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Un año sin el Cronopio

A un año sin Nacho resulta manido decir cuánta falta nos han hecho él y sus Cronopios. Basta imaginarlo en compañía de sus fantasmas felices  para  tener la certeza de que está mejor en el más allá.  A veces su risa  se asoma por la ventana disfrazada de canto de tominejo para  renovar  sus reflexiones, su poesía, su lúdica… Entonces  ruego que su catala eterna  no se interrumpa ante los rumores de lo que pasa aquí: las componendas de la política, las marrulladas de la reelección, las monstruosas confesiones de los paras, los objetivos militares de las FARC, los secuestrados, los desplazados…  y el telón de plomo de las pirámides para  que no nos enteremos de los falsos positivos.  Sigue tu catala, en tu cielo con Cortázar, Miller y Calvino. Pasa de largo, porque si te detienes un instante, tu reciedumbre ética no te permitirá vivir tu muerte en paz.

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Edición No. 148