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Aleph en la Revista de Extensión Cultural UN 50 (Medellín, Col.)

“Una de las oleadas de la llamada globalización es la que corresponde a la circulación, validación y visibilización de los saberes. Los cada vez más omnipotentes dispositivos electrónicos de almacenamiento y recuperación de información van hibridándose y, a veces, reemplazando las instituciones creadas para tales propósitos cuando el libro y los materiales impresos eran sus únicos soportes.

Las muy consolidadas editoriales universitarias anglosajonas (University Presses), y sus epígonos franceses y alemanes, en menor medida, y las editoriales privadas dedicadas a la producción de revistas científicas (Journals), de cuanta especialidad y subespecialidad pueda imaginarse, marcan la pauta en volumen y circulación de productos académicos, tanto en sus formatos tradicionales como en sus nuevos avatares electrónicos. Paralelamente, los instrumentos de cualificación, indexación, acceso y validación, crean una retícula cada vez más prolija, por la que los diferentes boletines, revistas, anuarios, memorias de eventos, etc., son procesados y digeridos. En nuestro país, con índices vergonzosamente ínfimos de inversión en investigación científica y con resultados aún más exiguos, el aplicar los criterios resultantes de estas avasalladoras instituciones, da como resultado unas cifras desconsoladoras: confróntese, al caso, el número de publicaciones indexadas y las categorías asignadas, y compárese con el volumen de publicaciones periódicas hechas por universidades, centros de investigación, academias, etc. Las cifras no coinciden. Y las más “perjudicadas” son las publicaciones culturales, para las que los criterios son claramente inadecuados: el ensayo, por ejemplo, inventado por Montaigne y perfeccionado y convertido en sonda exploratoria indispensable del pensamiento filosófico, literario y cultural, literalmente no es clasificable dentro de las casillas pensadas para publicaciones científicas. Estas revistas han desarrollado en nuestro país y en América Latina un papel esencial en la divulgación de ideas, la creación de comunidades científicas y el cumplimiento del compromiso universitario con los entornos sociales. Piénsese en el empobrecimiento de nuestro país cultural sin la existencia de “Voces”, “Aleph”, “Mito”, “Eco”, “Gaceta de Colcultura”, “Número”, o la de nuestras revistas universitarias, que, como ésta, arriba a las 50 ediciones. Bienvenido, pues, un diálogo en el que podamos lograr, sin detrimento de tradiciones académicas consolidadas, un verdadero espacio en el que los saberes, como en la bella metáfora de Michel Serres, circulen por esos “pasos del noroeste” que conectan los océanos de trayectorias y exploraciones, sin exclusiones ni falsos paradigmas de cientificidad excluyente.

En este número 50, queremos ofrecer a nuestros lectores una fiesta de palabras e imágenes, gracias al generoso gesto de artistas amigos que nos han aportado su talento para lograr un hito memorable en esta edición, Félix Ángel, Hugo Zapata y Humberto Pérez. La mejor manera de celebrar esta mayoría de edad, es hacer dos homenajes: A Don Quijote y su aniversario, al que dedicamos el documento habitual, y a Neruda, cuyo “Libro de las preguntas” nos acompaña al final de cada artículo, al lado de viñetas de artistas tanto famosos (Picasso, Dalí, Doré, Daumier, Mingote, Guadalupe Posada…) o anónimos, que se han inspirado en Don Quijote y sus hazañas cuatro veces centenarias. La poesía política (R.H. Moreno D.), Nietszche, la dinámica entre caos y cosmos como sustrato del sentido, la frontera de investigación en óptica, Hanna Arendt y Gilles Deleuze, y el remanso de cuento, completan este recorrido, en el que la pasión por la divulgación y la discusión de ideas busca su cauce natural, resistiéndose a arbitrarios encasillamientos y aduanas, poniendo en contacto avances científicos, hallazgos estéticos e ideas.”

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Edición No. 137