Cuatro poemas referidos a la tenacidad de los poetas
Los hombres son una parodia de los Ángeles
In memoriam Tommaso Campanella, sacerdote y poeta.
Ciertos dias un rayo de sombra atraviesa
las altas ventanas y comparte
mi prisión. Miro una babosa
trepar por el relumbrante lado del pozo
de su propia baba. Los gritos
así como vienen son mios; luego
de Dios: mi justicia, heridas, amor,
sarcástica luz, pan, suciedad.
Yacer aquí en mi extraña
carne mientras el excesivo Tormento
duerme, manchado con su puntual alimento,
es alegría más allá de todas los cuidados
del mundo, por un tiempo.
Pero se nos ordena
alzarnos, cuando, en silencio,
controlaría mi voz.
Oración al Sol
In memoriam Miguel Hernández
i
Obscuridad
sobre todas las cosas
el sol
se levanta
ii
Los zamuros
saludan su carne
a mediodía
(el Infierno
calla)
iii
Ciego sol
destructor nuestro
bendícenos
para que podamos
dormir.
Domaine public6
In memoriam Robert Desnos, muerto en Terezin, 1945
Para leer puedo recomendar
los Padres. Cómo cultivaron ellos
la carne corrompida:
deliciosa contemplación: limpiamente
los gusanos batiendo melancolía
con la leche. Por ejercicio, prolongada
supresión de una muy impropia
habla desde decentes tumbas.
Si la tierra se abre ¿deben las bocas de los hombres
también abrirse? “¡No soy nada
si ahora no soy salvado!” o
“¡Cristo, qué pantomima!”. Los días
de la semana son siete pozos. Mira,
Señor, de nuevo
resucitamos y los jueces llegan.
Tristia: 1891-1938
Adiós a Osip Mandelstam
Difícil amigo, te hubiera preferido a tí
y no a ellos. Los muertos conservan sus vidas selladas
y de nuevo llego demasiado tarde. Demasiado tarde
los saludos, nubes de polvo y broncos gritos.
Las imágenes se crían en la mirada
del desconsuelo… ruinas en una pradera…
Algunos hombres se deslumbran con sus manos; otros
se arrastran buscando comida en el campo al borde del camino.
La tragedia todo lo contempla.
Quizás no nos toque pero está allí-
perfecta, insaciada – duro cielo de verano
deleitándose en esto, logrando su propio fin.