Hazel Robinson-Abrahams, en diálogo
El apellido Berelski/Robinson es predominante en Providencia, apareció a mediados del Siglo XVIII; se dice de un marinero polaco enfermo que fue dejado en la isla y al nacer su primer hijo en el lugar, cambio el apellido de Berelski a Robinson.
Alexander Emanuel Abrahams, hijo de Alexander Abrahams y Amelia DeSouza, emigró de Jamaica a fines del siglo XVIII.
Contribuyeron también a los orígenes, la tribu de los Mosquitos de la costa de Panamá y la tribu de los Mandinka del Oeste de África

–¿Cómo fue el ambiente de su niñez y de la juventud, y la vida en las Islas?
Mi niñez, llena de preguntas sin respuestas. Estaba bien implantado eso de que “los niños y los esclavos deben ser vistos mas no escuchados”.
La juventud, llena de frustraciones, pero llevaderas.
–¿Cómo fue la vida en el Puerto Libre?
El régimen del Puerto Libre inicialmente fue como un descubrimiento, lleno de oportunidades de trabajo e independencia. Pero a medida que se fueron asentando nuevos inmigrantes o residentes entró un sentimiento de desplazamiento.
-¿En qué momento se va a vivir al exterior, y por qué circunstancias? E igual, ¿cómo fue su reinserción a San Andrés, en el retorno?
El vivir fuera de las Islas y de Colombia, fue por haber contraído matrimonio, pero a pesar de la distancia las Islas siempre estuvieron muy vivas en mi recuerdo.
–¿Tuvo influencias tempranas por la lectura y la escritura? ¿Recuerda lo que primero escribió?
No recuerdo haber leído un libro entero antes de los 15. Y el primero fue “Fountainhead” de Ayn Rand que a un radioaficionado se le olvidó en la casa de mi tío, después de una consulta por radio. Y lo primero que escribí para ser visto, fue una tarea en los 50 sobre Adolph Hitler y sus posibles últimos pensamientos. Supuse que su ateísmo podía fallar en el último momento. Estudiaba en un colegio protestante donde se hacía énfasis en la salvación del alma por el arrepentimiento.
–¿En qué momento se decide por hacerse escritora, y cómo fueron dándose sus primeros trabajos literarios?
No fue decidido, las circunstancias me eligieron. Sin mucho a favor de la buena literatura pero “El Espectador” me invitó a exponer mis observaciones sobre las consecuencias de lo que estaba pasando en las Islas con el régimen de Puerto Libre.
– Da la impresión que es muy cercana a la obra de Derek Walcott…
Admiro a Derek Walcott, me convence que somos un solo pueblo, un solo espíritu, nuestras heridas fueron hondas pero se han cicatrizado, sufrimos del mismo anhelo de ser reconocidos por todos nuestros sacrificios a favor de muchos.
-¿Tiene conocimiento de la gran obra “Biografía del Caribe” de Germán Arciniegas?, en tal caso, ¿cuál es su valoración de esa obra? Importante sería promover un seminario internacional en San Andrés, con apoyo de la Universidad Nacional de Colombia, sobre el sentido y alcance de ese libro.
La “Biografía del Caribe” es y seguirá siendo la brújula para navegar en la región. Muy cierto, la Sede en el Caribe de la Universidad Nacional se ha demorado en ofrecer un seminario sobre el particular.
–¿De qué manera se dio su vinculación a “El Espectador”, creo que a partir de 1958, donde publicó una serie de artículos? ¿Puede aludir a sus temas e intereses, y al nombre global como fueron acogidos?
Las Islas eran conocidas únicamente por nombre e imágenes de fotografías.“El Espectador” se dio a la tarea de hacerlas conocer con su sección de ‘Preguntas y Respuesta’ de GOG, Gonzalo González. Y como lectora asidua encontré en esa sección el puente entre las Islas y el interior del país.
Y sin saber absolutamente nada sobre manejo de los medios de comunicación o la política del periódico decidí corregir las imprecisiones a las informaciones sobre la historia y estas observaciones fueron publicadas.
-De igual modo, a partir de 1968 usted produjo una serie de cartas públicas, ¿nos relata esa producción y la finalidad de las mismas?
Trataba de hacer conocer cómo éramos en verdad, cuando criticaban negativamente lo que se desarrollaba en las Islas
-Por su intensa actividad, además de portadora de ejemplar don de gentes, usted hizo relaciones con personalidades colombianas y de otras latitudes; por favor, cuéntenos algo de esas relaciones.
Son relaciones interesadas en el desarrollo de la vida del Archipiélago, antes y después del régimen de Puerto Libre.
Otros, por el desarrollo de vida de los descendientes de los primeros nativos teniendo en cuenta que fuimos las únicas islas del Caribe que recibimos la liberación de la esclavitud con independencia económica
–¿Cuándo y cómo aparece su interés por la política, y cuál su experiencia en ese campo?
Experiencia ninguna. Hubo una ocasión donde amigos me hicieron pensar que era la forma de lograr los cambios que se necesitaban en la época.
-Pero me da la impresión que lo más importante de su vida es su obra literaria, hablemos un poco de ella. ¿Cómo fueron surgiendo sus novelas, en temáticas, escrituras, publicación y difusión? En especial me gustaría que se expandiera sobre su obra No give up, Maan!, que incluso fue reeditada en Cuba.
El profesor Santiago Moreno como director de la Sede del Caribe de la Universidad Nacional de Colombia leyó “No Give Up Maan” y se arriesgó a publicarla.
Al escribir trato de repetir las voces que siento como gritos de un siglo al otro.
La publicación en Cuba surgió de ellos mismos, del Ministerio de la Cultura.
–El Ministerio de Cultura de Colombia ha impulsado la publicación de una ambiciosa biblioteca de literatura afrocolombiana; ¿cómo ha sido su vinculación a ese proyecto?
Con la obra “No Give up, Maan” en inglés y castellano.
– ¿Qué es, cómo se desarrolla y cuál su vinculación al proyecto “Leer el Caribe”?
“Leer el Caribe” es un ambicioso proyecto de impulsar la lectura en los colegios de la costa caribe sobre la historia de la región. En el caso nuestro es hacer conocer nuestra historia, costumbres, manera de vivir como colombianos que igualmente somos.
–¿En qué consisten y cuál es el origen y desarrollo de las exposiciones “The Spirit of Persistence”?
Es casi como un homenaje a una forma de vida. La navegación por los 700 kilómetros de mar que nos separa del interior del país. Con embarcaciones de vela de no más de 60 pies, donde la vida de los hombres dependía de su valor, pericia, don de mando, espíritu de aventura, abnegación todo por la necesidad de la comunidad.
-¿Cómo ha sido el método de investigación y de escritura para conseguir el resultado en sus valoradas obras literarias?
Fui descubriendo publicaciones en el exterior sobre las Islas, especialmente de siglos pasados. Las personas de más edad que me colaboran y en los 50, los marineros de las goletas.
Todo el “Meridiano 81” se escribió en máquina de escribir mecánica. Con “Sail Ahoy!” y “El príncipe de Saint Katherine” ya había descubierto la computadora.
–¿Cómo se desarrolla su vida en la actualidad: actividades, escrituras…? ¿Qué obras tiene inéditas? ¿Tiene proyectos de escritura que esté adelantando? ¿Cómo se compaginan las escrituras en inglés y en español?
No hay nada extraordinario en el diario vivir. Pero siempre surge en el ambiente recuerdos que merecen compartirse o relatos que en la actualidad son inimaginables.
Libros inéditos …”Da so e go” que relata el principio del régimen de Puerto Libre. Y, “Si Je Pui (I will if I Can)” que recrea la liberación de los primeros esclavos de Providencia.
¿Idiomas? Pienso en inglés y escribo en castellano.
–Cómo ha sido su vinculación y reconocimiento de la sede Caribe de la Universidad Nacional de Colombia?
Siento que entré de la mano de “No give up, Maan” por la puerta grande a la Sede, con un completo desconocimiento del ambiente, funcionamiento o política de la Universidad. No tengo sino agradecimiento para la Sede y su personal.
–¿Cómo observa la situación actual de San Andrés y Providencia, y su mirada al futuro? ¿Cómo ve el conflicto con Nicaragua por el mar territorial?
Las Islas son como una goleta a la cual se le ha dado permiso de zarpe, con buenas velas, viento a su favor, marinería dispuesta y llega en medio del océano sin saber a qué puerto dirigirse.
Desde que tengo uso de razón, escuchaba que San Andrés y Providencia eran de Colombia pero llegué a sospechar que para Colombia eran unas islas demasiado lejos y distintas al resto del país. Se trató de acercarnos con la declaración del Puerto Libre. Pero han llegado a ser sinónimo de mercancía de prohibida importación, mar y playa.
Con respecto a La Haya, es un mar que se quitó a Colombia pero no a San Andrés y Providencia. Colombia sigue sin conocer sus Islas.
–En lo personal, ¿es optimista? ¿Qué razones o motivos la inducen a tener esperanza en el género humano?
Tengo Fe, creo que es indispensable para el optimismo. Lo primero me obliga a lo segundo.
–¿Cuál ha sido su vinculación con la poesía, como lectora y escritora? ¿Cuáles son sus poetas y músicos de cabecera?
Tengo una infidelidad perdonable cuando se trata de músicos y poetas. Ninguno en particular y de todos un poco.