio, 2017, 64-75. Universidad de Los Andes, Mérida (Venezuela) ISSN 1690-4818.

García-Castro y Heinen, 2000. “Las Cuatro Culturas Warao”. Publicado en: Tierra Firme. Revista arbitrada de Historia y Ciencias Sociales. Caracas: N° 71. Tercer trimestre (Julio-septiembre).

Maldonado O. (2017). Julio Verne en México. Secretaría de Cultura de Chihuahua. Doble Hélice Ediciones. México.

Reding, Sofía. (2012). Cristóbal Colón y el Caribe: oro y desnudez. En-claves del pensamiento, pág.2. Versión On-line ISSN 2594-1100 versión impresa ISSN 1870-879X. En-clav. pen vol.6 no.11 México ene./jun. 2012.

Sunyer Martin, P. (1988). Scripta Vetera, Edición Electrónica de trabajos publicados sobre geografía y ciencias sociales. 56.  Pere Sunyer Martín.  Literatura y ciencia en el siglo XIX: los viajes extraordinarios de Jules Verne. Geocrítica, Cuadernos Críticos de Geografía Humana, Universidad de Barcelona, julio 1988, nº 76, p. 5-57. [ISSN: 0210-0754; Depósito legal: B.: 9.348-1976].

Rojas, D.E. (2016). Los Latinoamericanos de Paris en el cambio de siglo. Sobre Die Hauptstadt Lateinamerikas (2013), de Jens Streckert. Colombia Internacional. Print versión ISSN 0121-5612. Colomb.int. no.87 Bogotá, May/ug.2016.

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Verne, J. (2002) RBA El Soberbio Orinoco. Coleccionables S.A. Barcelona.

Verne, J. (1876) Un drama en México.

https://es.wikipedia.org/wiki/Antiguos_sistemas_ferroviarios_de_Venezuela

 

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Edición No. 193