Nos escriben sentimientos en memoria de Valentina Marulanda
10 de Octubre
por: Alfredo Chacón
Fue el día
que menos pudo contar conmigo
y el día
con el que menos pude contar
El día
que anocheció conmigo
como nunca
para Valentina, más que en la memoria
Nos escriben… “Amigos: les agradezco que puedan transmitir este anuncio a quienes la admiramos y fuimos sus amigos./ Quiero informar la muy triste noticia de la pérdida de Valentina Marulanda, después de una breve enfermedad que no pudo superar./ La ceremonia de despedida se hará el viernes 12 de octubre de 2012 en la zona de cremaciones del cementerio del Este en Caracas./ Nos iluminó con su inteligencia, calidad, elegancia, belleza y finura personales. Se nos fue con la misma discreción que la distinguió en vida. Marta de la Vega Visbal” (Caracas, 10.X.2012; 11:52 a.m.)
“Queridos amigos Livia y Carlos-Enrique: Con lágrimas en los ojos leí, Carlos-Enrique, tu análisis sobre el último libro de nuestra querida y admirada Valentina. Muy bueno. Ojalá, La Patria, tan esquiva para las cosas culturales, te lo publique mañana y sin recortes. Qué mayor homenaje para despedir a nuestra amiga, cuya partida hacia la eternidad no he podido todavía asimilar. No nos convencemos de la finitud de nuestra existencia: desde el momento de nacer nos acercamos cada día que pasa más a la muerte que a la vida. Pero es difícil aceptar esa realidad, y nos creemos inmortales y no somos./ Un abrazo muy grande solidaridad para ustedes con quienes comparto este dolor inmenso, Norma Velásquez-Garcés” (Manizales, 10.X.2012)

“Carlos-Enrique: como estoy enterado de la amistad suya con Valentina, le expresamos nuestro sentido pésame por esta lamentable pérdida./ La vida sigue. Valentina cerró su ciclo vital, ahora descansa en paz./ Gonzalo Mejía, Constanza Mejía” (Manizales, 10.X.2012)
“Qué tristeza, me invade, Carlos-Enrique querido. Tremenda pérdida que me deja sin aliento ni palabras./ Recibe un fuerte abrazo, A.G.L.” (10.X.2012)/… Sigo pasmado y sin palabras. La vi una sola vez allí en Manizales con Alfredo Chacón en ese simpático lugar de Juan Valdez, y tanto ella como él me parecieron lindos seres humanos. Qué pena… o parafraseando algunas palabras de José Martí “nadie tiene su fe segura”… que pudiera ser “nadie tiene su vida segura”/ Abrazos cálidos para ti y Livia en estos momentos de profunda tristeza, Antonio García-Lozada” (West Hartford, E.U.A., 11.X.2012)
“Mi estimado CER: Apenas ayer en la noche me enteré de la enfermedad y el fallecimiento de mi muy amada amiga, Valentina. Quedo con un gran vacío en mi vida ya que estuvo presente en ella desde los años setentas, cuando nos conocimos en un frenesí de música y parranda… Anduvimos por sendas poco paralelas, pero siempre hallamos el espacio para el reencuentro. Sus cavilaciones intelectuales, buen humor, áurea etérea, delicadeza y consideración para con los demás son los elementos de su personalidad que siempre recordaré. Supongo que la naturaleza necesitaba reclamarla en ese devenir incomprensible de nuestras vidas. Un gran abrazo, apenas imagino la falta que te hará tu cómplice de actividades inquietas y permanentes. Ellie-Anne Duque” (Bogotá, 12.X.2012)
“Muy estimado CER: Ayer por la tarde recibí la noticia de la muerte de Valentina. No tenía el teléfono de Alfredo Chacón, no sabía a quien llamar para compartir esta pesadumbre. Pensé, incluso en enviarte un mensaje, pero dar infaustas noticias no es algo que esté en mi carácter. Por eso le gradezco su correo. Valentina colaboró conmigo, con su fino tacto, en la disposición editorial de mi libro de traducciones japonesas y en mis indagaciones sobre libros cuando trabajó en nuestra Biblioteca Nacional dirigiendo el área de artes plásticas. La rememoro con estas palabras de un poeta latino: «Lo que se discute es la eternidad, no una sola hora, esa eternidad en que deberán vivir todos los mortales después de la muerte». Recibe, amigo Carlos-Enrique, mi afecto toto corde. Gracias. Douglas Palma” (Caracas, 11.X.2012)
“Querido amigo CER: Sólo a través de estas palabras ajenas puedo intentar compartir el impacto doloroso y la tristeza de la muerte de nuestra amiga Valentina. Mañana le rendiré un último adiós y acompañaré a Alfredo. Y la próxima semana le dedicaré mi programa de radio, leyendo textos suyos./ Con extrema dificultad para aceptar su partida, comparto contigo un afectuoso y desconsolado abrazo de pena y recuerdo./ He aquí la esquela de un amigo venezolano, que la conoció, y una nota publicada en la prensa nacional. Einar Goyo-Ponte” (Caracas, 11.X.2012)
La esquela: “Estimados amigos y colegas: Lamentamos informarles del sensible fallecimiento de la ensayista Valentina Marulanda./ Vaya nuestro más sentido pésame y palabras de condolencia y solidaridad al poeta y querido amigo Alfredo Chacón en estos duros momentos./ La recordaremos siempre por su magnífico programa radial «La Nota Clásica» que se trasmitía los sábados por la Emisora Cultural de Caracas, 97.7 fm. Su dedicación, la selección de la música y sus siempre bien acertados comentarios nos harán mucha falta./ Aprovechamos la oportunidad para invitarles a la misa que tendrá lugar en el Cementerio del Este, La Guarita, mañana viernes, 12 de octubre a las 10:30 a.m./ Reciban un afectuoso saludo, Alfredo Rugeles” (Caracas, 11.X.2012)
“Triste adiós. El mundo intelectual está desconcertado. Valentina Marulanda falleció; su talento hace que instituciones como la Biblioteca Nacional le deban mucho a su presencia creativa./ Ayer supimos la infausta noticia de la muerte de la escritora Valentina Marulanda, después de una dolorosa enfermedad. El mundo intelectual venezolano está desconcertado y desconsolado ante la pérdida de uno de esos seres que aúnan a una sólida y amplia formación intelectual y una pasión y dedicación sin treguas al quehacer espiritual: una ternura, una sobriedad vital y una apertura a los otros que la hacía un personaje invalorable de nuestro paisaje cultural. Era la admirada amiga de todos./ Nació en Manizales pero desde hace treinta años se radicó, sin olvidar nunca a su Colombia natal, en Venezuela que hizo su segunda tierra. Tuvo el privilegio, pues, de tener dos países. Se graduó en Filosofía y Letras pero igualmente estudió música y se doctoró en París en Estética y Teoría de la Cultura./ De ahí el amplísimo espectro de su vida cultural. Escribió sobre filosofía, literatura, música, estética, tradujo admirablemente…Instituciones como la Biblioteca Nacional le deben mucho a su presencia creativa y luminosa. O varios grupos y organizaciones culturales recuerdan su entusiasmo y su talento./ En Tal Cual tuvimos la inmensa suerte de tenerla muy cerca, junto a su esposo el entrañable amigo Alfredo Chacón, como colaboradores asiduos de Literales. Fue una dicha compartir con la amiga y la escritora versátil que, además, nos traía la cosecha de otros autores. Por ello hoy nos sentimos, desde nuestro director Teodoro Petkoff y todo el personal, muy cerca y muy solidarios con Alfredo, con su hija y sus familiares y amigos. Somos mucho menos ahora.” (Nota en: talcualdigital.com, Caracas, 11.X.2012)
“Valentina Marulanda (1950-2012) se preguntaba si primero fue la música o el lenguaje. La escritora colombiana, que tenía ya más de tres décadas en Venezuela, murió ayer a los 62 años tras una vida dedicada al estudio del arte./ La nativa de Manizales, que fue esposa del poeta caraqueño Alfredo Chacón, cursó Filosofía y Letras en la Universidad de Caldas antes de obtener una maestría en Estética y un doctorado en Filosofía del Arte y la Cultura en la Universidad La Sorbonne./ Valentina Marulanda fue varias personas a la vez: hizo de periodista, editora, gerente cultural, productora independiente de radio, docente. Ocupó cargos públicos tanto en Colombia como en Venezuela (estuvo al frente de las direcciones de Publicaciones y de Literatura del Consejo Nacional de la Cultura)./ También fue ensayista. Su primer libro, Primera vista y otros sentidos, salió en 2004. Además, la Universidad Simón Bolívar está por publicar La razón melódica: Filosofía, música, lenguaje, que fue finalista del Concurso Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana. El arte en Venezuela perdió a una de sus estudiosas. DF” (Nota en “El Universal”, Caracas, 11.X.2012)
“Querido Alfredo Chacón: …/Tuvimos la oportunidad feliz de conocerlos a ustedes dos hace no mucho tiempo, pero fue amor a primera vista, hasta el punto de que se convirtieron en referencia temporal: ‘ya falta poco para que vengan Alfredo y Valentina’./ Hoy hace cuatro semanas estuvimos almorzando con Valentina y con nuestros amigos Carlos-Enrique y Livia en casa de Norma, quien está también desconsolada y perpleja. Una semana antes Valentina nos había dictado su bella conferencia sobre Rousseau y la música, en evento conmemorativo de los trescientos años del nacimiento del ginebrino, que se organizó a raíz de la publicación del monográfico de ALEPH, para el que Valentina, tomándose en serio su calidad de miembro del consejo editorial de la Revista, fue motor fundamental. Venía de cumplir con el curso sobre la ópera y, de manera que apenas ahora comprendemos, con actitud estoica estuvo presente en todas las conferencias sobre Rousseau, al final de las cuales, tomando un cafecito, nos reunimos para celebrar./ Sabíamos de sus malestares, pero no alcanzamos a intuir que la muerte terca estaba dando otro de sus giros de tuerca./ Hace ya muchos años Voltaire se peleó rabiosamente con el Dios de los cristianos por la destrucción de Lisboa. Hace pocos días Manuel Vincent se peleó con el Dios de Spinoza por los males que aquejan hoy a nuestro planeta. No tengo Dios contra el cual pelear por el mal que significa la comprensión cabal del significado de “nunca jamás” poder estar de nuevo con Valentina. Es como una azotaina arbitraria; es como darle a un perro una paliza sin motivo./ … El universo humano no pasa de constelaciones pequeñas de afectos, de vivos y de muertos. Nuestro firmamento cada día va llenándose de afectos congelados de los amores vividos./ Los astrónomos dicen que hay estrellas hace años extinguidas, cuya luz continúa expandiéndose a través del cosmos sideral. Valentina es, para nosotros, una de tales estrellas, pues su luz hará parte siempre de ese nuestro firmamento./ Con afecto profundo, también para Manuela. Heriberto Santacruz-Ibarra y Mónica Jaramillo” (Manizales, 12.X.2012)
“Quedo consternada por el fallecimiento de Valentina Marulanda, en la plenitud de la vida, cuando tenía tantas cosas que decirnos desde su cátedra en la ciudad que la acogió y a la que tanto le aportó./ Mi más sentido pésame a sus familiares y seres queridos, y a tí, Carlos-Enrique, pues tu Aleph pierde una estrella, aunque en verdad, su luz seguirá enviando destellos y melodías desde la eternidad… Consuelo Triviño” (Madrid, 11.X.2012)
“…/ Parca y aristocrática, fue una intelectual plena, una señora del silencio productivo. En el bullicio que rodeaba los militantes de las letras y el arte en Venezuela, se hizo oír sin alzar la voz, respetar sin objeciones vanas, recordar con admiración./… Gloria Cepeda-Vargas” (Caracas, 25.X.2012)
Presencia de Valentina Marulanda en la Biblioteca Nacional de Venezuela. Valentina Marulanda llegó a la Biblioteca Nacional de Venezuela, por voluntad propia, en 1995. Desde nuestro primer encuentro la sentí diáfana, sutil y culta. En ese entonces, habíamos concluido la parte medular de la recuperación de la memoria nacional impresa y audiovisual y estábamos acometiendo el enriquecimiento de los servicios de Arte y Humanidades. La designé directora del mismo, tomando en cuenta su vasta cultura y ella realizó una tarea gerencial encomiable. Además, tuvo la iniciativa de organizar un memorable ciclo de conversatorios de nuestros más destacados intelectuales sobre los clásicos de occidente. En 1997, al cumplirse 20 años de la aprobación de la ley que le otorgó a la Biblioteca Nacional el rango de instituto autónomo, fue ella la responsable de redactar una síntesis de la labor cumplida publicada como “La reinvención de la Biblioteca Nacional” y en formato de desplegable. Su fino trato, sin distinguir quien era su interlocutor, le valió la estima del equipo responsable de ofrecer servicios al público y de los investigadores a quienes atendía. Renunció a su cargo en el 2002 para dedicar más tiempo a la escritura e investigación, actividades que hacía tiempo realizaba con éxito y que le exigían no solo una mayor dedicación, sino también una libre respuesta dentro del ámbito de su propia cultura. Virginia Betancourt-Valverde (Caracas, diciembre 2012)
Valentina (por: Armando Coll; Papel Literario, Caracas, 16.XII.2012). De ella recibí un elogio iniciático, algo que sólo ante la imposibilidad definitiva de tenerla cerca, como cuando compartíamos la diaria angustia de hacer no una sino dos revistas, que quedaran lo mejor posible, cuando compartíamos el cuido editorial de Exceso y de Cocina y Vino, me permito decir con esa derivación del orgullo que es la vanidad, algo que sólo su generosidad produciría: “Armando es una enciclopedia ambulante”.
De eso, tantos años como las revistas de marras tienen circulando. Me puse colorado, por supuesto, que es lo único que me sale en ocasiones tales. Pero, dicho por Valentina Marulanda, que era un compendio de lo más delicado y sublime que haya dejado el avance de Europa sobre la América y tan inevitable imbricación de ambos mundos, dicho por ella al pasar, dulcemente y como si tal cosa, en medio de la agreste oficina de redacción, con esa entonación deliciosa del Castellano de Manizales, es para mí, visto desde la perspectiva de los años y su ausencia, un compromiso. Valentina Marulanda, ya lo han dicho otros compañeros de viaje, fue una mujer que supo tomar de la vida lo mejor: la música, la poesía, la gramática, el gusto, la amistad, el amor y el honor.
Hoy honro su partida, mi compañera de trabajo, mi correctora sutil, editora gentil. Escritora, sobre todo. No cabe decir otra cosa: Dios te bendiga, Valentina.

Valentina Marulanda (1949-2012). Fotografía de Susana Soto-Garrido (Caracas, 2010)