Poemas de Martha Cerda
Desde el balcón
Un auto que se acerca y se detiene
un hombre que descarga su orina
en la calle somnolienta
un batir desigual de alas de paloma
y pasos que se alejan…
Mi alma
suspendida en el segundo piso
de un hotel cualquiera
intenta perseguir aquellos pasos
mas se queda prendida
al último zureo del ave enferma.
Roma, 17 de julio de 1994
Propósitos de año nuevo
Me sobran cinco quilos,
cinco años,
cinco muertos.
Voy a ponerme a dieta
para perder los quilos,
a operarme la cara
para perder los años,
pero los cinco muertos,
me seguirán sobrando.
Búsqueda
Me adivino mujer
en el espejo oscuro de mi sangre.
Especulo con noches y con días
y aún no puedo pagar el precio de haber sido.
Mezclo ayeres y adioses
con mi carne
sin encontrar el nombre de mi nombre:
No sé si fui la rosa intacta o
al fin mujer
muñeca desflorada.
Entretiempo
Se cayó la cometa
y el cielo se quedó desnudo
sin infancia
el viento se crispó en un grito:
un niño
mudo
sujeta la inocencia de un extremo.
Conjugación
Mil rostros tiene el silencio
tras uno lloro
tras otro sueño
y por todos me asomo
te veo
y callo
pues tu silencio ha preñado mi garganta
y poco a poco me has hecho comprender
que amar
se conjuga sin palabras.
El ojo del silo
Tú.
En medio del campo,
el silo;
en medio del campo,
solo,
con su solo ojo
con su ojo ciego
y en el otro extremo,
yo.
Mujer/es
Dobló toda la ropa
se secó la frente
y escribió su nombre
en un espejo.
Mil años después
lo descubrí
al secarme la frente
cuando doblaba ropa
y me miré de pronto
en el espejo.
Alegoría
Cada día dibujas una ventana en tu vida
y te asomas por ella
con tu cara de muñeca antigua,
afuera alguien te mira desde su ventana
te sonríe
y tú
lloras porque nadie te enseñó a dibujar puertas.
Los poemas pertenecen al poemario:
Cohabitantes/Cohabitants, publicado por
New Century Press, de U.S.A., 1995
