En el paraíso
(Del libro inédito Fábula del escriba, en curso de publicación)
Cuando fui serpiente,
cuando era liviano mi verde veneno,
a hurtadillas, reptando, llegué al paraíso.
Y al macho empujé hacia la hembra,
hasta unir sus cuerpos, sus nombres, sus noches
en un solo bulto de música táctil.
Con lumbre irisada del viejo deseo
-luz de pavos reales-
fui atando en silencio sus cuerpos,
piernas en las piernas, labios en los labios,
brazos en los brazos…
Y yo su serpiente, su nudo, su abismo,
entre hierbas suaves y paradisiales.
Tendidos, sedientos, un cuerpo en el otro
y ambos enlazados,
sin sentir en torno mi sombra huidiza,
mi veneno bífido que los envolvía y los extasiaba,
mezclando su sangre, sus bocas, sus vidas
en un solo cielo de noche en la tierra,
con estos anillos que me dio Saturno
los enamoraba y los envolvía en la maravilla
de tanto milagro.