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José-Félix Fuenmayor: poeta modernista

Colombia, 1910

Colombia acababa de salir de la guerra de los mil días (1899-1902); el país estaba sumido en la miseria material e intelectual. Los dirigentes políticos no daban la talla para colocarse al frente del desarrollo del país, y por el contrario, este conflicto interno dejó desastrosos resultados para la población civil. El desprestigio de sus dirigentes fue notable, no hubo salidas propositivas para el país y el atraso fue cada vez más evidente, sin vías de comunicación y con incipiente industria nacional no había esperanzas para alcanzar niveles de desarrollo competitivos.

La juventud no se sentía identificada ni con liberales ni con conservadores, actores principales de la confrontación armada denominada guerra de los mil días. Finalmente, se firmó el armisticio de Neerlandia, una finca situada en la zona bananera del Magdalena, cerca a Ciénaga, el 24 de octubre de 1902; pero se vio a las claras que en este conflicto todos perdieron.

Por otro lado el desmembramiento del territorio nacional fue un hecho lamentable, la pérdida de Panamá en 1903, fue una degradación total de la república y el dolor y la humillación se apoderaron de los jóvenes prospectos de la república, fue un dolor de patria. Al respecto, los versos de Miguel Antonio Caro (1843-1909) fueron agujas que penetraban en la piel de los patriotas cuando eran recitados en los actos públicos:

¡Patria! Te adoro en mi silencio mudo/ y temo profanar tu nombre santo;/ por ti he gozado y padecido tanto/como lengua mortal decir no pudo. (1).

 

Las ideas modernistas

Para Ricardo Gullón el modernismo es una época (1880-1940) y “no es propiamente un movimiento literario o una escuela y su esencia reside en el modo de utilizar los elementos lujosos o exóticos, es decir en las particularidades de una voluntad artística que fue fruto de una nueva sensibilidad”(2); pero que además, el modernismo no era homogéneo y los escritores que lo cultivaban seguían diferentes corrientes ideológicas, con posiciones distintas y en ocasiones opuestas (3).  

Fue un imperativo que entre la juventud de la primera década del siglo XX se hablara en Colombia de las ideas modernistas, todos de alguna manera estuvieron imbuidos en los conflictos internos de la nación; los poetas destacados de la época lo habían vivido; así por ejemplo, los de La Gruta Simbólica en Bogotá y Barranquilla sintieron el rigor del sometimiento, de la fuerza estatal, y escondían su rechazo institucional bajo el ropaje de los chispazos, de la sátira y la ironía.

No es exagerado decir que la juventud de Colombia de principios de siglo fue modernista, era una manera de rechazo al establecimiento, al gobierno, a la iglesia. Los jóvenes sentían que sobre ellos recaía la mayor responsabilidad del futuro del país, pero no eran tenidos en cuenta en lo propositivo, ni siquiera eran llamados a ocupar posiciones del gobierno, todo lo contrario eran excluidos.

Cuando las nuevas ideas modernistas empezaron a recorrer América, a bullir con efervescencia, fue un clamor generalizado que les exigió un cambio de actitud, sintieron que era una renovación de las formas poéticas, porque ellos sabían que esto influiría de manera decisiva en la nueva vida para nuestro país.

No fueron muchos los cultores del modernismo en Colombia, pero los pocos que se inscribieron, se les notó preocupación, dedicación y esfuerzo para ponerse a tono con la onda expansiva de este movimiento literario y colocaron su grano de arena para contribuir a crear una nueva conciencia que tendría que ver con todos los órdenes de la vida nacional, incluidos por supuesto los géneros literarios. Decididos como estaban a no quedarse quietos los noveles poetas apuntaron en esa dirección, para ello tuvieron como soportes los pocos medios escritos que había en el país.

En el caso de José-Félix Fuenmayor, éste enfocó su producción poética por el naturalismo, una forma muy particular del modernismo; en su expresión terrígena, costumbrista, exuberante, con mucha fuerza en la descripción poética de la belleza del paisaje, en la crudeza y exuberancia del trópico.

El tema del trópico se tenía como referencia poética desde cuando Rubén Darío dio a conocer su poema Allá lejos:

Buey que vi en mi niñez echando vaho un día/ bajo el nicaragüense sol de encendidos oros, / en la hacienda fecunda, plena de armonía/ del trópico; paloma de los bosques sonoros/ del viento, de las hachas, de pájaros y toros/ salvajes, yo os saludo, pues sois la vida mía. (4)

El naturalismo y específicamente el tema del trópico es un modernismo muy particular, con unas características propias que enfatizan en el entorno, en la selva, en la tierra natal, en el mar, en las palmeras, elementos objetivos predominantes, pero que combinados con lo sentimental generan fuerza, ambición, ansias, deseos, potencializados con la melancolía, la tristeza y las diversas manifestaciones del ser interior.

La lectura que Fuenmayor hace del momento en que le toca vivir, de principios de siglo, es el de un futuro incierto, una desorientación juvenil que ve destrozadas sus esperanzas y que va a encontrar en el naturalismo una especie de tabla de salvación, no solo para él sino para la sociedad.

Hay que entender entonces que su naturalismo está enfocado a lo social y que se diferencia claramente del naturalismo preconizado por Zola, estrechamente ligado a la ciencia; Fuenmayor entendía que entre ciencia y literatura, si bien es cierto están ligadas, cada una por separado expresa una corriente de pensamiento, por lo que entre las dos se hace necesario marcar pautas diferenciadoras, y que la mejor salida no era sujetar la poética a una influencia constreñida a temas y los tratados científicos.


El naturalismo es vernáculo

El proceso de modernización acelerada de grandes ciudades de América condujo a un choque primero y a una reacción de búsqueda de lo vernáculo después. Con esto se pretendía volver a los rasgos representativos de la naturaleza y el campo. Lo de Fuenmayor tuvo que ver en gran medida una creación literaria vernácula que se reflejada en su poema Cumbiamba:

Canta el tambor alegre que expresa el gozo/Del viejito borracho que lo golpea/ Y gime el caramillo bajo el furioso/ Soplo de otro viejito que se cimbrea./
Tejiendo el trepidante baile onduloso/ Sigue la moza al mozo que la capea,/ Mostrando, con orgullo de su alborozo, En las manos la esperma que arde y gotea.

 

Y el sentido naturalista lo ratifica en su poema Carrera de caballos:

En el día clásico, fiel a la costumbre/ Un montón ilímite se enfila y se estrecha/ En medio a la calle que avanza derecha, Bajo los rigores de la azul techumbre.

Dos negros corceles con crines de lumbre/ Dispáranse… Fingen una doble flecha/ Que en visión fantástica va abriendo una brecha/ Por entre la entraña de la muchedumbre.

Lo exótico

Por otro lado, en su poemario también se manifiesta lo extraño, lo raro, lo exótico, cuando presenta el traslado del tiempo y en el lugar. Traemos a colación su extraño poema Escarcha:

Pesaba en el silencio no sé qué sombra fría…/ Bajo el sopor del tedio callaba la ternura, Flotaban en la tinta de mi mirada oscura/ Las áridas tristezas de una ilusión vacía.// Al piano te acercaste… Blanca melancolía Como hálito radiante soltaba tu hermosura. Las teclas oprimiste, y en vuelo de amargura/ Un vals tendió las alas de lánguida armonía.// La música flotaba como una crencha rubia Al viento desatada… Era la helada lluvia Que la desesperanza sobre las almas llueve…/ Y parecían tus dedos, con triste desenfado/ Vagando por la nítida blancura del teclado,/ Un grupo de esquimales corriendo por la nieve…

 

Es un exotismo de ideas, muestra un  estado anímico cuya imaginación rebasa la realidad del entorno y como si estuviera en un estado de alucinación encuentra esquimales corriendo por la nieve, situación fuera de tiempo y lugar en el trópico donde vive, haciendo gala de estados profundas de imaginación, hecho que se manifiesta versos extraños.

Lo cierto era que quería apartarse de la tradición imperante, era una necesidad del Caribe mostrarse tal como era, con blanca o negra piel, en el que los poetas le van a dar especial significado a los valores terrígenos y culturales, en los que se ven posibilidades de que la literatura pueda servir como una manifestación del espíritu, como  una manera de conjeturar el devenir, el futuro de las cosas, incluidos los sentimientos colectivos, el territorio, la nación, la vida, la patria, la defensa del planeta, no obstante que respeta la autonomía de la obra artística, para rehusarse a ser encausada hacia los fines políticos.


El trópico americano

El trópico americano es muy diverso, pero de manera especial los poetas nuestros, como es el caso de Fuenmayor se refieren al trópico como las zonas cercanas a nuestra región Caribe, territorios costeros continentales e islas del mar Caribe, con clima que oscila entre los 20 y los 30 grados Celsius y un promedio de humedad del 80%, confluencia de culturas y etnias, con marcados mestizajes que indican diversas procedencias de razas llegadas de Europa y África, entrecruzadas con las razas nativas de América.

Dedicados a la pesca y a la agricultura los pobladores de estos territorios tienen una riqueza material y espiritual que se refleja en sus labores de campo, en la producción de sus artesanías, en la composición e interpretación de sus cantos y en su alegre música. Al cielo que cubre el paisaje geográfico que habitan está dirigido su poema En el campo:

Amo la vida así, bajo este cielo/ Magno de luz, profundo de clemencia,/ Que comprende mi afán, siendo mi anhelo;/ Su majestad penetra en mi conciencia,/ Y lo abarca mi espíritu en un vuelo. (23)

En estos versos se observa un retrato de lo que el poeta está viviendo; en ellos se muestra la forma como se trabaja el campo, la manera cómo se ama la vida, bajo el cielo que lo cubre, con la brillantez de la luz del sol, y en lo personal indica lo que abarca y recoge su espíritu.

El paisaje real que muestra contiene una descripción llena de colorido de lo que este campo produce: sus frutos, sus mieles y la seguridad  que le ofrece el techo de su hogar:

Es en el campo riente y florecido,/ Bulle el almíbar en la abierta poma,/ Y alienta el beso cálido del nido/ Bajo el tibio plumón de la paloma./ La brisa en raros módulos y en finas/ Orquestaciones, tiembla con ardores, Y se alzan de las húmedas colinas/ Frescos himnos de flores. (23)

Interpreta la vida con el sentido benéfico del campo, la naturaleza, el oxígeno y la savia que son portadoras de desarrollo y crecimiento. Ellas aseguran la reproducción y la supervivencia. Una naturaleza bajo estas condiciones produce éxtasis, vibración, triunfo y genera belleza. El culmen de comportamiento humano elevado y henchido de sabor y vida:

Hay en el bien oxigenado ambiente/ Olor a savia nueva y vigorosa,/ Olor a triunfo; y la onda clamorosa/ Tiene rugidos de tambor batiente. (24)

A través de estos versos Fuenmayor expresa sus emociones, da rienda suelta a esta naturaleza que vive y siente; entra en éxtasis, se embriaga con la savia y la luz, elementos esenciales de la vida; vibra al sentirse dentro del follaje, rodeado de verdes plantas, hojas frescas y mieles de frutas maduras. Es el clímax de la emoción que el cantor de la naturaleza expresa y transmite, hecho que lo convierte en un portavoz de esperanzas, dentro de ese trópico del que forma parte:

Sentir, vibrar al sol, y difundirme/ Como una emanación, por la floresta;/ Embriagarme de savia y luz; abrirme/ En medio a la Naturaleza en fiesta,/ Y fatigado de vibrar, rendirme! / Caer sobre la blanda maravilla,/ Bajo las hojas plenas de frescura,/ Donde me ofrecen emoción sencilla, En su cáliz azul la campanilla,/ Y en sus mieles la fruta ya madura! (24)

El poeta reclama que sí que no está separado de las iras y los enconos propios de los seres humanos, al fin y al cabo él lo es, hecho de bondades, pero también de incoherencias y “pecados”; pero antes de considerar esto como actitudes negativas, considera que ellas forman parte de su ser, de su personalidad y como tal demandan presencia en el contenido de su idílica poesía:

Cuánto bien le reporta/ Este deslumbramiento de alegría,/ A la fe que vacila y se extravía!/ Y cómo me atempera y me conforta!/ Y el ideal que reflorece… Hermoso// Reverdecer del yermo fatigoso…/ Porque aquí, donde el sol canta y palpita,/ Algo mío que es puro y que es uncioso,/ Con esas fuerzas de verdad se agita. (24)

En los anteriores versos se ve reflejado el “beatus ille” tópico que exalta la vida sencilla del campo, en contraposición al que se vive en la ciudad y las ambiciones del mundo.(5)


El ambiente tropical del Caribe colombiano

José-Félix Fuenmayor Fuenmayor (1885-1963), nació y creció en Barranquilla, solar nativo donde transcurre su vida y tiene sus primeras experiencias como periodista, primero al lado de Heliodo Fuenmayor, su padre, quien editaba un periódico mensual “La botica Fuenmayor”, a través de la cual publicitaba sus productos. Después, José-Félix se vincula a los círculos intelectuales de esa ciudad, donde están algunos de los gestores de la Gruta Simbólica en Bogotá que se habían traslado a Barranquilla, hecho que sucedió a principios del siglo XX, donde fundaron una seccional.

La Gruta Simbólica y la logia masónica de esa ciudad comparten ideas y espacios comunes, de la logia de Barranquilla forma parte su hermano mayor Ricardo Fuenmayor y ambos grupos, al unísono se expresan a través del periódico “Rigoletto”, fundado por Julio H. Palacio y Eduardo Ortega, en plena guerra de los mil días.

Es a través de este periódico donde Fuenmayor va a publicar gran parte de su producción poética que más tarde recogería en su poemario Musa del Trópico (1910). El espacio y el ambiente tropical del Caribe se verán reflejados en este su poemario único en el que aparecen sus poemas que escribe entre 1903 y 1910; en él están contenidos sus poemas de la época del modernismo  que van a reflejar su tendencia.

Sus versos van a girar, entonces, en torno del paisaje tropical que vive y siente, y los va a mostrar como cuadros reales, de manera fotográfica, matizados con extraordinarias metáforas que enriquecen su contenido. En estos poemas recogerá las impresiones de la visual que tiene frente a si; por ello, todo el ambiente, incluso el carnaval de la ciudad, forma parte del paisaje metafórico y el ritmo musical que en sus versos cuando identifica el ritmo poético con el esquema métrico:

Orlan el cauce largo y angosto/ Los rojos mangles de verdes ramas/ Cuyos tupidos enredos copian/ En soñolienta visión las aguas. (27)

El mangle es un árbol resistente a la humedad que nace en el ecosistema marino denominado manglar, ubicado en las costas tropicales, compuesto por especies vegetales tolerantes a la sal y adaptadas a las inundaciones. El manglar con sus sombras y figuras fantasmales encierra magia, es misterioso, pero lo más importante es que genera vida; para la poesía su oscuridad y podredumbre es condición para la vida.

El segundo acápite del poemario Musa del Trópico su autor lo denomina “Tierra solar” y se muestra de entrada con su poema Luz plena, poema que sigue la misma línea de cantos a la naturaleza, con una hermosa metáfora para iniciar:

Un preludio de sol rompe lejano/Por sobre la epilepsia de las ondas…

Y es el mar sin linderos el que genera ese extraño síntoma de inmensidad, de infinitud, que nos hace imaginar un océano azul y vibrante, mar y tierra tropical en un conjunto armónico. Es un canto a la palpitación de las aguas, en epilepsia, canto a lo telúrico que encierra el paisaje, donde la descripción está acompañada de animales en vuelo: pelícanos, pájaros gigantes con alas desplegadas, que como en el poema Albatros de Baudelaire, deja sentir las resonancias simbolistas. Es el espacio marino como continuación de la selva del lado opuesto, y en medio de este torbellino, de tierra y agua, fuego, brisas marinas y salinidad, donde el poeta se sumerge, con su espíritu dentro de la naturaleza que vive, y donde evoca sus melancolías, los sentimientos, sus avatares atrapado en bosques vírgenes, espacios sin límites, mares sin fondo y un trágico desorden de confluencias entre el pasado y el presente.

Finalmente, para culminar este acápite, nos encontramos con el poema Primavera, que nos recuerda que en esta estación del año se dan los frutos:

Flora trae la flor, y Pomona el blando fruto. (39)

Era muy común en el modelo idílico hablar de la floración, su colorido, olores y sabores, en donde parece que el poeta nos habla con el lenguaje de las flores, llenando de alegría el espacio, de tal manera que en efecto nos hace sentir la fragancia y el sabor de los frutos, la conjunción de la luz del sol y el azul del cielo. Entonces busca que sus versos nos transmiten esta dulzura de Pomona, bella canción en donde los productos del campo están llenos de colorido, calor, sabor, sensaciones propias que nos han llegado desde los cantos pastoriles de la tradición virgiliana.

Culmina esta primera parte con el poema Minuto canicular, en donde aparece la forma del sol rampante y el mar como líquida esmeralda que siente en sus espaldas el incendio que la hace gemir. Son metáforas que permiten comprender la inmensidad del Océano y la brillantez del astro rey.

 

El despertar de América Latina

El nacimiento del modernismo fue un despertar de América Latina a principios del siglo XX. Nuestros poetas sintieron por primera vez la posibilidad de colocarse en un plano de igualdad frente al esteticismo y el conocimiento de las ideas europeas, especialmente las que se impulsaban en España y Francia. Era consenso entre los intelectuales americanos de la época que había que renovar las ideas que condujeran a los cambios políticos, sociales y artísticos. Con Rubén Darío a la cabeza se da este movimiento renovador a finales del siglo XIX.

La situación internacional propiciaba ese ambiente de cambio que se vivía. España sufrió la crisis de la pérdida de sus colonias en América y Asia (Cuba, Puerto Rico, Filipinas), pero esta situación no afectaba mucho a los movimientos artísticos, porque estos, rechazaban el colonialismo y el vasallaje de la metrópoli; la crisis fue más del gobierno español, situación que han tratado de trasladarle “como gran preocupación” de los poetas españoles, quienes, según el enfoque historicista se sintieron, por este motivo, decaídos en su estado de ánimo.

Los poetas americanos, por el contrario, están en situación diferente, exigen renovación y lo que tenían a la mano era su lírica, las opciones de novedades e incluso los rechazos de José Martí a través de las ideas políticas de cambio. Ser modernistas para los jóvenes deja de ser una posibilidad, para convertirse en una realidad, ahora encarnan la rebeldía, el rechazo y la acción.

Fuenmayor es joven y siente que él también forma parte de ese movimiento que se ha tomado América y España. Es rubeniano de corazón y sus cantos van a reflejar esta situación candente de rebeldía sumado al de la lucha por la identidad americana.

El siglo XX vino cargado de máquinas y tecnologías. El automóvil y los ferrocarriles fueron determinantes para dar velocidad a la industria a las ciudades, así como su incidencia en la mentalidad de los pobladores de las urbes, que vieron sorprendidos la manera cómo la aceleración cambió sus vidas.

Los jóvenes poetas americanos sienten que también su vida y su compromiso es cada vez mayor, no sólo piensan ahora de manera diferente sino encarnan la rebeldía y el despertar de los pueblos. Después de la guerra vino la paz en Colombia, pero ésta no fue aceptada fácilmente por los jóvenes que ya tenían comprometido su futuro y no precisamente por ellos, sino por los gobernantes. Era una sinsalida en la que los mayores no les ofrecían alternativas para un futuro promisorio.

Es en este escenario de desencanto y desesperanza donde se da la producción lírica de Fuenmayor, quien en su desazón y con rechazo a si mismo, no le otorga la dimensión que se merece su lírica y sus cantos los asume de manera despreciativa; tan solo alude a ellos como una “chanza literaria” expresión que denota una manera de ver el mundo sin el valor que se merece, lo suyo será la rebeldía que asume, incluso afiliado al partido liberal del que forman parte los mayores de su familia.

Los modernistas creían en el ideal de la poesía, unido al sentido grave de la perfección, pero sería el reconocimiento de los demás, la que le daría la más alta calificación y los modernistas buscaban este reconocimiento no precisamente por el lado de los elogios, sino por la capacidad de enfrentar los cánones prestablecidos a través de la lírica, en especial utilizando lo simbólico lo que le da energía y vitalidad al poeta para enfrentar la realidad fúnebre que le agobia. Veamos lo escondido y lo traslúcido del poema Símbolo en Musa del Trópico:

En el hosco silencio invernal de una tarde,/ Una flor amarilla y una ilusión cobarde/ Bajo el frío sus cálices rindieron a compás…/ Al peso de la escarcha vencidas las corolas./ Trémulas se abatieron, amargamente solas/ De tarde de invierno en la fúnebre paz.

Hubo de estar el genio de la Melancolía,/ En esa negra hora de la conciencia mía,

Con la ilusión cobarde y el amarillo lis…/ En su siniestra flauta silbaba agudo el cierzo,/ Reía un cuervo adusto con graznido perverso/ Y llenaba el crepúsculo el fastidio del gris.

Y exploré el horizonte con ávida mirada/ Y el horizonte impávido no me mostraba nada,/ Hosco de su silencio, fúnebre de su paz…/ Sólo, bajo la lluvia de dolor de la tarde,/ Una flor amarilla y una ilusión cobarde/ Al peso de la escarcha morían a compás.

Cuando vino la noche trajo intensos negrores/ En el jardín sidéreo no florecieron flores/ Y en vano aguardé una palpitación de luz…./ Veló en la sombra un torvo fantasma taciturno,/ Y entonces se borraron por siempre en el nocturno/ Mi ilusión y la flor bajo el negro capuz…

 

Mundial

En un periodo posterior del surgimiento del modernismo se vivieron momentos de agitación mundial y sus repercusiones, a pesar de que llegaron atrasadas a América, tuvieron incidencia en el rechazo manifiesto en todos los órdenes de la vida de los pueblos del mundo. La primera guerra mundial y la revolución de los bolcheviques en la antigua Rusia, generaron ecos de inconformidad, malestar y reacciones desagradables por ser escenarios de horror aterrorizaban las naciones, y los artistas no estaban por fuera del estremecimiento que se vivía a nivel mundial. Alemania representa una amenaza para el globo y como tal es enfrentada por Gran Bretaña y Francia, en lo que se conoce como el gran conflicto bélico mundial de principios del siglo XX.

El Modernismo no se queda atrás, se presenta como un rechazo a formas y modelos preexistentes en contravía de los cánones establecidos en América. Surge como movimiento con sus propios credos; en lo estético es impulsado por Rubén Darío y encontrará como complemento el discurso político de José Martí y que en general tendrá un perfil sociológico con sus propias características y originalidades.

El modernismo se hace eco de los pobres de América; en tal sentido el discurso de Martí es definitorio, el movimiento va en contra de la guerra, exalta los valores criollos (Yo soy un hombre sincero/ de donde crece la palma/ y antes de morirme quiero/decir mis versos del alma) y se le reconocen sus aportes ya no solo en la creación, sino con la apertura de nuevas ideas, en la renovación del lenguaje, en el empleo de efectos sonoros y en el enriquecimiento del léxico. La renovación métrica romperá con los esquemas tradicionales y empezarán a predominar la utilización de los versos alejandrinos que les permitirá componer con más soltura y elegancia.

En este marco geopolítico Fuenmayor explorara y se manifiesta a través de novedosas producciones modernistas, con las que se abrirá al mundo, y enfilará su carga poética y narrativa que tendrán repercusión posterior en el Grupo de Barranquilla, cuando se encuentre con Gabriel García-Márquez.

 

Referencias bibliográficas

FUENMAYOR, José-Félix. Musa del Trópico, Barranquilla, Compañía Tipográfica, 1910.

MARTINEZ, Simanca, Albio. José Féix Fuenmayor, entre la tradición y la vanguardia, Cartagena, Observatorio del Caribe, 2011.

(1). http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/literatura/apoeta/apoeta43.htm

(2). Ricardo Gullón. Direcciones del modernismo, Gredos, Madrid, 1963. http://www.jstor.org/stable/40297857?seq=1#page_scan_tab_contents, Gredos.

(3). Ibid.

(4). http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/ha/dario/cantos/alla.htm

(5). Beatus Ille. Cristian Harlan. Literatura.about.com/od/terminosliterarios/g/Beatus-Ille.htm

 

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Edición No. 174