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introduccion 148

 Para Aleph:

A tiempo II

A mi hija Marta Teresa

Era casi la hora
de enprender los abismos
soltándole la mano
al que esta en la orilla.

era casi la hora
de juntar cerca y lejos
y de unir en un grito
tu silencio y el mío.

 

y la hora llegó
desprovista de tiempo.
era una hora sola
salida de los viejos relojes de mi abuelo,
y no era la nona
ni tampoco la sexta, era la hora cierta,la única, la exacta,
era la hora en punto
en que tú nacerías.

 

                 
Martha Cerda

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