N O T A S
Academia y Cultura (por: Marta-Cecilia Betancur G.). Muy seguramente se habrán preguntado ustedes sobre la razón por cual, tres personas del campo académico de la filosofía nos hemos comprometido a acompañar a Carlos-Enrique en su titánica tarea de mantener la publicación regular y constante de la revista Aleph, así como de acompañar a los organizadores en la realización de este evento en homenaje a la publicación, que llega a su número 150 y que ha cumplido cuarenta y tres años consolidándose como una de la revistas culturales más importantes del país y América Latina, y la única de la región en su género.
En momentos en que la universidad ha cambiado de rumbo, renunciando a su vocación y a su capacidad para potenciar y propiciar el desarrollo de la cultura humana, nacional y regional, la revista se ha constituido en un medio fundamental para la expresión y el desarrollo del pensamiento y la cultura. En momentos en que las revistas universitarias han perdido, por completo, su visión cultural, Aleph se ofrece como el medio más adecuado para la difusión de las reflexiones de quienes creemos en el significado de la cultura y en la necesidad de contribuir a la formación y el desarrollo cultural del país.
En compensación a la especialización excesiva de los saberes, a la tecnificación y formalización de la llamada investigación científica, a la ausencia de reflexión en el campo de la filosofía y las humanidades, que han caído presa de la tecnificación y la formalización del discurso, la revista ha abierto sus espacios a ensayos y escritos que no caben dentro de los estrechos límites del discurso académico.
Por su universalidad en relación con los diversos campos de la cultura, la revista se ha convertido en un importante punto de encuentro que promueve y permite la expresión del talento regional, nacional e internacional. Pues Aleph es una revista nacional e internacional, nacida en la provincia, a través de la que hemos tenido acceso a escritos de pensadores del país del valor de Antanas Mockus, Héctor Abad-Faciolince, William Ospina, Jaime Jaramillo Uribe y José Fernando Isaza; hombres y mujeres de letras de España y América Latina como Graciela Maturo, Enrique Moya, Ricardo Bada, Diana París y muchos otros. La poesía ha ocupado en ella un puesto destacado; nos familiarizó con la poesía de Fernando Charry-Lara. Y su aporte a la difusión de la vida actual de la música, la pintura y la escultura no ha sido menor.
Figuras destacadas de la filosofía como Fernando Savater, Victoria Camps, Ernst Tugendhat, Gutiérrez Girardot y Rubén Sierra han tenido espacio en las páginas de la revista. Y nosotros mismos, cuando queremos desprendernos del rígido y formal mundo de la academia, buscamos en la revista Aleph el medio que haga posible que nuestras ideas y sentimientos fluyan en los ámbitos donde circula este medio de transmisión cultural. También allí han hecho sus primeros pinos jóvenes que posteriormente han alcanzado prestigio nacional. Porque el criterio para la publicación es siempre la calidad del contenido y la buena escritura. Y en ella resaltan además de lo valioso de su contenido, la pulcritud y amabilidad de su presentación. Aleph es una revista que invita a ser tocada, a ser mirada y a ser leída. Y aunque – o talvez porque – como hemos dicho no es una revista académica en el sentido técnico que hoy se le da al término, ella conserva y exige un manejo riguroso y responsable del campo que se trata.
Imposible hacer caso omiso de esos hermosos manuscritos a los que nos tiene acostumbrados Carlos-Enrique Ruiz, su director, los cuales impiden que perdamos en el olvido el gran valor de la escritura amanuense de los escritores, testigo fiel de la angustia del escribir. Las entrevistas, tan rigurosamente preparadas, y realizadas a escritores y pensadores de gran calibre y actualidad que dan fe del esmerado conocimiento del protagonista y de sus obras. Los números monográficos, dedicados con respeto y dedicación a un asunto, que recogen artículos de diversos escritores nacionales y extranjeros, como aquél dedicado al Quijote en sus 400 años, y que a pesar de su amplitud y pluralidad logran rigor en el tratamiento de los temas.
Difícil en un rato resaltar todas las bondades de la revista Aleph, tal vez baste con reconocer que los seres humanos podemos tener sueños y realizaciones durante el breve paso por esta tierra, y que cuando éstos se conservan a través de un medio escrito o impreso se multiplican cada vez que nuestros congéneres hacen uso de ellos a través de la lectura. Los que ocupen el espacio que dejemos dirán que la generación que los precedió dejó un legado; pero lo más importante, tendrán manera de evaluar ese legado y de seguir construyendo cultura desde nuestra región para el país y para el mundo.
Y es gracias a la labor constante y desinteresada de su fundador y director, El Maestro Carlos-Enrique Ruiz, y al acompañamiento constante pero callado de Livia, que hoy podemos celebrar, con gran satisfacción, el destacado papel que desempeña nuestra revista, la revista de Manizales y de Caldas en el país y en América Latina.
Respuesta de homenaje a la Revista Aleph, ofrecido por el “Programa Polifonía” y la “Escuela Municipal de Ciudadanía” (por: Carlos-Enrique Ruiz). Agradezco la generosidad que se ha tenido al distinguir a la Revista ALEPH ante tan selecta comunidad de estudiantes, en institución educadora de reconocida trayectoria y con la participación de personalidades, creyentes y promotoras de la cultura ciudadana, en relación con las más caras disciplinas de la inteligencia. Ocasión en la cual también se ocupan de conversar sobre Juan-Carlos Onetti, ese coloso escritor de nuestro continente, de quien el boletín número 55 de “Polifonía” publica tres relatos: «El gato», «El cerdito» y «El árbol», en los que se muestra la maestría del creador, con descripciones del mundo real y trascendencia en la interpretación de situaciones, con lugares de prominencia. Suficiente con recordar las frases iniciales de aquellos: en «El gato» comienza diciendo que «Muchas cosas desagradables se pueden decir o imaginar…»; en «El árbol» inicia: «Cuando aquella mañana de cielo feliz, la muchacha, violín en mano, llamó a la puerta…», y en «El cerdito» dice: «La señora estaba siempre vestida de negro y arrastraba sonriente el reumatismo del dormitorio a la cama.» En esas frases está el panorama de su literatura que va de sentimientos oscuros a la felicidad, pasando por los rastros apesadumbrados y dolorosos que suelen trajinar los humanos en el mundo, independiente de historia y de lugar.
Autor grande que da motivo para el libre examen de los miembros del taller, en la exploración de técnicas de narrar y de sentidos, con posibilidad de interpretaciones que puedan conectarse con las vivencias propias, cercanas, o referidas por terceras personas.
Pero el motivo de mi presencia aquí no es solo el de celebrar con ustedes la existencia de este programa singular, por su naturaleza y por el alcance, lo que me lleva a recordar una frase de ese también gran escritor y pensador de nuestro tiempo, George Steiner, quien ha dicho: «Mientras el lenguaje continúe marcando pauta, mientras podamos seguir hablando los unos con los otros, hay esperanza para la civilidad y la búsqueda de la verdad.» Y ese es el gran sentido que ustedes vienen ejerciendo al perseverar en el estudio de obras ejemplares, con el consiguiente diálogo que mantiene vivo el interés y la emulación en el terreno más fértil que ha construido la humanidad, como lo es la Cultura, con las diversas artes que involucra, en especial la literatura, expresión más generalizada, y en ocasiones con el poder de asumir la historia y otras ramas del conocimiento en colectividades y personas.
Pero, digo que ese no es solo el motivo; también está la razón de ser de una revista cultural que hemos llevado en las manos y en el alma, camino de medio siglo, con irrigación discreta por muchos caminos en busca permanente de la conversación que invoca Steiner, para cumplir con la intención de sembrar esperanza, con la verdad como enseña, sin posiciones banderizas, ni fanatismo alguno, apenas con el ejercicio del libre pensamiento, como medio de alcanzar libertad en el espíritu que, al compartirse, irradie gérmenes de vida plena desde la educación y la cultura.
Colegas han presentado panorama generoso de lo que ha intentado ser, y quizá ha sido, la Revista Aleph. De mi parte me ocupo a continuación de leer algunos poemas míos de diversas épocas, comenzando por dos de ellos en los que he explorado en el sentido de «Aleph», seguidos de otros, que ustedes dirán de qué se trata… (Manizales, Aula Magna del “Colegio de Nuestra Señora de los Ángeles”, lunes 27 de julio de 2009)
Nos escriben… “Quedan hombres pacientes y trabajadores en el mundo. Ellos valoran a los personajes importantes que pasarán a la historia orgullosa de los países donde nacieron. Les dedican mucho tiempo de sus vidas en tratarlos, conocer su obra, valorarla con justicia, y lo que es más humano y bello, les alegran muchos de sus días en edad avanzada./ Se encuentran de pronto en posesión de una tal cantidad de datos culturales que se orientan hacia la estructura documental. Así es Carlos-Enrique Ruiz junto a Livia González,…/ Estamos seguros de que Matilde Espinosa sabía que Carlos-Enrique era el mejor heredero de sus últimos poemas. Ese regalo invaluable de una poetisa que es nuestro orgullo nacional fue correspondido con el esfuerzo que él ha hecho al escribir su vida y valorar su obra… [se refiere al libro: “Matilde Espinosa en la contienda de vida y poesía”]. Y felicitarlo efusivamente porque sus archivos son modelos para ser copiados… / Pero cuando aparece con un número más de la Revista Aleph u otro libro publicado, llega sonriente y satisfecho con las ediciones bajo el brazo. En el viaje de vuelta ya concibe otro número y otra sorpresa editorial…/ Amiga de siempre, los abraza: Anielka Gelemur-Rendón” (Manizales, a 18 de julio de 2009)
“Apreciado CER: Lucida estuvo tu intervención cuando recuerdas a los grandes con frases que desde las primeras palabras abren los sentidos. Y apareces tú mostrando que los hombres de vuelo saben abrazar sentimientos de gratitud con esas gracias que surten el efecto de conmover. Bien merecidos los aplausos por tus textos y por la incansable labor que no dudo pidió sacrificios y sudores. Aleph es una institución para Colombia, corresponde a la admiración que suscita toda obra en profundidad y continuidad. Su gestor y director se lleva las palmas. Resalta que a pesar de lo difícil y quijotesco que resulta hacer cultura en nuestra patria, tantas veces rota, hombres de tu talla vencen cualquier molino de viento y se rodean de Sanchos a la medida del faro… esa luz que no sólo guía la revista sino sus derroteros ante la vista de tanto apasionado por la buena lectura. Y prueba de ello tus textos que del silencio hablan como se menciona al rey en su trono, pronto a dar en su discurso lecciones de sabiduría. La tuya, gigante. Tallada a pulso en la piedra, para siempre grabada en el corazón de los seguidores de tan loable destino de doncella en esplendores. Un bravo desde mis dedos en la tecla para romper el silencio y dejar en claro el eco de mi admiración unida al afecto que cada día crecen ante el rocío de nuevos amaneceres. Con amor. Bella Clara-Ventura” (Bogotá, 27.VII.09)
Hemos recibido… De la obra literaria (en poesía y novela) de Bella Clara-Ventura, los siguientes títulos: “Hechizos del bosque” (Club Editor S.A., Bogotá 2001), “Magias y retablos” (Ediciones Unión, La Habana 2004), “La voz de la pasión” (Ed. Oveja Negra, Bogotá 2006), “Atisbos de luz” (Ed. Gente Nueva, Bogotá 2007), “Oasis de un despertar” (aBrace Editora, Bogotá 2008) y copia de antología inédita de su poesía.
“The Last China Closet – Arquitectura, memoria y patrimonio en la isla de San Andrés”, bella edición bilingüe, con estupendas fotografías y monografía pertinente, como resultado de investigación de la Arq. Prof. Clara-Eugenia Sánchez (Ed. Universidad Nacional de Colombia, sede San Andrés, 2009), bajo la dirección editorial del Arq. Prof. Santiago Moreno G.
“Con-Juntos – Miradas eurolatinoamericanas al estudio transversal del territorio”, varios autores; Beatriz Nates-Cruz (coordinación y compilación; coedición del Instituto Francés de Estudios Andinos, Lima, y la Universidad de Caldas, Manizales 2008). El volumen corresponde al tomo 16 de la colección Actes & Mémories de L’Institut Français d’Études Andines.
“Co-herencia”, revista de humanidades de la Universidad Eafit, volumen 6, número 10 (Medellín, enero/junio 2009), con importantes artículos, de los cuales destacamos: “Cincuenta años después de Hiroshima”, de John Rawls; “Las formas de canonización de la novela colombiana en las historias literarias (1908-2006)”, de Gustavo-Adolfo Bedoya; “Las mujeres en El último encuentro”, de Judith Nieto; “Educación y pobreza: la hipótesis del capital individual y el capital social”, de Alejandro H. del Valle. Editor: Leonardo García-Jaramillo.
“Preludio y fuga – Historias trashumantes de la Escuela Nacional de Música de la UNAM”, Maria-Esther Aguirre L., coordinadora de edición, y coautora. Ed. UNAM, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, y Plaza y Valdés Editores, México 2008. Se destacan los siguientes ensayos: “Raíces y vuelos en la renovación musical. Los congresos nacionales de música de 1926 y 1928”, de M.E. Aguirre-Lora; “De cómo se inventaron los estudios musicales en la Universidad”, de la misma autora; “Transitar hacia la profesión de músico universitario: historias abiertas”, del pianista, compositor y profesor Ramón Mier-García; “Primeros acercamientos a los maestros fundadores de la Facultad de Música (1929), trabajo de biografía colectiva coordinado por M.E. Aguirre-Lora; “Construcción de una identidad universitaria: cantos entorno a la fundación de la Facultad de Música”, de M.E. Aguirre-Lora y otros.
“El caballo y el jinete”, de Oscar Espinosa-Restrepo (Ed. Gráficas Olímpica, Pereira, Col., 1995); “La palabra en el tiempo”, antología selecta del poeta peruano Washington Delgado (1927-2003), Lustra Editores, Lima 2007. “En-clave de sol del color”, edición bilingüe francés-español, del poeta peruano Manuel Trinidad Pantigoso Pecero (n. 1936), en traducción al francés de Nelson Vallejo-Gómez, quien expresa en prólogo: “Estos poemas [15] se refieren a pinturas de épocas diversas, a temas y soportes del universo pictórico del padre del poeta: Manuel Domingo Pantigoso, el fundador de la corriente artística denominada en su país Los independientes.”
“Lo sagrado como argumento jurisdiccional en Colombia – La reclamación de tierras indígenas como argumento de autonomía cultural en la Sierra Nevada de Santa Marta”, copia original de tesis de Doctorado en Historia (Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional, Bogotá), elaborada y presentada por el Prof. Arq. Juan Pablo Duque Cañas (2009), docente adscrito al departamento de Arquitectura en la UN-Manizales.