Adriana Escobar C.
(Escribe, en su memoria, Mónica Jaramillo). Todos tenemos una forma única de ser, de ahí nuestra calidad de irremplazables. La forma peculiar de ser de Adriana nos cautivó a todos. Todo en ella la hacía ser un ser adorable, atrayente en grado sumo. Estar en compañía de un ser tan bello, lleno de riquezas interiores siempre fue gratificante, un privilegio. Vamos a sentir la ausencia de Adriana en la misma medida del bienestar y agrado que nos deparaba su presencia. Sus gustos eran selectos. Su gusto, exquisito; su sensibilidad, artística. El producto de su trabajo: la poesía, la talla en madera, la pintura, la fotografía, entre otros. Ella misma, preciosa. El que de ahora en adelante, por más que lo queramos, no podamos tener a voluntad a Adriana de cuerpo presente, no significa que no nos quede nada de ella. Queda para siempre a la disposición el sólido referente de ella impreso en nosotros. [Adriana colaboró con ilustraciones en la Revista ALEPH]
(Escribe, en su memoria, Mónica Jaramillo). Todos tenemos una forma única de ser, de ahí nuestra calidad de irremplazables. La forma peculiar de ser de Adriana nos cautivó a todos. Todo en ella la hacía ser un ser adorable, atrayente en grado sumo. Estar en compañía de un ser tan bello, lleno de riquezas interiores siempre fue gratificante, un privilegio. Vamos a sentir la ausencia de Adriana en la misma medida del bienestar y agrado que nos deparaba su presencia. Sus gustos eran selectos. Su gusto, exquisito; su sensibilidad, artística. El producto de su trabajo: la poesía, la talla en madera, la pintura, la fotografía, entre otros. Ella misma, preciosa. El que de ahora en adelante, por más que lo queramos, no podamos tener a voluntad a Adriana de cuerpo presente, no significa que no nos quede nada de ella. Queda para siempre a la disposición el sólido referente de ella impreso en nosotros. [Adriana colaboró con ilustraciones en la Revista ALEPH]