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Arte en la educación

“La práctica artística en diferentes niveles de educación debe ser nuclear y fundamental, no complementaria o accesoria. Igualmente, la educación estética no debe ser un compartimento separado de otras materias. Por el contrario, toda la formación de nivel básico debe ser orientada con una perspectiva estética, sin perjuicio de que existan espacios específicos para el desarrollo de la expresión propiamente artística” (Puentes et al., 2020, pp. 146 y 148).

Así se expresa la Misión Internacional de Sabios 2019, convocada por el Gobierno nacional, en el volumen 8 de su informe final. Se agrega más adelante que la educación artística debe ser área fundamental del currículo y obligatoria desde la primera infancia y a través de todos los niveles y modalidades de la formación básica y media. Y pone de presente que es importante que los contenidos de dicha educación procedan de las diferentes regiones del país, especialmente de la propia región donde tiene lugar el proceso de enseñanza aprendizaje.

Cuando se observa que las humanidades y el arte tienden a desaparecer o a disminuirse en los diferentes currículos educativos (Nussbaum, 2010), la anterior recomendación es de una trascendencia histórica que hasta el momento no parece haber sido reconocida en forma apropiada por parte de las instancias educativas del país.

De mucho interés es conocer el libro central de la Misión, en el que se propone para el país una sociedad del conocimiento, a partir de unas reflexiones y propuestas. Existe una versión digital del libro (Misión Internacional de Sabios 2019, 2020).

Volviendo sobre la recomendación de una educación artística, conviene señalar que la Misión no se queda en el simple enunciado, pues ella se concreta en las siguientes recomendaciones:

Es necesario crear un Sistema Nacional de Educación y Formación Artística y Cultural, y una Política Nacional de Educación Artística y Cultural. El Ministerio de Educación debe producir lineamientos para lograr transformaciones curriculares, pedagógicas y evaluativas en primera infancia, básica y media, desde una aproximación estética, es decir, que desarrolle la percepción, la sensibilidad y la receptividad.

La Política Nacional de Educación Artística y Cultural debe contem­plar un programa específico para la educación y formación de maestros que tengan a su cargo contenidos relacionados con arte, cultura e industrias creativas y culturales en sus diferentes áreas y modalidades. Es fundamental, desarrollar redes que permitan el vínculo entre maestros de las diversas regiones del país, que posibiliten intercambios de saberes, metodologías y estrategias pedagógicas.

Finalmente, se debe garantizar que en cada una de las treinta y dos capitales de departamento funcione al menos una institución educativa especializada en artes. 

A propósito de todo lo anterior, es del caso destacar que de tiempo atrás diversos educadores se han ocupado de señalar el valor de una educación basada en el arte y por qué ella es tan necesaria en Colombia (Ruiz, 2007; Valencia Restrepo, 2014).

Vale la pena referirse a un reportaje del coordinador de las pruebas Pisa, Andreas Schleicher, en el cual atribuye el mal desempeño de los estudiantes colombianos en dichas pruebas a ciertos factores, entre los cuales menciona dos que vale la pena reproducir: “…son menos buenos para demostrar su conocimiento en contextos desconocidos que los de otros países, y esto se debe a que en Colombia la enseñanza está enfocada en la reproducción del conocimiento y no en su aplicación creativa… El conocimiento no es la información, sino lo que se construye a partir de ella” (Bustamante, 2014).

¿Cómo, por lo tanto, despertar o desarrollar la capacidad creativa en los niños y jóvenes, sobre todo para enfrentar problemas nuevos, transferir métodos de un campo a otro, imaginar nuevas realidades? En su obra La República, Platón se ocupa extensamente de la educación y allí argumenta que el arte, en especial la música, debido a sus atributos de ritmo y armonía, debe ser la base de la educación.

La educación artística recibió un tratamiento de fondo en un libro ya clásico titulado Education Through Art (Read, 1943). Mucho antes que Edgar Morin,[1] el autor propone una educación que integre las diferentes disciplinas, y agrega que ella debe contribuir a despertar, desarrollar e integrar dos atributos esenciales: percepción y sensibilidad. Son los artistas quienes más han alcanzado este último ideal y por ello tienen la capacidad de imaginar un más allá y de crear nuevas realidades.

Read[2] ve la educación como el cultivo de los diferentes modos de expresión, de tal manera que niños y adultos aprendan a bien expresarse en sonidos (músicos, poetas, oradores), en imágenes (pintores, escultores), en movimientos (danzantes, obreros), en herramientas o utensilios (artesanos). Todo lo anterior se relaciona con el arte, e incorpora primordiales facultades (pensamiento, lógica, memoria, sensibilidad e intelecto). En este sentido, el fin de la educación sería formar artistas, gentes calificadas en los diferentes modos de expresión.

Llevar a la práctica propuestas como las anteriores exige cambios en diferentes niveles, pero uno central se refiere a la necesidad de un cambio radical en el trabajo escolar. Aquí se propone impulsar la actividad artística por medio de los talleres de arte:

Deben estar centrados en el trabajo individual y colectivo de los niños y jóvenes. El maestro se desempeña como definidor de contenidos, orientador, estimulador y evaluador del avance de sus estudiantes. En cada semestre podría desarrollarse un taller específico, por ejemplo, de música y danza, dibujo y pintura, literatura, teatro, cine… Una finalidad del semestre podría ser la formación de un coro o un conjunto de danza, la apropiación del patrimonio musical regional o local y la exposición a composiciones musicales de calidad. Muy ambicioso sería familiarizar a cada estudiante con un instrumento musical, pues son grandes los problemas logísticos; tal vez ello podría ser posible con la ayuda de la propuesta de la Misión sobre la creación en cada departamento de una institución especializada en artes. A lo largo del semestre conviene trabajar la notación musical.

Una finalidad podría ser la creación de una obra teatral que permita convertirse en semillero para un grupo teatral de la escuela, y que eventualmente pueda tratar problemas sociales, ecológicos… de la región o la localidad. Hoy es posible hacer, con resultados sorprendentes, documentales, cortometrajes y películas con ayuda de un teléfono inteligente. La finalidad sería que cada estudiante o grupo de estudiantes produjera una pieza como las anteriores, eventualmente con referencia a la biodiversidad o el patrimonio regional y local, con presentación de situaciones sociales, de problemas ambientales, etc. También podría tratarse de una obra creativa de valor expresivo y estético.

Si se parte del reconocimiento de que el arte tiene una relación con las culturas humanística, científica y de las ciencias sociales, ello debe ser puesto de presente con una práctica que reúna maestros y estudiantes provenientes de actividades y cursos relacionados con dichas culturas, con el fin de interactuar en el enfrentamiento de un problema o un proyecto concretos.

Es urgente crear en la vida colombiana la cultura de la crítica y la cultura de la discusión. Crucial es aprender a discutir con argumentos, a criticar y a desarrollar el sentido de la autocrítica. Tan pronto sea posible, el maestro debe tener entre sus tareas fundamentales el desarrollo de las capacidades anteriores.

En los talleres de arte es conveniente propiciar la apropiación de las tecnologías de la información y la comunicación. Ante los avances de la universalización de internet en el país, conviene la interacción de estudiantes y maestros de diferentes regiones y localidades mediante el establecimiento de redes de información y de trabajo colaborativo. Además, circulan por la red numerosas plataformas educacionales que pueden complementar, debidamente orientadas por el maestro, el trabajo de los talleres.

Para terminar, es apropiado reconocer el arte como fuente de conocimiento. Alguna vez le preguntaron al gran director de cine Akira Kurosawa[3] qué quería decir con cierta película de su autoría. Replicó que, si pudiera contestar con palabras, entonces no habría hecho la película. Ojalá resulte claro para los niños y jóvenes que el arte, por ejemplo, en el caso de la pintura o la música, puede expresar lo inefable. Además, que el arte es una fuente de conocimiento y de crítica.

NOTAS

[1] Filósofo y sociólogo francés (1921-v.) [nota de Juan David Chávez Giraldo].

[2] Se refiere al citado crítico inglés Herbert Read [nota de Juan David Chávez Giraldo].

[3] Japonés (1910-v.) [nota de Juan David Chávez Giraldo].


Referencias

Bustamante, N. (2014). Educación en Colombia se basa en métodos anticuados. El Tiempo.
https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-13888215.

Misión Internacional de Sabios 2019 (2020). Colombia hacia una sociedad del conocimiento. Reflexiones y propuestas(vol. 1). Vicepresidencia de la República de Colombia, Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. https://mlr.vicepresidencia.gov.co/Documents/01062020–463953067-eBook-Colombia-Hacia-Una-Sociedad-Del-Conocimiento%20(1).pdf.

Nussbaum, M. (2010). Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Katz Editores.

Puentes, E., Osorio, R., Loboguerrero, C., Rodríguez, L. P., Jacanamijoy, C., Zolezzi, A., Arenas, E. y Hernández, O. (2020). Arte, cultura y conocimiento: propuestas del Foco de Industrias Creativas y Culturales (vol. 8). Vicepresidencia de la República de Colombia, Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. https://www.revistaaleph.com.co/site/wp-content/uploads/2023/01/arte-cultura-y-conocimiento_interactivo_3jul20.pdf.

Read, H. (1943). Education through art. Faber and Faber Limited.

Ruiz, C. E. (2000). Educación por el arte, de H. Read. Revista ALEPH, (114), 77-94.

Valencia-Restrepo, D. (20 de mayo de 2014). Una educación basada en el arte. El Mundo.

Nota: Este ensayo fue incluido en la siguiente obra: 
Chávez, J. (2022). Obra 8. 8 obras de 8 artistas. Sílaba

 

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Edición No. 204