Cargando sitio

Nicanor Restrepo-Santamaría, gestor de paz

Un país moderno tiene que aceptar que haya conflictos sociales. Ese es el precio del desarrollo de la democracia. Es normal que después de años de no encontrar espacio estos movimientos sociales empiecen a salir a presentar reivindicaciones. Y no hay que sorprenderse de que esta necesidad de políticas sociales audaces apunte a solucionar el retraso que hay desde hace 60 años o más en temas como el de la redistribución del ingreso. 

Daniel Pécaut (2014: “Lo que más asusta a Colombia no son las Farc sino el populismo. Revista Semana. Citado por Nicanor Restrepo)

Saber recorrer el camino de la vida significa verla con alegría, respirar profundo el aroma del mundo, trabajar intensamente por la familia y el país, resistiendo las tentaciones del despilfarro, entregar lo mejor de sí y alentar el progreso de la sociedad para, luego, cuando sean viejos, no tengan que buscar afanosamente los amores perdidos en el tiempo.  

Nicanor Restrepo-Santamaría, citado por Alonso Salazar en “El palabrero mayor – Una semblanza de N.R.S.”)

¡Cómo nos hacen de falta, en este momento del país, personalidades de la formación y la respetabilidad pública a la manera de un Nicanor Restrepo-Santamaría (1941-2015)! Ante todo, nos faltan gestores de paz, practicantes y comprometidos con sentido altruista. Padecemos procesos de violencia desde los orígenes de la República, con problemas de la tierra, la inequidad, las polarizaciones, la altisonancia pública en términos de odio y de venganza. Y tuvimos la oportunidad reciente en un proceso de diálogo con la insurrección armada más antigua para solucionar la guerra interna, de tantas variables y procedencias, hacia una paz estable y duradera, aunque imperfecta. El Acuerdo al que se llegó polarizó el país, el Sí y el No. Propaganda de mentiras sembró el sendero con minas de palabrería. Persistimos en la dificultad de comprender la necesidad de utilizar los argumentos en el diálogo para concertar maneras de unirnos en lo fundamental e ir adelante por el bien de todos, aclimatando el respeto en las diferencias.

Los caminos no son fáciles, sinembargo tuvimos gestores que se la jugaron toda para encontrar términos de conciliación, con el fin de ahorrar vidas, tan dignas y significativas, y dispensar mejor futuro para las nuevas generaciones, con campo abonado para el estudio, el trabajo, la equidad, el desarrollo humano integral. Y las cosas como están no dan a pensar que haya voluntad política por consolidar y alcanzar una paz negociada por medio del diálogo –incluidos otros grupos. Estados Unidos se gastó 18 años de guerra con los talibanes, para llegar a un acuerdo de paz. En Colombia llevamos sesenta años de guerra entre facciones de todo tipo, y estamos a punto de perder la oportunidad del Acuerdo.

Gestores de paz hemos tenido del talento y el talante de Humberto de la Calle, Sergio Jaramillo, Lucía Jaramillo-Ayerbe, Enrique Santos-Calderón y Nicanor Restrepo. Éste, dirigente empresarial, de alta formación intelectual y académica, que desde la época de Belisario Betancur prestó su concurso en los diálogos con diversos grupos de la insurrección, bajo el sostenido criterio de trabajar con dedicación y entereza hacia una solución política negociada del conflicto armado. El liderazgo de Restrepo-Santamaría estuvo sometido a toda prueba. En Antioquia por años fue el centro de pensamiento conductor en el aglutinamiento de empresas y en la vida académica, con sana influencia política con discreción y altura. A él se debe la fortaleza del llamado “sindicato antioqueño”, que devino GEA (“Grupo Empresarial Antioqueño”), con 177 empresas que representan el 10% de la economía nacional, y la Universidad EAFIT, entre otras realizaciones institucionales. Comprometido con la educación pública, formado en la Universidad Nacional de Medellín, a la cual también sirvió como docente y motivador en tesis de maestría y doctorado. Gestor y presidente de la “Fundación Empresarios por la Educación” y de otras ONGs como “Proantioquia”, por región más productiva y competititva; la “Fundación Incluir”, para generar “teletrabajo” a personas con discapacidad, desplazados y mujeres cabeza de familia; la “Fundación Ideas para la Paz”, especie de centro de pensamiento para generar iniciativas y procesos que contribuyan a alcanzar una paz estable y duradera,  etc.

Conocedor de los problemas del campo, pues recorrió palmo a palmo el país cuando de joven tuvo altos desempeños en la “Caja de Crédito Agrario”, y conservó hasta el final la actualidad en el conocimiento del tema, con escrituras reveladoras, como en la presentación que hizo, en agosto de 2014, del libro “La cuestión agraria: tierra y posconflicto en Colombia” (J.Retrepo y A.Bernal; Penguin Random House Grupo Editorial SAS, Bogotá 2014), donde enfatizó, con los autores, el riesgo de reducir políticas necesarias para la economía agraria, con legitimidad en la propiedad rural y su modernización, ejecutadas en el gobierno Santos.

El tema de los procesos de paz lo trata Restrepo-Santamaría en su libro “Derecho a la esperanza” (Ed. Comfama, Medellín 2018; con antecedente en edición de Tercer Mundo, Bogotá 1999), con epígrafe de su autor de cabecera, Honoré de Balzac (“Pertenezco a ese partido de oposición que es la vida”), con amplio y detallado prólogo de Alonso Salazar, completa semblanza. En el libro se ocupa con magistral síntesis de los antecedentes del conflicto armado, o guerra interna, con detalles históricos de los intentos y logros en la solución política negociada, con detalles relativos a las causas y enlaces de financiación, y los compromisos con el “Derecho Internacional Humanitario”. Además, en el libro se incorporan sus conferencias en la Escuela de Minas (UN-Medellín, 2013), en acto de graduación, y la impartida en la Universidad de Caldas (2014) con el tema “Retrospectivas de paz en Colombia y perspectivas futuras”. Da noticia de los antecedentes históricos del conflicto y de los acuerdos alcanzados, por ejemplo el de 1953, con la desmovilización de siete mil miembros de las guerrillas liberales, con “amnistía general”.

Refiere 13 agrupaciones insurrectas surgidas en el período 1964 a 1993, con la fatídica actitud del Estado de dar respuesta exclusivamente militar entre 1954 y 1982, cuando llega el presidente Belisario Betancur y se ocupa de examinar las causas de la violencia y las maneras de abordar soluciones políticas negociadas. Desde entonces Nicanor Restrepo estuvo vinculado a esos diálogos, en los calificados y comprometidos equipos integrados por los gobiernos, incluidos los más recientes en el gobierno de Juan-Manuel Santos.

Relaciona la experiencia en el proceso de paz de Betancur, en ocho puntos, entre los cuales están: lo posible de la solución política negociada al conflicto armado; lo vigente del diálogo; lo imposible de reconocer legitimidad a movimientos políticos amparados en las armas y la violencia. Como punto final anota la oposición existente a las soluciones políticas, que en casos hacen rentable el conflicto, y en otros por considerar que solo debe alcanzarse una victoria militar con rendición de las fuerzas de insurgencia.

Al jubilarse Nicanor Restrepo, de 62 años, en 2004 del “Grupo Suramericana”, del que ejerció la Presidencia durante 26 años, se va a París, con su bella, inteligente e ilustrada esposa, Clarita, a cumplir con el doctorado (PhD) que anhelaba, que culmina en tiempo justo, con grado exaltado en el 2009, con tesis en campos de la Sociología Política, en la “École des Hautes Études en Sciences Sociales, EHESS”, intitulada “Transformación e influencia de las élites patronales de Antioquia sobre las políticas económicas y sociales colombianas, a partir de 1940”, presentada en francés y publicada en español por la Universidad EAFIT. Hizo antes una maestría, y luego dos post-doctorados. Muere el 14 de marzo, y deja en Colombia un gran vacío.

En honor y memoria de tan singular personaje, se publicó en Medellín (2016) maravilloso volumen, ilustrado, en formato de 13×28 cms. y pasta dura, por el Fondo Editorial de la Universidad EAFIT y por el Grupo de Inversiones Suramericana, bajo el título “Nicanor Restrepo-Santamaría (1941-2015)”, con testimonios de valoración por las valiosas plumas de Álvaro Tirado-Mejía, José-Alberto Vélez C., Daniel Pécaut, Cecilia-María Vélez W., Juan-Luis Mejía A., Marta-Elena Bravo de Hermelin y una más singular semblanza de su hijo, Tomás Restrepo-Pérez, con estudio cronológico detallado a cargo de Constanza Toro-Botero.

Tirado-Mejía expresa: “Esa característica de generar confianza, producto de su honestidad, fue uno de los elementos que lo convirtieron en un gran negociador en asuntos públicos y privados, en la guerra y en la paz.”

Juan-Luis Mejía A., dice: “Un signo de la importancia que el doctor Nicanor les daba a la cultura y al arte dentro de la vida empresarial, fue que las grandes conmemoraciones, las fechas onomásticas de la Compañía [Suramericana] se celebraran alrededor de la cultura y el arte. /…/… consideraba la educación como el elemento central para el desarrollo…// La Universidad EAFIT le debe importantes aportes: primero, la construcción de una idea de universidad…[Formar] ante todo magníficos ciudadanos con una formación moral a toda prueba… El fomento de las humanidades… Recomendaba la lectura de los textos de Martha Nussbaum…”

Marta-Elena Bravo de Hermelin, escribe: “Nicanor no era un contador de chistes; era el suyo el verdadero humor espontáneo y oportuno que le salta al momento de oír un comentario, presenciar un hecho con el cual construía relatos a partir de experiencias vividas./…/ Muy significativos para él fueron sus últimos años de vida cuando la Universidad Nacional, sede Medellín, de la cual era egresado en la Facultad de Minas, lo nombró Profesor Honorario…”

Ana-María Cano P., registra: “Apasionado por la literatura, identifica en Honoré de Balzac el anhelo de abarcar toda una época para comprenderla de forma múltiple. La visión sociológica del escritor francés apoya su propio interés en mirar la sociedad en su entorno más amplio, registrarla y estimular su evolución./…/ Queda claro que lograr esta participación voluntaria del sector empresarial en los procesos sociales es la estrategia para crecer el capital social y crear un mejor entorno para las generaciones nuevas.”

Tomás Restrepo-Pérez, su hijo, testimonia: “Cuando sus hijos pensamos en él, tenemos miles de recuerdos: siempre encontró la manera de pasar tiempo de calidad con su familia./…/ Si algo recuerda quien lo conoció es su asombrosa capacidad de narrativa. Varias personas que he conocido después de su muerte me han contado que pasaron la noche entera muertos de la risa escuchándole contar una sola historia, generalmente trivial en su fono, pero absolutamente rica en adornos y vericuetos./…/ Amaba la fabulosa prosa de Balzac, la narrativa de Jorge Amado y la poesía de Benedetti, de León de Greiff y de Rubén Darío, entre muchos otros autores cuyas obras completas leía hasta la obsesión.”

Nicanor Restrepo-Santamaría (citado por Ana-María Cano P.): “Gandhi es un poco la encarnación de lo que tenemos que hacer los colombianos: es la expresión de lo civil por definición. Es el hombre que indudablemente mostró cómo la fuerza de la sociedad civil es absolutamente aplastante en la medida en que se organiza, en la medida en que se pone en plan de exigir. Gandhi es la fuerza civil frente a los conflictos.”

Compartir: