Presentación de la edición monográfica dedicada a Eugenio Montejo
Compilación e introducción de Miguel Gomes y Antonio García-Lozada
La considerable producción de Eugenio Montejo (Caracas, 19 de octubre de 1938 — Valencia, Venezuela, 5 de junio de 2008), abarca no solo poemarios como Élegos (1967), Muerte y memoria (1972), Algunas palabras (1976), Terredad (1978), Trópico absoluto (1982), Alfabeto del mundo (1987), Adiós al siglo XX (1992), Partitura de la cigarra (1999), Papiros Amorosos (2002) o Fábula del escriba (2006), sino también volúmenes de ensayo, poesía y prosa heteronímica y compilaciones a veces refundidoras de su escritura —entre otras, las puestas en circulación por Laia (Barcelona), el Fondo de Cultura Económica (México), Monte Ávila (Caracas), Norma (Bogotá) o Pre-Textos (Valencia, España)—. Desde hace al menos tres decenios su voz constituye para muchos lectores una alternativa imprescindible debido, por una parte, a sus cualidades intrínsecas y, por otra, a la peculiar configuración de las letras hispanoamericanas de la segunda mitad del siglo XX. Una vez establecido el canon de la primera posvanguardia, con nombres de indiscutible centralidad como los de Octavio Paz, José Lezama Lima, el segundo Jorge Luis Borges o Nicanor Parra, los autores cuyas obras se consolidaron a partir de los años sesenta, en su deseo de renovar el panorama lírico, apostaron en muchas oportunidades por lenguajes extremos, cargados de un pathos a veces trágico, casi siempre neovallejiano, cuando no prefirieron las rutas opuestas del cerebralismo o la grandilocuencia solapada del epigrama y lo prosaico. Montejo representó otra manera de hacer poesía: de nuestro tiempo, sin ser escandalosamente moderna (neovanguardista o “posmoderna”); llena de humanidad, sin recaer en lo sensiblero; equilibrada y serena, sin el hieratismo de los “maestros”. Esa aleccionadora falta de interés por estar al día o aparentarlo le ha granjeado numerosas adhesiones, pero es la mesura y la consecuente índole hasta cierto punto atemporal de su estilo lo que ha llamado la atención de críticos notables de ambos lados del Atlántico como Américo Ferrari, Guillermo Sucre, Pedro Lastra, Francisco Rivera, Esperanza López Parada, Arturo Gutiérrez Plaza, Adolfo Castañón, Francisco José Cruz Pérez y Nicholas Roberts[1].
[1] Roberts es el primero, por cierto, en dedicarle un libro monográfico en otra lengua: Poetry and Loss: The Work of Eugenio Montejo, Woodbridge, Suffolk and Rochester, NY: Tamesis Books, 2009.
Desde que en los años noventa y a principios del siglo actual su poesía empieza a difundirse internacionalmente, vertida a otras lenguas[1], los artículos especializados sobre Montejo han sido abundantes. Sin dejar de reforzar certidumbres que se desprenden de la bibliografía existente y constituyen una tradición de lectura que no puede ignorarse, este dossier intenta, no obstante, ofrecer un retrato más balanceado del autor. Aunque haya sido la lírica publicada con su nombre lo que lo proyectó a la condición canónica, creemos que no han de soslayarse las distintas áreas, todas íntimamente relacionadas, en que su escritura se moviliza. Así, por ejemplo, reservamos espacio para su creación heteronímica, a la que dedicó una cantidad considerable de volúmenes, y no menos examinamos su cultivo del ensayo —no nos parece exagerado asegurar que Montejo, junto con Guillermo Sucre y Francisco Rivera, integra la trilogía de los más memorables ensayistas venezolanos de su generación—. Estas páginas, igualmente, se proponen resaltar el perfil heterogéneo de sus adeptos y estudiosos: las voces que aquí se incluyen provienen de poetas, narradores y críticos afiliados a universidades o no; algunos se inclinan por una expresión libre y creadora, otros se ciñen a discursos de gran rigor teórico; sus nacionalidades, igualmente, son variadas: chilenos, colombianos, venezolanos, británicos.
La muestra se organiza en dos secciones. La primera, de índole miscelánea, recoge diversos homenajes muy personales; también se agregan, a modo de rescate, ensayos valiosos que no han circulado suficientemente en Colombia. La segunda sección está dedicada a estudios sistemáticos del quehacer montejiano, comenzando por su heteronimia, siguiendo con su lírica en general y concluyendo con su prosa de reflexión.
Esperamos que quienes no estén aún familiarizados con Eugenio Montejo hallen aquí una visión amplia de su trabajo y quienes ya se hayan iniciado en él un retrato de los principales acercamientos a su poética, con énfasis en los más recientes.
[1] Al traductor y poeta australiano Peter Boyle se debió el primer volumen de Montejo en inglés: The Trees: Selected Poems (1967-2003), Cambridge, UK: Salt Publishing, 2004. Seis años después aparece Alphabet of the World: Selected Works by Eugenio Montejo, traducción de Kirk Nesset, Norman: University of Oklahoma Press, 2010.