“Grandes temas de nuestro tiempo”.
Con este título publicó la Universidad de Caldas un volumen de memorias que recoge buena parte de las conferencias de programa creado por Carlos-Enrique Ruiz en la Universidad Nacional de Colombia (sede Manizales) y luego continuado por él en la Universidad de Caldas, en compilación de la profesora Maria-Mercedes Molina (Manizales, 2008; 356 pp. ISBN: 978-958-8319-48-3). Los siguientes son apartes de la presentación pública que hizo el profesor Mario-Hernán López B., Vicerrector de Proyección, en el acto académico correspondiente, ocurrido el 16 de diciembre:
“… leí el prefacio, el prólogo, la introducción y el epílogo, revisé algunas conferencias escogidas a partir de los afectos que me generan los autores y las afinidades con los temas; las encontré casi todas presentadas en un agradable tono conversacional en las cuales se incluye el diálogo final de los conferencistas con el público. En los textos fueron apareciendo frases de aquellas que detienen al lector, le obligan a levantar la cabeza por un momento y luego a releer buscando aumentar el placer del hallazgo; encontré delicadas aproximaciones a la problemáticas del país, al papel de las instituciones, a la vigencia de la academia y al desarrollo de campos específicos de las artes y las ciencias. Algunas conferencias llaman la atención por los contenidos académicos y el peso intelectual de sus autores, otras concitan por las cosas que insinúan o sugieren:
“El profesor Guillermo Páramo en su conferencia del 13 de septiembre del 2001, advierte que ‘todas las culturas necesitan de un grupo de personas que rompan las escalas de lo ordinario, de lo ordinario trivial, de lo ordinario local, de lo ordinario de lo inmediato y de lo actual’. Seguir la argumentación del profesor Páramo implica reconocer que la Universidad es importante para la sociedad por ser generadora de nuevos saberes y gestora de profesores y estudiantes capaces de inquirir. Profesar significa declarar abiertamente, declarar públicamente. Profesar, dice un filósofo contemporáneo, es dar una prueba comprometiendo la responsabilidad.
“Por momentos en el libro emerge la Gracia, otra cualidad que debe acompañar la vida universitaria: en la presentación que José-Fernando Calle le hace a Gustavo Wilches-Chaux -en su conferencia de abril 19 de 2002-, relata una anécdota espléndida: ‘Hace tiempo me contaron que traído Gonzalo Arango a Manizales, a dar una conferencia, sus anfitriones se emborracharon y no había quién lo presentara, se acudió entonces al portero que escoba en mano arrimó al micrófono y soltó esta magnífica fórmula: Les presento a don Gonzalo Arango, muy conocido’. La gracia, una cualidad ligada a la observación, el humor, la creatividad y la capacidad para narrar, parece perdida entre la formalidad académica y el acartonamiento de los tiempos que corren. Las cosas solo le suceden a quién puede contarlas, dice Paul Auster.
“Una páginas más adelante, el profesor Marco Palacios pone polo a tierra con relación a los tiempos que vive la Universidad al hablar con algunos estudiantes sobre los cambios en los mercados del trabajo y la ampliación de los derechos de los ciudadanos: ‘Hace treinta o cuarenta años, cuando tenía la edad de ustedes, las posibilidades de entrar a la Universidad, y luego de emplearse, eran muchísimas más altas que las actuales. El futuro de los jóvenes de hoy es extraordinariamente incierto en relación con las generaciones anteriores y, al mismo tiempo, las expectativas que ustedes tienen, los derechos que tienen, al menos en la letra de la Constitución y de las leyes, son superiores a los que tuvimos, por ejemplo, los de mi generación’.
“Como un mosaico expuesto a la luz van pasando por el libro reflexiones y diálogos que abarcan la política, el ambiente, el arte, la antropología, el derecho, la historia, la ética, la arquitectura, le educación, la literatura y los asuntos internacionales en los inicios del siglo XXI. Al avanzar, el lector va advirtiendo que la Universidad se ubica en el centro de los acontecimientos.
“Debe celebrarse la publicación de este libro por tres motivos: la evidente provocación que genera el contenido, su capacidad para elevar la autoestima universitaria, y la dedicación de María-Mercedes Molina a la elaboración de un trabajo que hace honor a una respetable carrera universitaria.”