El humanista
Un retrato veneziano: él
cavila, el forzado huésped
cansado y conociendo su papel
en la mesa de las Musas.
Virtud es virtù.5Estos
labios discuten y alaban
algún rico aforismo,
una delicada carne blanca.
Las comunes manos que una vez
estuvieron turbias con la sangre de Platón
(¡Insípida! ¡Insípida!) descansan
secamente en los hábitos.