NOTAS: La masonería, Reseña de Historia mínima, Percepción de totalidad
La Masonería (por: Jorge Mora-Caldas). Etimológicamente viene de los vocablos latinos MASSO AS, ARE que significa amasar, edificar, o arte de construir. El origen de la masonería es muy remoto, se cree que los principios fundamentales de la Institución se establecieron en la época de Salomón.
Salomón, tercer Rey de los judíos, hijo de David y de Bethsabé, nació en Jerusalén entre los años 1033 a 1016 a.C. Algunos historiadores creen que, a éste personaje se debe la importante actitud en la organización inicial de la masonería, así no sea él, el fundador, pero él fue quien mandó construir y estuvo al frente de la organización de los trabajos del célebre templo de Jerusalén, para reunir en las ceremonias a los judíos.
Esa construcción requería gran número de obreros a quienes dar una conveniente organización y procurar que, tanto en la distribución de los trabajos como en el pago de los jornales hubiese orden, para evitar sensibles equivocaciones como lo requería y lo dispuso el Rey Salomón, en una clasificación de tres grados o grupos: a) Los aprendices; b) Los compañeros y c) Los jefes o maestros, señalando a cada grupo sus atribuciones y deberes que les incumbía y los salarios correspondientes, proporcionando a cada uno de los que formaban los tres grupos, una marca o distintivo mediante el cual podían diferenciarse, reconocerse entre sí según su grado y jerarquía. Gracias a ese orden, los trabajos pudieron culminar para gloria de Jehovah. Esa acertada clasificación permitió adoptar como símbolo la Escuadra, el Nivel y la Plomada. En la masonería moderna esos grados corresponden a los estudios, culminando con un cuarto grado sobre filosofía.
Se sabe que varios de los generales romanos fueron masones y propagadores también de las bellas artes de su país. Muchos años después se supo que en la Gran Bretaña existían varias logias masónicas y que en 1717 se unificaron en una sola gran logia masónica.
En Europa, los centros más importantes de la masonería estaban en Londres, París, y Edimburgo, en Escocia, fundadas en el año de 1721. En Alemania se fundó en 1780.
La masonería no ha sido aceptada por la jerarquía católica, anatematizándola en varias ocasiones. Una de las excomuniones más funestas fue la de Benedicto XIV que en 1742 renovó Clemente XII, dicha excomunión determinó además una serie de persecuciones. Para superar esa grave situación se invocó los Derechos Humanos y se permitió el ingreso a la masonería de personas con distinto modo de pensar, y tanto que, ingresaron destacados personajes entre ellos Jorge, Príncipe de Gales, fue nombrado Gran Maestro de la Logia Masónica y se pudo entonces organizar la logia masónica en España en los años 1794 y 1795.
La Masonería según su definición y significado universalmente aceptados y contenidos en los códigos de las principales autoridades masónicas, es una Institución filantrópica y progresiva, que tiene por principios fundamentales la tolerancia mutua, el respeto de sí mismo y de los demás y la libertad absoluta de pensamiento y de conciencia. Trabaja para el mejoramiento moral y material de la humanidad y lucha incansablemente contra la ignorancia y en favor de la educación, de la salud y del bienestar de la comunidad.
La masonería es una entidad sin ánimo de lucro, tiene su constitución, sus reglas y sus ritos que se cumplen en las logias que aunque distantes y de distintos grados, armonizan y dependen de la gran Logia. No cree en la inmortalidad, en las apariciones ni en lo milagros y a Jesús lo considera como el personaje fundador del cristianismo.
Para ingresar a la masonería se requiere una ponderada hoja de vida, que la persona sea sana, sin vicios, honrada y con nobles propósitos éticos y de servicio a la comunidad. Su ingreso se hace en una ceremonia que se realiza en la Logia correspondiente, donde debe prestar juramento para cumplir las normas de la institución y la constitución y leyes de la República.
La masonería se ha extendido a los distintos continentes, pero en América es donde más se ha desarrollado. En Estados Unidos de Norte América, las logias principales están en Nueva York, en Kentucky y en Georgia, donde han creado escuelas, colegios, universidades, fundaciones y centros de salud para la gente pobre. En Hispanoamérica existen logias de la masonería en México, Costa Rica, Haití, Santo Domingo y en Colombia desde 1804. En América del Sur, existen logias en el Perú, en Chile, en Brasil, Argentina y Uruguay
En el siglo XII, los Rosacruces de Escocia fundaron una Sociedad secreta constituida por varios filósofos herméticos, con la finalidad de propagar las ciencias ocultas como las magias, las apariciones, los ruidos, el espiritismo, la inmortalidad del alma y otros sofismas para los católicos y cristianos.
En 1958, siendo yo Presidente del Directorio Liberal departamental (en Nariño, Col.) y Jefe único del Partido en Colombia Carlos Lleras Restrepo, me correspondió coordinar por segunda vez la Convención Liberal departamental, la última, con el doctor Álvaro García-Herrera, miembro de la parte ejecutiva de la Dirección Nacional Liberal, abogado bogotano, internacionalista, embajador, escritor y Maestro de la Logia Masónica de la ciudad capital de Colombia. Hijo de Laureano García Ortiz, abogado, escritor y ministro de Marco Fidel Suárez, quien escribió la magnífica obra titulada “El General Santander, hombre de las leyes”, publicada en Bogotá. En 1979 me obsequió un ejemplar con una bonita dedicatoria.
Ese evento nos acercó llegando a ser amigos. Estuve dos veces en su casa, nos entrevistamos en Bogotá y un día me hizo presentar la solicitud a la Logia, con mi hoja de vida la que fue aceptada y en otro viaje que hice a Bogotá, me acompañó Álvaro a la Logia, donde me recibieron juramento, pero la distancia, no me permitía estar cerca de esa Institución y los importantes cargos públicos que debía desempeñar con eficiente entrega, no me dejaban tiempo,.
Tiempo después me autorizaron, formar un triángulo, pero el ilustre doctor Ignacio Rodríguez-Guerrero, murió y los otros dos amigos, el doctor Alberto Casas Almanza decidió radicarse en Bogotá y Omar De la Rosa Martínez, lamentablemente también falleció, por lo cual me desconecté de la masonería pero espiritualmente la acompaño en la realización de las buenas obras en favor de la humanidad.
Pasto fue fundada el 24 de junio de 1537 por Sebastián de Belalcázar, sobre el Valle de Atriz, ha sido y es una ciudad teológica y clerical. Es una ciudad bonita, de gente buena y acogedora; su clima es frío., 14º como temperatura media. Con el plan vial que está en su culminación se tornará más interesante y son admirables la cantidad de nuevos edificios que se ha construido. Ha dado destacadas figuras como juristas, escritores, literatos, periodistas, músicos, poetas, pintores y amantes de la cultura.
Las anotaciones anteriores las hago con fundamento en las que he conservado desde las épocas que estuve cerca de la Masonería, toda vez que no se consiguen libros, no son bien vistos en las librerías por los católicos y cristianos como ha ocurrido con muchos libros, algunos destruidos y otros que poco se recuerda, como las magníficas obras de José María Vargas-Vila a quien considero uno de los más ilustres literatos que ha dado Colombia. De las 48 obras que alcanzó a escribir, tengo actualmente en mi biblioteca veinte de ellas.
A la iglesia católica le hace falta actualizarse. El pontificado cree que los sacerdotes son por naturaleza eunucos, sin embargo, en muchas partes aflora la pederastia que causa escándalo para la sociedad. A propósito recuerdo al ilustre Arzobispo de Bogotá, Manuel José Mosquera, hermano de Tomás Cipriano, cuatro veces Presidente de Colombia, quien publicó en París en 1842, en la Imprenta de Bruneau, el libro titulado “Doctrinas ortodoxas sobre el matrimonio de los clérigos mayores” y han transcurrido 166 años sin que esa Institución religiosa decida acabar con el falso celibato; considera el matrimonio como sacramento y la unión después del divorcio como un adulterio y no acepta los tres casos en que la ley le permite a la mujer el aborto, anotando que el dueño de la vida de los seres humanos es Dios.
Reseña del libro “Historia mínima de Colombia”, de Jorge-Orlando Melo (por: Alejandro Gaviria). Hay en el libro cierto pudor, cierta reticencia interpretativa. La historia es pudorosa, suele ocultar sus fechas esenciales, escribió Borges. Oculta también sus principales mecanismos, podríamos adicionar. Melo presenta los hechos de manera escueta. Pero tampoco podemos decir que esta historia de Colombia es mínima en interpretaciones. Que las hay, las hay.
Quiero, como un acicate, como una invitación a su lectura, proponer once tesis implícitas en el libro, once ideas fundamentales para entender a nuestro país.
- Desde la introducción, se pone de presente la importancia de la geografía. Este énfasis recuerda las ideas de Engerman y Sokoloff (para usar una referencia conocida para los historiadores económicos). También las ideas de Jared Diamond. Somos en parte producto de nuestra geografía endemoniada que nos ha alejado del mundo y de nosotros mismos, sugiere Melo. Si quisiera ilustrar este libro, poner un grabado en la portada, usaría el paso del Quindío de Humboldt. Nuestra geografía explica la tensión centro-regiones, el aislamiento y la idea recurrente en el libro de unas islas de prosperidad, seguridad o salubridad en medio de un océano de pobreza, violencia o enfermedad.
- El libro también enfatiza la importancia del legado colonial. Una triple importancia en mi opinión: institucional, sociológica y económica. De la colonia heredamos un poder central teórico e ineficaz, una cultura transaccional (la idea de que las leyes son negociables), una sociedad jerárquica, las disputas absurdas por títulos, ritos y ceremonias, una propiedad de la tierra concentrada, una distribución de la población en las altiplanicies orientales, en últimas, una nación escindida, sin unidad.
- Desde la colonia, pero más en la república, la colonización ha sido un motor de cambio, una oposición al legado colonial, una fuerza transformadora. La colonización antioqueña, en particular, fue transformadora en muchos sentidos: cambió el mapa de la demografía, la política, la economía, así como la importancia relativa de los poderes regionales.
- Implícitamente al menos, el libro es escéptico sobre el poder bogotano o, mejor, sobre el poder de los criollos santafereños y los políticos capitalinos, etc. Caucanos, santandereanos, tolimenses, antioqueños y boyacenses han gobernado a Colombia. Para decirlo de manera provocadora, el libro sugiere que aquello de “los mismos con las mismas” es una caricatura sin mucho sustento, que no subraya lo esencial.
- El libro enfatiza también el papel de los letrados en los primeros momentos de la República, el dominio abrumador de los abogados que tanto molestaba a Bolívar, el hecho de que los jefes de Estado no fueron terratenientes o empresarios sino libreros. Pero los letrados, paradójicamente, estaban dispuestos a torcer las ideas y la ley en medio del fragor político: “la derrota en la concepción propia era identificada como un desastre para el país”. Los letrados se creían, por lo tanto, con licencia para cambiar las reglas y adoptar formas de lucha eclécticas. La violencia y el fraude nunca se descartaron.
- El libro también postula que Colombia padeció de una excesiva ideologización, una suerte de fragor político casi obsesivo, en el siglo XIX, en los años 20 del siglo pasado, en las luchas guerrilleras de mitad de siglo, en las posteriores luchas de los años 70. En los años cuarenta, “la pugna entre liberales y conservadores fue, más que un enfrentamiento político por el triunfo electoral, una guerra santa por modelos sociales diferentes”. Lo mismo puede decirse de muchas de las revoluciones del siglo XIX. Incluso de las locuras religiosas de las guerrillas en su comienzo.
- El Frente Nacional no solo trajo exclusión política, creó también un equilibrio extraño, un Estado atrofiado en el cual coexistían cierta estabilidad macroeconómica y un reformismo tímido, pero al mismo tiempo unas poderosas redes clientelistas que siguen operando en la actualidad.
- El libro, en el espíritu de Bushnell, tal vez, es optimista y escéptico al mismo tiempo, tiene un enfoque que yo quisiera llamar liberalismo sosegado. Quiero rescatar dos ideas del libro sobre el liberalismo. Primero, el optimismo sobre el liberalismo del XIX habida cuenta de las transformaciones de las finanzas públicas, el crecimiento inusitado de las rentas locales y los avances innegables hacia una sociedad más abierta. Y segundo, el optimismo sobre el liberalismo reciente, en particular los avances lentos, pero firmes hacia una sociedad laica. “Colombia, un poco inadvertidamente, se convirtió en una sociedad laica”.
- El conflicto histórico, centrado en las luchas ideológicas, en las guerras santas, fue transformado esencialmente por el narcotráfico. El narcotráfico reveló y acentuó las debilidades institucionales, volvió la justicia inoperante y dio origen a una epidemia sin precedentes de crimen violento. Las guerras santas se convirtieron en guerras por las rutas y el mercado.
- La historia de Colombia puede verse como la búsqueda evasiva de la unidad nacional. Ser colombiano, pareciera sugerir el libro, sigue siendo, después de todo, un “acto de fe” (para usar las palabras de Javier Otárola, otro de los letrados bogotanos que habitan la realidad y la ficción).
- La violencia ha sido nuestro gran fracaso histórico. Pero no es una maldición y tampoco podemos decir que ha obedecido siempre a las mismas causas. Pero la culpa principal viene de quienes promovieron, por décadas, la violencia como vehículo de cambio social.
Ref.:
http://agaviria.blogspot.de/2018/04/resena-de-historia-minima-de-colombia.html?spref=tw
La percepción de la totalidad (por: Luis Camargo, desde Barcelona). La Fira per la Terra es uno de los eventos populares más importantes que se celebran en Barcelona. Cumple 23 ediciones, las últimas tienen más de 100.000 visitantes y se ha convertido en un catalizador de movimientos sociales muy importante. Los participantes firman La Carta de la Tierra a manera de compromiso y cada año, al renovar la participación han de presentar un informe de las acciones realizadas en favor de esa iniciativa. La Carta es la declaración ecológica internacional más consistente que se ha generado en el siglo XXI y define una serie de propósitos a realizar para hacer sostenible nuestra vida en el planeta, desde el punto de vista social, humano y ecológico.
Plantea algo nuevo: una relación integral entre nosotros y el planeta y en consecuencia también que la protección medioambiental, los derechos humanos, el desarrollo igualitario y la paz son interdependientes e indivisibles para lograrla. Estos ideales razonables, parecen lejanos de nosotros como individuos, ya que asumimos que son los estados los que se dedican a ellos como administradores del común. Así, queda en evidencia una limitación general para entrar en las formas de pensamiento global que estos tiempos exigen.
La realización de los ideales que plantea la Carta ha ido emergiendo poco a poco, desde el sentido común y como una respuesta natural a las necesidades humanas de estos tiempos. Surge desde las bases en forma de auto-organización y en movimientos sociales que son la respuesta dinámica a las necesidades sociales humanas que los estados, por su propia naturaleza estática, tienen dificultad en asimilar. Así nos encontramos frente a uno de los fenómenos más significativos de estos tiempos, la posibilidad de pensar globalmente y actuar localmente desde formas asociativas, activadas por necesidades reales, con el pulso del presente.
En el caso de la Fira, pequeñas asociaciones e individuos generan múltiples iniciativas que van desde la alimentación, las energías renovables, la salud, los derechos humanos y de los animales, los oficios tradicionales, las iniciativas sociales, hasta la espiritualidad. Un tejido que cada año suma nuevas e interesantes iniciativas y que pueden ser el pulso de estos tiempos en una ciudad de referencia en movimientos sociales como es Barcelona, a partir de mi trabajo como fotógrafo por más de 15 años de la percepción que tengo como propuesta de convocatoria.
Este contacto con el presente parece ser más valioso de lo que hemos supuesto, puesto que nutre el gran negocio de estos tiempos, la minería de datos. Una lectura en tiempo real de los pensamientos y emociones de los habitantes del planeta, instrumentada como herramienta política y de mercadeo, y basada en el elemento conector más poderoso de la cultura humana, el lenguaje. No es gratuito el cambio de nombre de Google a Alphabet.
La relación consciente de las culturas humanas con la totalidad ha emergido en varios momentos de la historia, tal vez los más brillantes de ella. En el siglo XX esto vuelve a suceder con la teoría de la relatividad y la física cuántica, que descubren elementos que nos conectan de ésta manera y nos aproximan al viejo ideal de imitar la naturaleza desde la ciencia. Uno de esos elementos es la geometría fractal que en un lenguaje visual deja vislumbrar una relación armoniosa y coherente entre las partes y la totalidad. Esta nueva geometría se basa en un principio presente en la naturaleza, la auto-semejanza que puede ser descrita así: “La parte es como la totalidad, la totalidad es como la parte”, una relación de la que deriva toda la complejidad natural .
Los símbolos no son ni más ni menos que resúmenes de un contacto que tenemos con la realidad natural desde hace miles de años y han llegado a nosotros de alguna manera monopolizados por las religiones. La idea es dar visibilidad al tejido social que constantemente desarrollamos en nuestras relaciones y en nuestro trabajo cotidiano, pero que usualmente no logramos percibir, por un sentimiento de aislamiento que está fomentado por el sistema a través del discurso de los medios masivos, del ejercicio de poder a través del temor («Dividir para reinar», lema de base en el patriarcado).
La idea es dar visibilidad a las diferentes iniciativas que son referentes potenciales de construcción hacia el cambio por un nuevo país, que han de arraigar, pues de lo contrario el sueño de cambio puede convertirse fácilmente en un frustración colectiva, algo que es preferible evitar. Para ello aporto mi obra plástica, imágenes que pueden dar tangibilidad a una percepción más real de las relaciones que construyen el tejido social en que vivimos. Espero que otros desde distintos ámbitos puedan aportar elementos, experiencias, perspectivas e ideas a estas ágoras
Sobre todo cuando estamos frente a una oportunidad para darle forma al vínculo que nos une, algo sobre lo que muchos personas trabajamos actualmente y de lo cual tenemos evidencia año tras año en la evolución de la Fira, que ha sido la inspiradora del concepto. Así, en el IES Verdaguer a la luz de estos símbolos contemporáneos, os invito a esta primera Ágora “Reconociendo el tejido”, a fin de compartir los planteamientos, procesos y experiencias de las personas y colectivos convocados, que ofrecen sus experiencias en la búsqueda de la construcción de un nuevo tejido social más coherente. Ejemplos actuales de esta suerte de “fractal” que, estamos tejiendo desde hace tanto tiempo de forma inconsciente y que podemos hacer consciente a través del diálogo.
Puede ser que esto facilite integrarlo en nuestras proyecciones hacia la realización del mundo en el que queremos vivir. El recorrido de todos estos años en el desarrollo de un concepto que pudiera describir la curiosa relación que el agua me ha ofrecido y que se ha convertido en mi obra plástica deja un tejido de relaciones que se han construido invariablemente en relación con esa misma pregunta acerca del hipnótico movimiento del elemento del que procede la vida.
Como ser humano he asumido este proceso como una alternativa para relacionarme con el mundo, básicamente, apelando a las confirmaciones que el sentido común pudiera hacer brotar el diálogo con las diferentes búsquedas de otras personas involucradas en las disciplinas más dispares. Es curioso, pero siempre ha existido en mi la certeza de que todo se debía integrar y puede ser que eso esté a punto de ser precipitado como un hecho real, básicamente por el hecho de que así lo creamos. Éste por supuesto es un viaje personal, como todos los viajes, lo que tiene de valioso es poderlo compartir y vivenciar lo que puede hacer emerger en otros en el recorrido de sus propios laberintos.
Un viaje personal que se imbrica en el viaje común. Es curioso poder pensar que finalmente se trata de un proceso subjetivo, una vivencia interior, todo esto que trato de objetivar para poderlo transmitir, para idealmente pasar del mío al nuestro, una identidad alojada y lentamente gestada a lo largo de las generaciones humanas, e inscrita en memorias biológicas, cuerpo, lenguaje y cultura.
ADICIONALES: Las formas de organización a nivel local ha sido la forma original de desarrollo humano y son las que nos ha traído al actual estado de desarrollo que tenemos en el globalizado siglo XXI. La energía más poderosa en el planeta, la voluntad humana.