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Lejos del puerto

Para: Juan Francisco Jiménez-Mejía

  

I

 

Lejos

Del puerto,

                         Sí, tan lejos ya…

Y cómo el litoral se va perdiendo,

Pues otros eran su destino y norte,

Mas sin saberlo, ni aún presentirlo,

Y tras creerse de la misma materia de los suyos:

¿Dónde…

 

II

…Cuál?

              Entre contrarios signos

lo han dejado al partir

                          Hacia extrañas Ínsulas

Que ahí estaban, están en la mar alta

De la extrañeza, en la zozobra del extrañamiento

De ese ir dejándose entre horas por ondas del engaño.

III

El que se hizo

Por el puente de mando de su alma

                               Una fe,

Creencia por querencia, sea

Entonces, pues

Mar o desierto, de olas de palabras, que

Consigo confiesa hoy a su alma:

En silencio se ofrece a la voz del silencio,

Si oído o brújula que ha de orientarlo

                                                              Será

 Su incertidumbre a tientas y entre jarcias…

 

IV

Entregarse

En las manos de ese

Tal destino contrario,

                              Abandonarse:

¿Ha partido y qué busca en andas de su huir?

De ese ir en andas a un navegar sin rumbo,

Salvo, ahora:  

¿Ser acaso llevado al latido ancestral de las mareas?

 

 

V

Sí estar lejos,

Aunque ajeno a sus actos,

Sobre una

Oscura superficie que ahora no lo acoge,

Entre el desamparo,

                                Sin siquiera las voces

Tan entrañables antes,

Tras de olvidadas playas de sólo ajenos labios.

 

VI

Lejanía la del puerto,

Si de sí,

Alma, agua, superficie de lluvia

Llueve para la espera,

                                    Y otra vez en su ser,

Sin don alguno,

Sin ningún adónde,

                                   en fin: el olvido se haría,

Si botara su ancla un día en la rada lo recordable.

.

 

VII

Materia

                            El llanto

Pues, de aquello

Que no ha de decirse

Ni indicarse en señales,

quietas líneas de agua, cielos y pensamientos,  

En el dejarse, en ser lo así dejado,

                                Lo ofrecido, pues aparte quedó

El sacrificio y oblación la suya un día cuando el amar…

 

VIII

¡Ah de otra rada!

De otra vida de alguien

                                Por las vidas,

Él en su espejo, que

Sobre la línea de algún horizonte

Se han de escribir la invalidez y la desprotección…

Decir, decirlo, 

                            ¿Pero quién oiría?

Sacralidad aquella lejanía, como es trascendencia su vacío.

 

IX

Al fin cuando

Fueron soltadas las amarras,

La pasarela

                          Alzada,

Para otro inicio, otra así

Despedida, que habría de hacerse

Encuentro en la pérdida, partida

Si de aquella se agitan ya las manos

En el muelle,

                                       Dentro de la

Saudade del pensamiento de otro afuera.

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Edición No. 198