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«Bulevar de los héroes»: la ideología de los sueños

Equidistante entre la parodia y el himno nacional, entre una realidad exuberante y un sueño enrarecido por otras muchas realidades, Bulevar de los héroes, de Eduardo García-Aguilar, es una de las novelas más ricas y sorprendentes de los últimos años.

García-Aguilar parte de una situación común a muchas novelas contemporáneas latinoamericanas :  el exilio de un ex guerrillero. Durante las primeras 160 páginas del volumen, alterna escenas de exilio parisino del protagonista  con su vida en la Gran República de los Andes (entiéndase Colombia).

Sin ningún orden cronológico mediante –la escritura es tan clara y precisa que la cronología se  va dando solo en la mente del lector -, el autor dibuja la infancia, la adolescencia y madurez de quien se convertiría en el guerrillero más quijotesco –y menos “ político” – de los Andes. En lugar de arengas ideológicas, el joven líder ofrece sus sueños. A las acostumbradas justificaciones de la toma del poder, el “Loco (Petronio) Rincón” opone su visión de dragones copulando, lluvias de meteoros y la Cruz del Sur como símbolos de un mundo mejor. 

Su vida parisina es aun más folclórica que la que llevó como guerrillero. Se transcurre entre terroristas, cirqueros, mendigos, y la vanguardia de más rara aristocracia. Viendo los castillos de Europa, Petronio se da cuenta de su propia miseria y su cosmovisión se transforma de manera tan radical como la novela misma. A raíz de un golpe recibido después de haber vaciado su vientre en la alfombra de las oficinas del Partido de la Felicidad Obligatoria, Petronio es curado en el Hospital Saint-Louis. Vistiendo la bata reglamentaria del hospital, un día baja por la puerta que lleva al  “misterio”. Esta puerta, como el cristal de  “Alicia a través del espejo” , es la frontera entre dos realidades. A partir de entonces el Loco Rincón ya no se encuentra en este mundo o, por lo menos, eso parece.

Hasta ese momento, Bulevar de los héroes cabía más o menos dentro de la joven tradición de la novela contemporánea. Pero cuando Petronio entra en el “ mundo violeta”, García-Aguilar decide arriesgar una apuesta mucho mayor: rompe, aparentemente, la modesta estructura que la novela llevaba hasta entonces para llevarla por los reinos de una fantasía en que todos los tiempos históricos confluyen de tal manera que las diferentes ideologías –desde las manejadas en la revolución francesa hasta las utopías fascista y comunistas, pasando por las liberaciones latinoamericanas del XIX- se ven transparentemente encimadas, productos de un solo afán, y carcomidas por la enfermedad que ese afán lleva implícita: la corrupción que medra con el poder, el peligro que acecha tras las  “verdades únicas”. Esto se resume en la propuesta absurda del estribillo que se lee varias veces en el libro, en boca de personas aparentemente disímiles: “todo no vale nada si el resto vale menos”, según el verso de León de Greiff.

Inspirado a ratos en el  “Informe sobre ciegos” de Sábato y a ratos en los terribles pasajes de Mordor de Tolkien, García-Aguilar echa su casa literaria por la ventana durante lo que parece ser el resto del libro. El lector piensa que la incursión fantástica ya va a terminar, que Petronio va a regresar por la puerta del misterio o que va a despertar de su delirio para que el libro pueda concluir como dictan las reglas del decoro novelístico. No es así.

Lo que salva al aparente desbarajuste estructural de Bulevar de los héroes radica en que sí vuelve, solo que el lector no sabe bien ni cuando ni como.

El mito y la realidad se hallan de tal manera trenzados que la frontera del regreso es apenas perceptible. Es más: como en El mago de Oz, las semillas del regreso se habían sembrado desde la partida; se van acumulando y madurando a lo largo de los días de búsqueda, y florecen de nuevo cuando nos damos cuenta de que  “esto es la realidad”.

Y si se analiza la novela un poco más profundamente, ni la realidad era tan real, ni la fantasía resultaba tan inverosímil. Gracias a la escritura tan sólida y segura de García-Aguilar, Bulevar de los héroes va más allá de las convenciones para internarse en los ámbitos de una imaginación en que la realidad, o las realidades  pueden apreciarse y enjuiciarse con una claridad poco común en la literatura contemporánea.

 

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Edición No. 173