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El saber de la viva emoción en dos protagonistas: los maestros Anielka Gelemur-Rendón y Guillermo Rendón G.

Normal es, pero no tan frecuente, encontrar personas que tienen una capacidad mental, erudición, nobleza de carácter y enorme emprendimiento en labores múltiples. Es el caso de Anielka, profesional argentina establecida en Colombia desde 1966, descendiente de europeos (franceses e italianos), con herencia en destrezas en variadas disciplinas intelectuales, artísticas y manuales, con creatividad en bordados y tejidos, además de las artes culinarias heredadas de la mamá y de la abuela. Académicamente formada en la música, pianista de excelencia, con profesión de antropóloga y Ph.D. en Ciencias Etnográficas, obtenido en la Universidad Humboldt de Berlín. Entrada en años, con plenitud de sabiduría, memoria feliz y continuo trabajo en la investigación, con prelación en los temas indígenas. Desposada en Nova Iguaçu (Brasil) con Guillermo Rendón, músico-compositor, de igual modo con Ph.D. en la misma disciplina, en aquella universidad alemana. La obra de ambos es monumental. Ella es la documentalista principal en las investigaciones y obras que adelantan desde temprano en la vida.

Anielka nos condujo al conocimiento de la vida y la obra de Jan Amos Comenius, el checo creador de la Pedagogía, en elocuente conferencia que nos hizo, temprano en los años 70 del siglo pasado, en la Universidad Nacional de Manizales, acompañada de elocuente exposición de posters relativos al personaje. Dispone de manuscrito para publicación de libro sobre Comenius, además con traducción al español de alguna de sus obras.

Fueron profesores los dos de la Universidad Nacional de Colombia, de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja y de la Universidad de Antioquia. En Bogotá crearon el “Instituto Bókkota de Altos Estudios”, con academia para la formación de jóvenes en las artes de la música, donde impartían solfeo, gramáticas, armonía, contrapunto, composición, e integraron grupos corales e instrumentales de cámara. El maestro Rendón ha sido galardonado con premios nacionales e internacionales en composición de obras orquestales y de cámara, en la modalidad de música contemporánea. Ducho en manejo de lenguas modernas (inglés, francés, alemán, portugués, italiano) e indígenas, de la cuales ha trajinado Tunebo, Tukano, Kunimía, Cubeo, Chibcha, Quechua, y descubrió nueva lengua, la Umbra, que sistematizó en libro publicado (2011). Además, tiene conocimientos del latín y del griego.

Las casas donde han vivido han sido obras de restauración, con enriquecimiento imaginativo en todos los detalles, en especial por obra de Anielka. Los archivos que poseen son de una riqueza incalculable, por la documentación de apoyo en las investigaciones y por las indagaciones de campo que desarrollaron para sus investigaciones “Neolítico de la Sabana de Bogotá” (con la Universidad Incca de Colombia), “Hallazgos antropológicos del Vaupés” (con el Ministerio de Gobierno), “Tunebia, reserva ecológica y cultural” (con la Universidad de Tunja y Colciencias), y en tiempos más recientes (desde 1995) en resguardos de Riosucio (Caldas, Col.), con desarrollo del proyecto de ambos: “Caldas Rupestre”. Y con más de un centenar entre libros y partituras creados por el maestro Rendón.

Después de trasegar por el mundo y por universidades de Colombia, sentaron reales en Manizales, de donde es originario Guillermo, procedente de familia campesina. Se hicieron a casa en el barrio La Castellana, que fue de propiedad de la familia Jaramillo-Jiménez, diseñada por el arquitecto Róber Vélez, la cual han restaurado palmo a palmo, convertida en residencia y museo por las obras de arte, arqueológicas y el instrumental de música que les acompaña, con piano de cola y órgano en la cercanía.

En Manizales, con Guillermo se creó la “Cátedra Samoga” en la Universidad Nacional de Colombia, con 17 años en ejercicio, con 12 años anteriores de catedrático en la Universidad de Caldas, en el programa de “Diseño Visual”. Al término de cada semestre, ambos montan exposición con trabajos de los estudiantes, en diseños con especialidad en motivos aborígenes.

Anielka es personalidad de asombro, en los campos anotados. No deja de tener iniciativas de proyectos que van sacando a flote, así las dificultades sean mayores. Gestiones de apoyo, por un lado y por otro, con publicación de libros que testimonian los resultados de sus investigaciones. Han logrado ser escogidos por el Ministerio de Cultura por el alcance y singularidad de sus proyectos. Por poco más de 20 años han trabajado sobre regiones del municipio de Riosucio, primero con investigación de diez petroglifos, identificados como de las culturas Umbra, Chamí y Picará, que recogieron en calcos y que llevaron a la interpretación para descifrar aspectos de las culturas de esa manera testimoniadas. El resultado, un libro: “Samoga – Enigma y desciframiento” (Ed. Universidad de Caldas, Manizales 1998; 260 pp., en formato de 30×22 cms.). Obra meticulosa en la descripción del trabajo de campo, con la agradable crónica de los recorridos, las ubicaciones geográficas, en la reproducción de los petroglifos y en la interpretación científica de ellos, con detalles de asombro. Descubrimiento tras descubrimiento.

En 2016 publicaron libro (“El misterio del Kirma – Los Quimbaya hoy”) con resultado de investigación en la región de Riosucio, al descubrir la condición de la comunidad Kumba como heredera directa de los Quimbaya, con elementos esenciales que confirman esa continuidad: el sistema numérico, el calendario y la lengua, entre otros. La obra separa las escrituras de los dos autores. Ella se ocupa, entre otros aspectos, de describir los nueve períodos lunares (de la flor, del fuego, de la abeja, del agua, del venado, del viento, del conejo, de la Tierra y del búho) y cuatro ciclos relacionados con el plenilunio (noches sagradas), que tienen en cuenta lo biodiverso del hábitat y la tradición mítica de poderes astrales, con la diosa Luna reguladora del tiempo en las diferentes tareas de la comunidad. Como detalle especial refiere el “Poporo Quimbaya” (colección Museo del Oro, Bogotá) en su condición de medidor del tiempo, representado en las cuatro esferas de la parte superior, que simbolizan las cuatro noches sagradas coincidentes con el plenilunio de la última noche de los cuatro ciclos lunares. Resalta la manera como los Kumba-Quimbaya practican la “introspección” con el propósito de mejorar sus vidas y de alcanzar objetivos comunitarios.

Hace inventario con amplitud de los productos naturales en la dieta de los Quimbaya y de sus artes culinarias. Estudia la existencia del “Consejo de Sabios” en los Kumba-Quimbaya, que ejerce la justicia, para la regulación de los modos de vida y de los ritos ancestrales, con métodos de alcanzar unidad entre la racionalidad y los sentimientos hacia el alcance de conocimientos en un ambiente de paz.

En el libro: “Ciencia y Humanismo – ¡50 años de la Revista Aleph!”, Anielka escribió ensayo para desentrañar el origen de Humanismo europeo en cinco baluartes del pensamiento y la acción reformadora: John Wiclif, Petrarca, Paracelso, Jerónimo de Praga y Juan Hus, quienes desplegaron su acción en defensa de la “lengua madre”, a costa de sus propias vidas.

La Revista Aleph ha publicado escritos de Anielka: “Samoga, la roca viviente” (en colaboración con G. Rendón; Aleph No. 98, 1996;  pp. 52-55), con la interpretación de figura del jaguar, o “tasime”, en fragmento de roca con grabados, en relación con mitos Umbra y Embera, con implicaciones en lo ético y en los desarrollos de arte y lenguaje; “Jinopotabar, un mito chamí” (Aleph No. 100, 1997; pp. 229-233) que se ocupa de una parte del gran petroglifo “La madre del agua”, en bloque andesítico, descubierto en el corregimiento de Bonafont (Riosucio), donde se representa la confrontación de Jinopotabar y un mono aullador, en presencia de un venado y un ave que se alimentan de un árbol que al arquearse da origen al hombre-árbol, con la Luna encima de la cabeza del primero.  Y “Jaromir Uždil, educador por el arte” (Aleph No. 141, 2007; pp. 28-35), acerca de la obra de esa eminente personalidad checa, profesor de la Escuela Superior de Bellas Artes en Praga (1915-2006), especialista en educación por el arte, con testimonios de encuentros en esa ciudad maravillosa. Asimismo, se publicó la traducción del francés que hizo Anielka del ensayo “El arte y la educación” (Aleph No. 141, 2007; pp. 2-14) del profesor Uždil.

En su trabajo de permanente investigación, las labores son distribuidas, a la manera como lo expresa Anielka en carta personal al autor de estas líneas:

Quiero compartir contigo cómo trabajamos Guillermo y yo, en unión indisoluble desde hace 50 años./  Para los temas que firmamos conjuntamente, mi aporte es la recolección de datos, bibliografía, el armado de los sistemas representativos, los ordenamientos pedagógicos. Él ajusta todos mis resultados a través del método, porque tiene la gran capacidad de la síntesis. Y muchas veces al final con el enunciado de la ley./  Esa rarísima cualidad fue la que llamó la atención de los grandes pensadores europeos que conocimos en nuestros viajes./ Sus trabajos personales son derivados de sus propias concepciones. Es el caso del “Método teorético de análisis para la Poesía”. (2012)

Tarea grande inventariar los trabajos de ellos, no solo en los libros publicados y por publicar, sino en los artículos y conferencias en revistas y eventos especializados. A mano tengo el registro de ponencia que llevó Anielka al Congreso de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas, realizado en Niza (Francia) en septiembre de 1976. Su trabajo tuvo por título: “Morfología y Sistemas. Cultura Muisca”. Se trató de una elaboración sistemática de las representaciones rupestres andinoamazónicas, con acercamiento a la lingüística. Se demuestra en él la capacidad de los Muisca para la abstracción de los símbolos, en relación con los alfabetos existentes en el mundo. Ese estudio tuvo como soporte años de investigación de campo, de laboratorio y de gabinete, con resultado del ordenamiento y la comprensión de los sistemas representativos de la cultura Muisca.

Asimismo, Anielka presentó en ese evento otra ponencia: “La articulación comeniana como método auxiliar para el desciframiento de las morfologías polivalentes. Cultura Muisca”, en la cual exhibió su conocimiento profundo de la obra de Jan Amos Comenius, como instrumento de análisis para abordar formas manifiestas de una cultura aborigen en Colombia. Para ellos acudió a diversas representaciones rupestres, que identificó con caracteres asombrosos de “polivalencias representativas”, para cuya interpretación acudió al método de articulación desarrollado por Comenius. Como resultado obtuvo avances significativos en la comprensión del pensamiento de antiguos pobladores del altiplano cundi-boyacense.

En el mismo Congreso Guillermo presentó dos ponencias: “Testimonios gráficos de la hoya amazónica. Desciframiento de un petroglifo: estructura, índices direccionales, interrelaciones sociales y económicas”, la otra: “Familia Muisca, relaciones de parentesco”. En la primera de ellas se ocupó de presentar un petroglifo encontrado en “El Encanto” (Caquetá, Col.) de 17×1.5 mts., con su respectiva interpretación, a la manera de un desciframiento de las representaciones rupestres. En la segunda trató el método desarrollado por él para caracterizar la familia Muisca, con soporte principal en la lingüística antropológica y en la morfología de las representaciones rupestres.

Esta pareja de científicos-artistas-humanistas es de singular capacidad de trabajo en común, pero cada uno tiene su personalidad propia. Anielka es explícita, de fluida palabra, con memoria a flor de labio y conexiones históricas y culturales oportunas, escribe al vuelo con bella letra de rasgos dominantes, reflejo de su personalidad. Guillermo es pausado, reflexivo y mide las palabras cuando expone, de letra firme con arabescos en ciertos caracteres. Hasta en el porte físico marcan sus diferencias: Anielka proviene de corpulencia manifiesta; Guillermo, de porte menudo, y de ponderada actitud a cada instante.

  

Anielka: vida y formación

[Ref.: Con base en informaciones familiares, en especial del maestro Guillermo Rendón G.]


Anielka Gelemur-Rendón  
(Dolores, Provincia de Buenos Aires, Argentina, Noviembre 30 – 1927 – Manizales, Colombia, Julio 7 de 2017).

En plena Provincia de Buenos aires, en la pequeña ciudad de Dolores, en la República Argentina, el día 30 de noviembre de 1927,  nació Anielka María Gelemur.   Su padre, Ezequiel Gelemur, fue educador, con una fuerte atracción hacia la gran literatura universal, prefería sin embargo, hacer una escuela no solamente teórica, sino eminentemente práctica, con especial cuidado en el cultivo de la huerta y la formación de talleres variados, en los que sobresalía  la carpintería. La escuela estaba muy ligada a la comunidad, a través del trabajo,  los cuidados de la salud y la  cooperación comunitaria.  Pestalozzi había ya dado el modelo, que fielmente siguió el docente Ezequiel Gelemur para la educación de los jóvenes.

El primero de los Gelemur que pisó suelo argentino fue el doctor Jean Baptiste Gelemour, médico, abuelo del docente Ezequiel.    Su elegante rúbrica la hacía, a la manera francesa, como Gelemour que era su original. El doctor Gelemour llegó acompañado de un hermano de profesión químico.  Por comodidad de escritura y lectura, el apellido debía sufrir la elisión de la /o/ y el cambio fonético de la /g/ francesa por el sonido de /g/ aspirada, de la lengua española. 

La señora madre de Anielka, doña María Luisa Giunti, era descendiente de italianos, de los  primeros que llegaron a la pampa argentina, migración tan ricamente fortificada a fines de la segunda guerra mundial.  También ella fue una consagrada educadora, cultora de la música, de las bellas artes y del textil bordado, habilidades con las cuales enriqueció el taller de las niñas de la misma  escuela, que ella regentaba al lado de su esposo.  Sin duda, María Montessori inspiró en buena medida la pedagogía que doña María Luisa dedicó tan decididamente al cultivo de la sensibilidad del niño. 

Tal fue el ambiente de infancia y de niñez, hasta cumplida la escuela primaria, donde ella tuvo como maestros a sus padres. No debe pues sorprendernos que la pequeña Anielka haya desarrollado tempranamente sus dotes de pedagoga, pianista y observadora de la sociedad y de la naturaleza, que habrían de desembocar en su carrera pianística, en su inevitable dedicación a la investigación científica, en el desarrollo de su fina personalidad y su carácter amable, generoso y orientador.

Cumplida esa etapa, Anielka adolescente, fue enviada como interna al  Colegio de Nuestra Señora de la Misericordia, en la ciudad de La Plata, Argentina, donde ella, a los dieciséis años de edad, recibió el grado de Bachiller y Maestra. En la misma institución, la hermana Stella, de origen alemán, le enseñó a pintar, siendo Anielka, la más dotada de su grupo. Otra de las monjas la inició en el piano, tarea en la cual fue acompañada de cerca por doña María Luisa Giunti, madre de la adolescente, quien tempranamente le contrató a la profesora Dolores Chalela, en la ciudad de Miramar.  

Anielka nació casi accidentalmente en Dolores, y pasó la primera infancia en Miramar, Provincia de Buenos Aires.

Datos complementarios de familia:

El Dr. Juan Vucetich, de origen rumano,  otro de los ilustres inmigrantes a la Argentina, radicado en la ciudad de La Plata, fue el  creador del sistema de dactiloscopia, para la identidad de las personas, a partir de las huellas dactilares, sistema que fue aplicado al registro civil argentino,  con la participación de Juan Vucetich, hijo, quien contrajo matrimonio con Aurelia Gelemour, doctora en Filosofía y Letras, biznieta del Dr. Jean Baptiste Gelemour y prima hermana y la mejor amiga de Anielka.

Juan Vucetich, nieto, ya con la tesis aprobada, que habría de  conducirlo al título de médico, pasó a formar parte de los estudiantes suicidas admiradores  por el poeta López Merino, quienes se suicidaron en forma sucedánea, ante la impotencia de poder ejercer la medicina, durante la dictadura militar.  Él quería ejercer la medicina para ayudar a los más pobres. Sus padres quedaron sumidos en una angustia jamás superada.

Pintura de homenaje a Anielka, obra de su hijo el Arq.-Pintor Ezequiel Gabrielli-Gelemur

Continuemos con la cronología de estudios y aportaciones, en la biografía de Anielka Gelemur:  

1945. Concluidos sus Estudios de Música, fue  egresada del Conservatorio Albistur, de Buenos Aires, Argentina, como profesora superior de piano, con Medalla de Oro.1943-1946. Integrante del Taller de Tapicería Artística, diseño, proyectos y creación, de la profesora María Luisa Giunti.    
1946-1961. Fue profesora de música, en establecimientos del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires.                                                                              
1955-1956. Hizo especialización en música de cámara, en los cursos del profesor Adolfo Morpurgo,  en la Escuela Superior de Bellas Artes, de la Universidad de La Plata, Argentina.  Siguió a la vez el perfeccionamiento de piano con el profesor Jorge Fanelli, en Buenos Aires. 
1955-1958. Cursó estudios de piano, en la Escuela Superior de Bellas Artes, de la Universidad de La Plata, Argentina.
1958-1960. En la ciudad de Buenos Aires, Jorge Fanelli, de origen  italiano, pasó a ser el gran maestro de piano de Anielka.  Su técnica era impecable y a él recurrían pianistas de talla internacional quienes en gira de concierto visitaban la ciudad de Buenos Aires y aprovechaban la estadía para hacer el control de ritmo, fraseo e interpretación, bajo la supervisión de tan destacado maestro. Fanelli conocía bien el repertorio internacional del piano y jamás fue contrario a la preferencia de la joven Anielka por los autores contemporáneos.  Ella siempre tuvo una dedicación especial a las tendencias  modernas del Siglo XX.
1958-1960, Anielka Gelemur, juntamente con Gabriel Mazzuca, Nidia Berardi de Aragón y Celia Agnus Dei pasaron a formar  el “Cuarteto de Pianos”, en  La Plata, en la  Escuela Superior de Bellas Artes. Actuaban en la Plata, ciudad musical, por excelencia, y en la Provincia de Buenos aires. A finales de ese período, fue seleccionada para hacer el estreno de una obra de Heitor Vila Lobos.
1961. Cursó Polifonía Vocal con el maestro Pedro Valenti Costa, en el Comité Permanente de Educación Media, Manuel Belgrano, Buenos Aires, Argentina. El día 2 de diciembre de 1961, en la Escuela Superior de Música de la Universidad de La Plata, se conocieron Anielka Gelemur y Guillermo Rendón G., mientras se preparaban para participar en un Seminario Internacional de Música. Él tenía ya una sólida formación en armonía, contrapunto y fuga, análisis morfológico, composición musical y dirección orquestal, además de la formación humanística; había adquirido también un amplio panorama en historia de la cultura, iniciado todo en Colombia y perfeccionado en Argentina con los grandes maestros de la época.

Poco tiempo después de su conocimiento pasaron a integrar el equipo de productores de LR ll RADIO UNIVERSIDAD Nacional de La Plata, con su programa intitulado Minas Gerais y los músicos Contemporáneos Brasileños, audición que batió todos los records de sintonía en la programación de esa radioemisora.

El conocimiento de Anielka, pianista ya reconocida, fue para el compositor, estimulante y decisivo.  Este encuentro lo llevó sin temores a aplicar las técnicas  modernas en su composición y pasó del género coral al instrumental, de una manera sorpresiva: su primera obra instrumental no fue una pequeña pieza para piano, como generalmente hacen los compositores jóvenes, sino una obra de gran consistencia y complejidad.  Se trata de su  SONATA PARA VIOLÍN Y PIANO con recitativo en lengua quéchua, obra escrita en 1962, en La Plata, Argentina, grabada y transmitida, en Río de Janeiro, al año siguiente, a través de la Radio Ministerio de Educación y Cultura del Brasil. La interpretación estuvo a cargo del violinista argentino Francisco Corujo, concertino de la Orquesta Sinfónica Brasileña, la pianista Anielka Gelemur, y el actor brasileño, Ayrton Valadaum.  Los mismos intérpretes hicieron el estreno de la obra, en 1965,  en el ciclo de conciertos del Instituto Cultural Brasil-Alemanha, Río de Janeiro, y dentro del homenaje que dicho Instituto hizo al joven compositor, dedicándole un Festival integrado completamente con obras de su autoría.

Anielka Gelemur y Guillermo Rendón contrajeron matrimonio en Nova Iguaçú, Estado de Río de Janeiro, en 1965. 

Casi desde su arribo a la ciudad de Río de Janeiro, los esposos Rendón habían sido  acogidos por el Ministerio de Educación y destacados para la Radio Ministerio de Educación y Cultura, en la Campaña de Radiodifusión Educativa, con énfasis en Música do Novo Mundo, título del programa.

1963-1966. De gran  resonancia fue el desempeño de Anielka Gelemur, como Pianista en el Ciclo Paul Hindemith, en el Instituto Cultural Brasil-Alemanha, ciclo en el cual fueron interpretadas todas las obras de música de cámara con piano de este célebre autor del Siglo XX, quien se destaca precisamente en este género.                                                                                                      
1966-1968. Pianista del ciclo Música de Cámara, Radiodifusora Nacional de Colombia, en la ciudad de Bogotá.          
1967. Se desempeñó como Profesora de Estética Comparada, en la Facultad de Artes, en la Universidad Nacional de Colombia, en la ciudad de  Bogotá.    
1967. Profesora de Tapicería artística, Universidad Nacional, Bogotá.
1968-1971. Profesora del Taller de Integración de las Artes, en la Universidad Incca de Colombia.
1970. Realizó estadías de investigación en el Bodemuseum de Berlín, Alemania, Sección Textiles Coptos, cerámica, utilería en hueso y marfil.Hizo Estadía en el Japanische Palais, Dresden, textil Nazca.  Participó como pianista en el Seminario Internacional de Weimar, con el profesor Ludwig Stefansky.   Obras: Beethoven, Chopin. En ese año, Anielka Gelemur de Rendón y su esposo, Guillermo Rendón, hicieron amplia difusión de sus investigaciones sobre Pictografías y Petroglifos, realizados por ellos en distintas regiones de Colombia, durante los cuatro años precedentes.  La etapa de campo, que incluye recorrido y calco de matrices, fue realizada por ambos. En las etapas subsiguientes, él se dedicó al análisis, separación adecuada, identificación de constantes, hasta culminar en la teorética, con producción de textos; entre tanto, ella, con mano maestra,  realizó el procesamiento de las matrices hasta llevarlas a su calco definitivo, en su color natural. Ella se desempeñó simultáneamente en la aplicación pedagógica de esos materiales en la creación universitaria dedicada al diseño antropológico.  Aunque los esposos Rendón-Gelemur personifican un modelo de pareja afectiva afianzada por más de cincuenta años, y aunque tienen formación específica que les confiere la individualidad y la autonomía, forman a la vez un equipo de colaboración interdisciplinaria, que les ha permitido participar en el Arte y en la Ciencia, cada uno en áreas específicas dentro del mismo Proyecto. Juntos Realizaron conferencias y muestra de trabajos sobre el Neolítico de la Sabana de Bogotá, en la Sección de Arqueología Clásica, Universidad Humboldt de Berlín, Alemania, en el Museo de Gotha, Alemania; Conferencia y muestra de trabajos sobre Antropología del Arte, en el Museo Etnográfico de Bratislava.

1970 fue precisamente el año en que Anielka-María Gelemur hizo la defensa de su Tesis de Grado en la Universidad Humboldt de  Berlín, como aspirante al Grado Académico de Doctor Phil. en el dominio de la Etnografía. Analizada y evaluada su biografía por el Consejo Académico de esta Universidad; el tema central de su tesis, elegido por ella y aprobado por el Consejo,  fue la presentación de un amplio trabajo sobre pictografías y petroglifos de la sabana cundiboyacense, etapa de campo, con toma de calcos, procesamiento y sistematización del naturalismo a la  abstracción, hasta  la culminación de los calcos en tamaño y coloración natural, trabajo presentado en físico, sin precedentes en la historia de la Etnografía, y el cual, en opinión de los jurados, constituye un aporte nuevo para la humanidad estudiosa.  La tesis abarca un trabajo escrito sobre la Cultura Chibcha, cuyo habitat  se corresponde con la ubicación del material pictográfico ya mencionado. El trabajo fue analizado y evaluado por su jefe de tesis y por los grandes americanistas, especialistas de la misma Universidad y de la Dirección General de Museos de la ciudad de Berlín. Culminó con pleno éxito y, a comienzos del año 1971, el Consejo Académico de la misma Universidad otorgó a Anielka María Gelemur de Rendón, su Grado Académico de Doctor Philosophaie um die Gebiet Ethnographie der Humboldt Universität zu Berlin.  (Grado Académico de Doctor Filosofía en el dominio de la Etnografía, de la Universidad Humboldt de Berlín).                                                                                                                                               
1968-1971. Ella se desempeñó, con su esposo, como Profesora del Taller de Integración de las Artes, en la Universidad Incca de Colombia (Bogotá). 1971. Realizaron exposición de sus trabajos sobre Antropología del Arte, en la sala de los Caballeros del Palacio de los Emperadores, en Bratislava; Exposición de sus trabajos sobre Antropología del Arte,  en el Castillo, de Praga. 
1967-1971. Ella fue nombrada Directora del Taller de Integración de las Artes y  profesora de Procesos del Arte y la Cultura,  en la Universidad Incca de Colombia.                                           
1971. Realizó exposición artística sobre creaciones basadas en las técnicas de la Tapicería de Bayeux, de la reina Matilde, en Olomouc, Moravia, República Checa.  Anielka María Gelemur y su esposo, maestro Guillermo Rendón, crearon para el mundo la disciplina intitulada ANTROPOLOGÍA del ARTE.                     
1972-1976. Fue nombrada Profesora titular en la Universidad Pedagógica  y Tecnológica de Colombia, Tunja.
1967-1974. Se desempeñó como Integrante de la investigación  Neolítico de la Sabana de Bogotá, en el  Instituto Colombiano de Antropología e Historia,  ICANH.                                                      
1976. Actuó como ponente en el IX Congreso de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas de la UISPP, en Niza, Francia. Actuó como pianista en la Radiodifusora de Brno, Checoslovaquia; Realizó conferencia y  muestra de trabajos de antropología en el Collège de France, París.                 
1966-1994. En la ciudad de Bogotá actuó como pianista en diversas salas: Instituto Colombo-Americano, Universidad Incca de Colombia y otras; Realizó Exposiciones de Tapicería artística en el salón  de Arte Diners y Universidad Incca de Colombia.
1972-1976. Fue Integrante de la Investigación de la Tunebia, en la Universidad de Tunja, con patrocinio de Colciencias.
1972-1976.  Fue profesora de Prehistoria, en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, UPTC  Tunja. 
1976. Realizó la exposición “Tunebia,  reserva ecológica y cultural”, en el Museo de la Universidad de Antioquia.                   

1977. Con el patrocinio de la Unión de Ciudadanas de Colombia, Realizó una Exposición de Textiles, Tapicería bordada, de su autoría,  Medellín; participó con una Muestra de Tapicería bordada a mano, en el Abril Artístico,  bajo el patrocinio de Colcultura y la Universidad de Antioquia.                 
1978. Participó en el II Salón regional de Artes Visuales, Sección textiles, organizado por Colcultura, en Medellín. Participó en la Bienal de Diseño de Fredrikstadt, Noruega, con dos obras.             
1976-1979. Fue nombrada Profesora restauradora de la tapicería Nazca, colección del Museo Antropológico, de la Universidad de Antioquia.  Realizó Recitales de Piano en el Teatro de la Universidad de Antioquia.                                
1988. Realizó un curso de técnica Sui Bokuga, en la Embajada de Japón, Bogotá.
1979-1994. Se desempeñó como Profesora de piano y de Antropología del  Arte, en el Instituto Bókkota de Altos Estudios, Bogotá.          
1994-1998. Se desempeñó como Directora de la Investigación científica “Caldas Rupestre”, en la Universidad de Caldas, ciudad de Manizales, Colombia. 1998. La profesora Anielka María Gelemur de Rendón, y su esposo, el maestro Guillermo Rendón, supervisaron la publicación de su libro “SAMOGA, enigma y desciframiento”, editado por la Universidad de Caldas, Gráficas Tizán Ltda.La doctora Gelemur es especialista en el pedagogo de las naciones, Juan Amos Comenio, y fue ella quien divulgó por primera vez en Colombia los invaluables aportes de este sabio. Sobre este tema realizó conferencias en Colombia y en otros países.  Adelantó  la escritura de un libro sobre dicho  autor, al cual dedicó esfuerzos durante buena parte de su vida. La etapa final de esta obra fue postergada para dedicarse al control de la edición de otro proyecto ya finalizado, la Cultura Quimbaya Kumba. 
2016. En este año, Guillermo Rendón y Anieka María Gelemur de Rendón, autores,  con el apoyo del Ministerio de Cultura  – Programa Nacional de Concertación Cultural, la Universidad de Caldas, la Gobernación de Caldas y la Fundación Instituto Bókkota de Altos Estudios,  publicaron  su libro intitulado “EL MISTERIO DEL KIRMA – Los Quimbaya Hoy”,  impreso por Molano-Londoño e Hijos Ltda., en Manizales, Colombia.  

Agotada por el esfuerzo y la enfermedad, Anielka falleció al año siguiente, Julio 17 de 2017, después de varios meses de padecimientos y tratamientos médicos prolongados. Que su obra sirva de ejemplo para quienes tomamos la Ciencia y el Arte como el más grande ideal de nuestra vida en tanto que fuente de energía creadora.

    

Anielka Gelemur-Rendón rodeada por delegados de la Comunidad Kumba-Quimbaya (2017)

Una carta….

Querido Carlos-Enrique:

El domingo 8 de enero (2017), la doctora Marta-Lucía Valencia me llamó, muy temprano, y me dijo que leyera algo en la página 18 de “La Patria”. Allí estaba tu artículo mensual, ocupando galera de 6×51 cms. Todo dedicado al libro “El misterio del Kirma – Quimbayas hoy”, y a mi persona.

Tú me has mencionado otras veces, siempre en alturas inmerecidas. Esta vez el análisis fue largo. Al término de su lectura una extraña sensación me sobrecogió. Tú la conoces, porque sufriste la misma, lo supe durante la lectura de tus extraños poemas y personales poemas de dictado psíquico, publicados en la Aleph del cincuentenario: alcanzada la cúspide final de un largo trabajo, sobreviene una tristeza, la cual aumenta cuando hay alguien que ha vibrado a nuestro lado, y comunica públicamente el resultado y quien lo hizo.

Deseo agradecer el apoyo permanente que durante estos largos 22 años nos diste para desarrollar los trabajos investigativos en Riosucio (Caldas), lugar convertido hoy en la estación de proto-historia más importante, debido al aparecimiento de los Quimbaya-Kumba. El universo del Kirma afirma nuestra ligazón con ellos, quienes en su reclusión de 400 años nos dejan el ejemplo de los métodos que utilizaron para no desaparecer diezmados otra vez, como lo fueron en el siglo XVII: silencio absoluto, y “nuestra respuesta es y será siempre cultural”

¡Ellos son grandes humanistas!

Queridísimos amigos Carlos-Enrique y Livia:

Gracias por sostener nuestra fortaleza en la defensa de la verdad.

Livia dice, mirando hacia otro lado, que ella “se ha asomado por ahí…”, pero yo la he visto radiante de poder y sentimientos, alumbrando el difícil acceso a vuestro misterioso jardín de solo troncos, en una cerrada noche de eclipse, de lunas Quimbaya.

Gracias, gracias.

Y Guillermo dice: Gracias, gracias por la difusión que hiciste de nuestro trabajo.

                                                 

         Anielka Gelemur-Rendón

Manizales, 9 de enero de 2017, aún inmersos en la fabulosa vida de los Quimbaya-Kumba.

 

Interpretación del poemario “Los caminos recrudecen la espera”, de Carlos-Enrique Ruiz, en pintura de carátula de la Revista Aleph No. 180, obra del pintor-arquitecto Ezequiel-Augusto Gabrielli.  

Querido Carlos-Enrique:

El comienzo del nuevo cincuentenario de la Revista Aleph ha sido iluminado con una pintura que es una alegoría de tu vida, la “Ingeniería de Caminos”, como tú mismo la denominas. Volvamos a la pintura: abajo, el antro materno. Desde allí se hace emerger un hombre-mecenas, el de la vida creativa en beneficio de los demás. ¡Ese que nace eres tú!

Naces al paisaje de tu tierra madre: ríos, bosques, montañas y el azul del cielo, por cuyos bordes marcaste tus caminos culturales. Ellos serán duraderos, porque crece con fuerza colosal una serpiente. En muchas culturas, sobre todo en la Quimbaya-Kumba que nos precede, ella significa fertilidad. La serpiente trepa y detiene su cabeza sobre el último camino, antes de tocar el azul del cielo.

Todos los senderos amarrados a tu vida por el trazo sabio del pintor.

¡Eterna amistad!

                          

      Anielka Gelemur-Rendón

Manizales, 1 de abril de 2017

 

 

El pueblo Kumba  – Por: Anielka Gelemur-Rendón

En los más diversos sitios de Colombia hemos podido constatar que los pueblos indígenas hoy existentes son los mismos que habitaban esos lugares, antes de la llegada del colonizador europeo, hace ya más de quinientos años. Estos pueblos conservan parcial o totalmente su lengua y su ancestro cultural.

La población Kumba de la Iberia, donde están aún más altos dignatarios, entre ellos, el Naurikirma, rey sacerdote de la región/ Kimbaza/, Quimbaya, y su población civil. También se encuentran el /kurikamazo/, cacique, y el /Taixaraka/, médico sacerdote.

Solamente en Tabuyá, la Iberia, Municipio de Ríosucio, Departamento de Caldas, están censadas 120 familias, de la etnia Kumba, descendientes de la antigua población Quimbaya.

La actual población Kumba está integrada por siete comunidades:

-La Iberia, que es la central

-Planadas

-Pulgarín

-Cañamomo y Lomaprieta

-El Palal

-Portachuelo

-Paneso

En Octubre 10-2013, según censo adelantado por integrantes de la misma colectividad, se recibió como dato de población total el número de 466 personas, entre niños de ambos sexos, adultos, y personas de tercera edad.

La población Kumba, descendientes de Kumbalak, es uno de los cacicazgos principales de la cultura Quimbaya. Los KUMBAS son QUIMBAYAS.

Esta población está organizada en forma comunitaria y conserva en buena parte su asentamiento territorial y sus rasgos culturales.

El resguardo de la Iberia es el caserío llamado La Hamaca que está ubicado entre el Monte Tauyá y el Monte Tindiná. Este monte es el más cercano a Riosucio. Está integrado por 250 casas distribuidas en seis sectores:

-El sillón

-El Pringamoso

-La Aldea

-Loma-grande

-El Alto

-El Centro

Cada una de las 250 casas tiene solar de 20 m aproximadamente. La mayor parte de ellos no es cultivable debido a su fuerte pendiente.

Otros sitios habitacionales:

-Planadas. Está al pie y en el medio de dos cerros,  Tabuyá y Timzá. Es un lugar muy productivo.

-Portachuelo. Está ubicado entre el monte Kimaná y el Monte Tabuyá. Es un lugar productivo, al igual que el anteriormente mencionado.

Cultivan allí en pequeña escala, caña panelera, café, yuca, arracacha, plátano, maíz y fríjol. Hay abundantes árboles frutales: aguacate, guayaba, guanábana, chirimoya, banano, mango, cítricos, cebolla larga y muchas variedades de ají. En ambas localidades se consume este condimento en cantidad. Cultivan el muy apreciado cacao.

En este lugar fabrican hermosas vasijas cerámicas para el depósito de agua y también para la elaboración culinaria.

-Pulgarín. Está ubicado en medio de tres cerros: Tindiná, Sinifaná y Timzá. Se cultiva café y los demás vegetales señalados en Portachuelo.

-Palal. Está ubicado al pie del cerro Sinifaná.

-Paneso. Está ubicado al pie del cerro Kimaná. También allí cultivan el cacao.

-Cañamomo-Loma Prieta. Todo el terreno está habitado.

A los Caciques se les da un nombre, dependiendo de quienes sean o de cual sea su función, por ejemplo:

-Chambirikúa: Quien apaga el fuego

-Chiricha: Fuego de oro, relámpago

-Chukurukúa: Hombre sabio

-Iguarache: Cacique del pueblo que lleva su nombre

-Irakak: Cacique sacerdote

-Irúa: Cantor del río

-Kurakatán: Cacique sacerdote de los quimbayas

-Matata: Gran jefe de la montaña

-Pimakúa: Cacique del secreto y la sabiduría

-Tabuzá: Cacique gran sacerdote de la noche. Cacique de Tabuyá

 

Cuerpos físicos

-Kuzar: La tierra

-Kuzarek: La madre tierra/La diosa Madre

-Sanuk: Sol

-Sunifaná: Luna/monte de luna/ luz de luna.

-NaO: Agua/Madre

-Nasak: Diosa, madre del agua, sagrado.

 

Fenómenos físicos

-Samal: Fuego

-Samalak: Dios del fuego, fuego sagrado

-Nuk: Bola de fuego

-Siní: Día, luz

-Za: Obscuridad, noche

-Tum: Aire

-Tum tum: Viento

-Tutumak: Viento sagrado, Dios del aire y del viento

 

Fenómenos atmosféricos

-Simí: Luminosidad

-Pimaná: Amanece/ Luz naciente de la montaña

-Pimakúa: Atardecer/ crepúsculo/luz que se esconde en la montaña

-Kúa: Atardecer/ secreto/ indagación/ curiosidad

-Zazo: Aerolito/ caminante de la noche

-Sanguitama: Trueno/ canto del fuego en la montaña

-Cambirikúa: Apagar/ fuego que se esconde

-Ankora: Llama en la oscuridad. Luciérnaga

-Aupirimí: Resplandor/ Luz resplandeciente

El consejo de Sabios existe actualmente en la Iberia y está integrado por veintidós representantes. Cada uno de ellos refleja una amplitud de conocimientos y un área específica.

Los mayores, aproximadamente después de los cincuenta años de edad, en especial los ancianos, que conserven la memoria y la lucidez, tienen por derecho propio el estatus de sabios.

“La persona que revela sabiduría es la más indicada para el consejo y es reconocida como tal por su trayectoria.”

La agricultura: La mayoría de los sabios tiene un gran conocimiento de la agricultura y la relación de la siembra con el ciclo lunar.

Medicina tradicional: Casi todos revelan un amplio conocimiento sobre las propiedades medicinales de las plantas, a lo cual agregan conjuros y ciencias ocultas, principales fortalezas del médico tradicional KUMBA.

Música y conjuro: Para el conjuro se utilizan la voz humana, la flauta, el tambor y la maraca.

Ancestros: El especialista en contar historias ancestrales.

Constructores: Hay constructores de estilo tradicional y también del estilo reciente.

Ingeniería de aguas: Hay especialistas en acueductos y algunos tienen habilidades especiales en la extinción de incendios, para lo cual establecen calles y manejo de humedales que se anticipan al incendio.

Especialidades: Pintores, talla en madera, escultores, música, historia, literatura, poesía, textiles, tejedores de fibras vegetales duras y blandas, construcción, cacería, pesca, culinaria.

Naurikirma: Sumo sacerdote. Como tal ocupa la máxima jerarquía civil y religiosa. Entre sus oficios están la administración del culto y de todos los saberes, ancestrales, orales y grabado rupestre.

 

División y unión de jerarquías

El kurikamayo era la máxima autoridad del gobierno en la jurisdicción territorial de los Quimbayas Kumbas. Él administraba la organización del trueque y la defensa territorial en su jurisdicción. Administraba la agricultura, bajo la figura de propiedad y tenencia colectiva de tierra. Sus territorios existían en jurisdicciones estrictamente delimitadas mediante acuerdo entre los pobladores vecinos, La tierra no tenía dueños, intermediarios ni especuladores del trabajador.

El Kurikamayo  y el consejo de sabios, en su conjunto, tomaba y toman en la actualidad las decisiones propias de su gobierno.

Kurikamayo Samau, reunión de caciques. Hoy conocido como Guacamayero, es el sitio de encuentro, la reunión de caciques.

Naurikirma, sumo sacerdote, médico, gran iniciado, es el representante del Kirma, Dios Creador, de modo similar al Inca en Perú. El hecho de ser el máximo representante y conocedor de la cultura Quimbaya confiere al Naurikirma el máximo liderazgo de la comunidad Quimbaya Kumba. Él esta en comunicación permanente con el Kurikamayo, con el Consejo de Sabios, y con el Cabildo. Él es el iluminado y como tal es aceptado, acatado y venerado por la comunidad KUMBA.

Mario Guerrero Guerrero es por derecho propio el actual Naurikirma, hijo del Kirma.


Anielka Gelemur-Rendón y Guillermo Rendón G. Dibujos de Pilar González-Gómez

 

Guillermo Rendón: la pasión por el saber, la creación y el sonido del color[1]

Ref.: Presentación del libro:  G. Rendón G. La lengua Umbra. Descubrimiento, Endolingüística, Arqueolingüística. Ed. Instituto de Altos Estudios Bókkota et al., Manizales 2011

En la cultura Umbra, la figura espiroidal es la representación del pensamiento.


Aproximación

Dokureima, el dios del nacimiento de las aguas, en la cultura Umbra, habrá de guiarnos en este compromiso de presentar un libro testimonial, producto de juiciosa investigación, con rescate de una lengua, ejercida por pequeña comunidad enclavada en montaña caldense, circunscrita en la indiferencia y en la capacidad de olvido, tan propias de la porción de “mundo occidental”, donde estamos inmersos, en veces, de manera inconsciente.

Las culturas se construyen en siglos, transcurren sus propios itinerarios, y suelen declinar y desaparecer, muchas veces a ojos vistas. Y es tarea de la inteligencia elaborada recoger sus legados, en ocasiones contribuir en su preservación en el ámbito de las propias comunidades, para que su camino corresponda a la evolución que le es propia, sin el dominio de otras culturas que las absorben y destruyen.

Cada lengua es portadora de saberes, de conocimientos milenarios sobre el origen del mundo, de las cosas y de los seres, con sus mitos y leyendas articuladas a la vida diaria, con directrices para el actuar personal y en comunidad. La lengua congrega su función mágica en una palabra, en una frase, en relatos, en poesía y canto, con sentido de recreación y exorcismo, en formas expresivas de una sabiduría coherente, portadora de valores de solidaridad, para la prevención y para afrontar problemas y conflictos. Y las lenguas ancestrales, aborígenes o indígenas, que sobreviven en reductos frente a una llamada “civilización” avasallante, testimonian sabiduría de siglos, merecedora de asimilarse y de ser proyectada en sus conocimientos más valederos, como la armonía con el medio natural, incluso en el tratamiento de enfermedades y en los paliativos frente a los estados de angustia y de incertidumbre.

Esa tarea de rescatar y preservar culturas en nuestra América, tiene real asidero en la ambición planteada por Bolívar en su célebre “Carta de Jamaica” (1815), cuando se refirió al Nuevo Mundo como un “país tan inmenso”, en el ideal de alcanzar su unidad de vocación histórica, en la multiplicidad de procedencias y raíces, como una América “encontrada entre sí”, en sus propias palabras.

Y la Constitución Política de Colombia, desde 1991 consagró el reconocimiento de la diversidad étnica y cultural de la Nación (art. 7), con también reconocimiento de las lenguas y dialectos de los grupos étnicos como oficiales en sus territorios (art. 10). Reivindicación significativa después de haberse impuesto el castellano en 1770 por cédula real de Carlos III, en la América conquistada, a la vez que ordenó abandonar las lenguas indígenas.


Semblanza

La obra que celebramos en su aparición, tiene de protagonista a personalidad singular, de formación recia en variadas direcciones del saber racional y de las artes, que ha sabido sostenerse en el reto de existir, con ideales indeclinables que la guían, afrontando sin falta una que otra tempestad, con resultados que comparte en instancias regional, nacional y universal. Sin otra riqueza que un espíritu embebido en la pasión por la belleza y el conocimiento, con profundo sentido de sociedad.

Es ancestral la capacidad de indagación y trabajo del maestro Guillermo Rendón-García (n. 1935), formado en distintas disciplinas, con sentido de comprensión unitaria. Se hizo músico académico en los más altos niveles de la composición y la dirección de orquesta, con formación primera en el Conservatorio de Manizales, y luego en Argentina y Brasil. También accedió al doctorado en la Universidad Humboldt de Berlín, en la disciplina de la Etnografía, con énfasis en la lingüística estructural. Además, fue pasante en escuelas afines de la anterior Checoslovaquia, siendo interlocutor de expertos en Música y Lingüística, con actuaciones en seminarios, congresos y en la dirección de orquestas, con estreno de obras suyas. Y de ahí en adelante congregó su formación con aplicaciones en la enseñanza y en la investigación. Sus trabajos de campo han tenido resultados en libros, de importancia científica en sus especialidades.

Para avanzar en estudios e investigaciones, con proyectos que él mismo se propone, con el certero apoyo de Anielka Gelemur, su mujer, ha tenido que acceder al manejo de lenguas occidentales y nativas. Formación que lo parangona con los mejores lingüistas, como el eminente colombiano Sergio-Elías Ortiz.

El libro es una muestra de esa conciliación de personalidad de artista y de científico. A mediados de los años 90 emprende, con Anielka, investigación para rescatar grabados rupestres en la región de Riosucio, resguardo Escopetera-Pirza, y se encuentra con comunidades indígenas que le auxilian, con quienes establece diálogo en mutua confianza. Pronto se da cuenta que tiene por interlocutor a Cacique, que hace parte de comunidad de pocas familias que configuran la cultura Umbra, con lengua propia, diferenciada de la de culturas paredañas como la Embera-Katío. Traba comunicación con portadores de esa cultura, del habla clásica Ucala, la que aconseja replantar, cuyos nombres recoge en el libro: Valeriana Arikapa, Vidal Guarumba y Juan José Largo, de quienes recoge conocimientos, entre otros hablantes que consigue registrar. Hace las primeras anotaciones, y a la par del otro trabajo, incorpora esta investigación, con el pálpito de haber descubierto una nueva lengua, aún no registrada, lo cual confirma con indagaciones posteriores, que le llevan a afinar en procedimientos y en la sistematización compleja de esa lengua ancestral.

El maestro Rendón ya había publicado sus hallazgos anteriores en libros de la importancia de “Teorética del Arte” (1974),“Tunebia. Reserva ecológica y cultural” (1975), “Samoga: enigma y desciframiento” (en colaboración con Anielka Gelemur, 1998), “Antropología del arte – Constantes andinoamazónicas” (2000), “Ramón Cardona-García: del romanticismo de campo a la armonía ciudadana” (2005). En su labor de compositor de cerca de un centenar de obras sinfónicas, cantatas, conciertos y música de cámara, cabe destacar las siguientes: “Tiempo de ser”, “Cali Sinfonía”, “Grabado de Ana Bella Geiger”, “Ritmos tonales y politonales”, “Afroenergesis”, “El jardín de los dioses”, “Pentamorfosis en marrón y argenta”, “Atmósfera y variaciones para 12 instrumentos de arco”, “Bipartita”, “Ciclo del exilio”, “Atmósferas y variaciones”, “Bucólicas – con tres poemas de Fernando Mejía-Mejía, para mezzosoprano, flauta y clarinete”, “Trilaúd – para bandola, tiple y guitarra”, “La dama y el unicornio – para guitarra y corno”, “Trópico de capricornio – para violonchelo solo”, “Serkan Ikala – Variaciones sobre un texto sagrado de la cultura Tule”…[2]  En sus obras musicales trabaja con armonías y disonancias, estructuras aleatorias, exploraciones sonoras, giros melódicos, con sistema de grafía novedosa de su propia creación. Ha creado también música incidental, con representaciones de teatro: para la “Antígona” de Sófocles, en adaptación de Bertolt Brecht, con trabajo coral, igual para cuentos de Juan Rulfo y para Entremeses de Cervantes.

En el 2011 el maestro Rendón tuvo homenaje nacional, en cabeza del área cultural del Banco de la República, en Bogotá, con motivo de su jubileo de compositor.

En la “Cátedra Samoga”, en la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, comparte investigaciones e interpretaciones del arte rupestre, con estímulo a la creación pictórica de los estudiantes, en desarrollo de la metáfora “imagen sonora”, en la que se conjugan emociones, sentimientos, lo inconsciente, temperatura de color y tesitura. Trabajo que le ha llevado también a desarrollar películas, donde vierte esos hallazgos, como en la titulada “Color-Color”, en formato betacam. Tanto la Cátedra como el museo de la ciencia en la Universidad Nacional, llevan el nombre de “Samoga”, que en lengua Umbra significa “lugar de misterio”, asignado en reconocimiento a las investigaciones y hallazgos arqueo-etnológicos de Guillermo y Anielka, en la región occidental de Caldas.

El maestro Rendón ha recibido Premios y galardones nacionales e internacionales de singular significación como la Medalla Smétana de la Unesco, el Premio Nacional de Música Sinfónica (Colombia), el Premio internacional Cristóbal Colón (Argentina), la Orden al Mérito Cultural del Ministerio de Cultura y Bellas Artes de Polonia, el Premio Nacional a la originalidad de Colcultura (Col.), el Premio Nacional de música de cámara (Col.)…


La Obra

El libro singular y elaborado testimonio de un descubrimiento lingüístico, está rigurosamente estructurado en siete partes, comprendiendo Descubrimiento, Problemas lingüístico-arqueolingüísticos, La Lingüística, la Fonemática y la Endolingüística de la lengua Umbra, El léxico, estructura y sintaxis, Textos lingüísticos equivalentes, para concluir con Estudios comparados y complementarios.

Además de testimoniar las circunstancias del descubrimiento, un tanto de casualidad, indaga en aspectos de etnohistoria para confirmar la trascendencia del hallazgo, incluso con acercamiento a la cultura y lengua de los Embera-Chamí, pueblo contiguo, en la circunstancia de llevar juiciosos diálogos con Cacique, de quien obtiene las primeras bases para adentrarse en el estudio, a sabiendas que son apenas unas siete familias las que conservan la lengua Umbra, con quizá personas dispersas que también la hablan, por ubicar.

Cabe recordar que la lengua de los Embera-Chamí fue recuperada y sistematizada, en la fonética castellana, incluso con rescates en tradiciones, por el misionero claretiano, español, Constancio Pinto-García, en obras suyas de 1950 y 1974. Otro antecedente, que de alguna manera se emparenta con el trabajo de Rendón, fue la cartilla sobre el habla Embera (del alto San Juan, en el Chocó) elaborada por Giorgio-Mario Manzini, en 1973. Obras con limitaciones técnicas, ahora superadas por Rendón.

De los cronistas de la Conquista obtiene claves, como en Cieza de León, quien registra la existencia de la comunidad Umbra. En los entornos de la fundación de Santa Ana de los Caballeros (la Anserma de hoy), en 1538, encuentra el testimonio sobre la existencia de los caciques Umbra, Ocusca y Umbaza. Y repasa el origen del nombre de Anserma, por la expresión “sal” en la lengua aborigen (“anzer”), que el mismo Belalcázar recoge, en parangón con “Anzea”, el “señor de la sal”.

De igual modo, registra la desaparición gradual de la expresión Umbra, auncuando reconoce el testimonio toponímico de Umbría.

En el rescate que hizo de los petroglifos en el resguardo Escopetera-Pirza, encontró dos palabras escritas en fonograma: “maude ombea”, que consigue identificar como el número 12.

El maestro Rendón no deja cabos sueltos en su investigación sobre los antecedentes en los cronistas, para adelantar una conclusión primera: el territorio Umbra correspondería a los actuales de Bonafont y Quinchía, que incorpora poblaciones antiguas (Pirza, Sausagá, Ubarbá, Opiramá, Taudía…)

En Paul Rivet encuentra conocimiento valedero en el hecho de haber llegado a Colombia la “corriente Karib” antes que los europeos, con aportes como las lenguas Pijao y Umbra. Y en Sergio-Elías Ortiz (1894-1978) tiene apoyo para identificarse con su clasificación de lenguas, que lo conduce a formular la hipótesis de considerar el Umbra como lengua y como cabeza de grupo. Refuerza el conocimiento de la expresión Umbra como identificación de los territorios que se conocen como “Ancerma”, habitados desde los tiempos de Belalcázar y Pedro Simón.

Pero se le cruzan problemas un tanto sin resolver, como las relaciones de las lenguas Umbra y Chamí, y del Umbra con el Katío, variante del Chamí. Pero tiene serios indicios de ser el Umbra el más antiguo de los tres, sin posibilidad alguna de derivar del Chibcha, con la advertencia de identificar al Umbra y el Chamí como parte del grupo que Paul Rivet et al. describen como “grupo Chokó”.

En estos comienzos de la obra, también concluye en la pertinencia de utilizar expresiones tales como “lengua Umbra”, “cultura Umbra” y “población Umbra”, con sentido de identificación de territorialidad y características culturales, bajo la identidad, para el caso, de las nociones de “pueblo” y “cultura”.

La obra se adentra en la ciencia de la Lingüística, bajo características de rigor que los expertos habrán de celebrar, para dar soporte científico a la reconstrucción de la lengua Umbra, incluso con la ambición de ser pedagógicamente replantada. Por ejemplo, sienta las bases en el conocimiento de “lenguas aglutinantes”, en las que una palabra ocupa funciones distintas en la oración, y las “lenguas analógicas”, como es el caso de la lengua Umbra.

Sus descubrimientos de la lengua Umbra, comprenden una totalidad. Por ejemplo, asimila de ella el tener un orden jerárquico, con singularidades de ritmo, elegancia y agilidad fonemática, evidentes en las construcciones de expresión cotidiana. Coteja el Umbra con lenguas arcaicas y modernas, para contextualizar su existencia, y concederle sentido de frescura, con autonomía, como lo pueden ser el griego o el alemán.

El maestro Rendón llega a esas comprensiones, no por casualidad, sino tomando referencias de unas dieciocho lenguas, en sus sonidos y estructuras, con la experiencia singular de haber llevado a cabo transcripciones en ocho lenguas indígenas: chibcha, tunebo, tukano, kubeo, kunimía… De manera que enfrenta la sistematización del Umbra, con acervo cultural y científico consolidado, que armoniza con su vocación del alma en los pormenores de la música, con indagación continua y profunda en las más diversas manifestaciones, y capacidad creativa singular en sus múltiples obras sinfónicas y de cámara.

Incluso llega a las intimidades del Umbra descubriendo manifestaciones del asombro platónico en los desarrollos semánticos, con ligazones entre el pensar y los actos, de raigambre en la paleolingüística, incluso remontándose al “Acadio”, la más antigua de las lenguas semíticas, distanciada en seis mil años atrás de este momento, pasando luego por las lenguas eslavas, en especial el checo, con reminiscencias a sabios de la dimensión de Jan Huss (1369-1415) y de Jan Amos Komenský (1592-1670), como reivindicación del sentido y vigencia del concepto “lengua madre”, con su carga de fuerza espiritual para los pueblos. Además, involucra simbología que conecta el habla con la gesticulación. De ahí otro de los descubrimientos suyos en esta lengua: en ella el hablante imita los objetos y refigura la acción que expresa.

A la altura de estas consideraciones, Rendón concluye en lo siguiente: El habla es la razón primordial de la lengua, pero la escritura prolonga la existencia de la misma, le impone sus normas de sintaxis, regula sus sonidos y le otorga mayor estabilidad.

Por otra parte, con motivos bien fundados llega a establecer que en el habla común del caldense hay tendencia al sonido nasal, originario del Umbra, que incluso influenció a parte apreciable de comunidades cordilleranas.

No es mi intención reseñar en detalle los aspectos técnico-científicos en la feliz sistematización que ha conseguido el maestro Rendón, pero bastará advertir que se ha apoyado, por ejemplo, en el Alfabeto Fonético Internacional, y en fuentes complementarias francesa, española, e incluso en aportes colombianos del Instituto Caro y Cuervo. Y ha conseguido en esa tarea aproximarse a la acentuación castellana, pensando en las maneras prácticas de su replantación, organizando un sistema fonético que permite la correcta escritura de la lengua Umbra. Incluso, ha penetrado en la configuración de los grafemas, o letras con los respectivos signos que puedan representar los sonidos, incorporando características como la emisión, la duración y altura del sonido, la intensidad, el acento y la cadencia, entre otras.

Su propósito último va camino de elaborar una serie de cartillas didácticas que puedan ser asimiladas por maestros o instructores, para la replantación de la lengua en las comunidades de la región originaria, o como expresó Esteban E. Mosonyi[3], en términos de “revitalización lingüística”. Propósito altruista, por cierto, para el cual ha compilado vocabulario y expresiones de uso cotidiano, con su gramática, la sintaxis y las formas verbales. A tal punto laborioso el trabajo que, incluso, ha recogido las palabras de uso en español, originarias de la lengua Umbra, como: achira, sirirí, churima (árbol de fruta comestible), guaco (planta medicinal), cuncho (raspado), mamei (fruto comestible), tonga (borrachero), entre otras. De manera semejante identificó palabras en Umbra provenientes de otras lenguas.

Aporte de la investigación que nos recuerda las enormes contribuciones de nuestra América indígena, en la sobrevivencia alimentaria de la humanidad. De estos territorios, y por la mano laboriosa de los aborígenes, fueron originarias la papa (Solanum), el fríjol (Phaseolus: P. vulgaris, P. lunatus), las calabazas como la ahuyama o zapallo (Cucurbita maxima), el cacao (Theobroma cacao), la batata (Ipomoea batatas), la mandioca (Monihot utilissima), el maní (Arachis hypogaea), el ají (Capsicum annuum), el maíz (Zea mays), la quinua (Chenopodium quinoa),… etc, de acuerdo con información recogida por el etno-antropólogo y americanista español Salvador Canals-Frau (1893-1958)[4].  Especies vegetales americanas que salvaron de hambrunas a los europeos, quienes sobreviven con sus inmensos logros culturales y económicos, con estado de bienestar, en virtud de las riquezas de estas tierras del Sur, todavía a la espera de compensación y de tiempos para el despliegue de sus potencialidades en favor de la vida, con equidad, en el planeta.

No se trata de una replantación de lengua, atrevida o intrusa, la que propone Rendón. El autor se apoyó, por ejemplo, en el caso de la lengua checa que fue dramáticamente suplantada por el alemán en los siglos XVI, XVII y XVIII, para luego ser de nuevo rescatada, con tarea riesgosamente defensiva de intelectuales y comunidades, que condujo posteriormente a su replantación. En esta dirección, Rendón asevera que “la defensa de la lengua madre implica la defensa de la independencia, la libertad y la autonomía.”

El autor aspira a que en la enseñanza de la lengua Umbra se tenga como referente que los indígenas deberán también disponer del español para, con las dos lenguas, hacer parte de la propia tradición y beneficiarse de lo aprovechable de la cultura occidental.

Es de anotar en este punto que los pueblos indígenas que sobreviven han padecido asedio, influencias y aun destrucción por parte de comunidades blancas o mestizas dominantes, que no asimilan el respeto que es debido a las minorías étnicas, con alto riesgo en la desaparición de lenguas y culturas, con sus múltiples saberes. Y siguen siendo víctimas de sometimiento y de absorción en formas socioculturales.

El maestro Rendón termina su singular y admirable obra con una reflexión serena y profunda de cinco párrafos, de los cuales cito el último:

Al lenguaje se debe el arribo a la consciencia, a la investigación científica y a los valores éticos, todo lo cual, junto con el arte, y, apoyado en el trabajo reflexivo, marca el camino de ascenso de la especie humana, a través de la cultura.

Celebro este descubrimiento para la Cultura, de una lengua que no había sido referenciada ni menos sistematizada para preservarse, con sus contenidos de tradición y sentido de trascendencia. La lengua Umbra adquiere de esta manera ciudadanía de universalidad, en mayor grado al conocer que en su sabiduría se establece:

Yo tengo un pensamiento:
el Sol es el único que da vida.
Toda cosa tiene un dios.
 

Conocimiento evocador, por azar, de los Presocráticos, en especial de Tales de Mileto, quien aseguró: “Todo está lleno de dioses”. Y de sorpresiva y grata concordancia con el panteísmo propio de la identidad dios-naturaleza que fue expuesto de manera categórica por Baruch Spinoza. Línea conductora de pensamiento, con vigencia urgida.

Otro sabio indígena de la comunidad Mapuche, en conexiones similares, nos enseñó:

Escribo en el Agua, en el reflejo Azul
Escribo en el cielo que nutre el Árbol
de mis Pensamientos
Matriarcal es ahí el aire de la Libertad
Paterna la luz de la Ternura.

Elicura Chihuailaf: “En el cielo Azul, Azul”

*

¡Brindemos por la vida!….

¡Salud!, admirados y queridos maestros Guillermo Rendón y Anielka Gelemur.

¡Salud!

¡Larga vida para el pueblo Umbra, con el rescate de su lengua, sus tradiciones y la vitalidad de su espíritu!

 

Guillermo Rendón, poeta

La poesía es la expresión primera de la literatura. Su naturaleza está signada por la emoción y de pronto por el pensamiento. Puede considerársela como arte, al modo de la música o la plástica. Ocurrencia para referir el bello poemario, en contenido y forma editorial, de Guillermo Rendón (n. 1935): “Amor en tierra firme” (Ed. Instituto Bókkota de Altos Estudios, Manizales 2016), una selección de 39 poemas (1960-2015), ilustrado por el mágico pincel del pintor Ezequiel Gabrielli. El autor es músico de rigurosa formación, compositor de obra contemporánea en las modalidades sinfónica, de cámara, y para solista, con premios nacionales e internacionales, e interpretada en diversos países de Europa y América; Ph.D. en ciencias etnográficas, con aplicaciones a la investigación científica y a la creación artística, con extensa y calificada obra. Aúna de modo singular y emblemático ciencia, arte y humanismo.

Sus trabajos de investigación han tenido como aliada insustituible a su valiosa esposa, Anielka Gelemur, asimismo música y etnógrafa. En este campo ambos se dedicaron a investigar la expresión de comunidades indígenas en diversos lugares del territorio colombiano, con hallazgos e interpretaciones de gran valor. Productos de su trabajo, entre otros, son el descubrimiento y sistematización de la “lengua Umbra” y de la comunidad Kumba, destacada como descendiente directa de la cultura Quimbaya, además del rescate e interpretación de valiosos petroglifos.

El poemario en cuestión tiene sostenido tono lírico, con centro en el amor que surge del sentimiento profundo con apego a una vida compartida, con intensidad en los afectos y en el trabajo cotidiano. Canta desde el silencio a la geografía de montaña, a los lugares frecuentados, a la manera de fina expresión humana, con figuras metafóricas en vocabulario sencillo, rítmico, concatenado entre la palabra y el propósito. Vuela en las alas del cóndor, danza en el plenilunio al amparo de la sombra amada, percibe el naufragio de la luz, se entrega entre manos de nardo y azucena, en la condición de árbol y a la vez tierra, tierra en contextura y soñada. El Sol y las estrellas le dan amparo, aún sobre el regazo acogedor de un prado.

Rendón, en tanto músico, acude a la palabra en busca de sonido rítmico, con expresión de sentido desde la intimidad de la soledad y el silencio. Su poesía tiene el encanto de poder ser disfrutada en voz alta, como diciendo a otros en la intimidad o en audiencia pública, el sentimiento desprendido de un espíritu anhelante.

Como paseante de ciudades por el mundo, encuentra en algunas de ellas el vagar de la bruma y la niebla, para acudir también al sollozo y al canto, en la evocación de la amada y de los primeros besos en lunación. A ella la aprecia en todas las formas y actitudes, y en particular cuando al alba siente vibrar el aire con las notas del piano en majestad, e interpreta en esa música la meditación del agua, la caravana de estrellas al despedirse en el despunte del día, acompasada con los arrullos de las tórtolas en el tejado. El aire le sonríe, en medio del agite de los relojes, a la vez que sentirse “navegante de sueños y olvidos/ naufragios, cataclismos,/ pupilas solitarias.”

En su poesía no faltan los referentes del campo, en flores, en árboles y cosechas, con el deambular de las hojas mecidas por el viento. La morera, el maíz, la cebada,… las petunias, los geranios, la rosaleda, los claveles,… el panal de miel,… el árbol de amparo, con el eco en el espíritu de la voz del padre campesino que le observa caminar rápido y triste en la niñez, con llamado a la sobriedad, esa que le ha caracterizado de por vida. Percibe las tardes en sonrojo al declinar el Sol, con paso a la noche, aquella que está bordada de lentejuelas, desplegadas en especie de “retablo de cristal y pedrería”, expresión simbólica de apreciar.

Sus amplios conocimientos en la historia de la Cultura y en particular de comunidades ancestrales, portadoras del saber en nuestra América, no los utiliza para hacer derroche de erudición. Apenas si se observan con discreción al aludir a Eratóstenes, a Heráclito de Éfeso, o Artemisa en su delirio, o a Van Gogh en su tumba, o a los aztecas en su calendario solar… La palabra del poeta-artista-científico es el sedimento de su conocimiento, especie de gracia, con tamices de sabiduría y belleza.

Saltan en los poemas figuras de esplendor metafórico como cuando expresa: “Presente es el siglo que cabalga/ en un rayo de luz”, o “La eternidad es agujero negro”, o cuando dice “Todo es verde acuático, tibio y transparente/ Todo es reposo, protección y goce”, en un sentido de discreto optimismo frente a la vida, en la compañía de la amada. O al sentir  que “Estrepitosamente la marea vierte/ su cascada de rosas en la arena”. O cuando siente la soledad al desprenderse de muy joven del terruño, para incursionar en otras tierras para la formación superior: “En la distancia/ el agua pura/ tiene el mismo sabor/ de la salmuera”, y desde lejos observa el mapamundi de su propio cuerpo en soledad amurallada.

Hermoso libro que descubre al poeta sustantivo que es el maestro Guillermo Rendón G.

A manera de coda

Con este trabajo he querido resaltar y compartir detalles de la fructífera vida de los “maestros Rendón” (como suele reconocérseles), Anielka y Guillermo. Este, de origen campesino en la región cafetera del centro-occidente de Colombia, y Anielka con ascendencia europea, argentina de nacionalidad. Formación superior de origen en la Música; ella pianista y él ejecutante de varios instrumentos, con aplicaciones a la composición y a la dirección orquestal. Se conocieron en Argentina, a donde fue Guillermo siguiendo los pasos de su maestro en el Conservatorio de Manizales, Ramón Cardona-García (1922-1959). Por la curiosidad intelectual y científica, ambos emprendieron la formación en campos de la Etnografía, con doctorado en la Universidad Humboldt de Berlín. Llevaron en paralelo la Música, en sus campos, y la investigación, con trabajo en el terreno, en comunidades indígenas de Colombia, desentrañando tradiciones y descubriendo petrogliflos, con estudio de sus interpretaciones. Además, Guillermo se ocupó de las lenguas aborígenes, con recuperación de manera sistemática de algunas de ellas, como en el caso del Umbra, y con alcance mayor el estudio de ambos sobre la Comunidad Kumba, descubriendo su ascendencia directa de los Quimbaya.

El libro “El misterio del Kirma – Los Quimbaya hoy” (2016), recoge la más reciente investigación de ambos, y el último trabajo de Anielka, a la cual le dedicó denodados esfuerzos, incluso estando ya muy enferma tuvo el valor de intervenir en la presentación pública, en silla de ruedas, con elocuencia y espontaneidad admirables, acompañada por delegación de los Kumba, y en la cercanía de Guillermo. A las pocas semanas de ese acontecimiento, murió, en paz con el mundo y dejando una estela de sabias enseñanzas, rodeada de amistades infaltables.

Anielka era una mujer hiperactiva, todo quería saberlo y profundizaba en los estudios de temas que le atraían. Pianista de concierto en Argentina, Brasil y Colombia. Lectora incansable, con anotaciones en cuadernos con bella y veloz letra. Entre sus fortalezas de conocimiento estaba la vida y la obra de Jan Amos Comenius, sobre el cual dejó una obra en manuscritos, incluso con traducción personal del francés, de alguno de los escritos del sabio forjador de la Pedagogía. Diestra en múltiples cosas: en culinaria recogió la tradición de la mamá y de la abuela, y preparaba con gusto los más variados platos y manjares; quizá también dejó inédito un libro en gastronomía. Tejedora, con realización de número apreciable de tapices, colección que expuso una vez en Bogotá y que preservó en su colección privada. Un acervo cultural maravilloso alberga su casa-museo en Manizales, de preservar, con riquezas insospechadas, como las partituras en originales manuscritos de poco más de cien obras compuestas por Guillermo, y los calcos originales de los petroglifos investigados. Y las obras de arte originales, de Ezequiel-Augusto Gabrielli (hijo de Anielka) y de artistas de otras latitudes. Además de la selecta biblioteca, en las áreas de su compartido interés.

Ambos fueron profesores universitarios y pasados los años establecieron el “Instituto Bókkota de Altos Estudios”, en Bogotá, donde ejercieron la docencia en Música, incluso con la formación de agrupaciones corales y de música de cámara, y la investigación. En los años 90s se radicaron en Manizales, y establecieron su sede en casa que restauraron en el barrio La Castellana. Y Guillermo asumió cátedras en el programa de Diseño Visual en la Universidad de Caldas y en la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, se creó la “Cátedra Samoga”, bajo su dirección, con temas de la Etnografía, con aplicaciones de investigaciones propias y desarrollo de diseños en dibujos a lápiz de colores, de interpretación en detalles de las culturas aborígenes, con exposición de las obras de los estudiantes al final de cada semestre.

Dos maestros con obras de resaltar y de promover en su conocimiento entre las nuevas generaciones. Livia y yo tuvimos la suerte de tener la amistad de ambos, por años, con diálogos continuos, en los temas más diversos, desde la música, la filosofía, el psicoanálisis, la antropología cultural, la literatura, las artes plásticas, las situaciones de las comunidades aborígenes, y hasta los conflictos de nuestro tiempo. Sabiduría que pudimos registrar en nuestra memoria, y en la sensibilidad preservada con entrañable amistad y admiración fundada en el conocimiento de sus saberes y ejecutorias.

Quede este registro como testimonio del significado de dos personalidades del Arte y la Ciencia, con realizaciones de asombro.

Sentados, de derecha a izquierda: Anielka Gelemur, Guillermo Rendón, Ezequiel Gabrielli,
Martha-Cristina Rico. Atrás: Livia de Ruiz y CER, en «Casa Aleph»

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[1] Conferencia CER: Manizales, Área Cultural del Banco de la República, 10 de Nov. 2011

[2] Puede consultarse el catálogo completo de sus obras en el siguiente enlace de la “Biblioteca Luis Angel Arango, BLAA”: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/musica/blaaaudio/compo/rendon/indice2.htm

[3] del “Comité para la defensa de las lenguas indígenas de América Latina y el Caribe”, Unesco

[4] Cfr.: “Las civilizaciones prehispánicas de América”, Ed. Sudamericana, Buenos Aires 1955, 1959, 1973, 1976

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Edición No. 193