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Nos escriben…

“Querido CER: El número 135 de la Revista Aleph, tu creación, nos trae una muestra selecta del pensamiento actualizado, salpicado a trechos por notas musicales, como gotas de lluvia, aves migratorias, o destellos fugaces. Mi paisaje de infancia, quiero decir, nuestro pequeño Reino de Caldas con sus 100 páginas de historia que apenas intentamos reconstruir a golpes de insomnio en la memoria de los días. Es todo un regalo de la vida, un cofre grabado con el sello de tu espíritu solidario y una ya larga amistad que me honra y enaltece./ A quienes esto lean, salud y libertad, Guillermo Rendón G.” (Manizales, 24.X.2005)

“Gracias CER: A veces camino muy lentamente con mi esposa y veo que

ella acostumbrada a correr igual que yo, se me adelanta. Entonces le digo, tal vez un poco brusco: “si tienes prisa, no te detengas, los dos sabemos a donde vamos, allí espérame”. He visto que se apena y me dice: “no, vámonos juntos, hoy no hay ninguna prisa”. La verdad es que no nos damos cuenta de que son pocas las veces en que sí hay prisa y qué placer es moverse despacio!. Un saludo a Livia. Humberto Gardea-Villegas” (México, 28.XI.05)

“El tema del artículo [‘¿Podemos vivir sin correr?’, publicado en “La Nación” de Buenos Aires, de Sergio Sinay, el 27.XI.05] me viene interesando desde que leí en la prensa europea el fenómeno slow hace unos años, pues me recordó un curso efímero de literatura en el que había colaborado en la Universidad de Caldas en 1989 y que se denominó “Curso de lectura lenta”, como respuesta a los cursos de lectura rápida que estaban en boga. Mi interés por el fenómeno ha ido por dos vías: la teórica, pues va en la línea de algunos pensadores contemporáneos a los que me siento afecto (como el Sábato de “La Resistencia”, Heidegger, Lipovetsky, etc) y la vivencial, pues tengo la impresión de que nuestras sociedades regional y nacional quizás no han entrado en el capitalismo frenético por desconfianza de la enorme prisa que impone: “time is money” es su lema. Quizás aquí vivimos un poco así./ A veces pienso que el fenómeno de fondo en la era contemporánea no es la prisa sino el afán de saciedad en todas sus manifestaciones: hedonismo, codicia, erudición, prestigio, etc. Todo esto exige aprovechar muy bien el tiempo, por causa de la inevitable finitud. La prisa es la manifestación de una ansiedad, de una sed. Se huye de la serenidad por insípida, por no aportar novedades.Un abrazo, Jorge-Eduardo Hurtado” (Manizales, 27.XI.05).

“Querido CER:Conocí a R.H.Moreno-Durán, en el 2000; pasamos unos buenos días allí, cuando la Feria del Libro. Siempre lo leí con gran interés,como novelista y como ensayista. En efecto, creo que es quien más se acercó a Rafael Gutiérrez-Girardot en estos tiempos. Sabía mucho, y lo sabía bien. Es una pérdida muy grande y la he lamentado./ Quise hablar con él a mi paso por Bogotá, hace unas semanas, y no di con su teléfono. Pero he vuelto a sus libros aquí, como un pequeño homenaje a su memoria./…Un abrazo para los dos, del amigo: Pedro Lastra” (N.Y., 04.XII.05).

“Querido CER: Siempre he admirado, de lejos, a Valentina Marulanda. ¿Cómo puedo conseguir su libro? A propósito de libros, en marzo aparece el mío “Los nombres de la ausencia”, que ganó el Premio de Letras de la “Fundación mujeres de éxito”. Lo va a editar Sanlibrario, en la serie donde están tus “Nociones del vigía”. El formato está fielmente calcado del tuyo… en realidad fue tu libro el que me inspiró la idea de publicar algo parecido. Trae ilustraciones del pintor español Manuel de Montalvo y Correa. Hay intenciones de lanzarlo en Manizales y desde ahora quiero comprometerte, porque nadie me conoce y conoce mi poesía mejor que tú./ Un abrazo para Livia y desde ahora, una Felíz Navidad y un Año 2006 que les traiga salud, paz y felicidad. Con un abrazo de Ana Mercedes, recibe el cariñode Maruja Vieira” (Bogotá, 08.XII.05)

“Querido CER: El número 135 de la Revista Aleph, tu creación, nos trae una muestra selecta del pensamiento actualizado, salpicado a trechos por notas musicales, como gotas de lluvia, aves migratorias, o destellos fugaces. Mi paisaje de infancia, quiero decir, nuestro pequeño Reino de Caldas con sus 100 páginas de historia que apenas intentamos reconstruir a golpes de insomnio en la memoria de los días. Es todo un regalo de la vida, un cofre grabado con el sello de tu espíritu solidario y una ya larga amistad que me honra y enaltece./ A quienes esto lean, salud y libertad, Guillermo Rendón G.” (Manizales, 24.X.2005)

“Gracias CER: A veces camino muy lentamente con mi esposa y veo que

ella acostumbrada a correr igual que yo, se me adelanta. Entonces le digo, tal vez un poco brusco: “si tienes prisa, no te detengas, los dos sabemos a donde vamos, allí espérame”. He visto que se apena y me dice: “no, vámonos juntos, hoy no hay ninguna prisa”. La verdad es que no nos damos cuenta de que son pocas las veces en que sí hay prisa y qué placer es moverse despacio!. Un saludo a Livia. Humberto Gardea-Villegas” (México, 28.XI.05)

“El tema del artículo [‘¿Podemos vivir sin correr?’, publicado en “La Nación” de Buenos Aires, de Sergio Sinay, el 27.XI.05] me viene interesando desde que leí en la prensa europea el fenómeno slow hace unos años, pues me recordó un curso efímero de literatura en el que había colaborado en la Universidad de Caldas en 1989 y que se denominó “Curso de lectura lenta”, como respuesta a los cursos de lectura rápida que estaban en boga. Mi interés por el fenómeno ha ido por dos vías: la teórica, pues va en la línea de algunos pensadores contemporáneos a los que me siento afecto (como el Sábato de “La Resistencia”, Heidegger, Lipovetsky, etc) y la vivencial, pues tengo la impresión de que nuestras sociedades regional y nacional quizás no han entrado en el capitalismo frenético por desconfianza de la enorme prisa que impone: “time is money” es su lema. Quizás aquí vivimos un poco así./ A veces pienso que el fenómeno de fondo en la era contemporánea no es la prisa sino el afán de saciedad en todas sus manifestaciones: hedonismo, codicia, erudición, prestigio, etc. Todo esto exige aprovechar muy bien el tiempo, por causa de la inevitable finitud. La prisa es la manifestación de una ansiedad, de una sed. Se huye de la serenidad por insípida, por no aportar novedades.Un abrazo, Jorge-Eduardo Hurtado” (Manizales, 27.XI.05).

“Querido CER:Conocí a R.H.Moreno-Durán, en el 2000; pasamos unos buenos días allí, cuando la Feria del Libro. Siempre lo leí con gran interés,como novelista y como ensayista. En efecto, creo que es quien más se acercó a Rafael Gutiérrez-Girardot en estos tiempos. Sabía mucho, y lo sabía bien. Es una pérdida muy grande y la he lamentado./ Quise hablar con él a mi paso por Bogotá, hace unas semanas, y no di con su teléfono. Pero he vuelto a sus libros aquí, como un pequeño homenaje a su memoria./…Un abrazo para los dos, del amigo: Pedro Lastra” (N.Y., 04.XII.05).

“Querido CER: Siempre he admirado, de lejos, a Valentina Marulanda. ¿Cómo puedo conseguir su libro? A propósito de libros, en marzo aparece el mío “Los nombres de la ausencia”, que ganó el Premio de Letras de la “Fundación mujeres de éxito”. Lo va a editar Sanlibrario, en la serie donde están tus “Nociones del vigía”. El formato está fielmente calcado del tuyo… en realidad fue tu libro el que me inspiró la idea de publicar algo parecido. Trae ilustraciones del pintor español Manuel de Montalvo y Correa. Hay intenciones de lanzarlo en Manizales y desde ahora quiero comprometerte, porque nadie me conoce y conoce mi poesía mejor que tú./ Un abrazo para Livia y desde ahora, una Felíz Navidad y un Año 2006 que les traiga salud, paz y felicidad. Con un abrazo de Ana Mercedes, recibe el cariñode Maruja Vieira” (Bogotá, 08.XII.05)

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