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La educación rural en la subregión del eje cafetero de Colombia

Históricamente la educación rural en Colombia, ha recibido el impacto del marginamiento económico, social, político, cultural y ambiental de los espacios rurales del país. Pues el sistema educativo, al ser parte del macro-sistema sociedad, ha tenido como función central la conservación y el desarrollo de la misma, a través de modelos pedagógicos consonantes con sus necesidades e intereses. Lo cual ha significado la reproducción de un modelo de sociedad basado en el creciente desarrollo de los espacios urbano-industriales y el continuo marginamiento de lo rural, a pesar del establecimiento de nuevos programas, innovaciones o experiencias educativas, para dar salida política a los innumerables conflictos agrarios.

Sinembargo, y a pesar de la crisis que hoy tienen los cafeteros, es importante resaltar que la subregión del Eje Cafetero de Colombia durante su período de auge en la primera mitad del siglo XX, tuvo un desarrollo educativo que se opuso a esta tendencia en el país. Lo cual nos lleva a inferir, que es posible convertir la educación en factor de desarrollo de la sociedad, cuando los proyectos económicos están acompañados de voluntad política humanística. Cuando hay conciencia en diversos sectores políticos del país, de la urgente necesidad de generar modelos de desarrollo en mayor equilibrio entre lo urbano y lo rural, de mayor reconocimiento a la gran riqueza que existen en los espacios rurales del país: la diversidad geo-física, biológica y cultural.

La educación rural durante la génesis y consolidación de la subregión del eje cafetero de Colombia

Las necesidades económicas, sociales y políticas de la subregión del Eje Cafetero de Colombia durante su origen y consolidación, condujeron a instaurar un Modelo Pedagógico Tradicional que presentó diferentes matices, debido a los conflictos políticos, religiosos, administrativos y territoriales de la subregión en ese momento histórico concreto. Modelo que en esencia buscó formar ciudadanos dentro de los deberes y derechos de los estados, dentro de la moral fijada por la religión oficial y la tradición cultural de occidente para acceder a la erudición, el poder y los conocimientos prácticos necesarios para el desarrollo de la región. Además, tributó a la consolidación de los espacios rurales de la subregión mediante una educación informal impartida por la familia y los representantes de la iglesia católica, pues su grado de desarrollo no requería de los aportes de la naciente educación formal, básicamente diseñada para el sector moderno de la economía.

Recordemos que al producirse a finales del siglo XIX la colonización a las tierras “baldías” del sur del departamento de Antioquia, se fundaron poblados y crearon fincas cafeteras en espacios pertenecientes a sus dominios, pero también a los antiguos departamentos del Tolima y del Cauca. Precisión importante de establecer, dada la incidencia política y administrativa que tuvo en la educación, la pertenencia a uno u otro estado o departamento. Pues entre los acontecimientos más importantes de la subregión durante este momento histórico, figura el periodo del liberalismo – radical (1863 – 1886), momento en el cual, el Cauca y el Tolima representaron en el panorama nacional esta tendencia política y por ende defendieron la Reforma Instruccionista con sus principios de educación gratuita, laica y obligatoria. Mientras que Antioquia lideró la oposición, a partir de una concepción de la educación moral y práctica, bajo la dirección del partido conservador y de la iglesia Católica. Esta situación condujo a la llamada “Guerra de las Escuelas” entre 1876 y 1877.

Sinembargo, lo más importante para la subregión del Eje Cafetero durante este período de origen y consolidación, fue que debido a la importancia dada por los antioqueños a la educación, los municipios que estaban bajo sus dominios tuvieron un mayor desarrollo de la misma. Pues en cada uno de ellos se crearon escuelas primarias para niños, niñas y adultos, en donde se enseñaba lectura, escritura, aritmética, lengua castellana, composición, recitación, higiene, geografía e historia. Igualmente, donde existía el número adecuado de niños o niñas, se crearon escuelas primarias superiores, en las cuales se dictaban cursos de lengua inglesa y francesa, cursos de industriales o de aplicación de las ciencias al arte y los oficios, agricultura y economías social y domésticas. Además, en cada distrito se creó una escuela taller con el objetivo de la enseñanza de las artes industriales, donde se enseñaba carpintería, herrería, zapatería, tejido de sombrero, etc.

Situación que gran parte obedecía, al desarrollo del comercio internacional mediante la exportación del café, que estaba generando grandes avances económicos en la región, al igual que al nacimiento de la industria en centros urbanos como Medellín. Por este motivo a los antioqueños les interesaba más una educación práctica que humanística, desarrollada a través de carreras como las ingenierías, la química, la geología y la mineralogía, al igual que de oficios como la talabartería, la cerrajería, el comercio y demás profesiones teórico – prácticas. En pocas palabras, una educación formadora de hombres prácticos, con profundos conocimientos en ciencias naturales y técnicas. Situaciones que permiten identificar, que durante este período histórico, el desarrollo de las ciudades comenzaba a exigir de la conformación de un Modelo Pedagógico Tradicional formal centrado en lo urbano – industrial. Igualmente nos lleva a comprender, el empuje dado por el Estado a las escuelas talleres en cada distrito, la creación de la Escuela de Artes y Oficios en 1870 y la transformación en 1871 del Colegio del Estado, en establecimiento profesional con aspiración de ser convertido en universidad, a partir de escuelas como: literatura y filosofía, jurisprudencia y ciencias políticas, medicina, ciencias físicas y naturales, ingeniería y artes y oficios.

Pero es importante resaltar que en este momento histórico, el desarrollo de la subregión se encontraba en los espacios rurales. Era allí donde estaba la mayoría de la población viviendo de la producción cafetera en predios pequeños y medianos, generalmente cultivados por familias propietarias con medios de trabajo artesanales y alguna fuerza de trabajo asalariada en épocas de cosecha. Características que determinaron que la educación se centrara en la familia y la religión católica, pues la familia cumplía con tres funciones básicas: la procreación o reproducción de fuerza de trabajo, el desarrollo económico de la pequeña y mediana unidad productiva y la conservación y transmisión de la estructura socio-económica y cultural a través de la educación informal para el trabajo y de los preceptos de la moral católica para la convivencia social.

En síntesis, podemos afirmar que estos matices del Modelo Pedagógico Tradicional permiten establecer, que efectivamente la educación formal desde sus orígenes, trae implícita la tendencia a favorecer el desarrollo urbano-industrial. En otras palabras, a satisfacer las necesidades del sector moderno de la economía, cuya presencia se encuentra en las ciudades. Igualmente posibilitan identificar, que los espacios rurales de la subregión del Eje Cafetero, básicamente requirieron para su desarrollo, de un Modelo Pedagógico Tradicional informal centrando en lo rural, a través de la familia y la iglesia católica, debido a las características de la colonización antioqueña y de la producción cafetera. Tendencia que permanece durante el periodo de la Regeneración, la guerra de los Mil días e inicios del siglo XX en el país.

La educación rural durante el auge de la subregión del eje cafetero de Colombia

Nuevamente las necesidades económicas, sociales y políticas del país durante la primera mitad del siglo XX, por encima de la Escuela Nueva o Activa, condujeron al predominio de un Modelo Pedagógico Conductista, “cuyo eje fundamental es moldear la conducta de los individuos según las necesidades productivas del estado capitalista”. Modelo que en esencia tributó al desarrollo urbano-industrial del país, mientras los espacios rurales caían en el peor de los marginamientos, a pesar de las continuas demandas de sus habitantes por mejores condiciones de vida y de las salidas políticas del Estado y de la empresa privada, mediante reformas, innovaciones o experiencias educativas. Pero durante el desarrollo y auge de la subregión del Eje Cafetero de Colombia, esta tendencia tuvo en sus espacios rurales un comportamiento diferente, debido al predominio de la pequeña y mediana propiedad, de la estructura familiar de tipo empresarial con su cultura de trabajo y de pujanza y a la existencia del pacto político entre la Federación Nacional de Cafeteros y los medianos productores de café, que condujo entre otras cosas a una contraprestación de tipo educativo.

Recordemos que las crisis generadas por las guerras mundiales y la depresión económica de los años 30, permitieron desarrollar el capital industrial en Colombia a través del crecimiento de la industria liviana en las ciudades. Avance urbano-industrial que requirió para su desarrollo, de un tipo de educación acorde con sus necesidades, como es el caso de una excelente y barata formación de mano de obra para el trabajo, sin importar la vida, las culturas, la memoria, la tradición, el saber y el tiempo histórico de la población colombiana. Motivo por el cual, experiencias pedagógicas como las acontecidas en Bogotá entre 1914 y 1948 con la Escuela Nueva o Activa, básicamente se quedaron en las tres grandes ciudades y entre grupos reducidos de la población, para finalmente desaparecer. Pues el excesivo centralismo educativo desde comienzos del siglo XX y el control político y religioso de la clase dirigente, no permitieron el establecimiento de una tendencia pedagógica que privilegiaba la vida y las libertades individuales, como formas de desarrollo del capitalismo en el país. En cambio, la Tecnología educativa, hija del Taylorismo y del Modelo Pedagógico Conductista, hacia la década del 40 y 50 ofrecía formar en los individuos las habilidades y las destrezas necesarias para garantizar el desarrollo económico que el país y las agencias internacionales necesitaban. De ahí que apoyada en el conductismo, los objetivos instruccionales, las ayudas educativas, la cibernética y finalmente la separación del cuerpo y de la mente, la Tecnología Educativa contribuyó a la creación de universidades, facultades, instituciones técnicas y tecnológicas, escuelas y colegios del país, al tiempo que amplio la cobertura y buscó la productividad y la eficacia.

De otro lado es importante recordar que el desarrollo industrial del país tuvo una repercusión diferente en los espacios rurales. Pues desde 1920 la pequeña propiedad se comienza a requebrajar, para dar inicio a una producción predominantemente capitalista. La crisis de 1930 acrecentó la demanda de productos agrícolas y hacia 1940, el auge de la inversión extranjera en la industria exigió de un aumento en la producción de materias primas fuera de la tradicional producción de alimentos. Demandas que en algunas zonas del país, aceleraron el paso de unas formas de producción agrícola tradicional, hacia una agricultura comercial, que produce fundamentalmente para el mercado interno, mediante tecnologías que requieren cierto grado de concentración de la propiedad. Situación que tuvo efectos nefastos en los pequeños propietarios, arrendatarios y jornaleros, al ser paulatinamente arruinados y expulsados a las nacientes ciudades por diferentes olas de violencia que concentraron tierras, los vinculó como obreros asalariados a la naciente industria o los obligó a engrosar las filas de los desempleados. Problemática socio-política que en parte explica el esfuerzo realizado por el Estado entre las décadas del 50 y del 70, por universalizar la educación primaria, la cual a pesar de sus problemas de calidad alcanzó tasas de cobertura cercanas al 80%.

Sin embargo, estos cambios en la estructura agraria del país, en vez de beneficiar la calidad de vida de sus habitantes los sometió al peor de los atrasos, agudizando las diferencias entre el campo y la ciudad y aumentando la violencia política y social que desde hace más de 55 años desgarra los espacios rurales del país, de alguna manera explican la diversidad de programas, innovaciones o experiencias educativas que han pretendido tributar al desarrollo de los espacios rurales. Pues aproximadamente desde la década del 30, algunas tendencias políticas con presencia en el Estado y en la empresa privada, han buscado contribuir a la solución de los graves conflictos del campo colombiano, desde la lógica del desarrollo social y de la educación de sus habitantes. De manera sintética analicemos alguna de sus propuestas:

• El programa Acción Cultural Popular (ACPO): Este programa operó desde 1947, como una entidad de desarrollo rural, con educación integral, dirigida especialmente a adultos y con el objetivo fundamental de que la persona adquiera la responsabilidad de su propio desarrollo a través de complementar la educación formal. Duró hasta 1970. Sus principales características son: Concibe la educación de forma integral, involucrando otros aspectos de la vida, mediante un aprendizaje que va más allá de los conceptos, para que el conocimiento se traduzca en comportamiento. La participación es voluntaria y para atender una población rural tan dispersa, utiliza métodos como: la radio, el periódico, cartillas de colección, discos, etc.

• El programa de Núcleos e Internados Escolares Rurales: Fue creado en 1959, con el propósito de contribuir a la rehabilitación social y económica de aquellas zonas más afectadas por la violencia liberal – conservadora del país. Se definen como un tipo de organización de escuelas rurales, ubicadas dentro de una misma zona geográfica y estrechamente vinculadas con una escuela central, dotada de servicios completos, que actúa como centro director y coordinador de todas las actividades escolares, extraescolares y comunitarias. En esencia ofrece acciones y servicios educativos a niños y adultos en la modalidad de educación formal y para adultos en la modalidad de educación no formal. También ofrece asistencia social a través de restaurantes escolares, servicio médico y odontológico y asistencia familiar y comunitaria. En lo curricular, desde el grado 3° de primaria, adaptan al medio los lineamientos del Ministerio de Educación Nacional, a partir de proyectos específicos en agropecuaria, salud, artesanía y hogar. Igualmente en la educación secundaria se siguen los planes y programas correspondientes al bachillerato agropecuario.

• El Programa de Concentraciones de Desarrollo Rural (C.D.R.): Fue creado en el año de 1973, como un mecanismo para ejecutar las políticas de desarrollo rural del Plan de Desarrollo Económico y Social del cuatrienio 1971 – 1974. Se define como el sistema regional integrado de escuelas rurales que dependen administrativa y pedagógicamente de una sede central, en la cual los estudiantes pueden complementar su ciclo de educación básica. En esencia fue concebido como un mecanismo comunitario para promover el desarrollo rural a través de la integración y coordinación de servicios y de la participación organizada de la comunidad. Buscó la integración de sectores como la educación, la agricultura, la salud y el desarrollo de la comunidad. En lo curricular maneja el concepto de diversificación de la educación de los jóvenes del medio rural, para ampliar sus posibilidades ocupacionales, de una manera similar a como lo hacen en las ciudades los Institutos Nacionales de Enseñanza Media (INEM), motivo por el cual no sólo ofrece programas en agricultura, sino que también lo hacen en promoción social y formación industrial. También ofrecen programas de educación no formal, en los campos de agropecuaria, salud, nutrición y desarrollo comunitario.

• El programa Escuela Nueva: Surgió como resultado de las experiencias con la Escuela Unitaria, realizadas desde 1961 y con el apoyo de la UNESCO en el departamento de Santander. Oficialmente fue establecido por el Ministerio de Educación nacional en 1976. Su propósito básico es ofrecer solución a problemas de eficiencia interna y externa del sistema educativo, en el ámbito de la educación primaria, en las zonas rurales del país, a través de actividades de enseñanza aprendizaje centradas en el educando y su activa participación. En esencia el programa desarrolla un modelo de instrucción programada propio del Modelo Pedagógico Conductista, así no aplique totalmente la teoría conductista del aprendizaje e integre elementos de teorías humanísticas y de pedagogías activas. En lo curricular asume los lineamientos del Ministerio de Educación Nacional, tomando en consideración las características de los niños y de las comunidades a las cuales está dirigido el programa. Desarrolla los principios de la Escuela Unitaria pero introduce innovaciones en el plan curricular, sus actividades y estrategias.

• El Sistema de Aprendizaje Tutorial (SAT): Fue creado en 1974 por la Fundación para la Aplicación y la Enseñanza de la Ciencia (FUNDAEC), llamada también Universidad Rural. El programa es un esfuerzo para adaptar el conocimiento a los problemas del desarrollo rural, mediante un examen continuo desde el punto de vista de los habitantes de la región. Su estructura desescolarizada, entrega a las personas que viven en zonas rurales remotas, la oportunidad de estudiar la educación básica y media. A través del SAT, los alumnos pueden alcanzar tres niveles de formación: Impulsores en Bienestar Rural, Prácticos en Bienestar Rural, Bachilleres en Bienestar Rural.

• El programa para el Mejoramiento de la Educación, la Salud y el Ambiente: Es un programa desarrollado aproximadamente desde la década del 70 y básicamente en municipios del departamento del Chocó. Busca la atención a la niñez, con participación de la familia y la comunidad. En su diseño, la familia es el eje. Busca el desarrollo físico e intelectual del niño entre 0 y 6 años, mediante la utilización del juego y el fomento de la interacción de los padres con los hijos. Ha permitido mayor permanencia y aprendizaje de los niños en la escuela, al igual que la mayor participación de los niños y jóvenes, en las actividades de desarrollo de la comunidad.

Estos son programas, innovaciones o experiencias educativas, que indiscutiblemente han realizado aportes significativos a los habitantes rurales, desde procesos de educación formal y no formal de niños y adultos. Pero las pocas evaluaciones existentes parecen indicar que la mayoría de ellos impactó partes muy pequeñas de la población rural y desaparecieron o se encuentran cerca de ello, porque surgieron en un momento político determinado como alternativa a los problemas de los espacios rurales pero pasado ese momento, ocuparon un segundo plano y se convirtieron en programas de segunda clase, con escaso o ningún apoyo de los organismos o instancias del Estado comprometidas en su desarrollo y con presupuestos reducidos para atender los múltiples compromisos adquiridos.

Sinembargo, es importante tener presente que en algunos momentos históricos concretos, el tradicional proceso formativo rural y algunas de las innovaciones o experiencias pedagógicas descritas, lograron impactar de manera positiva el desarrollo socio-económico de algunos espacios rurales del país. Es el caso de la subregión del Eje Cafetero de Colombia, donde el marginamiento de lo rural, prácticamente no tuvo presencia durante su período de auge. Pues la fructífera producción cafetera, no sólo permitió el desarrollo industrial de ciudades como Manizales y Pereira, también generó un alto desarrollo socio-económico de sus espacios rurales, en gran parte debido a la existencia de la pequeña y mediana propiedad y a la implantación de una agricultura de exportación cafetera, que llevó a que la mayoría de sus habitantes rurales tuvieran los niveles más altos de calidad de vida del país y una de las mejores infraestructuras en servicios públicos. Lo cual sumado a una familia de tipo empresarial, que con cultura de trabajo, pujanza y profunda religiosidad, permitió la existencia de un pacto político entre la Federación Nacional de Cafeteros y los medianos productores de café, que entre muchas ventajas condujo a una contraprestación de tipo educativo, que finalmente tributó el desarrollo tecnológico del café durante su época de bonanza y de “Revolución Verde”.

De ahí que durante la década de los años 30 los departamentos más cafeteros del país tuviesen los porcentajes más elevados de población alfabeta y significativamente por encima del porcentaje nacional. Caldas con un 62.4%, Antioquia con un 60.6% y Valle con un 58.6%. Además en el año de 1938, se presentaron fenómenos como el primer lugar en la educación primaria del país, ocupado por el mayoritariamente rural departamento del Viejo Caldas. Situación que comenzó a descender durante la década del 40 al 50, posiblemente debido a que el dinamismo educativo no llegó hasta la educación media, la cual está más vinculada con la urbanización y la generación de las clases medias urbanas.

Pero innegablemente este ascenso de la educación del Viejo Caldas y demás departamentos cafeteros de la región centro – occidente del país, se encuentra en directa relación con el apoyo dado por la Federación Nacional de Cafeteros y sus Comités Departamentales. Pues si bien es cierto, los programas, innovaciones o experiencias educativas rurales del nivel nacional antes comentados, han tenido presencia en la subregión, el éxito de algunos de ellas ha contado con el apoyo brindado por esta importante empresa. Igualmente contribuyó la “División de Extensión Nacional” y del “Servicio de Extensión Regional” de la Federación, al establecer gran número de programas de educación no formal, en las áreas de técnicas agropecuarias y de economía casera. Procesos formativos básicamente orientados a la innovación tecnológica y que tuvieron gran aceptación por parte de la población, debido a las mencionadas características de la familia cafetera y su cultura.

De otro lado sería injusto desconocer los importantes aportes al desarrollo rural y urbano de la subregión durante este periodo histórico, de instituciones educativas como: la desaparecida Escuela Normal Rural, que se fundó en Manizales en la década del 40 con el objetivo de formar rápidamente maestros rurales que tributaran al desarrollo agropecuario de la subregión. De la Universidad Popular, hoy Universidad de Caldas, que formalizó su funcionamiento en el año de 1943 y que en el año de 1949 creó la Facultad de Agronomía y Veterinaria, dada la marcada tradición agropecuaria de la subregión. Del Sena, creado en el país en 1957 a partir del Instituto de Capacitación Obrera, establecido ese mismo año en la ciudad de Manizales con cursos en las áreas de comercial e industrial y que en el año de 1964 dio inicio en la ciudad de Pereira al Centro Nacional de la Confección y en los años de 1963 y 1967 a los Centros Agropecuarios de Manizales y Armenia. De la Universidad Tecnológica de Pereira, creada en 1958 y que comenzó a funcionar en 1961 con la Facultad de Ingeniería Eléctrica y en 1962 con las Facultades de Ingeniería Mecánica e Industrial. De la Universidad del Quindío, que nace en 1960, con el programa de Agrimensura y Topografía. Igualmente de los Institutos Nacionales de Enseñanza Media – INEM, creados en la década del 70 con la modalidad de Bachillerato Diversificado, en las ciudades de Manizales, Pereira y Armenia.

En síntesis, podemos afirmar que si bien es cierto las necesidades del desarrollo urbano-industrial del país condujeron durante la primera mitad del siglo XX, a instaurar un Modelo Pedagógico Conductista, que finalmente tributó al más violento marginamiento de la vida en el campo, los espacios rurales de la subregión del Eje Cafetero de Colombia durante su período de desarrollo y auge, tuvieron un proceso opuesto a esta tendencia. Pues el gran desarrollo socio-económico de sus espacios rurales, en gran parte aprovechó los programas e innovaciones o experiencias educativas del Estado, mediante el apoyo brindado por la Federación Nacional de Cafeteros. Empresa que a su vez realizó importantes programas de educación no formal, cuyo éxito y gran acogida en la subregión se debieron al predominio de la pequeña y mediana propiedad, a la estructura familiar de tipo empresarial y a la existencia de un pacto político con los medianos productores de café, que finalmente condujo a una contraprestación de tipo educativo.

La educación rural y la globalización en la subregión del Eje Cafetero de Colombia

Otra vez las necesidades económicas, sociales y políticas de finales del siglo XX y comienzos del XXI, están requiriendo de una formación desde el saber científico, la invención y/o adaptación de nuevas tecnologías, para mantener el vertiginoso desarrollo de las fuerzas productivas. Exigencias que al convertir el conocimiento en motor del desarrollo económico, están generalizando un Modelo Pedagógico Desarrollista, cuyo eje fundamental es “el aprender haciendo”, para favorecer el proceso de globalización del mundo desde la lógica del mercado y de la ganancia capitalista. Pero que debido a la tendencia al desarrollo sostenible a partir de una globalización desde la lógica de lo social, algunos sectores buscan establecer un Modelo Pedagógico Social, cuyo eje central se encuentra en la solución a los problemas sociales, desde el trabajo colectivo, la escuela en la vida y la investigación científica. Procesos educativos que aproximadamente desde la década del 80 tienen presencia en el país y que en la subregión del Eje Cafetero de Colombia tienen cada vez mayor incidencia, como producto de la crisis cafetera enmarcada en los procesos de globalización del mundo.

El actual proceso de globalización, en estrecha relación con los avances tecnológicos y científicos en la comunicación, la bioquímica, la microelectrónica, la física molecular, el mundo aerospacial, la computación óptica, la comunicación por satélite, la bioenergía, etc., han desarrollado como nunca las fuerzas productivas de los países más industrializados. Propiciando cambios en los procesos productivos, que han modificado e intensificado a gran escala la productividad de las empresas; transformando la estructura del empleo, los contratos laborales, la organización del trabajo agrario e industrial, etc. Aumentado igualmente la concentración de la producción y del mercadeo, los medios de comunicación, las decisiones políticas y jurídicas, en un puñado de países. De otro lado acrecentando la problemática medio ambiental y la homogeneización cultural de los pueblos. Lo cual requiere de cambios en la formación de hombres y mujeres, para trabajar con eficiencia y eficacia en los diferentes lugares de la producción. Pues la formación en una determinada habilidad ya no es suficiente, se necesita de una formación más integral, donde a través de competencias se aprenda a saber conocer y saber aplicar, saber convivir y saber ser.

Razones por las cuales en el presente, Colombia requiere para su integración y permanencia en la “Aldea Global” y para la solución a sus graves problemas económicos, sociales y políticos, del fortalecimiento de una educación basada en la producción de conocimientos científicos y tecnológicos a través de Modelos Pedagógicos como el Desarrollista. Situación a la cual no escapan los espacios rurales del país, pues el mercadeo capitalista comienza a identificar en su riqueza biológica y en la conservación de los recursos naturales, otra fuente de ingresos. Motivo por el cual la creciente inseguridad y la guerra existente en los espacios rurales despiertan gran preocupación en el país y las grandes potencias.

Marco de desarrollo y de conflictos mundiales, nacionales y locales, que aproximadamente desde la década del 80, está conduciendo a que la Banca Mundial apoye programas educativos que permitan contribuir al desarrollo científico y tecnológico del país para su articulación a la “Aldea Global”. De ahí la importancia dada en los espacios rurales del país a la universalización del programa de Escuela Nueva, el Sistema de Aprendizaje Tutorial (SAT) y la post-secundaria, esta última desarrollada de manera experimental por la Secretaría de Educación del departamento de Caldas y el Comité Departamental de Cafeteros de Caldas, como una extensión del programa de Escuela Nueva a la básica secundaria y media técnica rural. Además, de manera específica, el Ministerio de Educación Nacional, está realizando a través de la financianción de organismos internacionales como el BID y el Banco Mundial, proyectos para el desarrollo de una formación técnica y tecnológica en la educación media técnica rural del país. Buscando de esta manera tributar a la solución de los problemas más apremiantes de los espacios rurales, al tiempo que su articulación a las nuevas exigencias del mundo: la inserción de la producción rural a las nuevas exigencias de la globalización del mundo, desde la producción científica y tecnológica a gran escala, la lógica del mercado y de la ganancia capitalista.

De otro lado, no podemos olvidar que en la subregión del Eje Cafetero de Colombia, además de hacer presencia estos cambios e intereses educativos nacionales e internacionales, el proceso de globalización del mundo desde la lógica del mercado y de la ganancia capitalista, al propiciar la suspensión del Pacto Mundial Cafetero en el año de 1989, le generó la crisis socio-económica y política más grande de su historia. Crisis que tiene seriamente afectada la educación rural, pues la población en edad escolar se encuentra cada día más ausente de las instituciones educativas y quienes asisten, están cada vez más empobrecidos y temerosos de vivir en el campo, dada la inseguridad que día a día aumenta debido al fuego cruzado entre las fuerzas del narcotráfico, la guerrilla, los paramilitares, las autodefensas y el ejército. En otras palabras, la subregión se comenzó a sumergir en la crisis económica, social y política existente en todo el país.

Sin embargo, la búsqueda de alternativas de solución, desde una globalización donde prima la lógica de la ganancia y del mercado capitalista, en gran parte responsable de la actual crisis de la subregión, está determinando que en algunos sectores de la población, se esté buscando como alternativa de solución los preceptos del desarrollo sostenible. Lo cual significa proponer la articulación a la globalización desde la lógica de lo social y de un mayor equilibrio entre sociedad y naturaleza, donde los pobladores requieran de procesos educativos, que además de formar bajo los criterios de la investigación científica y tecnológica, forme también para la solución a los problemas más apremiantes del desarrollo sostenible. En otras palabras, desde los principios de un Modelo Pedagógico Social, que oriente la educación hacia:

“ … la formación de ciudadanos, personas autónomas con capacidad para aprender por su cuenta, que resuelvan problemas, individuos creativos y trabajadores productivos; a facilitar el desarrollo de las potencialidades de los individuos y aumentar su capacidad de enfrentar los retos y oportunidades de desarrollo (social, económico, científico, cultural). En particular se requiere un énfasis en “aprender a aprender”, en criticar y criticar y crear, en innovar y aprender, y no tanto en memorizar información sino en saber buscarla y utilizarla, y adicionalmente en cooperar y trabajar en equipo…”

Problemas actuales de la educación en los espacios rurales De manera muy breve vamos a analizar los problemas de la educación rural más destacados en el país, teniendo de presente, que estos se vienen acentuando o haciendo presencia en la subregión del Eje Cafetero de Colombia, como producto de la actual crisis socio-económica y social. Veamos:

• Baja cobertura educativa: Según la proyección poblacional de Colombia, el país tiene en la actualidad 44.760.000 habitantes y los espacios rurales probablemente 12.000.000, pues la aguda guerra que hoy viven estos espacios hacen dudar de esa cifra. Sin embargo, dado que no se ha realizado todavía un nuevo censo, según los datos ofrecidos por el último en 1993, se establece que Colombia tiene 33.109.840 habitantes, de los cuales 23.514.070 (71%) se encuentran en los espacios urbanos y 9.595.770 (29%) en los espacios rurales. De estos habitantes, en edad escolar (de 3 a 19 años) se encuentran en lo urbano 9.709.796 y en lo rural 4.638.423, de los cuales lo urbano tiene vinculados al sistema escolar 6.615.850 (68%) niños y jóvenes, mientras lo rural solamente 2.098.753 (45%). Además, estos niños y jóvenes vinculados al sistema escolar, lo hacen de la siguiente manera:

? En Educación Preescolar se encuentran matriculados en lo urbano el 28% mientras que en lo rural sólo un 8%.
? En Educación Básica Primaria se encuentran matriculados en lo urbano el 76% mientras en lo rural el 86%.
? En la Educación Básica Secundaria y Media en lo urbano el 87% mientras en lo rural el 18%.

De otro lado, además de esta dramática diferencia entre la educación rural y la urbana, la presencia de la educación superior en los espacios rurales es bastante limitada. Pues de 630.205 de estudiantes matriculados en las universidades en 1996, a los programas de Agronomía, Veterinaria y afines, sólo pertenecían 11.857 estudiantes (1.9%). Y en relación con la población rural que ha alcanzado un nivel universitario, el censo reportó que solamente el 0.76% del total de su población, mientras el sector urbano presenta el 9.49%.

• Alta tasa de analfabetismo: El censo de 1993 reporta una tasa de analfabetismo para la población mayor de 18 años, del 20.99% para los espacios rurales y del 5.89% para los espacios urbanos.

• Baja calidad en la formación de sus egresados: Los actuales procesos formativos en las instituciones educativas rurales, no están realizando la suficiente formación en conocimientos, habilidades y valores, para que sus egresados tengan una mayor tributación al desarrollo de los espacios rurales. Pues si bien es cierto, el programa de Escuela Nueva existente en un alto porcentaje de escuelas rurales, ha mejorado significativamente el logro académico de los estudiantes en comparación con la educación urbana, su proceso de universalización ha bajado notablemente su calidad, quedando en muchas ocasiones sus aportes centrados en reducir las tasas de deserción. De otro lado, en los espacios rurales predomina la educación oficial sobre la privada (36.506 establecimientos oficiales y 890 privados), siendo de mayor calidad esta última.

• Baja formación pedagógica de la mayoría de los educadores rurales: En los espacios rurales existen 80.774 concentrados en la educación básica primaria y la mayoría de ellos en el programa de Escuela Nueva. Su nivel de escolaridad promedia los 13 años, un año menos que los docentes urbanos. En general, los docentes de Colombia tienen un bajo grado de formación pedagógica e investigativa, un bajo nivel de desempeño laboral y de compromiso con las comunidades e instituciones educativas donde laboran.

• Poca capacidad de gestión en las instituciones educativas: Hay debilidad para el diseño y la planificación de proyectos rurales, para realizar convenios y alianzas con otras entidades, para impartir el ciclo de educación básica completa (básica primaria y básica secundaria), para recopilar información adecuada frente al seguimiento y la gestión de la oferta educativa y generar mayor relación con otras instituciones mediante redes que integren recursos, complementen niveles y amplíen la oferta.

• Baja permanencia de la población rural en el sistema educativo: Básicamente debido a la poca diversidad de ofertas educativas, las condiciones geográficas de muchas zonas y a las difíciles condiciones de vida.

• Escaso mantenimiento o existencia de infraestructura: En general la infraestructura para la educación rural del país es deficiente. En la subregión del Eje Cafetero, la situación ha sido diferente dada la presencia de la Federación Nacional de Cafeteros, sin embargo, la actual crisis de la subregión, está generando serias deficiencias.

Principales retos de la educación para los espacios rurales. Entre los principales retos de Colombia y la subregión del Eje Cafetero en materia de educación para los espacios rurales, tenemos:

• Ampliación de cobertura en educación preescolar, básica secundaria y media, con calidad y pertinencia.
• Un mayor aumento de la permanencia de la población rural en el sistema educativo, mediante el mejoramiento continuo de la infraestructura, el diseño y el apoyo permanente a diversos programas de formación rural en todos los niveles y tipos de población.
• Alta calificación de los docentes rurales a través de programas de educación inicial y permanente.
• Mejoramiento de la capacidad de gestión de las instituciones educativas, reorganización y adecuación la educación técnica, a las necesidades del desarrollo sostenible del país y del mundo.
• Contribución desde la educación a un mayor equilibrio entre el desarrollo de los espacios urbanos y rurales.
• Consolidar un sistema nacional de innovación agroindustrial, que genere ideas, procesos y productos en torno al beneficio económico rural, en el marco de una investigación, adaptación, asimilación y difusión de tecnologías con énfasis en la diversidad biológica y cultural.
• Mejoramiento de la autoestima de los pobladores del campo, mediante una mayor consciencia de la gran riqueza geo-física, biológica y cultural de los espacios rurales.
• Conservar las culturas locales, las tradiciones y la gran riqueza de los saberes tradicionales frente a la biodiversidad existente en los espacios rurales.
• Articulación de la educación rural al actual proceso de globalización del mundo, desde la lógica de lo social y del desarrollo sostenible del mundo.

En síntesis, podemos afirmar que efectivamente las necesidades económicas, sociales y políticas de finales del siglo XX y principios del XXI, están requiriendo en el país y en el Eje Cafetero en particular, de un proceso formativo que además de desarrollar la cognición en los individuos, para tributarle al desarrollo científico y tecnológico, desarrolle de manera integral todas sus potencialidades, para tributarle al desarrollo sostenible de la región, el país y el mundo. Situación que permite integrar el Modelo Pedagógico Desarrollista al Modelo Pedagógico Social, para que desde la lógica de lo social y del equilibrio entre sociedad y naturaleza, se alcance la integración a la “Aldea Global” desde relaciones más horizontales.

A manera de conclusión, podemos afirmar que la educación rural del Eje Cafetero de Colombia ha dejado de tributar al desarrollo rural de la subregión, debido a su existencia como sistema del macro-sistema sociedad, que aunque de manera más lenta que en el resto del país, la está llevando a asumir los conflictos propios de sus espacios rurales mediante el actual proceso de globalización. Pues al tener el sistema educativo colombiano, la función central de reproducir el modelo de sociedad imperante, históricamente ha tributado al desarrollo de los espacios urbano-industriales en detrimento de los rurales y mediante diferentes Modelos Pedagógicos que se han articulado a los modelos de desarrollo socio-económico dominantes. Motivo por el cual el actual proceso de globalización del mundo, que ve en lo rural otra fuente para acrecentar sus riquezas, viene adaptando el proceso formativo rural de niños y jóvenes colombianos a sus demandas, desde la lógica del mercado y de la ganancia capitalista. Sin embargo, los esfuerzos de algunos sectores políticos y empresas privadas del país, para buscar salidas a los graves conflictos rurales desde la educación, nos permiten establecer que sí es posible convertir la educación en factor de desarrollo social, cuando los proyectos socio-económicos son acompañados de programas educativos. Luego, es posible propender por una educación que desde la subregión del Eje Cafetero de Colombia, le tribute a un proceso de globalización desde la lógica de lo social y del desarrollo sostenible en el país y el mundo.

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Edición No. 128