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N O T A S

Danilo Cruz-Vélez, pensador emblemático (Por: Carlos-Enrique Ruiz. Intervención en la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, el lunes 25 de abril de 2011). Grata oportunidad esta de la benemérita Sociedad de Mejoras Públicas para recordar a personalidad emblemática en la Cultura hispanoamericana, originaria de esta tierra, un tanto enmarañada en la geografía abrupta y bella, como en los acontecimientos históricos y sociales.

Tuve la fortuna de sentirme por años en la cercanía del maestro Danilo Cruz-Vélez (1920-2008) y de haber, con su guía, acercado su obra, la cual nunca será tiempo suficiente para aprovecharla en integralidad, con la perspectiva profunda de su pensamiento, riguroso y bien expresado, erigido por el más selecto estudio desde temprana edad, con el gusto por los autores clásicos y las lenguas clásicas y modernas.

Desde los claustros del Instituto Universitario de Caldas dio muestras de su talento, al lado de compañeros que, como en el caso de Guillermo Arcila-Arango, abordó lecturas con asiduidad y selección. Arcila-Arango fue su compañero de internado y de habitación, con quien leyó, en esos tiempos, obras de Ortega y Gasset, Spengler, Romain Rolland, Thomas Mann, O’Neill, Panait Istrati, entre otros autores de asombro. Muchachos, casi niños, en el bachillerato con esos alcances de preocupación por los más significativos autores en campos de las letras y el pensamiento, no deja de producir análogo asombro.

En esos mismos años del bachillerato Cruz-Vélez comenzó a escribir y produjo artículos para el diario «La Patria» y alguno para la recordable revista «Atalaya». Asimismo tuvo cercanía inicial con la obra de Bernardo Arias-Trujillo, en especial con su novela «Risaralda», por la manera como recoge una región geográfica privilegiada, consagrándola en su belleza de paisajes.

El talento intelectual de Cruz-Vélez pronto asumió vuelo nacional, cuando a los 19 años publica en «El Tiempo» un artículo que ha sido registrado como el primero en el que se reconoce en Colombia la valía literaria de Jorge-Luis Borges, a quien calificó, en ese escrito anunciador, como «poeta multánime», con una poesía «bañada por una ligera niebla mística», escrita en un «vocabulario de origen divino… encauzado en dirección terrena»: es su propia apreciación de adolescencia.

De 25 años de edad, graduado en Derecho, hizo parte de la fundación del primer programa profesional de Filosofía en Colombia (1945), bajo la figura de Instituto, en la Universidad Nacional, al lado de otros jóvenes profesionales igualmente ocupados de la naciente disciplina en el país, son ellos: Cayetano Betancur, Rafael Carrillo y Abel Naranjo-Villegas. Institución a la cual prestó sus servicios, desde aquel nacimiento, por algo más de un lustro. A los 28 años publica su primer libro en Bogotá: «Nueva imagen del hombre y la cultura», una de las tres obras que señala su principal discípulo Rubén Sierra-Mejía como de ruptura cierta con el neotomismo que imperaba (las otras dos son: «Lógica, fenomenología y formalismo jurídico» de Luis Eduardo Nieto-Arteta, y «Ambiente axiológico de la teoría pura del derecho» de Rafael Carrillo).

Su vocación intelectual se afirma en Bogotá al entrar a hacer parte de selecto círculo de escritores y pensadores que, con él, integraron el núcleo de la más alta significación en la modernización cultural de Colombia en el siglo XX, como fue el grupo aglutinado en la revista Mito, dirigida por el poeta y ensayista Jorge Gaitán-Durán y del que hicieron parte por entonces jóvenes descollantes, protagónicos, de siempre recordar, en diversas disciplinas, incluso de las artes plásticas: García-Márquez, Luis Flórez, Fernando Charry-Lara, Pedro Gómez-Valderrama, Orlando Fals-Borda, Alejandro Obregón, Eduardo Ramírez-Villamizar, Edgar Negret, Jaime Jaramillo-Uribe…

Por su vocación tempranamente definida en la filosofía y por circunstancias políticas adversas al ser despojado de la cátedra, con otros docentes, en la Universidad Nacional, Cruz-Vélez parte para Alemania en 1952, donde fue discípulo de Martín Heidegger. Pasa inmerso en los más arduos estudios filosóficos, en Friburgo, para regresar al país al cabo de siete años. A su retorno asume el decanato de la facultad de Filosofía en la Universidad de los Andes, y realiza trabajos de seminario, durante dos años, en la Universidad Nacional, al igual que algunas conferencias, y hace parte, con Karl Buchholz, de la fundación de la célebre revista Eco. Su aplicación docente no se prolonga demasiado, puesto que en cierto momento (1972) de su vida decide retirarse, sin jubilación, para profundizar en el estudio y ejercer su vida de escritor a plenitud.

Rubén Sierra-Mejía ha evocado a su maestro en el ejercicio de la cátedra caracterizándolo «por el rigor en la exposición y por la amplitud y solidez de sus conocimientos sobre el tema que trataba. Sus lecciones eran meticulosamente preparadas, sin dejar el menor margen a la improvisación. Las ideas se sucedían sin atropellarse, surgían siempre en el momento oportuno. La argumentación era impecable: nada quedaba sin demostrar… Era un verdadero maestro de la exposición académica.»

Importante es señalar que Cruz-Vélez fue un intelectual caracterizado por la excelencia, tanto en términos literarios como en los contenidos de pensamiento, y muy singular su actitud racional de no afectarse en su vida por la política, tan infestada por la mediocridad y la corruptela. Ejerció siempre de librepensador, con elaboración de escrituras y discreta actitud laicas. Tampoco hizo parte de clubes de elogios mutuos, ni medró en diarios, revistas o editoriales, menos en gobiernos, para conseguir posiciones o beneplácitos de publicidad, a la cual fue tan ajeno. Sus artículos y ensayos fueron acogidos por la calidad singular en órganos colombianos e internacionales. Y poco a poco, sin la presión de instituciones ni de editoriales, fue dando a luz volúmenes que hoy configuran el cuerpo más esclarecido de la Filosofía en Colombia, de reconocimiento en los más amplios ámbitos académicos.

Además de la primera obra citada, publicada en 1948, es autor de los siguientes libros: «¿Para qué ha servido la filosofía? (1967), «Filosofía sin supuestos» (1970, 2001), «Aproximaciones a la filosofía» (1977), «De Hegel a Marcuse» (1981, 1986), «Nitzscheana» (1982), «La técnica y el humanismo» (1983), «El mito del rey filósofo» (1989), «Tabula rasa» (1991), «El misterio del lenguaje» (1995), «La época de la crisis» (volumen de conversaciones con Rubén Sierra-Mejía, 1996). Y están por recogerse en volumen ensayos dispersos en revistas internacionales y nacionales.

En sus reflexiones Cruz-Vélez tuvo el valor de analizar situaciones de la crisis de la modernidad, representada en el apogeo de la técnica y del mercantilismo, donde él percibía desvío en la esencia más favorable al destino humano, con defensa radical del Humanismo. Llegó incluso a calificar la técnica moderna como el «supremo poder histórico de nuestro tiempo», con todo lo aterrador que esa apreciación implica, al pasar por una plenitud que advierte, con tendencia a volverse contra su propio creador, en amenaza a la «dimensión esencial del hombre».

Sus contribuciones teóricas siguen siendo palpitantes, al haber investigado sobre problemas fundamentales de la filosofía, en conexión con el sentido del ser, del ente, de la persona en sus funciones de individuo y de sociedad. La Cultura fue objeto de honda preocupación, a tal grado que Rubén Sierra-Mejía, su discípulo más notable y más cercano, reconoce que Cruz-Vélez estima «que la creación de la cultura no hace posible sólo la espiritualidad, sino también al hombre en el momento en que abandone el universo de las formas simbólicas.» La poesía fue, de igual modo, un tema sustantivo, al indagar por su naturaleza, con cercanía de autores alemanes e hispanoamericanos, reflejado en ensayos, por ejemplo, sobre Aurelio Arturo y Eduardo Carranza, entre otros.

Para terminar esta mínima semblanza, quiero recordar varios acontecimientos que me marcaron. En primer lugar supo aceptarme invitación a ciclo de conferencias que tuve en la Biblioteca Nacional de Colombia, cuando era algo esquivo para ese tipo de presentaciones públicas, por su dedicación absoluta, en soledad, al estudio, a la reflexión y la escritura elaborada. Conferencia titulada «Las desventuras políticas de Heidegger», fue la suya en el ciclo «Jueves de la Biblioteca Nacional», dictada el jueves 28 de agosto de 1984. Por otra parte, me correspondió promover y conferirle, con acompañamiento del H. Consejo Superior, el título de «Doctor honoris-causa» que le otorgó la Universidad de Caldas el 30 de noviembre del 2001, en solemne acto realizado en Bogotá, en la casa-museo del pintor Gómez-Campuzano (sede Norte de la Biblioteca Luis Ángel Arango). De igual modo tuve la iniciativa de hacer una edición monográfica de la Revista Aleph, identificada con el número 143, de octubre/diciembre del 2007, un grueso volumen que contó con selectos colaboradores, entre colegas suyos y ex alumnos, además de haber rescatado de sus archivos un valioso manuscrito intitulado: «Hegel y el problema del fin de la ética». Volumen que alcanzó a apreciar en sus manos, algunos meses antes de su muerte. La Revista Aleph –con 45 años de existencia y 156 ediciones- fue escogida por él, de manera generosa, para dar albergue, en primicia, a algunos de sus artículos, ensayos y manuscritos autógrafos, como los siguientes:

CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Cuervo y la ciencia en Colombia. Aleph 109, abril/junio, 1999, pp. 2-4.
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. El ocaso de los intelectuales en la época de la técnica (tomado de Tabula rasa, Ed. Planeta, Bogotá, 1991, pp. 259-272.) Aleph 87, octubre/diciembre, 1993, pp. 17-23.
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Manuscrito autógrafo. Aleph 100, enero/marzo, 1997, p. 40.
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Sobre el lenguaje. (Manuscrito autógrafo). Aleph 56, enero/marzo 1986, p. 16.
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Sobre los comienzos de Hegel. Aleph 100, enero/marzo, 1997, pp. 36-40
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Unamuno y la modernidad del mundo hispánico. Aleph 64, enero/marzo 1988, pp. 27-32.
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Carta (manuscrito autógrafo). Aleph 87, octubre/diciembre, 1993, p. 16.
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Carta en manuscrito autógrafo, del 7 de mayo de 2007. Aleph 143, octubre/diciembre 2007; p. 5
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Hegel y el problema del fin de la ética. Aleph 143, octubre/diciembre 2007; pp. 15-46
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Carta en manuscrito autógrafo del 6 de mayo de 1989. Aleph 143, octubre/diciembre 2007; p. 76
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Carta en manuscrito autógrafo del 14 de enero de 1992. Aleph 143, octubre/diciembre 2007; p. 112
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Tarjeta con manuscrito autógrafo, del 31 de enero de 1988. Aleph 143, octubre/diciembre 2007; p. 137
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Sobre con manuscrito autógrafo. Aleph 143, octubre/diciembre 2007; p. 169
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Jorge-Luis Borges: el poeta de las claridades y de los abismos de la muerte. Aleph 143, octubre/diciembre 2007; pp. 201-205.
CRUZ-VÉLEZ, Danilo. Firma autógrafa. Aleph 143, octubre/diciembre 2007; p. 211

Su condición de intelectual y escritor, de las más calificadas connotaciones, independiente de fortines deleznables, debe proyectarse en las nuevas generaciones con la edición crítica de su obra completa, responsabilidad que debería asumir la Universidad de Caldas, e, incluso, en alianza con la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de los Andes, como el mayor homenaje a su memoria. Para el efecto podría conformarse un grupo de unos tres especialistas en cabeza de su alumno esclarecido, el Prof. Dr. Rubén Sierra-Mejía. Algo similar hizo la Universidad de los Andes, en homenaje en vida, a nuestro mayor historiador, creador de Escuela, el maestro Jaime Jaramillo-Uribe, publicándole su obra completa. La SMPM puede formular oficialmente la propuesta, con comunicación a los respectivos rectores.

Normas jurídicas y morales (por: Heriberto Santacruz-Ibarra). No es fácil explicar en frases sencillas el asunto. Según lo que pienso, depende de la ruptura, no sólo en la teoría, sino –más importante- en la práctica, de los ámbitos moral y político (o jurídico), lo que ha llevado al extremo subjetivismo (relacionado estrechamente con la atomización de los individuos en las sociedades actuales).

En una sociedad normal, en la que las interrelaciones humanas estén gobernadas por sus respectivas normas morales fundamentales, cuando éstas no se cumplen entrarían en funcionamiento las normas jurídicas, una de cuyas características fundamentales es la de que son de obligatorio cumplimiento (una fuerza externa –el Estado- las hace cumplir).

En ese sentido se puede decir que «las normas (jurídicas) están por encima de la moral y de la ética»´.

Pero es importante que los estudiantes comprendan que lo moral consiste en las interacciones personales, por lo que se trata siempre de una dimensión eminentemente social. No se puede «hacer lo que a cada quien le de la gana», que es como el subjetivismo plantea la cuestión, pues en tal caso la sociedad se disuelve en la violencia. Cuando esto ocurre el derecho deja de servir para lo que se creó, por el simple hecho de que no «da abasto», que es lo que ocurre entre nosotros. Esto es lo que permite concluir que el problema fundamental de los colombianos es de carácter moral.

Queda, sinembargo, explicar por qué las normas morales fundamentales –respeto y responsabilidad- se disuelven o dejan de ser operantes: desde mi punto de vista no hay otra explicación que por la injusticia.  

Pintura de Oscar-Felipe Zuluaga


Patronato histórico de la Revista
. Alfonso Carvajal-Escobar (?), Marta Traba (?), Bernardo Trejos-Arcila, Jorge Ramírez-Giraldo (?), Luciano Mora-Osejo, José-Fernando Isaza D., Rubén Sierra-Mejía, Jesús Mejía-Ossa, Guillermo Botero-Gutiérrez (?), Mirta Negreira-Lucas (?), Bernardo Ramírez (?), Livia González, Matilde Espinosa (?), Maruja Vieira, Hugo Marulanda-López (?), Antonio Gallego-Uribe (?), Santiago Moreno G., Eduardo López-Villegas, León Duque-Orrego, Pilar González-Gómez, Rodrigo Ramírez-Cardona (?), Norma Velásquez-Garcés, Valentina Marulanda, Luis-Eduardo Mora O. (?), Carmenza Isaza D., Antanas Mockus S., Guillermo Páramo-Rocha, Carlos Gaviria-Díaz, Humberto Mora O., Adela Londoño-Carvajal, Fernando Mejía-Fernández, Álvaro Gutiérrez A., Juan-Luis Mejía A., Marta-Elena Bravo de H., Ninfa Muñoz R., Amanda García M., Martha-Lucía Londoño de Maldonado, Jorge-Eduardo Salazar T., Ángela-María Botero, Jaime Pinzón A., Luz-Marina Amézquita, Guillermo Rendón G., Anielka Gelemur, Mario Spaggiari-Jaramillo (?), Jorge-Eduardo Hurtado G., Heriberto Santacruz-Ibarra, Mónica Jaramillo, Fabio Rincón C., Gonzalo Duque-Escobar, Alberto Marulanda L., Daniel-Alberto Arias T., José-Oscar Jaramillo J., Jorge Maldonado (?), Maria-Leonor Villada S., Maria-Elena Villegas L., Constanza Montoya R., Elsie Duque de Ramírez, Rafael Zambrano, José-Gregorio Rodríguez, Martha-Helena Barco V., Jesús Gómez L., Ángela García M., David Puerta Z., Ignacio Ramírez (?), Jorge Consuegra-Amador, Consuelo Triviño-Anzola, Alba-Inés Arias F., Lino Jaramillo O., Alejandro Dávila A.

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Edición No. 157