Juan Hurtado, un educador emblemático
El singular y buen libro del Prof. Arq. Juan Gabriel Ocampo-Hurtado es pago de una deuda de amor con Don Juan Hurtado (1901-1981), su abuelo. Es valioso rescate de la vida y la obra de un educador por naturaleza, quien desde temprano tuvo la vocación de enseñar con sabiduría y ejemplo. Nacido en Sonsón, tuvo ejercicio de formación y desempeños profesionales en Manizales. Aplicó en el Instituto Universitario de Caldas y culminó en la Normal Nacional de Varones, regentada por otro insigne de recordar, Don Francisco Marulanda con afinamiento en el compromiso de contribuir en la formación de nuevas generaciones. Don Juan comenzó como maestro en la escuela elemental, y en corto tiempo llegó al rectorado de instituciones y desempeños en la Secretaría de Educación de Caldas. Becado por el Ministerio de Educación hizo licenciatura en Ciencias Biológicas, Química y Filosofía en la Universidad de Chile. Tuvo en el Instituto Universitario seducción por la ciencia, en especial la química, y por las letras. Incluso fue cronista de “El Espectador”.

Lo más importante de Don Juan Hurtado fue su aplicación a las pedagogías activas, introducidas en Latinoamérica, por Colombia, por Don Agustín Nieto-Caballero (1889-1975), de tal modo que los alumnos fueran partícipes entusiastas en los procesos del conocimiento. Modalidad asimilada por Don Agustín en sus estudios y pasantías en Europa, con el influjo desde el creador de la Pedagogía, John Amos Comenius (1592-1670), con luego el surgimiento de Michel de Montaigne (Educación activa; Aprender con disfrute), Rousseau, Montessori, Pestalozzi, Francisco Giner de los Ríos (“Institución Libre de Enseñanza”), Manuel-Bartolomé Cossío,… El “Ateneo de la Juventud” en México, con los intelectuales y humanistas Alfonso Reyes, Pedro Henríquez-Ureña, José Vasconcelos, entre otros, que consiguieron una revolución educativa y cultural en México de comienzos del siglo XX, incluso con la fundación de una “Universidad Popular”, y con el rescate de la Universidad Autónoma de México (UNAM) que venía tomada por el positivismo.
Modalidades asimiladas e incorporadas en Colombia, con la creación del Gimnasio Moderno (1914), en Bogotá. Método activo recreado e impulsado en la modalidad de Escuela Nueva, con la personería de la Federación Nacional de Cafeteros, en particular su capítulo en Caldas, de continua actividad, que cuenta con reconocimientos internacionales.
De considerar que Don Juan Hurtado, con esa modalidad pedagógica, fue también heredero -con conocimiento- de los antecesores históricos: Sócrates/Platón (la mayéutica), Aristóteles (el peripatetismo), Horacio (el deleite), incluso Tolstoi con su escuela para campesinos en Yásnaia Poliana, con ejercicio sin coacción alguna.
Don Juan Hurtado tuvo liderazgo congregante en misiones estratégicas, con los propósitos de generar programas de universidad en la región, con el antecedente del Instituto Universitario de Caldas que al establecerse en 1914 tuvo la ambición de ofrecer programas universitarios. Creado por la Ordenanza No. 23 de 1913, como resultado gestor del Dr. José-Ignacio Villegas, que en su artículo primero estableció “… dar instrucción gratuita a las personas que lo soliciten.” Su primer rector fue el Dr. Valerio-Antonio Hoyos, quien recibe a finales de febrero de 1914 a 288 alumnos provenientes de diversos lugares del Departamento de Caldas. El pénsum y el plantel de profesores tuvieron expresión de excelencia, con incorporación de asignaturas de matemáticas, historia antigua y moderna, geografía, física, química, castellano, retórica, filosofía, economía política, religión, educación cívica; en idiomas: inglés, francés y latín; contabilidad, dibujo, comercio y práctica mercantil. Con docentes aquilatados, entre los cuales menciono: José-Ignacio Villegas, Emilio Robledo, Ricardo Jaramillo, Félix Isaza, Francisco Marulanda, Arturo Salazar-Grillo, Juan-José Molina, etc. Al culminar la primera promoción de bachilleres, el rector Valerio-Antonio Hoyos dirige informe al Director de Instrucción Pública, el 26 de noviembre de 1917, en el cual exalta a los docentes por “su vida ejemplar, vasta ilustración, experiencia pedagógica y amor a la educación popular”, quienes además realizaban por turnos conferencias en las “sabatinas quincenales”. Los primeros bachilleres (15 Nov. 1917) fueron Juan C. Castrillón, Jesús-María García, José-Manuel Gutiérrez, Ramón Londoño-Peláez, Alejandro Ormaza, Gonzalo Restrepo y Jorge-Luis Vargas. En el acto solemne de clausura se asignaron tres medallas de oro a los alumnos: Pedro-Emilio Gil, José-Manuel Escobar y Eliseo Arango. Y por un certamen de redacción se entregaron dos medallas de oro a Rafael Henao-Toro y Manuel Abadía-Valencia.
En la fundación del Instituto se quiso hacer una “verdadera Universidad”. En la misma Ordenanza de 1913 se establecieron unos embriones de facultad, en las áreas de: “1. Enseñanza de filosofía y Letras; 2. Enseñanza de Agricultura, y 3. Enseñanza de Artes y Mecánica.” Incluso estableció: “Posteriormente cuando los recursos del Departamento lo permitan podrán establecerse otras Facultades.”
La nómina de rectores del Instituto, en toda su historia, ha sido en general de personalidades reconocidas en la formación académica y en el compromiso educativo. Destaco en especial a Francisco Marulanda-Correa (dos veces rector), Hernando de la Calle, Juan Hurtado, Alfonso Giraldo-Rivera. El número de egresados es copioso, apenas cito algunos nombres: Ramón Londoño-Peláez, Alfonso Carvajal-Escobar, Silvio Villegas, Fernando Londoño-Londoño, Rafael Henao-Toro, Gustavo Robledo-Isaza, Rogelio Escobar-Ángel, Gustavo Mejía-Jaramillo, Danilo Cruz-Vélez, Guillermo Arcila-Arango, Rafael Marulanda-Villegas, etc.
Otro momento de especial participación de Don Juan Hurtado fue en el proceso que condujo a la creación de Universidad, con ofrecimiento de programas, en desarrollo de esa aspiración que venía desde la fundación del Instituto Universitario. En 1937 se funda el Instituto Politécnico, con la agrupación de los establecimientos públicos de educación secundaria, en la iniciativa de ofrecer Escuela de artes y oficios, y la Granja-escuela de agronomía y veterinaria, lo cual no se logró sino más tarde. En general se movían ideas en la necesidad de generar programas de preparación técnica, para el trabajo y para capacitar dirigentes en las empresas. En 1943, el médico (liberal y de la masonería) Gustavo Mejía-Jaramillo redactó y propuso, como diputado, en la Asamblea de Caldas la creación de la “Universidad Popular”, que al poco se integra con el paso anterior conformado la Universidad Popular – Instituto Politécnico”, con Don Juan Hurtado de Rector.
Por los finales de 1946, Francisco-José Ocampo consiguió la emisión de ley para crear una facultad de Ingeniería en Manizales, como dependencia de la Universidad Nacional de Colombia. Disposición que fue objetada por la presidencia, en virtud de algunas fallas en procedimientos. Pero resulta que al año siguiente se sucede una conversación informal del gobernador, Jaramillo-Montoya, con Gerardo Molina, rector de la Universidad Nacional (en Bogotá). La iniciativa se concreta con la participación del mismo gobernador, con el Director de Educación, Fernando Duque-Macías, el Alcalde de la ciudad, José Restrepo-Restrepo, la Sociedad de Mejoras Públicas presidida por Tulio Gómez-Estrada, el rector del Instituto Politécnico – Universidad Popular, Don Juan Hurtado y los miembros de su Consejo Directivo: Guillermo Londoño-Mejía, Alberto Mendoza-Hoyos, Ernesto Arango-Tavera, José Saffon-Buitrago, Simón Díaz y Guillermo Ocampo-Avendaño.
Con tan valiosa convergencia de la dirigencia local, se crea el programa de Ingeniería Electromecánica que a poco cambia por Ingeniería Civil, adscrita a la Universidad Nacional, y el rector Molina nombra de primer Decano a Don Juan Hurtado. El 26 de febrero de 1948 se realizan los exámenes de admisión, y el 29 de marzo se inaugura con solemnidad, con 63 jóvenes matriculados (37 caldenses y los otros provenientes de Antioquia, Santander, Atlántico, Tolima, Cauca, Boyacá y Nariño), y comienzo de clases el 3 de marzo. Se trató de la entrada en funcionamiento de la primera Universidad en el centro-occidente del país, con la presencia del Ministro de Educación Nacional, el Rector Molina, el Gobernador de Caldas, el Alcalde y un conjunto de funcionarios de los sectores público y privado.
En 1950 se crean las facultades de Derecho, Veterinaria, Agronomía y Medicina, que configuran la Universidad de Caldas, al margen de la Universidad Nacional, que era la convocada a esos desarrollos, pero discrepancias ideológicas o políticas dieron con la apertura de otro camino. Don Juan Hurtado pasó a ser su primer Rector (1952-1954). Y termina su magnífico desempeño de educador al crear en Medellín el Instituto Antioquia, en 1959, caracterizado por la innovación, con regencia de su rectorado hasta su retiro en1980.
Desde entonces las dos universidades públicas en Manizales han tenido desarrollos importantes, en general con sentido de complementariedad y colaboración recíproca. De anotar que en buen momento la sede en Manizales de la Universidad Nacional de Colombia asignó con su nombre uno de los más importantes auditorios, en el Campus Palogrande (“Auditorio Juan Hurtado”).
Para terminar destaco los desempeños de Don Juan Hurtado por su formación intelectual, su serenidad reflexiva, y la capacidad gestora en proyectos encomiables al congregar voluntades y compromisos para llevar adelante la Educación, en la vocación de formar ciudadanos honorables, ambiciosos en el estudio progresivo, para la actualización continua y los mejores desempeños en sus labores, al servicio de la sociedad, con el sentido del bien común.
En Aleph, 10 de febrero de 2025