Informe de la Versión 41 de la «Cátedra Aleph» (UN-Manizales; I-2024): Vigencia de la obra de Michel de Montaigne
Yo que soy rey de la materia que trato y que a nadie debo dar cuentas, aun así no me fio de mi mismo del todo: arriesgo a veces ocurrencias de mi espíritu, de las cuales desconfío, y ciertas sutilezas verbales que me avergüenzan, sinembargo las dejo pasar.
Michel de Montaigne
(En “El arte de conversar”, Ensayos, Cap. VIII, del libro III)
Contenido
- El tema
- Los estudiantes leen, meditan, participan en diálogo y escriben
- Claves de las ideas de asumir e interpretar en los Ensayos
1. El tema
La Cátedra Aleph es un curso de contexto, de acuerdo con la nomenclatura de la reforma académica UN de Antanas Mockus, que ha venido realizándose desde 2002, cada semestre, en el “Aula del estudiante de la mesa redonda”. En el primer semestre 2024 nos dedicamos, con 24 estudiantes, a explorar la vida y la obra de Michel de Montaigne. Auncuando el semestre fue interrumpido por una aguda crisis en la Universidad Nacional de Colombia, se pudo cumplir a cabalidad con el Derrotero delineado, faltando tan solo el ritual de la sesión de clausura (cumplida el 06 de agosto/2024).

En la tradición de la Cátedra se suele comenzar con la lectura personal, por cada uno de los participantes, y la interpretación en grupo de “El Aleph” de Jorge-Luis Borges, de igual modo con una serie de citas relevantes de autores de significación, contenidas en el “Derrotero”, para el caso: Germán Arciniegas, Michel de Montaigne, Antoine de Saint-Exupéry, Albert Einstein, David Bohm, Marguerite Yourcenar, Andrea Wulf. Se trata de una puesta en escena del método de trabajo.
Michel Eyquem de Montaigne es originario de la región de Burdeos, al sur de Francia, de ascendencia judío-española, nacido en 1533 y muere en su castillo en 1592. Personalidad renacentista, singular en la historia universal de la cultura, por sus dotes de humanista, pensador, escritor, conciliador en los ajetreos públicos. Con su obra Ensayos, de tres volúmenes, fue pionero en esa forma de escribir, con sentido de provisionalidad, sin sentar bases categóricas; del francés Essayer, intentar, ensayar, nada definitivo. Como lo expresó Jorge-Orlando Melo, “su escritura es una forma de ir caminando por la vida, una búsqueda, un tanteo, un ensayo.” Pasa el tiempo y su obra sigue en difusión en muchos idiomas, objeto de estudio incluso en nuevas generaciones. Característica que consagra su trascendencia. En la infancia estuvo dedicado por su padre al latín, luego al griego, con luego aplicación preponderante al francés. Graduado en Leyes tuvo desempeños en el sector público, de Magistrado. Quizá fue el primer alcalde elegido por el pueblo, en Burdeos, en 1581, con reelección subsiguiente.
En la guerra de católicos y protestantes fue moderado en busca del reconocimiento de las diferencias, pero la violencia sobrepasó sus capacidades diplomáticas. A tal punto supo conservar distancia y comprensión de ambos capítulos religiosos que los monarcas Enrique de Guisa, católico, y Enrique de Navarra, protestante, lo tuvieron en cercanía con especial consideración. Devoto estudioso de Sócrates, Lucrecio, Epicteto, Epicuro, Séneca, Virgilio y Plutarco; pero de manera muy especial de Séneca y Plutarco. De 38 años se retiró a su Castillo para dedicarse a la escritura. En sus Ensayos el motivo central era examinarse a sí mismo. Los escribió sin proponerse orden alguno, entre 1572 y 1588. Al sentir el declive de su vida, la joven talentosa Marie de Gournay se dedicó a poner en limpio los Ensayos, incorporando correcciones y notas del propio Montaigne, edición que se obtuvo como la versión definitiva.
Tuvo la pretensión en su obra de mostrarse como una persona sencilla, al exponer su propia humana condición. La educación fue un motivo central de sus preocupaciones, con estímulo a la formación a partir de experiencias concretas, con sentido que el alumno desarrolle capacidades de libre examen. Se declaraba ajeno a escuelas de pensamiento, ideológicas y religiosas, para exhibir su independencia, sin cautiverio de poder alguno. La libertad de pensamiento le era fundamental, en la idea de las personas formarse en ella para pensar con propiedad. Incluso expuso que la libertad es la que nos debe enseñar a morir de la misma manera como se aprende a vivir. Expresó: “En verdad, si hay algo maravillosamente leve, cambiante y ondulante, es el hombre, y sobre él es difícil decir algo constante y firme.”
Montaigne considera que la conversación es el más natural y fructífero ejercicio del espíritu, la cual encuentra como la práctica más agradable en la vida, en tanto en ella se generan enseñanzas entre los participantes, propicia a la comprensión incluso en las diferencias. A tal punto su defensa de la conversación que declara no sentirse ofendido por juicios contrarios a los suyos sino, por el contrario, le eran estímulo para pensar y entenderse entre los otros. Le atribuía en ella la necesidad de buscar la verdad, esquiva, la cual una vez identificada con provisionalidad debería ser asumida por los contrincantes. Favorece en la conversación de amigos incluir asuntos alegres y hasta punzantes, con la merecida desenvoltura. Tuvo la convicción de haber venido todos al mundo para investigar con diligencia la verdad, a pesar de su visión escéptica de esta y del mundo. Ajeno a la arrogancia, incluso con aceptación de quienes le amonestan, para de esa manera dar ejemplo de libertad. En cuanto a la tolerancia en las contradicciones, recuerda la manera sonriente como Sócrates las acogía.
Michel de Montaigne fue prudente y sabio, cuyas enseñanzas en los Ensayos son todavía hoy motivo de estudio y de ejemplo para una educación necesitada de referentes en ciencia, arte y humanismo, con el sentido de autonomía en el examen de problemas y situaciones, para adoptar decisiones las menos traumáticas. Hoy más lo necesitamos, en Colombia y el mundo. Jorge-Orlando Melo, en su estudio sobre “Montaigne y la educación”, se preguntó: “¿Será posible encontrar respuesta a lo que inquietaba a nuestro autor e inventar formas eficaces para que la Universidad contribuya, en su práctica diaria, con el ejemplo cotidiano de los maestros, a crear en sus estudiantes un compromiso de honestidad y decencia para toda la vida?” Inquietud valedera, con arisca respuesta. Melo agrega que uno de los desafíos de los maestros en la actualidad es encontrar la manera de preparar a los estudiantes para que cuando ingresen al mundo de la vida y del trabajo, tengan la capacidad de resistir a las tentaciones de la corrupción, el engaño y la violencia.
Montaigne abordó tantos temas relacionados con su propia vida, incluso cayendo en contradicciones, como una manera de pensar y volver a pensar sobre lo expresado antes, alcanzando otras consideraciones. Un tema de su especial interés fue el de la libertad de conciencia, y asumió, para tratar el tema, el caso del emperador Juliano el Apóstata (331 dC – 363 dC), conocedor de la filosofía y la literatura, a quien estima como sobrio y austero, con formulación de buenas leyes, oponente de la fe católica, aunque sus soldados eran cristianos, al alcanzar fortaleza en el mando, ordenó abrir los templos de los dioses. Al observar Juliano la crueldad de los cristianos dijo que “en el mundo no hay animal tan temible para el hombre como el hombre mismo.”
En sus consideraciones sobre la personalidad y la condición de monarca de Juliano, Montaigne concluyó de manera general: “Con todo, para hacer honor a la devoción de nuestros monarcas, creo yo que, no habiendo logrado lo que querían, simularon querer solo lo que pudieron.”
Montaigne fue consciente de la naturalidad de la muerte, y se preparó para abordarla con serenidad, acorde con su propia vida, ajeno al miedo, con la convicción de ser ella oportunidad de afirmación de la libertad, con la posibilidad de decidir sobre la misma, pero con rechazo al suicidio. Una concepción anticipada a lo que hoy se denomina el acceso a una muerte predeterminada con dignidad, por decisión personal e incluso asistida por profesionales de la salud. Aseveró que cada persona deberá afrontar la muerte como mejor pueda, preparándose para ella con imaginación y sin sensación trágica ni de horror, adoptándola con resignación. Se trata de una concepción asimilada de la ética del estoicismo y del epicureísmo. “Cada muerte debe ser semejante a la vida, no nos convertimos en otros para morir”, expresó.
María Badiola en su magnífico estudio sobre Montaigne, escribió a este propósito: “De poder elegir, él hubiera preferido estar abierto a esa experiencia final en plena actividad (mejor a caballo que en la cama, dijo), y en soledad, sin lágrimas ni curas, ni médicos ni cirios… Para concentrarse mejor en ella y vivirla de forma verdadera, no alienada. Quería una muerte acorde con su vida: recogida, tranquila y solitaria, ‘suya’.” (M.B., Montaigne – No existen verdades absolutas o duradera, solo opiniones. Ed. RBA, Contenidos Editoriales y Audiovisuales, S.A.U., España 2015)
2. Los estudiantes leen, meditan, participan en diálogo y escriben

María-Isabel Buitrago A.:
Se plantea la idea de la memoria no solo recordar eventos pasados, también los reconstruye y los interpreta de manera activa. Se reconoce la subjetividad de la memoria y cómo esta puede distorsionar la percepción de la realidad, lo cual pone en cuestión la realidad objetiva. / Podemos cuestionar el sentido de la búsqueda de Aleph, como intento de capturar la totalidad de la memoria, como especie de fascinación humana por el pasado, pero también por la imaginación para dar forma a nuestra comprensión del mundo.
Luis-FelipeVélez G.:
Es increíble como alguien que empezó diciendo que no va a cambiar, termina expresando que comienza a olvidar el rostro de su amada. Y es más increíble la impresión de lo fantástico inmerso en la cotidianidad, especie de expresión del realismo mágico. Borges sabe que en ocasiones lo fantástico está a la vuelta de la esquina, y con la mirada de uno para otro lado, se lo pierde.
Sara-Fernanda Riobo F.:
Para conservar la humanidad en el hombre se requiere el ejercicio de aprender, analizar, cuestionar, no solo en el entorno, también en su propio conocimiento, con lo cual se conseguiría la transformación interna, en cuanto somos seres limitados con necesidad de constante aprendizaje, con sentido de escuchar al otro, para fortalecer la condición personal.
Andrea-Sofía Tamayo S.:
Es interesante notar que la figura de Aleph representa una metáfora poderosa sobe la percepción y la comprensión humanas, ya que al encontrarse el protagonista con el Aleph se plantea preguntas que cuestionan los límites de nuestra capacidad para comprender el mundo que nos rodea y nos llevan a reflexionar sobre la relación entre la percepción personal y la realidad objetiva.
Brian Patiño-Agudelo:
Las ideas de Albert Einstein sobre la educación son relevantes hoy, como lo fueron en su tiempo. Su llamado a enfocarse en el desarrollo integral del individuo, promover el pensamiento crítico y revalorizar el papel del educador, resuenan en los debates contemporáneos sobre reformas educativas. La visión de Einstein nos desafía a repensar nuestro sistema educativo, para formar mentes competentes, personas íntegras y socialmente responsables.
Juan-José Ospina T.:
Germán Arciniegas introduce la noción de poder emerger un enriquecedor compartir de ideas, con la conversación, incluso en ámbitos de informalidad, con la posibilidad de trascender limitaciones espacio-temporales. A su vez, Michel de Montaigne ya había enaltecido la conversación como el ejercicio más fructífero para el intelecto, con la consideración de hacerla vivaz, libre de prejuicios, que agilice la mente y estimule el pensamiento crítico. David Bohm, a su vez, profundizó en el tema al plantear la necesidad de una escucha desapegada y una suspensión de certezas para facilitar una genuina comprensión mutua. Margueritte Yourcenar y Andrea Wulf plantean la necesidad de aceptar la fragilidad humana, con humildad ante la existencia, liberándonos de dogmas que dividen. Wulf invita a un continuo autoexamen sobre cómo equilibrar responsabilidad social y desarrollo individual.
Juan-Diego Zapata L.:
Un planteamiento interesante podría ser cómo Michel de Montaigne aborda la importancia de la sinceridad y la autocrítica, en las conversaciones y en la vida social, para reconocer las propias deficiencias antes de juzgar a los demás. Enfoque de esta naturaleza permitiría explorar la manera como nuestras propias limitaciones pueden influir en la interacción con los demás, y en la búsqueda de la verdad en las conversaciones.
Delio-Everardo Buitrón:
Creo que las verdades absolutas son muy complejas y que muchas de las cosas van a estar matizadas según la experiencia e incluso por el punto de vista de cada persona, con la idea de plantearse dudas, formularse inquietudes para afrontar la vida, con lo cual se conseguiría avances en la comprensión de temas y en los derroteros del propio destino.
Wendy-Marcela Mendieta D.:
Es fundamental argumentar y discurrir de manera coherente durante la conversación, para mantener una actitud tolerante hacia el desconocimiento que puedan tener los demás en los temas que se traten. Hay que aceptar reproches fundamentados y estar dispuestos a corregir si se está en equivocación. Todo esto enriquece los debates y contribuye al crecimiento personal y colectivo.
Jerónimo Martínez-González:
Montaigne desconfía de la capacidad cuando está acompañada de grandeza y fortuna. No todas las palabras deben de ser aceptadas, ya que muchas personas son ricas en saberes que no les pertenecen; siempre existe la posibilidad de tener participación adecuada, aun sin saber el acierto de esta. También establece que toda afirmación se debe intentar refutarla, con el fin de conocer todos los puntos de vista de quien la dice. Asimismo, nadie se vuelve un experto al realizar una intervención afortunada, tan solo se logra con una educación larta y constante.
Laddy-Viviana Parra E.:
El arte de la conversación, aunque amenazado en la era del ruido y la rapidez, sigue siendo fundamental para el desarrollo de la sabiduría y el entendimiento mutuo. A través de la paciencia, el respeto, la comprensión y la disposición a escuchar y aprender, podemos cultivar un espacio donde las ideas puedan florecer y enriquecernos unos a otros. Recordemos las palabras de Montaigne: “La duda es el principio básico de la sabiduría, y la comprensión hacia las opiniones divergentes es esencial para el verdadero diálogo.” En este mundo lleno de ruido y opiniones preconcebidas, la verdadera belleza y significado se encuentran en la capacidad de escuchar, comprender y respetar las perspectivas de los demás.
María-Isabel Buitrago A.:
El ensayo de Michel de Montaigne sobre el arte de conversar, me ha llevado a reflexionar sobre mis propias habilidades de comunicación y a buscar maneras de mejorar mi capacidad para participar en conversaciones significativas y enriquecedoras. Creo que las lecciones de Montaigne sobre la importancia de escuchar activamente, de ser auténtico y mostrar empatía, son especialmente relevantes en este momento de la vida, donde la comunicación digital en general puede carecer de profundidad y de la conexión emocional de las interacciones cara a cara.
Julio-César Betancourt M.:
La grandeza de la persona no está en quien más victorias lleva, ni en quien por su valentía en exceso muere víctima de su propia obstinación o por enceguecimiento por la verdad, causado por llevársela de mucho valor, o por temor al título de cobarde. Es preferible la razón, el buen actuar, en pos del bien común, que perecer por causa del egoísmo, de la imprudencia o de la vanidad.
Santiago Agudelo-Grisales:
Personalmente encuentro relevante la idea de evaluar las situaciones con conocimiento y humildad, en función de nuestras fortalezas, debilidades y limitaciones. Necesario evitar caer en el exceso de confianza, puesto que puede cegarnos ante los peligros y en la consecuencia de nuestras acciones. A su vez, la idea de valentía en el contexto del poder me lleva a reflexionar sobre la responsabilidad que conlleva el ejercicio de autoridad. Deseable generar empatía en nuestras relaciones y disponer de compasión hacia quienes la necesitan en el entendimiento con nosotros.
Santiago Osorio-Vásquez:
Como interpretación personal del ensayo de Montaigne sobre la conversación, observo más que resaltar la delgada línea entre la valentía y la obstinación. Destaco la predestinación a la fatalidad que supone un atacante cruel, pues a pesar de la obstinación de los defensores de la plaza, en el contexto bélico se tiene como propósito la muerte del derrotado, por lo que entregarse a los atacantes sería un absurdo, si se tiene en cuenta que las consecuencias son igualmente fatales.
Santiago Osorio-Botero:
En el texto de Montaigne se puede resaltar la visión de la valentía tener sus límites, que al intentar superarlas nos puede llevar a la locura, con efectos de imprudencia e insensatez. Históricamente se ha observado que el exceso de valor conlleva a tomar decisiones extremas, con incapacidad para evaluar de manera racional las consecuencias. Se debe buscar un equilibrio entre el coraje y la prudencia.
Juan-Diego Zapata L.:
La expresión de Montaigne de “la obstinación en defender una plaza que debe ser abandonada, puede ser fatal”, quizá se refiera a considerar la importancia de saber cuándo ceder y retirarse estratégicamente, en lugar de aferrarse a posiciones insostenibles. La historia enseña que la terquedad puede llevar a castigos severos, lo cual resalta la necesidad de evaluar con sensatez las circunstancias y actuar con inteligencia en situaciones de conflicto.
Luis-Felipe Vélez G.:
El pasaje en consideración del ensayo de Montaigne sobre la conversación, nos invita a dar importancia a la prudencia y al juicio equilibrado en situaciones de conflicto o desafío. La valentía no consiste solo en la resistencia obstinada, sino en la capacidad de evaluar con juicio la situación, tanto en la vida cotidiana como en contextos militares.
Andrea-Sofía Tamayo S.:
La valentía, una virtud admirada, tiene límites que no deben ser sobrepasados. Al aferrarse a posiciones indefendibles, los resultados son desastrosos. La evaluación de la valentía considera la comparación de fuerzas y la inteligencia estratégica, pero la soberbia puede distorsionar las decisiones, con consecuencias de crueldad innecesaria.
María-Isabel Buitrago A.:
El ensayo de Montaigne me lleva a reflexionar sobre lo que son mis razones y motivos más profundos para actuar, lo que me hace tener fundamentos para tomar decisiones que puedan llevarme a lograr los objetivos que me proponga. En la humanidad deberíamos tener como prioridad, al caminar por la vida, el bien actuar, con cuestión primordial.
Santiago Agudelo-Cifuentes:
Es esencial evitar caer en la trampa del exceso de confianza, al tener que tomar decisiones en determinados momentos, puesto que nos podría conducir a equivocaciones fatales. Es necesario cultivar la virtud de la prudencia y el justo discernimiento sobre los factores involucrados en una determinada situación, para evitar actuar con arrogancia que pueda conducirnos a la temeridad y la locura.
Tatiana-Alexandra Betancurth P.:
Estamos siempre inmersos en procesos de aprendizaje. Al enseñar algo que hemos aprendido, también aprendemos, lo que nos permite estar en permanente evolución, con cambios favorables. Al tratar una persona un tiempo después de haberla tratado, podemos apreciar sus cambios, por sus experiencias y conocimientos. Además, se puede afirmar que no es posible adquirir conocimientos definitivos.
Santiago Agudelo-Cifuentes:
El texto de Jorge-Orlando Melo sobre la educación en Montaigne, presenta una reflexión profunda sobre la educación actual, con métodos pedagógicos que pueden estar alejándonos de los verdaderos objetivos de la educación, con pérdida de la esencia humana, por el énfasis que se da a la eficiencia y a minimizar los errores. Melo menciona el tema del comunismo, con referencia al padre del autor. Si bien el comunismo es un sistema controvertido en la historia, es importante reconocer que cualquier sistema político o económico tiene sus pros y sus contras. No es posible caer en simplificaciones o generalizaciones sobre el comunismo, puesto que este término abarca una amplia gama de ideologías y de prácticas, algunas de las cuales pueden haber tenido efectos positivos en ciertos contextos, mientras que en otras han resultado en injusticias y opresión. / Al conectar la reflexión filosófica de Montaigne con la experiencia personal de Melo, se destaca la relevancia atemporal de las ideas humanistas en el ámbito educativo. Ambos autores invitan a reflexionar sobre el propósito último de la educación, no solo para formar profesionales competentes, sino, esencialmente, personas íntegras y reflexivas, con capacidad de afrontar los desafíos personales y del mundo, con sabiduría y comprensión.
Luis-Felipe Vélez G.:
El objetivo de la educación no solo es transmitir conocimientos, sino también formar personas con capacidad de enfrentar los desafíos de la vida. Debemos aprender a juzgar, a entender y vivir de manera plena, disfrutando de las maravillas de la naturaleza y del conocimiento adquirido y acumulado por la humanidad. De este modo, puede expresarse que en diálogo continuo que involucre experiencias y reflexión, se podrá disponer de crecimiento personal y colectivo.
Luis-Felipe Vélez G.:
Los argumentos en favor del control de personas y de la población, pueden conducir a limitar la libre expresión de las ideas, con el pretexto de restringir las expresiones de los extremistas, para evitar la escalada de tensiones y de violencia. Hay que recordar el caso de la Alemania nazi, donde la propaganda antisemita contribuyó a la creación de un clima de odio que condujo al Holocausto. Las ideas discriminatorias pueden tener impacto negativo en grupos vulnerables. Montaigne señala: “la crueldad de algunos cristianos” llevó a Juliano el Apóstata a concluir que “en el mundo no hay animal más terrible para el hombre que el hombre mismo.” / La clave parece estar en encontrar el equilibrio entre la libertad de expresión y la protección de la sociedad. No se trata de una dicotomía simple entre control y libertad, sino de encontrar la mejor manera de proteger los derechos de todos.
Salomé Rivera-Arbeláez:
La pasión y las creencias pueden ser fuerzas poderosas que impulsan tanto el progreso como la regresión en la historia de la humanidad. Por un lado, la pasión puede ser un motor para el cambio positivo, al inspirar a personas a luchar por lo que creen que es correcto y a perseguir sus sueños con determinación. Sinembargo, cuando la pasión se convierte en fanatismo y se desvincula de la razón y del respeto por los demás, puede conducir a acciones destructivas y a conflictos innecesarios.
Santiago Osorio-Vásquez:
Considero que la moral no debe estar necesariamente ligada a las creencias religiosas. Es posible actuar de manera altruista y ética sin depender de una afiliación religiosa. La libertad de conciencia debe ser respetada independientemente de las creencias, y el bien obrar debe ser una elección personal basada en valores universales de respeto y convivencia. / La libertad de conciencia y la autonomía moral son aspectos esenciales para el desarrollo de una sociedad justa y equitativa, donde cada individuo pueda actuar de acuerdo con sus principios éticos, sin imposiciones externas. La separación entre moral, ética y religión en el ámbito público garantiza el respeto a la diversidad de pensamiento y a la promoción de valores universales de convivencia pacífica y respeto mutuo.
Santiago Agudelo-Cifuentes:
Me parece fascinante cómo Michel de Montaigne logró transmitir ideas profundas y reflexiones filosóficas, a través de un estilo directo y personal que sigue siendo relevante cuatro siglos después de su muerte. Su enfoque nos recuerda que la originalidad y el coraje como escritores no requieren de grandiosidad o solemnidad, sino más bien de autenticidad y honestidad de expresión.
“Muchas gracias, profesor Carlo-Enrique Ruiz, por impartirnos esta enriquecedora Cátedra. Que este espacio continúe siendo un lugar de encuentro para el conocimiento, donde podamos seguir descubriendo nuevas perspectivas y profundizando en temas que quizás eran desconocidos para nosotros. Agradezco enormemente su dedicación y compromiso en fomentar el diálogo y la reflexión, enriqueciendo así nuestra experiencia académica y personal.”
Andrea-Sofía Tamayo S.:
Al leer las impresiones de Alfonso López-Michelsen sobre Michel de Montaigne, en la Revista Aleph No. 83 (1992) se observa lo relevante que es el personaje incluso en la actualidad. Sus ensayos siguen siendo una fuente de sabiduría y consuelo para las preocupaciones humanas universales. Su enfoque en la naturaleza transitoria y cambiante de la vida ofrece una valiosa perspectiva en un mundo lleno de incertidumbre y cambio. López de igual manera expresa que la obra de Montaigne sigue siendo relevante, porque sus reflexiones sobre la naturaleza humana trascienden las épocas y siguen siendo aplicables a los desafíos contemporáneos, con lo cual se observa su atemporalidad y su capacidad de iluminar los dilemas humanos en cualquier contexto histórico.
3. Claves de las ideas de asumir e interpretar en los Ensayos – De conversación con los estudiantes
Valentía – Temeridad – Impunidad – Conducta – Cobardía – Grandeza – Vanidad – Riesgo – Intimidación – Desafío – Despotismo – Obstinación – Codicia – Ingratitud – Prudencia – Deseos – Azar – Destino – Escepticismo – El saber – Ciencia y Verdad – Ambición – Contento y alegría – Tristeza y melancolía.
“No tengo sino a mí mismo por objeto de mis reflexiones” (M. de M.) – La razón y la lógica, de incentivar en los estudiantes – Espíritu crítico – Armonía de las disonancias – Alegría libre más proclive al humor que a la sátira – Su visión de la vida no es catastrofista – Escepticismo en la capacidad humana de alcanzar la verdad – Inseguridad de nuestros sentidos – El ser humano, ambiguo, contradictorio, cambiante – La sabiduría, aceptación de la realidad terrestre, relacionada con el equilibrio – Actitud de escepticismo moderado, contrario al radicalismo – Espíritu abierto a todas las formas de religión, como hechos interesantes de la historia y de la antropología – Descubrimiento de los demás, reconocimiento y aceptación de las diferencias – Actitud ante la naturaleza, abierta y gozosa; curiosidad ante la diversidad del mundo – Quiso su muerte recogida, tranquila y solitaria, de acuerdo con propia vida – “La vida es un movimiento desigual, irregular y multiforme.” (M. de M.)