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Informe de la Versión 36 – «Cátedra Aleph» (UN-Manizales)

1. Bertrand Russell y sus comprensiones de la vida y de la sociedad

Para la realización de esta versión de la Cátedra se dispuso en especial del volumen “Retratos de memoria y otros ensayos” (1956), de Bertrand Russell, del cual se estudiaron capítulos relacionados con su pensamiento. Y como suelo hacer en cada versión comienzo promoviendo conversación sobre el cuento “El Aleph” de Jorge-Luis Borges, con el objeto de poner en escena el método de trabajo expuesto en el “Derrotero” entregado al comienzo. Se trata de un texto difícil que los estudiantes leen, en general, en varias ocasiones y se aventuran en dos sesiones a exponer lo que apreciaron en él, como cuestión descriptiva y como asuntos de información cultural y de pensamiento.

Asimismo, se intercalaron algunos textos para matizar los temas. Por ejemplo, se debatieron interpretaciones sobre el primer capítulo (“El hombre en rebeldía”) del libro “El hombre rebelde” de Albert Camus. Y, para terminar, tuvimos conversación sobre el cuento «El rastro de tu sangre en la nieve», de Gabriel García-Márquez.

Los documentos de base para las sesiones fueron aportados de manera digital en pdf, con el fin de todos disponer de acceso para lectura y reflexión.


Del “Resumen autobiográfico” de Russell, destacamos sus apreciaciones de cómo era el mundo antes de la primera guerra mundial, ocurrida en 1914. Era un tiempo con instituciones que se consideraban estables, con ideas y ejercicio republicanos, en el marco de filosofía liberal, con sensación de un progreso ordenado, gobiernos parlamentarios, esperanza en la gradual desaparición de las guerra. De pronto todo eso se desmorona e irrumpen el comunismo, las bombas atómicas y demás acontecimientos que ponen en vilo a la humanidad, en mayor grado después de la segunda guerra mundial, con dolorosos acontecimientos generados, en especial, por el fascismo y el nazismo.

Russell era de una familia aristocrática, puritana y austera. Tuvo afinidad temprana por las matemáticas y de 18 años ingresó a la universidad de Cambridge (creada en el siglo XIII), con aplicación plena los primeros tres años a las matemáticas. Allí encontró un ambiente estimulante por la inteligencia y la claridad de pensamiento. Luego estuvo tentado por la política o la filosofía, pero se decidió por esta, con inmersión especial en el estudio de los fundamentos de la matemática, a pesar de ser la política una tendencia marcada en la familia. Vivió con entusiasmo en un ambiente académico hasta la llegada de la guerra en 1914. Deseó que Inglaterra fuera neutral, lo que no ocurrió.

Consideró que no todas las guerras eran injustas, pero sí la del 14, que desencadenó el surgimiento del fascismo en Italia, el nazismo en Alemania y el comunismo en Rusia, y justa la ocurrida para enfrentar la amenaza en el mundo del nazismo, identificada como la segunda guerra mundial. Visitó de manera prolongada Rusia y China con el fin de conocer más a fondo esas sociedades. Tuvo luego dedicación en pensar y ejercer la educación, con la idea de una “educación progresiva” que cimentara conocimientos, inquietudes y afinidades en la persona desde temprano, con auspicio de la libertad de expresión y de investigación. Siempre estuvo en busca de la verdad en los asuntos fundamentales de la vida, del mundo y del universo, con preocupación por el futuro de la humanidad, con reclamo por fortaleza para mirar más allá del presente. Sintió la necesidad de llegar a disponer de claridad en el pensamiento  y de sentimientos de bondad para mejor avance del mundo.

Creyó en la posibilidad, con Descartes, de considerar el mundo exterior como un sueño. Abordó el estudio de Hegel y lo encontró confuso, portador de un “fárrago de confusiones”, además con atrevidas opiniones sobre las matemáticas, considerándolas ignorantes y estúpidas. Estudió de igual modo a Kant, tampoco resultando ser de sus afectos. Estudió a matemáticos alemanes como Weierstrass y Dedekind, pero encontró de mayor importancia a Georg Cantor.

Tuvo de alumno a Ludwig Wittgenstein (1889-1951), quien lo sucedió en Oxford y en Cambridge. De recordar que este filósofo estuvo prisionero dos años de los italianos, a finales de la primera guerra mundial, y en el cautiverio escribió su obra fundamental: “Tractatus lógico-philosoficus”. Parecido le aconteció a Russell quien fue detenido en 1918 por sus campañas de pacifista, contra las guerras, con cuatro meses y medio de reclusión en los cuales leyó con intensidad y escribió su libro “Introducción a la filosofía de la matemática”. Antes había trabajado durante 10 años con Alfred N. Whitehead (1861-1947) en la elaboración del libro los “Pincipia Mathematica”, publicado en tres volúmenes en 1910 y 1913. Se trató de una obra aplicada a deducir conocimientos matemáticas con base en un conjunto de principios o axiomas.

Russell invocó por el mejoramiento de la condición humana para conseguir incrementar en las personas los sentimientos benévolos y disminuir en ellas la irascibilidad, por medio de campañas sostenidas en la educación para todos. Fue contrario a la filosofía del marxismo por encontrar en ella dos errores, tal como pudo observar en Moscú: en la teoría, por cuanto se creía que lo indeseable era la economía de mercado y de la propiedad, y en cuanto a los sentimientos, puesto que creyeron que podía conseguirse lo bueno al impulsar el odio por las políticas que le eran adversas. A su vez, concibió que los pensamientos y los sentimientos estaban ensombrecidos por el miedo a nuevas guerras. Esto le llevó a impulsar con ahínco la concepción de una esperanza prudente, y alcanzar la unificación del mundo, con un gobierno de concertación internacional, que llevara la abolición para siempre de las guerras. Pero encontró el predominio del odio, la locura en ambiciones desmedidas y en las creencias falsas, contra lo cual hay que luchar.

Esa práctica de convicciones la ejerció sin falta, con apoyo en la filosofía liberal, optimista, que condujera en generalidad a una democracia parlamentaria, con libertad personal y libertad de los países sin ser sometidos por las potencias. En conjunto, tuvo la convicción de que pudiese alcanzar una especie de humanismo universal. Al amparo de esa formación, desde muy joven sostuvo la necesidad de alcanzar seguridad frente a un desastre global, por las amenazas nucleares, de abolir la pobreza extrema, de fortalecer y desarrollar el respeto en las diferencias, promover los sentimientos bondadosos, y fomentar la iniciativa privada. Todo esto será posible, dice, si se tienen las ganas de lograrlo.

En cuanto a los riesgos de nueva guerra, asegura que no habría ganador de ningún bando y que es necesario idear método seguro, concertado, para alcanzar una paz estable. Delinea dos criterios fundamentales: los estados opositores deberán comprender que sus objetivos no pueden alcanzarse con la guerra, y se hace necesario disminuir la desconfianza, el odio y el miedo entre ellos, con los consecuentes espacios de negociación. De igual modo establece que la guerra no puede ser una prolongación de la política. Y las ideas no se deben imponer por la fuerza sino por la persuasión, con muy difícil perspectiva de llegar a comprender que la humanidad conforma una sola familia, de espíritu continuamente creador. Hay que mantener viva la esperanza.

Russell en el libro aborda el tema de la felicidad, con alusiones de comienzo a Epicuro de Samos (341-270 a.C.), apóstol del hedonismo, con invocación de la mesura en el gozo, el placer de la amistad y la ambición por el saber. Creó en Atenas escuela con el nombre “El Jardín”, similar a la “Academia” de Platón y al “Liceo” de Aristóteles, que incluyó la participación de las mujeres. Los animales (por ejemplo, perros, gatos,…) son felices por instinto, si el ambiente lo permite. Es necesario propiciar en las personas de todas las edades condiciones de felicidad, lo cual se consigue con el ejercicio, alimentación sana, la lectura, el arte, el estudio, la ciencia,… con el resultado de obtener satisfacciones, pero a condición de disponer de unas necesidades básicas de vida satisfechas. Y apreciar las cosas sencillas.

En cuanto a la sabiduría Russell se ocupa de señalar la importancia de identificar los elementos o factores de un problema, con el peso específico real de cada uno. Y llama la atención sobre la capacidad de comprender en alianza de razón y sentimiento, además de romper en lo posible la tiranía del aquí y el ahora. Russell cree que la sabiduría es posible enseñarla, con base en la “instrucción moral” que permita comprender los desastres ocasionados por el odio y la estrechez mental, sin desistir del ejercicio de la persuasión y de la paciencia, para afirmar el sentido de la comprensión, con resistencia al avance del mal, con alcance de formar buenos ciudadanos, incluso ciudadanos del mundo. Considera que con los desarrollos notables de la ciencia y la técnica, habrá necesidad de mayor sabiduría.

Habrá que distinguir entre conocimiento y sabiduría. El conocimiento es una especie de memoria de lo que acontece y de lo alcanzado. En cambio la sabiduría apunta a comprensiones globales, con manifestaciones en conductas separadas del odio y las venganzas, con actitud propicia a los acercamientos, a la amistad, a la reflexión reposada, a la conciliación.

Es necesario saber que las creencias no duran por la eternidad, y que el apegarse a supuestas certezas absolutas ocasiona muchos y terribles males. En este sentido, Russell subraya lo peligroso de la historia al despreciar la valía individual, con la sobrevaloración del Estado, la Nación, la Iglesia y cualquier otra organización colectiva. Y debería alcanzarse que el conocimiento de la historia consiguiera equilibrio en los modos de pensar y de sentir. Tiene la convicción del mundo no necesitar héroes o profetas salvadores, sino la comprensión de los dirigentes y seguidores de los países más poderosos que con sus ideologías, políticas y acciones lo que han conseguido es el riesgo de un exterminio de la vida en nuestro planeta. Pero estima que todavía hay tiempo para reconducir el camino.

Russell también se ocupa de cómo forjar una vida buena, con base en el amor guiado por el conocimiento, al amparo de la necesidad de la benevolencia, en el propósito de alcanzar que todas las personas puedan beneficiarse de los hallazgos de la ciencia. A la benevolencia la considera como una emoción altruista. Y el amor resulta ser una combinación del deleite y la benevolencia. En un mundo mejor sería indispensable combinar con armonía el deleite, la comprensión y la benevolencia.

En esta versión de la Cátedra acudimos a leer y discutir el primer capítulo de “El hombre rebelde” de Albert Camus (1913-1960), para observar su comprensión sobre lo que es la rebeldía en la persona, al considerar que se es rebelde cuando se tiene la capacidad de decir no, pero también de decir si, sobre la base de argumentos. A la vez piensa que la rebeldía surge en oposición a cuestiones intolerables, y a la violación de derechos justos, ante todo el derecho a no ser oprimido. Estudia la existencia de fronteras para las acciones de rebeldía, que implícitamente conlleva un valor, valor que represente un paso del hecho al derecho, de lo deseado a lo deseable. Invoca la rebeldía contra la mentira, contra la ofensa, contra el egoísmo, con respeto a la integridad, a la confianza. Llega a concebir que “el espíritu de rebeldía sólo es posible en los grupos en que una igualdad teórica esconde grandes desigualdades de hecho.”

En contraste y para animar la terminación de las sesiones, les propuse a los estudiantes leer e interpretar el cuento “El rastro de su sangre en la nieve”, publicado en 1976 por Gabriel García-Márquez. Fue una sorpresa grata conseguir lecturas juiciosas, con interpretaciones personales en la relación de los personajes centrales, Nena Daconte y Billy Sánchez de Ávila. Ella formada en Europa, con bagaje en lenguas y países, y él un solemne atarbán corpulento que de sorpresa entra a la habitación de Nena, quien está desnuda y virgen. Se desarrolla una historia de relaciones incontenibles, con matrimonio que se sucede y viaje que emprenden hacia París, con escala en Madrid, donde reciben todos los honores del embajador y su comitiva. Nena es agasajada con un ramo de rosas y una espina le hiere un dedo que le sangra en todo el recorrido a París, con la mano asomada a la ventana y el goteo sobre la nieve. Ella orienta a Billy hasta llegar a un hospital donde es conducida a la sala de cuidados intensivos, pero Billy no puede acompañarla, entonces se refugia en un hotelucho cercano para estar pendiente de ella. Pero le advierten que solo puede visitarla los martes. Pasa una semana en esa tremenda inquietud y cuando llega ese martes accede al hospital buscándola afanosamente. De pronto da con el médico que la recibió, con habla en español, quien lo miró asombrado diciéndole que el viernes pasado había muerto Nena y que lo habían buscado por mar y tierra. En ese lapso, la familia de ella llegó a París y la llevaron a Cartagena de Indias donde fueron las exequias. Desconsolado Billy sale a merodear por las calles en medio de una nevada, la primera ocurrida en diez años, que caía en la forma de plumitas de paloma.

2. Los estudiantes piensan, exponen, conversan y escriben

La Cátedra es una experiencia grata al promover con los estudiantes la lectura y los diálogos, con amplia participación, que llega a posicionarse con interés por los temas y por escudriñar sentidos en los textos, en las ideas, con interesantes contrastes. Suelo conservar los escritos que llamo “Informes de lectura”, con la recomendación de ser breves y ejercitar la capacidad de síntesis. A continuación transcribo algunos fragmentos de esos trabajos, con los respectivos créditos.

“Debo reconocer que en un comienzo inscribí con cierto temor la Cátedra Aleph,… porque por alguna extraña razón nos han hecho creer que las asignaturas de humanidades son aburridas… La historia fue muy distinta a como la imaginé…”: Luisa-Fernanda Ruiz Q.

“¿Por qué nos gusta un libro? Me voy a permitir una definición más personal, pero apoyada en las amplias reflexiones de George Steiner. Nos gusta leer porque se nos plantean fácilmente espacios en los que existen diferentes posibilidades y formas de ver nuestra realidad.”: Ángel-Felipe Quintero C.

“… Las palabras de Confucio son útiles, el que piensa sin estudiar no tendrá en cuenta la historia y como dice una frase célebre, ‘el que no conoce la historia está condenado a repetirla’. Aquí radica el peligro de pensar sin estudiar, el actuar sin ningún nivel de certeza o plan, sin ser conscientes de las consecuencias de esos actos puede hacer que otros paguen el precio de nuestra ignorancia,…”: Santiago-Esteban Erazo B.

“Borges tras la muerte de su amada Beatriz [en el cuento ‘El Aleph’] se arraiga a ese amor persistente e inolvidable, del cual sus recuerdos son lo que lo mantienen intacto, con visitas anuales a la casa donde vivió ella enlaza vínculos familiares que lo llevan a recorrer una nueva perspectiva y a sembrar dudas en su mente, acerca de un punto en el espacio que engloba todos los puntos del cosmos, el famoso ‘Aleph’, un acceso breve al infinito, un microcosmos que devela todos los ángulos de la existencia.”: Valeria Avendaño M.

“… En la que fuera la última y quizá más triste de sus visitas, Borges ve el Aleph y en él se le revela el infinito, el vasto universo en un mismo lugar y en un mismo instante: paisajes, animales, espejos, mares… (pareciera que el Aleph es un símil de la literatura, que todo lo abarca y todo lo contiene). Y entre tantas cosas Borges ve también aquella que lo hace llorar: el rostro de quien ama contaminado por el descubrimiento de un vinculo secreto con quien sería su oponente…”: Samantha Sánchez L.

“El ejercicio que yo hice fue comparar este Aleph con los pergaminos del Arquímedes en ‘Cien años de soledad’. También puede hacer alusión a las capacidades de Aureliano Babilonia, quien tenía conocimiento de todas las lenguas existentes y capacidad para descifrar la historia de su propia estirpe. En los pergaminos estaba escrito desde el comienzo hasta el fin de cada suceso y los secretos de la familia Buendía. De ahí la relación que encuentro, puesto que en el Aleph se podía vislumbrar todo el universo y las cualidades de todo cuanto existe.”: Angélica Gómez A.

“Bertrand Russell logra desprender y describir una humanidad en la que todos podemos reflejarnos desde la infancia, en la juventud, hasta algunos años de la vida adulta, con la ambición positiva de paz. Resalto el siguiente pensamiento de él, con el que me identifico: Sigo convencido, por sombríos que sean los tiempos que nos esperan, que la humanidad resurgirá, que el hábito de la tolerancia mutua, que ahora parece perdido, será recobrado, y que el reinado de la violencia brutal no durará siempre.”: Danny-Javier Vásquez C.

“Como pacifista, Russell manifiesta el valor que tendría un mundo que resurja con un pensamiento claro y un sentimiento bondadoso, pero plantea un enigma: ¿Cómo llegar a un mundo resurgido? Y la respuesta sería haciendo apología de una tradición que no sea traumática, dolorosa o llena de violencia, porque como lo dice el mismo Russell, puede ser que, para aprender las dos cosas sea necesario que sobrevenga el mayor de los desastres. Confío que no ocurra esto, confío en que algo menos doloroso enseñe esa sabiduría.”: Jefersson-Sneider Ortega V.

“… es triste saber que se vive en un país donde la violencia sigue gloriando frente a la paz y donde la educación, que debería ser el arma más poderosa para contrarrestar esa violencia y demás problemas socioculturales que se enfrentan en el diario vivir, no lo es.”: Valeria Avendaño M.

“Como consecuencia de reconocer la guerra como un método inadecuado tendrían que cesar los conflictos tanto fríos como calientes en el mundo, y en consecuencia tendrían que recobrarse ciertas libertades, con intercambios comerciales, visitas de delegaciones culturales y académicas. Una vez creada una atmósfera más amistosa, es necesario un acuerdo mundial para la resolución de conflictos; para Russell el diálogo siempre será el método más apropiado para abordarlos y solucionarlos.”: Santiago-Esteban Erazo B.

“O morimos juntos o vivimos juntos. Todos preferimos vivir a morir. Cuando estalla una guerra el ejército de cada país defiende su patria y a sus compatriotas. Con reflexión y diálogo podrá llegarse a concertaciones para evitar la guerra y de esa manera evitar la pérdida de vidas.”: Holman-Fabián Barrera D.

“Como a Bertrand Russell a mí también me paraliza el escepticismo, y con frecuencia me pregunto si vale la pena pensar en la posibilidad de un mundo más bondadoso, en si hay manera de remediar el daño que se hace y se ha hecho, y si no es, simplemente, demasiado tarde. Pareciera que todas las intenciones, las ideas y los esfuerzos son insuficientes, y que los engranajes de las máquinas de terror nunca paran. Aun así hoy, para permitirme un día más me aferro a una canción que dice: Vale más soñar que temer, vale confiar.”: Samantha Sánchez L.

“Bertrand Russell enfatiza en diversos aspectos importantes sobre la infelicidad provocada por la cotidianidad de las personas, el trabajo agotador y tedioso, el éxito en alcanzar una gran fortuna pero sacrificando la salud y los afectos personales. Por tanto, me atrevo a decir que estamos sujetos a la felicidad que ha impuesto el sistema global capitalista, porque confundimos nuestra felicidad con el éxito que debemos tener, según los estándares creados por ese sistema.”: Luis-Santiago Zúñiga O.

“Creo que la responsabilidad conlleva adquirir un conocimiento y saber cómo utilizarlo y cómo aportar a la sociedad. Debemos aprender a sensibilizarnos y a pensar más en el otro y dejar un poco el individualismo a un lado. De nada nos sirve tener amplios conocimientos teóricos, científicos, literarios y de pensamiento, si no comprendemos la importancia de adquirirlos y la necesidad de transmitirlos para beneficio colectivo.”: Valeria Avendaño M.

“Bertrand Russell considera que la educación debería encaminar a las personas a situar los conocimientos en lugar adecuado, y toda persona instruida académicamente deberá ser también un buen ciudadano del mundo, sin seguir sectas o fanatismos… De nada nos sirve tener muchos conocimientos si no vamos a disponerlos para ayudar al prójimo. Debemos dejar de lado los sentimientos egoístas y dejarnos de creer que somos el centro del universo…”: Valentina Verano Ch.

“Para mí la sabiduría comienza en el encuentro espiritual de cada uno, que se concreta cuando se hace el bien a los otros, a quienes lo necesitan.”: Juan-Esteban  Vallejo D.

“La historia apreciada como arte se guía por el criterio de la veracidad de los hechos. La dificultad está en poder relatar la historia de manera imparcial y objetiva…/ Es difícil considerar la Física como arte; para mí es una ciencia muy hermosa… Pero cuando la ciencia permite explicar fenómenos físicos a niveles micro y macroscópicos, conduce a entender cómo funciona el universo, lo cual es precioso como el arte.”: Yénifer-Tatiana Guavita O.

“El cuento de García-Márquez, El rastro de tu sangre en la nieve, nos muestra la realidad de la sociedad con diferentes niveles sociales y diversas condiciones culturales, también hace patente lo fortuito y efímero que puede ser un amor. Me lleva a pensar que debemos disfrutar cada momento.”: Valeria Avendaño M.

“Al terminar de leer el cuento de García-Márquez, curiosamente y como si se tratase de un auto-sabotaje y de un excusa muy rebuscada, además de salir corriendo a abrazar a mi pareja y no soltarla, tenía en mente a mi país, y es que, de forma análoga, pensaba en que amar a Colombia nos hace soñar, nos hace volar (y creer) y luego nos empapa de realidad.”: Ángel-Felipe Quintero C.

“Interpreto la historia relatada por Gabo como una referencia a los pequeños detalles, que son muy importantes. Se capta cómo una pequeña acción puede impactar fuertemente nuestras vidas, incluso a los demás. Por ejemplo, un comentario que a uno le puede parecer inofensivo, puede significar mucho a otra persona e impactar su vida de manera positiva o negativa. Para el caso se observa que un pinchazo de la rosa, al parecer inofensivo, termina con la muerte de Nena Daconte. Además, tengo la impresión que el autor quiere dejar como enseñanza la importancia de valorar las cosas en su momento, dado que la relación de Billy y Nena era muy banal, enfocada en la sexualidad, y si bien una buena sexualidad es necesaria en una pareja, no es lo único importante.”: Valentina Verano Ch.

“El cuento de García-Márquez plantea varios escenarios propios de la realidad, como son el desinterés de los europeos por las necesidades de los demás. Plantea diversos escenarios sobre la influencia del materialismo y el consumismo en la sociedad europea. También se desenvuelven escenarios sobre el machismo marcado que está presente en las familias adineradas de la época, y brota la comparación entre las culturas europea y latinoamericana.”: Jefersson-Sneider Ortega V.

“Cuento de Gabo muy ameno y descriptivo con detalles del ambiente, el clima, el olor, los sonidos,… / Personalmente me agrada apreciar la ironía,… La forma en que se enamoran es tan fugaz como el propio relato. Apenas se enamoran se casan, y con la misma velocidad descendió la intensidad de la llama. Se trata de una historia muy idealizada para la época, incluso para la actualidad en culturas más tradicionales y cristianas…”:  Pedro-Enrique Rodríguez R.

 

Manizales, Universidad Nacional de Colombia, 25.II.2022

 

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