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Reconocimiento a la Revista Aleph

El 23 de abril del año 2009 la Escuela Municipal de Ciudadanía fue invitada por la Red Interinstitucional, en realidad interuniversitaria, Comunicación y Sociedad, al octavo foro de la Red para construir con otros actores miradas sobre “Comunicación y Construcción de Ciudadanía” en la Universidad del Quindío. Para ésta presentación habíamos acordado con el Comité de Sociales del Colegio Nuestra Señora de los Ángeles dirigido acertadamente por William Andrés Aguirre y Jhon Henry Orozco Tabares que en dicha presentación haríamos una mención detallada a lo que hemos venido construyendo desde Polifonía.

Terminada la presentación de la Escuela Municipal de Ciudadanía, la Red de Universidades Públicas del Eje Cafetero – Alma Mater, sugirió que hiciéramos una nota de televisión sobre nuestros planteamientos en dicho encuentro. Para la nota, en mi condición de integrante de la Unidad de Proyectos de la Escuela Municipal de Ciudadanía tomé la decisión de unir mis reflexiones con la mención de algunos de los escritores que hemos abordado en POLIFONIA, algunos políticos contemporáneos de nuestro país como Antanas Mockus, Sergio Fajardo, algunos historiadores, y compartir las palabras con la Presidente de la Asociación de Personeros y Líderes Estudiantiles de Chinchiná -Asoperchi-, Juanita Ezpeleta-Noreña. “Asoperchi” estuvo como Escuela en éste certamen remplazando al Gobierno Escolar del Colegio Nuestra Señora de los Ángeles, porque Laura-María Cano, dinamizadora del Gobierno Escolar del Colegio Nuestra Señora de los Ángeles y Personera Estudiantil para el año 2009, éste mismo día se encontraba en el Colegio Granadino presentando su ensayo “¿Existe un verdadero pensamiento latinoamericano? La nota realizada por “Alma Mater”, fue editada y publicada en el canal Universitario, recibiendo una calurosa recepción por parte de Carlos-Enrique Ruiz, quien nos manifestó que le gustaba el tono, y la manera como se estaban haciendo las reflexiones por parte de la Escuela Municipal de Ciudadanía. Nosotros respondimos reconociendo que lo que habíamos hecho en éste espacio había sido ser fieles a la tradición que al lado de propósitos civilizadores habíamos aprendido, y que para nosotros siempre había sido un orgullo que el 20 de enero del año 2006 Carlos-Enrique Ruiz, al lado de Antanas Mockus, Jhon Henry Orozco Tabares, Francisco Norberto Huerta Montalvo, Alirio Mendieta Pacheco, y otros más, hubiera firmado el acta de intención para consolidar la construcción de ciudadanía activa en nuestro departamento utilizando como una de sus plataformas la Escuela Municipal de Ciudadanía. Esta comunicación tuvo una inmediata respuesta del profesor Ruiz, y de Livia, con quien acordamos iniciar un proceso de apropiación y comprensión de lo que ha sido la riqueza humana, intelectual, estética y política, a veces riesgosamente erudita, de la Revista Aleph. Tuvimos un primer café el 12 de mayo de 2009, donde la generosidad de Aleph con POLIFONIA quedó evidenciada en el obsequio de la Revista para enriquecer la biblioteca pública del Colegio Nuestra Señora de los Ángeles. Este día propuse que una buena manera de construir un nexo y un lazo entre Aleph y Polifonía era promoviendo desde POLIFONIA un homenaje a la Revista Aleph cuya fecha, memorable para nosotros, fue acordada para el 27 de julio del año 2009.

Los días, que como nos lo dice nuestro poeta Aurelio Arturo, uno tras otro son la vida empezaron a correr, y a aproximarse la realización del Homenaje de gestas y retos colectivos, a otra gesta y reto colectivo como lo ha sido durante 43 años la Revista Aleph. Queremos enfatizar que este homenaje es un producto de gestas y procesos colectivos que tienen en la formación de ciudadanos lectores, escritores e investigadores su razón de ser. Enfatizamos el carácter colectivo porque para quienes vemos caminar juntos, a CER y a Livia, por las calles de Manizales, tomar un café en la tienda Juan Valdez, darse las manos, cuando recorremos las páginas de Aleph y vemos las fotos de los encuentros, sabemos que sin la participación activa, solidaria y continua de Livia, Aleph, así lo pensamos, no tendría la vitalidad y la continuidad que ha tenido este esfuerzo editorial. No conocemos la vida íntima de éste proceso pero suponemos que cuando CER dedicaba su vida al ejercicio de cargos directivos en las Universidades Públicas, en el Vice-Ministerio de Educación, había un pequeño o gran equipo encargándose de recibir los artículos, de montarlos, de llevarlos a la imprenta, y hacer que la Revista saliera con la periodicidad y continuidad que juntos los integrantes de Aleph habían definido.

Lo segundo que como gesta colectiva queremos realzar es que Aleph fundó y sigue fundando la tradición de ingresar a los escenarios construyendo, fomentando los enfoques distintos, indicando rutas, proponiendo derroteros, evitando la controversia nimia que tanto nos ha empobrecido en Colombia.

Lo tercero que como gesta colectiva queremos realzar es que Aleph ha dado pasos certeros para la institucionalización del trabajo intelectual. Cuando uno visita la página, lee las revistas se pregunta qué paso en Caldas y en la Universidad Nacional para que hubiera un intervalo de cinco años entre 1966 y 1971 sin la aparición de la Revista Aleph, y qué fue lo que pasó en los animadores de ésta empresa para que a partir del año 1974, la revista adquiriera para ellos la característica de un ritual que sale cada trimestre. Esto hace parte de una conversación que queremos suscitar para guardarla en nuestra memoria colectiva, y derivar de ésta lección las lecciones que nosotros como continuadores de una tradición queremos derivar.

Lo cuarto que queremos resaltar es que Aleph por intuición, por capacidad para pensar la cultura, y asumir la vida con sabor de lejanía, en medio de un ambiente tan pobremente partidista como el nuestro, supo mantenerse alejada de controversias inútiles, y darle a la política el lugar y el espacio que ésta requiere para convertir la voz de muchos actores en lenguaje. Cuando uno lee en la revista los escritos dedicados a Ignacio Torres Giraldo, a los movimientos indígenas, a las minas y a las mitas, a Quintín Lame, a Ernesto Che Guevara, a la deliberación sobre el marxismo, al valor que se le ha dado a la presencia y la obra de Guillermo Arcila, a José Martí, en la década del setenta, reconoce el profundo valor civil que ha acompañado a la revista y a sus animadores, y la sostenida capacidad para proponer una voz crítica y creativa en nuestro medio.

Lo quinto que queremos resaltar es que Aleph ha tenido una clara vocación departamental, colombiana, latinoamericana y universal, resaltando los asuntos, los problemas, los temas trascendentes de la cultura a través de escritores y autores que desde una tradición crítica y creativa nos han hecho sentir orgullosos de lo que somos. Fernando Mejía, Bernardo Arias Trujillo, Orlando Mejía Rivera, Adalberto Agudelo en Caldas; Luis Vidales, Gabriel García Márquez, Alejandro Obregón, Porfirio Barba Jacob, Giovanny Quessep, Manuel Mejía Vallejo, Fernando Charry Lara, Danilo Cruz Vélez, Rafael Humberto Moreno Durán, Rubén Sierra-Mejía, Guillermo Hoyos-Vásquez, Rubén Jaramillo-Vélez, Jaime Vélez-Sáenz, León de Greiff, Carlo Federici-Casa, Antanas Mockus, en Colombia; José Carlos Mariátegui, Pablo Neruda, Víctor Jara, Mario Benedetti, Leopoldo Zea, Jaime Jaramillo-Uribe, Octavio Paz, Oswaldo Guayasamín, Jorge Bocannera, Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges, Pedro Henríquez-Ureña, Alfonso Reyes, Rafael Gutiérrez-Girardot, Juan-José Tablada, Simón Bolívar, Thomas Steers Elliot, Fernando Pessoa…, universales.

Lo sexto que queremos resaltar es la densidad que va adquiriendo la revista al proponerse hacer números monográficos dedicados a Alfonso Reyes, a Jorge Luis Borges, a las letras argentinas, las letras mexicanas, a Fernando Pessoa, a Danilo Cruz Vélez, a la Justicia mostrándonos que en cualquier lugar podemos apropiarnos del mundo con rigor, con seriedad, con decisión y con entusiasmo.

Lo séptimo que queremos resaltar es la conciencia del camino y los pasos que se han dado para recorrerlo. Las notas celebrando la llegada del número 10, la conmemoración de los 10 años, de los veinte, de los treinta, de los cuarenta años de labor ininterrumpida, resaltan la conciencia de la capacidad de acción y de creación en medio de una vida social que quizá por temor, por vergüenza, desea olvidar los años para no darse cuenta a veces de lo inútiles que podemos llegar a ser.

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Edición No. 150